Tan pronto como Ha-ram terminó de hablar, Sin-yul levantó a Hee-young en vilo y lo sentó sobre sus muslos, provocando que el chico comenzara a forcejear con todo su cuerpo en señal de rechazo.
A pesar de que le lanzaba patadas directas al costado, Sin-yul permanecía inmutable, con su cuerpo duro como una roca. Hee-young, sujetándose de él, gritó con desesperación:
—¡Espera! ¡Carajo, oye! ¡Un momento! ¡Por favor, detente un segundo!
—¿Qué pasa? ¿Te da vergüenza?
—¡¡Aaaaaah!! ¡Eh! ¡¡Aahg!!
Ante esos ojos dorados que se habían acercado peligrosamente a su rostro, Hee-young asintió con vehemencia. Se tapó la boca con las manos y abrió los ojos de par en par.
Sin-yul soltó una carcajada burlona al verlo tan “tierno”, le dio un mordisquito suave en su mejilla rechoncha y le preguntó a Ha-ram: —¿Podrías salir un momento?
Pero Hee-young empezó a negar con la cabeza frenéticamente, implorándole con la mirada que no se fuera.
—Eh…
Al ver esos ojos similares a los de un ciervo mirándolo con tanta angustia, el corazón de Ha-ram se ablandó. «¿Qué se supone que debo hacer ahora?», se preguntó.
Había recibido un resumen breve sobre el estado de Hee-young por parte del equipo a cargo. Sin embargo, le habían asegurado que, a pesar de sus síntomas de delirio, su relación con el Esper asignado era excelente; además, como el chico había aparecido en la sala de entrenamiento pegado a Sin-yul como si fuera un koala, Ha-ram había decidido saltarse las etapas básicas de contacto ligero y pasar directo al guiding de mucosas.
En realidad, realizar un guiding de mucosas como entrenamiento era algo inaudito. Por lo general, si la tasa de compatibilidad es buena, el proceso ocurre al instante tras el contacto físico y la mayoría suele pasar a los besos sin mayor problema; por eso, lo usual era enseñar técnicas de guiding radiado o control de energía. ¡Jamas en su carrera le había tocado dar una clase que empezara con un “por favor, dense un beso” como si estuviera enseñándole a un niño a caminar!
Pero ante la reacción tan violenta del chico, Ha-ram miró a ambos con expresión de confusión. El rostro delicado de Hee-young estaba bañado en lágrimas y temblaba de terror, mientras que los ojos dorados y afilados de Sin-yul brillaban con un deseo depredador, como si tuviera a su presa frente a él.
«Un momento… ¿No me dijeron que su relación era “buena”?». Definitivamente, el personal de ese equipo tampoco está en sus cabales.
Se arrepintió profundamente de haber confiado en las palabras del equipo, quienes le habían asegurado con pulgares arriba y grandes carcajadas: “¡Parece que no, pero se llevan muy bien!”.
—¿Qué tal si nos detenemos un momento?
—¡Di-dijo que te detengas! ¡Oye, te está diciendo que pares! ¡Hazle caso al profesor, maldito imbécil!
—Pero él fue quien dijo que empezáramos con un beso.
—¡¡Pero ahora dice que pares!!
Hee-young estaba rojo de la furia y resoplaba. Mientras se retorcía y forcejeaba para escapar de ese abrazo opresivo, Sin-yul finalmente relajó los brazos con una expresión de decepción.
Hee-young salió disparado, con el cabello hecho un desastre y lanzando una mirada feroz.
—¡Y usted, profesor! ¡Vine aquí porque dijeron que me enseñarían a ser un Guía! ¡¿Qué es eso de “un beso” tan de repente?! ¡Como educador, debería darle vergüenza! ¡Reflexione sobre su conducta!
—¿Disculpe?
Ha-ram abrió los ojos de par en par ante el regaño tan rudo. ¿De qué se suponía que debía reflexionar exactamente?
Aunque Hee-young seguía ladrando insultos, el miedo a que lo obligaran a hacer algo más lo hizo retroceder lentamente hacia la puerta.
«Si la cosa se pone fea, tengo que salir corriendo de aquí, carajo.»
Aunque las intenciones de escape de Hee-young eran evidentes, Sin-yul solo se dedicó a sonreír, mientras que Ha-ram puso una expresión de absoluta resignación. Era imposible escapar de un Esper de Clase S con habilidades de telequinesis… Además, en este tipo de vínculos, huir no resuelve nada. Si no se comunican y llegan a un acuerdo, quien termina en peligro siempre es el Guía.
Ha-ram suspiró, sin saber ni por dónde empezar a enseñarles.
—En fin… Esper Han Sin-yul, ¿cuáles son sus niveles actuales de guiding?
—No lo sé. Princesa, ¿qué haces ahí parada? Ven aquí de una vez.
—Ah… ¡Guía Yoo Hee-young! Por favor, dígame sus niveles de guiding.
—¡No lo sé! ¡¿Qué es eso?! ¡Mira cómo tiene los ojos, ya perdió la cabeza! ¡Haz algo para detenerlo!
—Ah…
Tras soltar un suspiro profundo, Ha-ram intentó sonreírle a Hee-young, asegurándole que no le pediría más besos y rogándole que se acercara, hasta que logró revisar el reloj inteligente que Hee-young traía puesto. Marcaba un 90%. Al notar una cifra tan estable, Ha-ram miró a Sin-yul y dijo:
—Esper Han Sin-yul, hoy tendré la clase a solas con el Guía Yoo Hee-young. ¿Podría retirarse un momento?
—¿Por qué habría de hacerlo?
—Ah…
—¡Lárgate! ¡Vete ya!
Ignorando los gritos de Hee-young, Ha-ram hizo una llamada y, en cuestión de segundos, el personal a cargo de ambos entró en multitud para empezar a convencer a Sin-yul. Como Sin-yul tenía un montón de trabajo acumulado, el personal aprovechó la oportunidad para enumerarle todas las tareas pendientes, y mientras Hee-young gritaba de fondo: —¡Estás ocupado, tienes que irte!—, Sin-yul frunció el entrecejo con fastidio, pero terminó poniéndose en pie con lentitud.
Dada la situación tan especial de ambos, el Centro había estado eximiendo a Sin-yul de sus deberes por un largo tiempo, pero la situación había llegado al límite. Ahora que el vínculo de guía estaba registrado y los niveles de Sin-yul estaban en su punto más alto, el Centro estaba desesperado por volver a la normalidad. Aunque no lo decían en voz alta, la presión que estaba recibiendo el personal era inmensa.
Sin-yul caminó con lentitud hasta quedar frente a Hee-young. Lo tomó con firmeza de la barbilla, le plantó un beso rápido en los labios y le dedicó una sonrisa radiante.
—Entonces me voy, mi princesa. Aprende mucho aquí. Los besos los dejamos para cuando estemos en casa.
—¿Q-qué…?
Hee-young se quedó contemplando fijamente el umbral por donde Sin-yul había desaparecido en un pestañeo junto con el personal del Centro. Todo había ocurrido tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de enfurecerse adecuadamente; simplemente se quedó estupefacto.
«¿Eh? ¿Acaso sí se llevan muy bien?», pensó Ha-ram, ladeando la cabeza con desconcierto.
—¿Señor Hee-young? ¿Le parece si nos sentamos ahora?
Al escuchar la voz de Ha-ram, el rostro de Hee-young finalmente se encendió en un vivo tono carmesí hasta el cuello mientras jadeaba de la pura rabia.
«Vaya, maldito demente… ¿Un beso? ¡¿Y para colmo me planta un beso enfrente de todo el mundo?! Te juro que en cuanto volvamos a casa, estás muerto, infeliz.»
Temblando de la indignación, Hee-young hizo un esfuerzo por contenerse y tomó asiento en la silla, permitiendo que Ha-ram diera inicio a la sesión.
—A ver… tengo la impresión de que siente cierta aversión hacia el contacto físico con su Esper… ¿Es correcto?
—¿A ti te parecería muy agradable andar frotando tus labios con los de otro hombre? Tienes una cara muy pulcra, pero veo que tú tampoco estás muy cuerdo, ¿verdad?
—¿Cómo? Ah, bueno… este… eh…
Al ver que Ha-ram se quedaba balbuceando como un pez fuera del agua sin saber qué responder, Hee-young le espetó con fastidio:
—Ya olvídalo, da igual. Solo da tu maldita clase.
—El… el motivo por el cual le sugerí un beso ligero fue porque me informaron que sus canales de percepción de guiding aún no se han abierto por completo. Al involucrar las mucosas, el flujo de energía se vuelve muchísimo más intenso, lo que permite que incluso los guías novatos puedan percibirlo con total claridad.
—Ya veo. ¿Y por qué carajos se supone que yo deba saber eso?
A pesar de que Hee-young respondió con una actitud completamente apática y arrogante debido a su mal humor, Ha-ram mantuvo una sonrisa dulce y profesional antes de continuar con su explicación:
—Si usted no es capaz de identificar si el proceso de guiding se está llevando a cabo, no podrá reaccionar con rapidez en una situación de verdadera emergencia. Supongamos, por ejemplo, que el Esper Han Sin-yul cae en un estado de extrema gravedad y pierde el conocimiento. Un Esper es capaz de regenerar cualquier herida o daño físico de forma inmediata, siempre y cuando reciba la energía de un Guía. Sin embargo, si usted lo ve inconsciente y no puede descifrar si su energía está fluyendo hacia él o no, Sin-yul permanecerá expuesto a un peligro inminente; y sin la oportunidad de recibir un tratamiento adecuado, en el peor de los escenarios, podría llegar a morir. Por esa razón, los Guías deben monitorear constantemente si su energía se transmite de forma correcta y verificar que los niveles de su Esper no caigan a rangos alarmantes.
Ante la pausa y la paciencia con la que Ha-ram desglosó la explicación, la boca de Hee-young se cerró de golpe. «Vaya… la verdad es que no había pensado en esa posibilidad». Tragando saliva con un toque de incomodidad, frunció el ceño y preguntó:
—A ver, ¿pero es estrictamente necesario que tenga que ser mediante un beso? Digo… ¿no existe algún maldito método en el que pueda aprender a identificarlo simplemente… no sé, tocándolo o manoseándolo un poco?
—Mmm… dado que a través de las mucosas el estímulo es inmediato, consideré que ese camino sería mucho más sencillo para usted. Además, una vez que sus canales de percepción se activen por primera vez, en adelante bastará con un contacto físico ligero para…
—Escúcheme bien, profesor. Por muy caótica que haya sido mi vida, ¿de verdad cree que me voy a poner a frotar mis labios con un mocoso que acabo de conocer hace unos días, y para colmo tratándose de otro hombre? ¡No me joda! Mire, este viejo en toda su maldita vida jamás contempló la remota posibilidad de hacer porquerías con otro tipo. Pero como me dijeron que ni él ni yo tenemos otra alternativa, vine a esta clase dispuesto a tolerar los abrazos y el contacto corporal con tal de sobrevivir; así que lo mínimo que debes hacer como educador es darme otra maldita opción. Porque yo, por las buenas o por las malas, jamás voy a besar a ese infeliz.
Sentenció Hee-young mientras jugaba de forma intermitente con las agujetas de su sudadera, moviendo los dedos con total desdén. Al contemplar el abismal contraste entre ese rostro que lucía exactamente como el de un estudiante universitario holgazán que no quiere tomar apuntes, y esa actitud de pandillero maduro que insistía en llamarse a sí mismo “viejo”, la comisura de los labios de Ha-ram comenzó a temblar sutilmente.
«Por el amor de Dios… me dijeron que solo estaba experimentando un “ligero” cuadro de confusión mental…»
Al percatarse de que el estado psicológico de Hee-young distaba mucho de ser una simple confusión temporal, Ha-ram soltó un suspiro reprimido para sus adentros. Por supuesto, estaba consciente de la urgencia del Centro por asegurar al Guía de Han Sin-yul; sin embargo, no pudo evitar reprochar internamente la crueldad de la institución por arrastrar a una persona enferma a las instalaciones sin haberle explicado absolutamente nada.
Habiendo olvidado por completo que la decisión de presentarse en el Centro había sido enteramente de Hee-young, quien simplemente se había pasado por el arco del triunfo cada una de las detalladas explicaciones que los empleados le dieron sobre el sistema de Guías, Ha-ram comenzó a lamentarse por lo deshumanizado e inhumano que se había vuelto el Centro.
«Este pobre hombre va a tener que soportar contactos físicos imprevistos a cada momento… Qué alma tan compasiva y desafortunada…»
Al notar que la mirada de Ha-ram de pronto se tornaba sumamente melancólica y llena de una profunda lástima hacia su persona, Hee-young puso una expresión de absoluto desconcierto. «¿Y a este qué mosca le picó? ¿Acaso acabo de decir alguna estupidez?»
Sumidos en un abismo de malentendidos mutuos, ambos se limitaron a contemplarse en silencio antes de soltar un suspiro unísono. «Cielos… de verdad que ganarse la vida en este mundo es una mierda», pensó Hee-young mientras se sacudía su suave melena con frustración.
Contemplando con profunda empatía a Hee-young, quien se sacudía el cabello tal y como lo haría un tierno cachorro intentando secarse el pelaje, Ha-ram inhaló una gran bocanada de aire, decidido a convertirse en su protector y guiarlo de la mejor manera posible.
—Señor Hee-young, ¿qué le parece si, por ahora, nos enfocamos en realizar el proceso de guiding limitándonos exclusivamente a tomarse de las manos? Comencemos por hacer que su cuerpo se acostumbre a la presencia de su Esper asignado, Han Sin-yul. Desarrollar la percepción de la energía es un requisito indispensable, así que vayamos paso a paso, de forma gradual. No obstante, debe asegurarse de mantener un contacto físico ligero y constante, como sostener su mano, para salvaguardar los niveles de guiding de Sin-yul bajo cualquier circunstancia. Recuerde que a menor energía, el Esper se expone a riesgos de gran magnitud. Grávese esto en la mente, señor Hee-young: desde el momento en que se registró como Guía, su única y absoluta misión es garantizar la salud y la seguridad del Esper Han Sin-yul. Nada más importa.
Por supuesto, Ha-ram sabía perfectamente que, una vez que el Esper Han Sin-yul se reintegrara a su extenuante carga de misiones habituales, un simple agarre de manos sería ridículamente insuficiente para reponer su energía; sin embargo, se juró a sí mismo que, incluso si tenía que armar una huelga unipersonal contra los altos mandos, ganaría el tiempo necesario para que Hee-young pudiera adaptarse a su propio ritmo. Al pronunciar aquellas palabras con una determinación tan firme y feroz, la postura de Hee-young; que hasta hace un momento permanecía completamente encorvada y desparramada en la silla, se enderezó instintivamente, asintiendo con la cabeza con sumisión ante la inesperada autoridad del instructor.
—De acuerdo, me parece perfecto.
Una radiante y satisfecha sonrisa de victoria se dibujó en el bien parecido rostro de Ha-ram.
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