Después de pasar tiempo con Yu Cheng, Qin He descubrió que no era tan difícil de tratar con él como decían. Era bastante tranquilo y hacía todo lo que le pedía.
Su relación también mejoró bastante.
A veces, cuando Yu Cheng estaba cansado de estudiar, charlaban.
“Te recojo este sábado. No vengas en coche; mi casa está en el extremo sur y es demasiado complicado ir en taxi.”
Yu Cheng se apoyó en la mesa, mirando de reojo a Qin He. Sin siquiera preguntarle si Qin He estaba de acuerdo, tomó su decisión directamente.
La tenue luz del sol se filtraba en la habitación, y las sombras moteadas de los árboles iluminaban el rostro de Qin He.
Qin He permanecía sentado, erguido como una tabla, la tenue luz del sol delineando sus facciones. La mirada de Yu Cheng recorría su rostro centímetro a centímetro.
Sus pestañas son muy largas.
También tiene labios finos, y parece que quienes tienen labios finos son insensibles. Sin embargo…
Pensando en esto, Yu Cheng se humedeció los labios con inquietud.
“Digo, ¿no puedes cambiar tu hábito de tomar decisiones por los demás?”
Qin He no se dio cuenta en absoluto de los pensamientos del otro y dejó el libro, mirando a Yu Cheng.
Yu Cheng volvió a la realidad por la voz de la otra persona y lo miró con una media sonrisa.
“Bueno, entonces, querido maestro Qin, ¿puedo ir a recogerlo esta semana?”
Miró a Qin He con un brillo juguetón en sus ojos.
“No me mires así, es raro y feo. Cariño, eres lo suficientemente fea como para asustarme.”
Qin He apartó la mirada de esa persona y usó su mano para girar su rostro, mientras decía con desdén.
“Tengo una cara tan bonita que con solo caminar por la calle podría convertirme en una estrella, ¿y todavía te quejas?”
Yu Cheng se frotó la cara, intentando disimular el rubor que acababa de aparecer en sus mejillas.
Siguiendo el principio de mantenernos fieles a nuestras aspiraciones originales, hice una pregunta, sintiéndome un poco incómodo.
“¿Entonces, ahora somos amigos?”
“Tendrás suerte si logras entrar entre los 600 mejores de tu curso esta vez.”
Qin He se relajó y se reclinó, girando la cabeza para provocar a Yu Cheng.
Él siempre ha tenido confianza en sus habilidades y, naturalmente, tiene la capacidad de tener confianza.
«Oh, Maestro Qin, ¿de verdad confías en mí? El único requisito de mi padre era estar entre los 800 mejores del grado, pero tú lo superaste por doscientos puestos. ¿Te impresionó mi inteligencia?»
Yu Cheng se inclinó, apoyó el brazo en la mesa y apoyó la cabeza en la mano. Bloqueó la luz solar para Qin He y su figura lo eclipsó.
“No es que confíe en ti, sino que confío en mí mismo. Además, tu potencial de mejora es enorme. No tengo elección, joven maestro Yu ” dijo.
Al día siguiente, Yu Cheng fue a recogerlo con su chófer. Con la ventanilla abierta, Qin He se apoyó en ella, disfrutando de la frescura de la brisa otoñal, y entrecerró los ojos con tranquilidad. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan a gusto.
El trabajo de Yu Cheng había aliviado muchas de sus preocupaciones y cargas en gran medida.
Ya no tenía que correr desesperadamente tras el tiempo sólo para ganar un poco de dinero.
Él también tiene tiempo para aprender las cosas que le gustan, por lo que incluso tiene una leve sonrisa y una vitalidad inusual al mirar a Yu Cheng.
La familia Yu, como corresponde a los más ricos de la ciudad de Yao’an, vive en una villa independiente con jardín; su propietario, amante de la tranquilidad, ha elegido una vivienda bastante apartada.
El jardín estaba muy bien cuidado; aunque ya era la época en que todo se marchitaba, aquí seguía habiendo un verdor que parecía propio de una primavera en pleno apogeo.
Las enredaderas trepaban por los estantes, proporcionando un lugar fresco donde la gente podía sentarse en el verano.
La casa está decorada con sencillez, con unas cuantas farolas que la iluminan.
Esta es la primera vez que Qin He ve una casa así, pero no mostró ninguna sorpresa, ya que conocía los antecedentes familiares de Yu Cheng.
“¿A esto te referías la última vez con que te venía ‘de paso’?” 1
Qin He miró la casa frente a él, recordó el incidente en la parada de autobús la última vez y le preguntó con una sonrisa.
“Si digo que me viene de camino, pues me viene de camino”, dijo Yu Cheng mordiéndose el labio, con tono impaciente. “Vamos ya.”
El diseño interior de la casa está claramente cuidadosamente pensado y es diferente de la típica mansión de lujo con la que la mayoría de la gente está familiarizada.
La iluminación dentro de la habitación es de color amarillo cálido, lo que le da a toda la habitación una sensación de cálidez.
En el salón no había colgadas obras de arte de valor incalculable, sino solo fotografías de Yu Cheng y su hermano desde la infancia hasta la edad adulta.
Yu Cheng siempre ha tenido una mirada rebelde, frunciendo el ceño y con los brazos cruzados, y parece muy impaciente al tomar fotografías.
Una mujer apareció en la esquina de la escalera, con el pelo recogido y una leve sonrisa en el rostro.
Probablemente se trataba de la madre de Yu Cheng; incluso después de ser madre, no parecía diferente de una jovencita porque se cuidaba mucho.
Aún conservaba la mirada inocente de una jovencita, pero ahora que estaba casada, había adquirido un carácter más amable.
“Así que este es Qin He. Qué buen chico y qué bien parecido. Debe ser muy agotador darle clases particulares a este «mocoso»2.”
En la mirada que Lin Ying dirigió a Yu Cheng se percibía cierto tono de reproche, aunque no era un reproche en sentido estricto.
Yu Cheng se sentó en el sofá con total indiferencia y se puso a comer la fruta que había sobre la mesa.
“Es muy «difícil de controlar» 3. ¿Hay algo que les guste comer? En un rato «la tía»4 se lo llevará”
Lin Ying hizo que Qin He se sentara en el sofá, con la mano aún entrelazada con la de ella. Él sonrió, algo desconcertado, y respondió.
Qin He siempre ha sido alguien que sólo sabe trabajar pero no se comunica bien con las demás personas, especialmente con los mayores.
Sólo podía mirar a Yu Cheng de vez en cuando, pero la otra persona parecía encontrar muy interesante su estado de vergüenza y no tenía ninguna intención de ayudarle.
Tras disfrutar un rato de la embarazosa situación de Qin He, Yu Cheng finalmente dejó de comer fruta y se secó la cara con dos pañuelos de papel con disimulo.
Después de todo, si no rescataba a Qin He, con esa mirada que tenía… me temo que cuando estuvieran a solas, Qin He se lo comería vivo.
“Mamá, deberías dejarlo descansar un rato. Estába un poco mareado en el coche. Déjame llevarlo arriba para que descanse.”
Después de decir eso, Yu Cheng llevó a Qin He arriba.
“Normalmente hablas mucho. ¿Por qué no puedes hablar ahora? ¿Tienes mutismo selectivo? Eres como una oveja que cayó en la guarida del lobo.”
Yu Cheng se burló de Qin He.
Qin He metió tranquilamente las manos en los bolsillos, se dio la vuelta y lo miró con una sonrisa.
“Hoy te daré dos exámenes más y dy hay que memorizar dos textos en chino clásico.”
Yu Cheng se marchitó instantáneamente y se quedó tendido en la cama como un perro grande que hubiera perdido toda su fuerza, luciendo abatido.
“Te acabo de salvar, ¿y así es como me lo pagas?”
“¿Quién se estaba riendo hace un momento?”, respondió Qin He con una sonrisa.
Qin He colocó su bolso en la silla y preparó los exámenes para el otro, instándolo lentamente.
“Lévantate, date prisa.”
Odiaba leer y memorizar frases y siempre se equivocaba. Era aburrido y estresante, sobre todo a la hora de hacer exámenes.
Irónicamente, Qin He siempre lo castigaba de esta manera, y Yu Cheng nunca se dio cuenta de que nunca se había rebelado contra las decisiones de Qin He.
“Bueno, date prisa, todavía quedan muchas cosas por repasar.”
La habitación de Yu Cheng tiene algo en común: es grande. Lo tiene todo. Incluso hay una mesa lo suficientemente grande para dos personas, y aún sobra espacio.
“Eres tan aburrido, de lo único que hablas es de estudiar. Es cruel, ni siquiera me dejas descansar…”
Yu Cheng se acercó caminando sin fuerzas, como un enfermo, con todo el cuerpo flácido.
“Tú no te aburres, y por eso ahora estás aquí sufriendo con las «clases particulares»5. Si yo soy el aburrido, ¿por qué sigues queriendo ser mi amigo?”.
Qin He siempre ha tratado a Yu Cheng de esta manera; nunca se contiene cuando tiene la oportunidad de replicar.
“¿No puedes ceder ante mí esta vez?”
Yu Cheng se dio cuenta de que nunca había ganado contra Qin He.
Al lado estaban las uvas que Lin Ying acababa de traer; las frutas de temporada siempre son muy dulces.
Qin He tomó algo y se lo metió en la boca, pero accidentalmente derramó jugo y se ensució la barbilla.
El aroma agrio y dulce flotaba en las narices de las dos personas, y con sólo olerlo, sintieron que era dulce.
Aunque Yu Cheng se quejaba de la gente, sus manos se adelantaron a su mente y sacó un trozo de papel para limpiarle.
“De verdad, te comportas como un niño; incluso al comer algo puedes hacer que esté por todo tu cuerpo”.
Parecía haber olvidado que la persona que tenía frente a él era un hombre casi adulto, no un niño de tres años que podía limpiarse las cosas por sí solo.
Qin He se quedó atónito por un momento, como un niño pequeño. Parecía que nunca lo habían elogiado así en su corta vida.
Desde que tiene memoria, la mayoría de las evaluaciones lo describían como inteligente, sensato, bien educado y como un pequeño adulto del que no había que preocuparse.
Pero el niño que no llora no recibe caramelos, y parece que no se le permite llorar.
Recuerda que cuando era muy pequeño hacía un desastre al comer y lloraba si no conseguía el juguete que quería, igual que un niño.
Pero nada de eso funcionó. Su padre se irritaba con su llanto y le gritaba.
Sintió que era torpe y entonces vino el duro regaño.
Incluso lo amenazaron con romper cosas, y el llanto inundó toda la casa. El hombre tenía mal carácter, y la mujer temía que la golpeara.
La madre rápidamente dejaba lo que estaba haciendo y venía a consolarlo.
En su casa, la madre hacía todo el trabajo y el padre lo disfrutaba.
Qin He era precoz y comprendía las dificultades a las que se enfrentan las mujeres, por lo que siempre tenía mucho cuidado al comer, temiendo mancharse la ropa con comida.
Crecer en un lugar donde nadie te ve.
El padre de Qin He era un alcohólico que sólo trabajaba ocasionalmente y gastaba la mayor parte de su dinero en alcohol.
Un niño pequeño restringía sus gustos y lo que se mostraba en manos ajenas era envidia.
Qin He no podía comportarse como un niño, y nunca le gustó que lo describieran como obediente y sensato.
Eso significaba que tendría que renunciar a muchas cosas, incluidas algunas emociones.
De hecho, sentía algo de envidia de Yu Cheng, quien no tenía que reprimir su personalidad y podía hacer lo que quisiera.
Esta era una vida que nunca podría alcanzar… las cosas que le gustaban eran demasiado caras para él, así que se contentaba con hacerlas en su tiempo libre.
A los niños les encantan los dulces, pero él nunca había probado la dulzura.
Yucheng estrechó su mano frente a Qin He y dijo: “¿En qué estás pensando?”
“Nada. Yucheng, ¿hay algo que quieras hacer?” —preguntó Qin He en voz baja.
“Para nada, ¿acaso no da igual lo que uno haga? De momento no tengo nada. ¿Y tú?”
Yu Cheng tenía curiosidad por saber por qué Qin He había sacado a colación ese tema de repente. No parecía querer nada en particular.
Tenía muy pocos deseos materiales y desde niño, solo necesitaba hablar cuando quería algo. No había nada por lo que tuviera que esforzarse, excepto por Qin He.
Experimentó con Qin He muchas emociones que jamás había sentido antes. Esta vez fue deseo; ¿qué sería la próxima vez?
“Fotografía.”
Esta es la primera vez que Qin He habla con Yu Cheng sobre sus propias ideas.
«Bueno, qué coincidencia. Mi amigo me regaló una entrada para una exposición de fotografía la semana pasada. ¿Quieres ir a echar un vistazo? Es la semana que viene.»
Yu Cheng comenzó a decir tonterías, solo quería persuadir a Qin He para que hiciera algo diferente.
Siempre tuvo la sensación de que Qin He cargaba con mucho peso sobre sus hombros y que era algo inaccesible, alguien a quien nunca podría acercarse.
Yu Cheng no creyó en esta superstición e insistió en llevar a Qin He con él.
Utilizó un tono tentador para atraer a Qin He para que fuera con él.
Y luego…
Después de que Qin He se fue, comenzó a pedirle entradas a su hermano mayor.
—Gege, ya le di mi palabra a esa persona, no me hagas perder la cara.
—«¡Mi equeño ancestro!»6 Te he dicho mil veces que la próxima vez te asegures bien antes de prometer nada. ¿De verdad te crees que tu gege es «Doraemon»7 y que tengo todo lo que se te antoja?
—No me importa; tienes que conseguirlo para mí.
—Tenerte es verdaderamente una bendición para mí.
Yu Cheng miró el emoticón de la “sonrisa de la muerte”8 en la pantalla y curvó las comisuras de los labios; este asunto iba a funcionar.
Después de eso, a Yu Cheng ya no le importó nada más y dejó que su hermano «ese pobre inocente que siempre pagaba los platos rotos»9 se las ingeniará para resolverlo. Incluso bajó las escaleras para acompañar a su madre a «cenar algo por la noche»10.
_______________________________________________
Xian Nan Zhi:
Da tanto miedo sacar cartas que no me atreví a sacarlas hasta ahora…
Si te gusta, puedes guardarlo en tus favoritos, comentarlo y seguirlo. Subiré la actualización cada noche a las 23:00hrs. ¡La actualización extra de hoy ya está lista!
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.