Cuando Tang Yu y los demás regresaron a la Primera Academia Militar, la mayoría de los estudiantes ya habían vuelto. Ellos eran de los últimos en llegar.
Faltaban unos diez días para que los nuevos ingresaran, así que todavía no se veían novatos por ninguna parte, ni siquiera los admitidos por recomendación.
Durante esos diez días, los alumnos veteranos se someterían a una evaluación: primero, una revisión de su rendimiento académico, y luego, las pruebas de poder espiritual y condición física.
Quienes aprobaran ascenderían de curso; quienes no, tendrían que repetir.
También los estudiantes de quinto año que hubieran completado sus estudios se graduarían en esos días, junto con aquellos que, habiendo cumplido los treinta años, no hubieran terminado su formación. A estos últimos, la academia les ofrecería otros centros para continuar sus estudios, porque no cualquiera lograba entrar en la Primera Academia. Pero a Tang Yu todo eso no le preocupaba.
—¿Cómo es que Cheng Wei aún no ha vuelto? —murmuró para sí, mirando su comunicador.
Ling Qian, con un destello en los ojos, comentó:
—Quizá lo haya retrasado algo.
—Eso espero —respondió Tang Yu.
Todos los estudiantes debían pasar por la evaluación y las pruebas, y no eso llevaría al menos de diez días a quince. Esperaba que Cheng Wei llegara a tiempo.
—Ha ido a recoger a los nuevos —dijo Bai Jin de repente.
—¿A recoger a los nuevos? —Tang Yu se quedó atónito. ¿Cómo es que no lo sabía?
Si realmente estaba de servicio de recepción, era posible que no hubiera visto sus mensajes.
—Pero ¿no estaba en el ejército haciendo prácticas? ¿Cómo es que ha ido a recoger a los novatos? —preguntó Tang Yu, desconcertado.
Eran dos cosas muy distintas, ¿no?
—Jeje, es que el capitán de su escuadrón, que justo es de segundo año, está a cargo de esta misión de recepción. Cheng Wei se ha portado bien, así que lo han escogido a él también —explicó Ivy.
Los de cursos superiores ya lo sabían, pero como no era nada importante, no se lo habían contado a Tang Yu.
Aunque Tang Yu no parecía pensarlo así.
—Qué mala suerte… —murmuró.
—¿Eh? —todos lo miraron, sin entender por qué decía eso.
Al ver que todos lo observaban, Tang Yu se quedó perplejo:
—¿Por qué me miran así?
—Me siento muy afortunado —dijo Bai Jin de repente.
Tang Yu y Ling Qian no entendieron qué quería decir.
En cambio, Ivy, Brian y Liu Xuan sonrieron con complicidad. Y no era para menos: Bai Jin se alegraba de haber aceptado aquella misión, y no haberla rechazado. (NT: recordemos que a Tang Yu va a recogerlo el “equipo” de Bai Jin para su ingreso).
Porque, de no haber sido así, quién sabe si Tang Yu sería ahora de Bai Jin… pero seguro que no sería de Zou Jinming.
Los tres miraron a Tang Yu con sonrisas pícaras, y hasta el más despistado hubiera comprendido.
¡Los estudiantes de su promoción no los había recogido precisamente Bai Jin!
Pero…
Hay que admitir que Tang Yu había dado en el clavo: Cheng Wei tenía muy mala suerte.
En la nave espacial
Cheng Wei, con el rostro impasible, miraba el hermoso cielo estrellado desde la ventana. Aparentaba ser frío y elegante, pero por dentro su mente era un caos de insultos.
¿Por qué tenía que estar allí?
¿Por qué tenía tan mala suerte?
Ya no digamos recoger a los novatos; ¡¿por qué tenía que toparse con alguien que no quería ver?!
—Segundo hermano, ¿qué haces aquí? —una voz cristalina sonó junto a Cheng Wei, un tono que a cualquiera le habría resultado agradable.
Cheng Wei se giró. Un chico muy guapo y de aspecto adorable estaba justo detrás de él, con el pelo dorado y los ojos azules, como un ángel.
Pero solo Cheng Wei sabía que bajo aquella apariencia angelical se escondía un corazón de demonio.
Cheng Wei lo miró con frialdad. Otro chico de rasgos delicados se acercaba hacia ellos.
—Cheng Man, ¿ese es tu hermano mayor?
Cheng Man, —el chico que parecía un ángel— era el tercer hijo de la familia Cheng, y hermano de Cheng Wei:
—¿Cómo iba a serlo? Mi hermano mayor está ahora en el ejército. Este es mi segundo hermano —dijo Cheng Man con una sonrisa inocente.
—Ah, así que es el segundo hermano —el recién llegado pareció comprender, pero en sus ojos brilló un destello de desdén fugaz—. Mucho gusto, soy Tang Ziqi.
¿Tang Ziqi? ¿Apellido Tang? Cheng Wei entrecerró los ojos. Si no fuera amigo de Tang Yu, quizá no le habría prestado atención a ese apellido; aunque la familia Tang no era muy numerosa, tampoco eran pocos.
Se preguntaba si esa persona tendría algo que ver con Tang Yu.
Aunque Tang Yu nunca había hablado de su familia.
—Mucho gusto, soy Cheng Wei.
No extendió la mano. Como estudiante de curso superior, no necesitaba hacerlo.
Pero Tang Ziqi tampoco la tendió. Como novato, era un tanto arrogante.
En ese momento, el capitán, no muy lejos, le hizo una seña. Cheng Wei sintió un alivio interior y se despidió de ambos:
—Disculpenme.
Cuando Cheng Wei se alejó, Tang Ziqi miró su espalda y comentó:
—Tu segundo hermano tiene más agallas de lo que parece.
El rostro angelical de Cheng Man se ensombreció:
—¿Él? Solo un desgraciado. Ha pasado un año en la Primera Academia y ya se cree superior.
Fingir elegancia y frialdad, cualquiera puede hacerlo.
Todos los estudiantes de la Primera Academia comenzaron las evaluaciones y pruebas.
Pero los estudiantes descubrieron algo importante.
¡Su dios Bai Jin iba de la mano de una persona alta y de una belleza arrebatadora! ¡Y tenía el pelo y los ojos negros, algo jamás visto! ¡Ni siquiera habían visto a alguien con solo el pelo negro, y mucho menos con ambas características!
Dejando de lado el color del cabello, no había nada que objetar a esa persona.
Pero había un problema.
¡Apareció un hermoso de pelo negro! ¿Y Tang Yu? ¿El compañero de habitación original de Bai Jin? ¿Lo habían echado?
Los estudiantes que esperaban ver un escándalo esperaron y esperaron, pero Tang Yu, el compañero de habitación con ojeras de panda, no apareció por ningún lado. Se sintieron decepcionados. ¿Acaso Tang Yu no iba a volver?
¿O se había asustado ante la belleza arrebatadora del de pelo negro?
Pronto, los más curiosos olvidaron a Tang Yu el de las ojeras y empezaron a hablar del hermoso de pelo negro y su relación con Bai Jin.
Esa belleza era perfecta en todo, pero… ¿por qué tenía el pelo y los ojos negros?
Sin embargo, no encontraron otro color que le sentara mejor. Comparando una y otra vez, el negro seguía siendo el que más le favorecía.
Y también Bai Jin, ¿por qué siempre elegía ese tipo? ¿Acaso su dios tenía predilección por los colores de los plebeyos? Tang Yu antes tenía el pelo castaño oscuro, que, aunque no era gris oscuro, no era un color noble, así que lo clasificaban como plebeyo.
Y el negro, para los nobles, era igual que el gris oscuro.
Entonces, ¿por qué Bai Jin siempre elegía esos colores de plebeyo?
Algunos nobles que aún no se resignaban con Bai Jin empezaron a considerar teñirse el pelo.
Cuando vieron a Bai Jin y al hermoso de pelo negro aparecer juntos en el lugar de las pruebas, el alboroto estalló.
¿El hermoso de pelo negro era también estudiante de la Primera Academia?
No podía ser, ¿verdad? Nunca lo habían visto. Alguien tan guapo no podía pasar desapercibido.
Pero llevaba el uniforme de primer año, aunque le quedaba un poco corto…
Y esa piel blanca que se asomaba… tenía muy buen aspecto… Algunos empezaron a babear.
Pero al ver la información que aparecía en la pantalla, todos se quedaron sin palabras.
Dos grandes caracteres: Tang Yu. No había nadie que no conociera ese nombre.
Tang Yu…
Qué nombre tan familiar…
¡Puf! ¡Claro que era familiar! ¡Era el nombre del compañero de habitación del gran Bai Jin!
Pero… ¡belleza! ¿Y tus ojeras? ¡Nadie había dicho que al desaparecer las ojeras se convertiría en todo un galán!!
¡Tang Yu, seguro que te has hecho una cirugía estética!
Tang Yu no prestaba atención a los comentarios ni a las miradas de los demás. Entregó su carné de estudiante al tutor evaluador del departamento de Farmacia:
—Buenos días, quiero realizar la evaluación.
El tutor, tras un breve instante de sorpresa, respondió con premura:
—¡Si, claro!
El nombre de Tang Yu, para los tutores del departamento de Farmacia, significaba una sola cosa: ¡el discípulo del maestro Tan Zhiqiu!
¡No se podía descuidar!
Insertó el carné de Tang Yu en su computadora y los datos de evaluación aparecieron en pantalla.
En las asignaturas prácticas y teóricas del departamento de Farmacia, Tang Yu había obtenido calificaciones de sobresaliente en todas. La evaluación del maestro Tan Zhiqiu era: ¡sobresaliente especial! Así que superó la primera fase sin problemas.
Lo que quedaba eran las pruebas de poder espiritual y condición física.
Según los registros anteriores, Tang Yu tenía nivel de poder espiritual A+ y condición física C.
Parecía un caso perdido en lo físico.
Pero el tutor, al ver al Tang Yu que tenía delante, percibió una fuerza inusitada en él, muy lejos de un C.
El tutor acercó la máquina de medición a Tang Yu para que pusiera la mano.
Tang Yu iba a extender la mano cuando una mano de dedos bien marcados sujetó la suya.
Era Bai Jin.
Tang Yu, sin comprender, preguntó:
—¿Qué pasa?
Bai Jin se acercó y dijo en voz baja:
—Controla tu poder mental.
¿Controlar? Tang Yu alzó una ceja y miró la máquina.
¿Acaso había que introducir poder mental para medirlo?
Pero, ¿qué quería decir Bai Jin? ¿Que no soltara demasiado?
Al ver que Bai Jin asentía, Tang Yu lo entendió.
Desde su cumpleaños, su poder espiritual había alcanzado un nivel tan abundante que, aunque no supiera la cifra exacta, era sin duda más denso que el de su maestro, Tan Zhiqiu.
Había oído que el poder mental del maestro Tan era de…
Entonces el suyo…
Tang Yu extendió la mano hacia la máquina, controlando la entrada de su poder espiritual.
Los números en la pantalla empezaron a subir sin parar: C, C+, B-, B… hasta A+. La gente comenzó a contener la respiración.
Porque los datos seguían subiendo.
S-, S… los números se ralentizaban lentamente, y en la frente de Tang Yu aparecían gotas de sudor.
¡Controlar aquel poder mental tan inmenso era realmente difícil!
Finalmente, los datos se detuvieron en 2S-.
¡Era el segundo con poder espiritual 2S después del maestro Tan Zhiqiu!
Sin duda, el maestro Tan había tenido razón al aceptarlo como discípulo.
De repente, todos miraban a Tang Yu como si fuera un monstruo. ¿Esa era la razón por la que su cabello se había vuelto negro?
¡Si teñirse el cabello aumentara tanto el poder mental, todos lo harían!
Todos estaban tan concentrados en los datos del poder espiritual que pasaron por alto otro número.
Nivel de condición física: S+.
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.