Daivan
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Gian: -¡Es un desafío!
La pistola alemana se deslizó como un disco de hockey con destino hacia mi mano, ¡y la agarré!
¡Muchas gracias, Dios!
Bakushi: -¡Oooh!
¡Kugh! La mano con la que he agarrado la pistola, fue pisoteada por las botas de ese bastardo yanqui.
Con la boquilla del arma apuntando hacia el otro lado, Bakushi se acercó a mi rostro y dijo complacidamente.
Bakushi: -Estuvo cerca….
Luchino: -Kugh…. ¡joder…!
Gian: -¡Ughh…! ¡Dios… mío…!
Dios, en el momento en que te di las gracias, ¡¿ocurre esto?! Apartando mis ojos de la cara de Bakushi que se acerca a mí, para luego regresarle la mirada.
¿Con esto estará bien, verdad…?
Gian: -Un disparó más….. ¡desafío…!
Bakushi: -¡¿Haa.?! Tu ya no tienes más fichas que jugar…
Con la boquilla aún apuntando, jalo el gatillo.
La bala salió muy lejos
Y entonces…..
Bakushi: -¡Giih! !Gyaaaaahhhhh!
La bala que salió disparada, rebotó contra el candelabro, hasta llegar al globo ocular de ese jodido bastardo.
Bakushi: -¡Aaaaaaa! ¡Tu….. maldito…. bastardo…!
Bakushi sostiene su globo ocular, mientras que con su otro ojo me mira para luego tomar el cuchillo con su otra mano llevándolo a mi cuello…..
Gian: ¡….Ngh…!
Bakushi: ¡ Oooohh…!
Comencé a derribar todas las balas sobre el tipo. Al agarrar el arma con mis dos manos y darme la vuelta rápidamente, veo a Bakushi arrodillado frente a mí.
Gian: ¡Trágate eso!
El estómago de ese tipo, manchas rojas como si fueran un pintalabios, se habían comenzado a dispersar.
Las manos temblorosas de Bakushi lo tocan.
Bakushi: -…… due…. le…..
Ese tipo cayó de espaldas, y dejó de moverse.
Gian: -Ingh…uhg….. haa… haa… haa…!
Finalmente pude levantarme.
Mi cabeza giraba y giraba, sentía que me quedaría dormido justo aquí. Sin embargo…..
Gian: -¡…. Lu… Luchino…! Viejo…..
Caminé tambaleando….. ¡Joder, mi cinturón cayó enseguida! Me dirijo hacia Luchino y el viejo Alessandro…..
Lo siento, viejo. Arrastré mis piernas hacia Luchino, quien está siendo aplastado por el candelabro en forma de araña.
Gian: -Luchino, espera….
Mientras maldecía sus brazos ineficaces, levanta su mirada hasta ver una masa dorada. Poniendo fuerza en sus brazos ensangrentados, trata de estirarlos hacia ella…..
Luchino: -¡Kugh….uhh! ¡Aaaaahhhhh!
Luchino: -¡Haa… haa…! ¡Gian…!
Gian: -¡Luchino…! ¡Maldición, no estás nada bien…! ¡Si no te tratamos enseguida…!
Luchino: -No, esto no es nada. Solo me duele un poco. Ayúdame a levantarme.
Con mi cara a punto de llorar, tomé la camisa de Luchino y lo jalé hasta sacarlo de ahí, luego coloqué uno de sus brazos suavemente alrededor de mi hombro.
Luchino: -Increíble. Lo sabía, eres increíble….
Gian: -Hahaha, yo mismo me sorprendo. Pero, esto aún no termina. Festejemos cuando hayamos regresado….
Y entonces, al mismo tiempo, Luchino y yo miramos a….
Alessandro: -Chicos, ¿están bien?
Gian: -….. viejo….. Jefe Alessandro, que bueno que se encuentre bien.
Alessandro: -Me han visto en una situación patética….. lo siento por causarles tantos problemas….
Gian: -Hablemos de eso cuando regresemos a la sede. Ah, lo siento. Espera un momento, ahora mismo te desato.
Traté de ir hacia el jefe que se encontraba atado, pero…..
Los gruesos brazos de Luchino me interrumpieron….. En un instante, me vinieron oscuros recuerdos.
Luchino, quiere matar al jefe….
Gian: -Lu… Luchino…. ¡oye..!
Luchino: -Jefe. Tengo algo de que hablar con usted.
Alessandro: -Ya veo.
No pude moverme. Lo que Luchino está tratando de decirle al jefe con “tengo que hablar con usted” es…..
Sobre la sospecha que le tiene al jefe……. Si comprueba que el jefe nos ha traicionado, lo matará…..
Gian: -¡E-Espera, Luchino….! El jefe estaba capturado. ¡No hay manera que nos haya traicionado..!
Si el jefe realmente nos ha traicionado, ¡ahora mismo nos estaríamos apuntando….! Sin embargo, el jefe fue golpeado con un yak y atado aquí.
Sin embargo, Luchino no escuchó mis palabras.
Luchino usa el cuchillo con su mano sana. La hoja de ese cuchillo se ve espeluznante frente a mí, y se dirige hacia el jefe…..
Al cerrar los ojos por está acción, Luchino comienza a cortar las sogas que mantenían al jefe amarrado.
Mientras que el jefe permanecía sentado esperando a que sus muñecas fueran liberadas….
Alessandro: -¿De qué quieres hablar conmigo?
Dijo eso con una voz baja pero grave. Es la voz de ese jefe de quien tanto confiamos…..
Alessandro: -¿Es algo de lo que solo podemos hablar aquí?
Luchino: -Así es….. es algo que hasta ahora, siempre había evitado hablar. Es por eso que, por favor, hábleme de ello aquí.
Estando en cuclillas, Luchino dijo…..
Luchino: -¡Yo….. siempre he estado dudando….. de ti!
Todo frente a mí se oscureció. Si estuvieran los otros capitanes y los subordinados aquí…. Luchino recibiría la pena de muerte con tan solo eso.
Sin embargo, el jefe se levantó tranquilamente y suspiró.
Alessandro: -Ya veo.
Luchino: -¡Me refiero a lo ocurrido hace dos años! ¡Siempre estuve…. aterrado! Sin poder preguntarte, siempre estuve cargando con ello….
Luchino: -Es por eso: ¡dimelo ahora! ¡Sharin… y mi niña, Alice…. ¿en verdad murieron por un accidente…?!
Gian: -Luchino……
Luchino: -¡Ciertamente…… yo las traicioné! ¡Dudé por culpa de unos rumores estúpidos… y no fui a verlas! ¡Y entonces…..!
Luchino: -¡Fueron asesinadas…..! ¡Fueron asesinadas como si fueran unos simples perros… les dispararon…!
Alessandro: -¿Siempre estuviste dudando de mí pensando que yo las había matado?
Luchino: -¡Ngh….! ¡Si, es cierto! ¡No había otra manera si no fuera así….! ¡¿Entonces, por qué murieron?!
Luchino: -¿Por qué….? ¿Por qué tuvieron que morir si ellas no hicieron nada malo…. eran como los ángeles…. ¡¿por qué les ocurrió algo así…?!
Alessandro: -Fue un accidente. Eso es lo que te dije en aquella ocasión. Y eso no cambiará….
Luchino: -¡Te equivocas! ¡Te estoy diciendo que me digas la verdad! En aquel momento, lo que no pude escuchar…..
Alessandro: -Aunque me amenaces, la verdad…… el pasado, no cambiará. ¿Quieres a alguien para poder vengarte?
Luchino: -¡Ngh…! ¡No! ¡No es así! ¡Te equivocas…! ¡Te equivocas…!
Sosteniendo todavía el cuchillo en su mano, Luchino frunció el ceño apretando su rostro con sus dedos y gimiendo como si se hubiera enterrado el cuchillo en su cara
Luchino: -¡Maldición….! ¡Maldición….! ¡Yo… siempre…. siempre…. estuve aterrado sin poder preguntarte nada…!
Luchino: -¡Por favor, dímelo! ¡¿Ellas, realmente murieron en aquel accidente…?! ¡¿O fueron asesinadas por la policía después de que abusaran de ellas…?!
Luchino: -¡¿Aquello realmente fue un accidente?!
Gian: -¡……!
¡¿Q-Qué carajos es eso….?! ¡¿Atacadas por la policía….. un accidente?! ¡¿Qué quiere decir con eso?!
Alessandro: -Fuuu…….
El jefe, el viejo Alessandro suspiró profundamente como si estuviera cansado….. y tranquilamente se levantó nuevamente.
Alessandro: -Es justo como te lo había dicho en aquel momento. No nos vengaríamos, eso fue lo que la organización decidió y tanto tú como yo estuvimos de acuerdo.
Alessandro: -Aquel suceso fue un accidente…. un desafortunado accidente sin culpables. Aquellos policías mataron a tu esposa e hija por error…. No hay duda de ello…..
Luchino: -¿Es la verdad….? Yo…. yo…..
Alessandro: -Tuve que ser algo muy duro para ti, Luchino.
Luchino: -….. ¿Uuh..?
Alessandro: -Ya veo….. estuviste dudando de mí durante todos estos dos años. Lo siento, debí haberme dado cuenta de ello inmediatamente y haber hablado contigo.
Luchino: -……Jefe……
Alessandro: -Es mi culpa, por haber hecho que sufrieras tanto, hijo.
Gian: -¡¿Eh…?! ¡¿H-Hijo…?!
El jefe miró fijamente a Luchino desde detrás de sus hombros temblorosos….
Alessandro: -Luchino…. Gabriel. Mi hijo. ¿Por qué crees que te mentiría?
Luchino: -¡…..! ¡Yo….!
Y-Ya veo, no lo sabía. El padrino de bautismo de Luchino, que fue quién le otorgó su nombre espiritual durante la ceremonia del bautismo…. su padrino de la mafia, ¿era el viejo?
Alessandro: -¡Idiota…! ¡Tanto como Sharin y Alice eran mis preciadas hijas!
Alessandro: -¿Por qué pensaste que yo, siendo tu padrino, te traicionaría y las asesinaría? ¿Por qué pensabas que deseaba su infelicidad?
Alessandro:- ¡Idiota…!
Luchino: -¡J-Jefe…!
Desde la mano de Luchino, el cuchillo se desprendió y cayó al suelo.
Alessandro: -Además….. ¡¿Solo vinieron ustedes?! ¡Que idiotez…! ¡¿Planeaban morir?!
Luchino: -Yo….
Gian: -No, bueno…. pues….
El jefe avanzó con unos pocos pasos torpes….. coloca sus manos sobre los anchos hombros de Luchino y lo reprendió.
Alessandro: -¡Idiota…..!
La voz del jefe temblaba un poco.
Alessandro: -Si tu hubieras muerto….. ¿con quién podría hablar de Sharin y Alice..?
Luchino: -¡……! ¡Yo…. yo…!
El cuerpo de Luchino flaqueó. Arrodillado sobre el suelo, Luchino baja su guardia ante el jefe.
Luchino: -¡…. Papá….!
Alessandro: -¡Hijo idiota….!
N-No puede ser….. ¡¿Luchino está llorando…?!
Me encontraba observando de cerca el mundo donde solo se encontraban ellos dos….. Sin embargo, los miraba desde otro mundo distante. Ese mundo donde ellos dos estaban era un mundo al que nadie más podría entrar.
Luchino: -……….
Con esto finalmente…. ¿La esposa e hija que tanto amó, y que seguramente sigue amando, podrán dormir en paz dentro de sus recuerdos….?
¿Ya podrás vivir sin seguir sufriendo…?
No pude decirle nada. Solo pude ver el abrazo entre padre e hijo…..
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De repente,
Gian: -¡¿Wah… waaah?!
Luchino: -¿Qué pasa..?
Un destello de luz centelleó sobre una ventana acristalada. Al mismo tiempo, un sonido como de un motor se escuchó. Eso es…..
Al notar que hay varios sonidos de motor de autos y luces de camiones que se dirigían hacia aquí, el interior de este edificio se llenó de varías figuras.
Gian: -Esto es malo…. ¿Es el refuerzo enemigo?
Luchino: -¡Kugh…! ¡Es demasiado pronto…! ¡Jefe, por aquí…!
Nos tienen. ¿Los tipos de este lugar lograron llamar a sus compañeros? Al menos no era la policía.
La gran fuerza del GD…..
¿Es el final…? A Luchino y a mí ya casi no nos queda munición. Los tipos de aquellos autos, son como docenas de subordinados…. No, incluso son más…..
Luchino: -¡Joder..! ¿Nm..? No… aquellos son….
Luchino, con su pistola en mano, se colocó al lado de la ventana y miró afuera, pero de repente, entrecerró sus ojos encontrando algo.
Las puertas de los automóviles con sus faros encendidos, se abrieron haciendo un sonido como de disparo. Desde allí, salen algunas figuras oscuras de manera desordenada.
Gian: -No quiero convertirme en un prisionero….
Debí haber dejado algunas balas para suicidarme. Mientras pensaba en eso, algo llegó a mis oídos…
Iván: -¡Oigan….! ¡Si están vivos respondan! ¡Uooohhhg! ¡Que asqueroso..! ¡Joder..! ¡Maldición! ¡Pise un cuerpo!
Giulio: -¡Gian-san…! ¡¿Gian-san?!
Gian: -¿Eh…?
Luchino: -No puede ser…..
Escapando de las luces de los faros, escondido detrás de uno de los autos, se acercó a la escena…. Él era….. ¡Guaaaa! ¡ooooo!
Bernardo: -¡Gian, Luchino! ¡Si están bien, respondan! ¡Soy yo!
Al escuchar esa voz, abrí rápidamente la gran ventana y grité.
Gian: -¡Oigan! ¡Soy yo! ¡Luchino y el jefe también están aquí! ¡Estamos bien..!
Giulio: -¡Gian-san…! ¡Qué bueno…!
Iván: -¡Joder..! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Hasta mis zapatos se mojaron! ¡Incluso muertos, los bastardos del GD molestan! ¡Joder, mis zapatos nuevos..!
Más allá de la ventana de vidrio, estaban ellos siendo iluminados por los faros en pleno aire libre….
Creo que nunca olvidaré esta escena por el resto de mi vida.
Bernardo. Giulio, Iván y también su subordinados y soldados se despliegan por los alrededores manteniendo su vista en esa escena mientras vigilan.
Gian: -Chicos….
Con su ametralladora en manos, Bernardo se dirige hacia sus subordinados e Iván, comportándose como un conspirador de mierda, se sienta.
Como era de esperar de Giulio, él se dio cuenta de que en este lugar ya no quedaban enemigos.
Giulio: -¿Por qué se fueron sin decirnos nada…?
Gian: -Lo siento, sobre ese asunto…..
Bernardo: -En serio con ustedes, son tan egoístas….. ¡¿Qué..?! ¡¿Jefe..?! ¡¿Se encuentra bien…?! ¿Está herido..?
Alessandro: -No me pasó nada. Solo me inyectaron un poco de droga, pero me repuse enseguida. Más importante, me sorprende que hayan llegado aquí.
Bernardo: -Atrapamos a algunos miembros del GD y los interrogamos, al hacer esto, supimos de este lugar…. Y luego, nos enteramos de que ciertas personas se fueron sin decir nada….
Bernardo: -Me apresuré a reunir a todas las tropas para intervenir, pero… nunca pensé que todo ya había terminado….
Gian: -Lo siento, por haber actuado tan egoísta….
Giulio: -Pero…. me alegro mucho de que esté bien…
Iván: -¡Lo siento ni que nada, idiota! ¡Alegrense que los guardias del enemigo eran dos o tres! ¡Si hubieran sido mucho más, ya estarían de camino al otro lado!
Gian: -Tienes razón, es justo como lo has dicho.
Dejando al jefe al cuidado de los subordinados, Luchino arrastra su cuerpo magullado hacia donde estaba Bernardo.
Luchino: -El que actúo por su cuenta, fui yo. Yo obligué a Gian a venir… .es por eso que él no tiene nada que ver.
Gian: -¡Qué…! ¿¡Oye, por qué estás actuando tan egoísta?!
Bernardo: -Hablemos de eso más tarde. Dejemos que el limpiador se encargue de todo esto. Es peligroso quedarnos aquí ya que podría venir la policía o los refuerzos de aquellos tipos.
Gian: -….. Lo siento, Bernardo.
Giulio: -Ehm…. Sería una molestia si viniera aquel tipo llamado Bakushi…..
Gian: -Ah, yo me encargué de aquel yanqui bastardo. Me aseguré de que se tragara algunas balas. Mira, está allí dormido….
Dentro de aquella habitación, señaló el lugar donde había dejado cuerpo tirado como un muñeco.
De repente, me tambaleé
Gian: -Uuh….. ¡No puede ser….!
En ese lugar no había nada. Solo quedaba un charco de sangre sobre el suelo. No estaba el cuerpo de aquel bastardo, ni su arma ni su cuchillo… no había nada.
Gian: -A pesar de que le disparé tres veces en su estómago….
Luchino: -Ese bastardo es un monstruo….
Ese tipo había desaparecido. ¡Estaba seguro que lo había matado!
Bernardo: -Retiremonos. Gian, sé el apoyo de Luchino y llévalo hacia aquel auto. Dentro del auto, dejé preparadas drogas y medicina.
Gian: -Entendido….
Bernardo: -Jefe, por aquí….. Lo siento mucho, me llevó mucho tiempo localizarlo….
Alessandro: -No….
El jefe estaba caminando junto con los subordinados mientras se apoyaba sobre Bernardo.
Alessandro: -Me alegro de que hayas venido, Bernardo.
Bernardo: -Si…..
Alessandro: -Giulio…..
Giulio: -………
Alessandro: -Y tu también, Iván.
Iván: -Oh, si. No podría dejar solos a estos idiotas.
Alessandro: -Luchino. Gian, Giancarlo….
Luchino: -Jefe……
Gian: -Hahaha…. Si estuviera el viejo aquí, sería el mejor reencuentro.
Alessandro: -Les doy las gracias. Sin embargo….. pensar que todos hayan venido, hahaha…. mira, Bernardo.
Bernardo: -¿Si…?
Alessandro: -Está el León, el robot, los espantapájaros e incluso el perrito. Solo falta el anciano Imo de Kansas que sería el mago de Oz.
Gian: -Qué cruel.
Bernardo: -Hahaha, entonces toque el talón para poder regresar.
Iván: -Bueno, el día de hoy el león, osea yo, no tuvo necesidad de actuar.
Ante la voz de Iván, todos nos giramos a verlo….
Bernardo: -………..
Luchino: -Fuuh….
Gian: -Haa……
Ivan: -¿Q-Qué pasa con ustedes? ¿Dije algo raro?
Giulio: -Probablemente, el jefe quiso decir que yo era el robot y Luchino el león…
Gian: -Eres el que sigue.
Iván: -¡Qué…! ¡¿Qué carajos?! ¿A quién le estás llamando espantapájaros descerebrado?! ¡Ya paren con eso! (Jajajaja, ya extrañaba el bulling a Iván xd).
Teniendo éxito en el ataque a la base del GD en el campo de golf del parque Royal Forest, los capitanes y subordinados del CR-5 regresaron a Daivan en la madrugada.
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