Daivan
Editado
Final Malo
OPCIONES:
Elegir la segunda opción.
Soldado del GD F: -Maldito bastardo, ¿acaso tienes las bolas puestas?
Luchino: -Desgraciado… ¡salgan de donde quiera que estén, malditos perros!
Luchino levanta la voz tan fuerte, que las persoans que van y vienen por el camino se encogen de hombros como si trataran no involucrarse y se van yendo rápidamente.
Con esta situación así, no hay manera de que alguien se atreva a salir.
Gian: -¿Otra vez? Ya estoy harto de esto….
Mis palabras son borradas inmediatamente después de que una nueva voz surgiera desde la multitud.
Soldado del GD G: -¡Leí el periódico! ¡Eres increíble, héroe!
Cuando esa voz nos llega….
Gian: -¡Ah! ¡Idiota!
Que mala situación, que mala suerte. Un hombre con traje que parece estar regresando del trabajo, sostiene un periódico pasando justamente frente a nosotros mientras lo lee.
Luchino -¡…! ¡Maldito…!
Antes de que pudiera detenerlo, Luchino agarró al hombre por el pecho. Antes de que el hombre pudiera gritar, comenzó a ser golpeado en su cara
Gian: ¡Qué..! ¡Detente, ¿pero qué carajos estás haciendo?!
Intenté agarrar el brazo de Luchino para detener sus golpes, pero sin que su brazo fuera afectado para nada por mi agarre, Luchino comenzó a patear fuertemente el estómago del hombre inocente.
Gian: -¡Detente! ¡¿A caso quieres matar a esta persona decente?!
Luchino: -¡¿Kuugh …?!
Finalmente las piernas de Luchino paran. Justo en ese momento, los gritos en los alrededores comenzaron a descontrolarse y a extenderse.
Gian: -¡Oye, tu! ¡¿Estás bien?!
El hombre que fue golpeado por Luchino, sufrió fuertes patadas, y ni siquiera se movió. Su rostro estaba ensangrentado, y vomitaba sangre por la boca…. Necesitaba un doctor…
Y justo en ese momento.
Soldado del GD G: -¡Hyaah, que miedo! ¡Los malditos italianos son muy fuertes ante las personas decentes! ¡Cerdos bastardos!
Nuevamente una voz vino hacia nosotros, y el cuerpo de Luchino que finalmente se había detenido, volvió a moverse bruscamente. Y en su mano había una…
¡¿Acaso este tipo es un idiota?!
Luchino: -¡Sal de una vez maldito yanqui!
En esa mano, había una pistola lista para disparar….
Luchino: -¡¿Dónde estás?!
Gian: -¡Idiota! ¡¿Qué estás haciendo…?!
Luchino apunta la pistola hacia la multitud…. Además de eso, comenzó a disparar destrozando con las balas, las paredes y ventanas de los edificios y tiendas.
Ante los disparos, gritos de susto y enojo se superponen.
Las bocinas de los autos de las personas que escapaban por las carreteras, resonaron… junto con los sonidos de los frenos y la colisión.
Ya todo se ha vuelto un completo desastre, ya no puedo hacer nada…
Luchino: -¡Mierda…! ¡mierda, mierda!
Gian: -¡Idiota bastardo..! ¡Tenemos que huir! ¡Si ven nuestros rostros estaremos en problemas!
Miró fijamente a Luchino que todavía estaba soltando maldiciones mientras sostenía la pistola en sus manos. Ah, maldición, ya reacciona.
Sin embargo, Luchino empuja mi mano.
Luchino: -¡Regresa al hotel!
Gian: -¡¿Qué…?! ¡¿Qué pretendes hacer?!
Luchino: -¡Date prisa y vete antes de que la policía llegue!
Diciendo solo eso, Luchino se aleja hacia donde la multitud que estaba escapando, provocando que todas las personas en la multitud gritaran de nuevo
Yo….
Gian: -¡Joder..! ¡Ya estoy harto!
Escupí el chicle que estaba masticando
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Cuando volví al hotel, el incidente del tiroteo ya había sido informado a Bernardo. Ahora tengo que explicarle todo con un sentimiento perecedero.
Esta noche, Luchino no regresará. Presentí que eso pasaría.
¿Habrá sido atrapado por el GD y asesinado? ¿O fue atrapado por el departamento de policía de la ciudad y encarcelado siendo llevado a prisión? Todo eso, a mi ya me da igual…
Gian: -¡Tch..! ¡Ese idiota! ¡¿Quién era el reluciente aquí?!
Ya me da igual ese bastardo. Estuve repitiendome esas palabras una y otra vez con gran determinación, pero….
Me sentía cada vez peor. Aunque estaba pensando que ese idiota era irrevelante… no podía evitar comenzar a preocuparme por Luchino.
Cuando estaba caminando de un lado a otro dentro de la habitación con un humor de perros…
El timbre del teléfono de la habitación sonó. Esta llamada podría ser del primer piso o de Bernardo.
Pero el único me llamaría por teléfono justo en esos momentos es…
Bernardo: -Soy yo. Gian, en realidad, ha ocurrido algo problemático.
Tan pronto como escuché las palabras de Bernardo, un oscuro sentimiento surgió desde mi estómago hasta mi cabeza.
Gian: -Todo ha sido problemático desde antes. ¿Por Luchino? Incluso la policía….
Bernardo: -No, ya me he encargado de borrar aquel caso. Nuevamente el subordinado que envié, tardó en contactarse, pero… he descubierto el lugar donde está Luchino.
Gian: -¿Y?
No puede evitar contestar con un estado de ánimo tan bajo que incluso a mi mismo se me hizo malo.
Bernardo: -Ahora él está en “La Corona” El gerente de la tienda está algo ansioso. Me dijo llorando que de seguir así, no sabrá qué hacer si no puede abrir la tienda.
“La Corona”….. si no mal recuerdo, es aquel club brillante al cual Luchino me llevó la otra vez.
Gian: -¿Dices que está ansioso? ¿No es esa tienda una de sus propiedades?
Bernardo: -Así es, pero sería malo dejar que siguiera haciendo lo que quisiera. También hay riesgo de que lo ataquen. Por favor, ¿podrías traerlo de vuelta?
Bernardo: -Creo que tal vez… Luchino no escuche a los demás. Además, tu eres su… compañero ¿no es así?
Respondí dudando durante unos segundos si sería mejor colgar el teléfono e intentar dormir.
Gian: -Entendido. Prepara el auto, intentaré traerlo.
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Si mal no recuerdo, ¿era por aquí? Manejando el Chevrolet, me dirigí hacia donde Luchino me llevó la otra vez.
Aquella vez….
Él estaba tan reluciente hablando sobre lo que nos deparaba el futuro. De alguna manera, esa charla parecía que se llevó a cabo hace mucho tiempo.
Gian: -Joder….. ¿por qué tengo que estar haciendo esto…?
Vi aquella bolera cerrada. Cuando dimos vuelta en la esquina dirigiendo el auto a la parte de atrás del lugar, fuimos atacados por aquel yanqui llamado Bakushi.
Esos recuerdos quedaron atrapados en mi memoria.
Estacioné el auto en la acera, asegurándome de que no haya quedado nadie por los alrededores. Una vez comprobado que no hubiera nadie, bajé del auto.
Gerente: -Oh, usted es…. Lo he estado esperando. Lo siento mucho, no he podido detener a aquella persona.
Comprendí claramente la razón del porque nadie debía venir además de mi, al ver la reverencia y la actitud del gerente hacia mi.
Luchino: -Luchino…. ¿en dónde está Gregoretti?
Gerente:- Ah, si…. hace un momento estaba en este salón…. y pues….
La voz del gerente comenzó a desaparecer. ¿Aquél idiota estará bebiendo sake hasta emborracharse? ¿o solo estará armando alboroto hasta llegar al punto de destruir las cosas de su propia tienda?
No quería ver a Luchino así, pero….
¿Será mejor que lo traiga de vuelta? ¿o mejor ignoro la petición de Bernardo? Seguí al gerente dentro de la tienda
La iluminación dentro de la tienda sigue siendo tenue, no hay clientes, camareros ni mujeres. El gerente me lleva hacia un lugar cubierto por una cortina que está al borde del pasillo, se detiene y se inclina ante mí.
Gian: -Lo siento, pero ¿podrías sacar a las personas que estén adentro, incluido tu? Voy a tener una pequeña charla con él.
Gerente: -Entendido. Haré que todos los empleados salgan por la puerta trasera.
Cuando el gerente se fue, solté un gran suspiro y entré a la habitación detrás de la cortina.
Y ahí, estaba una botella con una copa sobre una pequeña mesa al costado de un sofá siendo iluminados por una tenue luz.
En el sofá, estaba Luchino sin su abrigo puesto.
Luchino: -Fuf….. haah…..
Luchino no se había dado cuenta cuando entré. Tanto su camisa como su corbata estaban desarregladas… aquellos ojos suyos estaban abiertos mirando hacia la nada.
Gian: -¿Qué…? ¿Qué estás haciendo…?
Y entonces, me di cuenta. Sobre la pequeña mesa, había una botella de ron y un vaso lleno con licor oscuro, pero también había….
Algunas colillas de cigarrillos apagadas, y un tubo de cristal….. Al costado, había trozos de papel con un poco de polvo blanco sobre ellos. Hay rastros de droga y heroína consumida…
Gian: -¡…! Estás usando drogas…..
Luchino: -Uuh…aah….¿Gian, qué ocurre….?
Gian: -¡Serás idiota! ¡Mantente lucido! ¡Mira que atreverte a estar usando está basura en este lugar!
Luchino: -¿A qué viniste…? Eres muy ruidoso….
Pude escuchar el sonido de mi propia garganta al gruñir después de escucharlo decir eso. Al oír esas palabras, sentí como el hilo de mi tolerancia se rompía.
Gian: -¡IDIOTA! ¡NO CREÍA QUE FUERAS EL TIPO DE HOMBRE PATÉTICO! ¡METETE DROGAS EN ESTE LUGAR HASTA MORIR, JODER!
Luchino: -¡Jajajaja! ¡¿¿Estás en posición para estar preocupándote por otros? Alguien como tú, que tiene el puesto de jefe a pesar de ser un mocoso que no puede valorar su propia vida.
Gian: -¡Si, así es! ¡Estando en ese estado … .tanto el jefe como el CR-5 estarán perdidos!
Luchino: -……
Luchino se levanta del sofá, y mueve su cuerpo como si fuera alguna clase de insecto.
Gian: -¡Yo escaparé a Nueva York antes de ser asesinado! ¡Ya es nuestro fin!
Luchino: -Eso está bien. Ya es el final….
Luchino bebe más vino, suelta un profundo suspiro y luego abre otro pedazo de papel que estaba sobre la mesa, y extrae el polvo blanco que estaba en el interior.
El polvo se agita con las puntas de sus dedos, y es absorbido por su nariz… Al verlo así, pude notar que ya no le quedaba orgullo, ni hombría ni nada….
Gian: -Me pregunto que diría el viejo Alessandro si te viera así.
Luchino: -De todos modos…. el jefe…. Del Salto…. ya está muerto…. De todos modos… ya….
Gian: -Tch… .entonces…. ¿Qué será de tu esposa e hija que están en el cielo? ¿planeas ir a verlas después de morir por sobredosis de drogas?
Mis palabras hicieron mella en algún lugar de Luchino, que estaba perdiendo su racionalismo debido a la heroína.
Luchino se levanta… pero su cuerpo se tambalea y usa su mano para recargarse sobre la mesa.
Luchino: -Sharin… .no tiene nada que ver….
Gian: -Tu niña está mirando ¿sabes? Diciendo algo como… “Mamá, ¿por qué papá está riendo mientras se moja en sus pantalones?” (jajaaj c-mamut xd)
Lloraba mientras irritaba, ridiculizaba y provocaba a Luchino con mis palabras
¿Por qué todo terminó de esta manera?
Luchino: -¡Maldito bastardo…!
Luchino saltó sobre la mesa y dirigió su puño hacia mí, pero como su cuerpo estaba rígido como para moverse bien, su brazo no me alcanzó.
Es solo un bastardo drogadicto….
Luchino: -¡Guugh…!
Golpeó el estómago de Luchino cuando estaba tratando de agarrar mi cuello. Con solo hacer eso, Luchino se tambalea….
Agarró ese brazo sin fuerza, y lanzó a Luchino sobre el sofá.
Ese gran brazo sin nada de fuerza, derriban la botella y el vaso que estaban sobre la mesa. El crujido del cristal roto hace eco y desaparece en un segundo.
Qué patético….
Luchino: -J-joder….
Gian: -Te lo tienes bien merecido. ¿Qué pasa? ¿Por qué no intentas reírte de mí como siempre lo haces? ¡Intenta tratarme como un debilucho!
Luchino: -Cállate….
Un dolor punzante golpea mi estómago, esa sensación era más fuerte que la ira expresada en sus colmillos. Este tipo de chico…..
No es Luchino…..
Agarré la botella que se había caído sin romperse y bebí su interior. No disfrute el sabor, estaba amargo.
Luchino: -Maldito….
Mientras Luchino trataba de levantarse, se tambaleaba. Por el contrario, agarré su pecho hasta el punto de arañarlo, y miré su sucia cara.
Mientras Luchino luchaba, su camisa se rompió, su corbata permanecía entre mis manos y entonces, Luchino se hundió en el sofá.
Gian: -Jajaja, con tu estado actual…. ¡Los matones del GD, e incluso los niños que andan por los alrededores podrían usarte como costal de boxeo fácilmente!
Luchino:- Cállate…. Ya déjame en paz…. Regresa…..
Solo por un instante, la luz regresó a los ojos de Luchino, pero volvió a desaparecer enseguida.
Gian: -¡Si, eso haré! ¡Puedes quedarte aquí y soñar por siempre!
Cuando estaba por deshacerme de las cosas que quedaban sobre la mesa, fui capturado por una feroz sensación.
Gian: -Mira, todavía queda más.
Mi mano se cubrió por el polvo blanco como el algodón que se había esparcido sobre la mesa. Por mi propia voluntad, lo lamo.
En un instante, el polvo perfora mis vasos sanguíneos hasta llegar al cerebro. Al mismo tiempo, sentí un gran placer. Era una mezcla entre la heroína y la cocaína….
Luchino: -Oye… para….
Lamiendo uno de mis dedos, lo embarro con la droga que estaba sobre la mesa y lo vuelvo a lamer. Incluso sin mirarme en un espejo, puedo ver que mis ojos son deslumbrantes.
Agarro el pecho de Luchino y lo levanto.
Luchino: -Guugh… ¿qué…? Ugh.
Metí mis dedos en la boca de Luchino que intentó decir algo. Sorprendido, Luchino muerde los dedos.
Gian: -¡Jajajaja! ¡Hazlo más fuerte…!
Luchino: ¡-Oye…! ¡ngh…ugh….!
Presioné el cuerpo de Luchino contra el sofá, mordiendo y lamiendo los labios de su boca.
Luchino: -¡Ugh….! ¡¿Qué estás…?!
No lo estoy besando, estoy violando su boca con la mía. Saboreo la boca de Luchino, lamiendo el polvo blanco que se adhiere a sus labios….
Gian: -¡Ugh….! ¡maldición..!
Luchino: -¡Kuug…! ¡de… ten… te… ugh!
Gian: -Hah…ah…haa…. cállate….
Me alejo de Luchino y trato de calmar mi respiración… Luchino me mira con sus ojos fangosos….
Gian: -¡Kugh…! ¡Vamos, lanzá lo que te queda de cerebro al basurero!
Deslizo un dedo humedecido con saliva sobre la mesa cubierta de polvo blanco, y llevo el dedo hacia la boca de Luchino
Luchino: -¡Guuagh! ¡uuuh….!
Gian: -¡Jajaja! ¡te ves patético!
Sin importar que los dientes de Luchino golpeen los míos, abro su boca y la cubro con la mía.
Luchino: -Hgh…. para… uuh…
Gian: -Fuuu…. ¿por qué te estás quejando? Si es lo mismo que me hiciste ¿no es así?
Luchino: -Kuug…. Uuuh…. esto…..Gian…. détente….
Luchino estaba usando sus brazos luchando para alejarme. Pero sus brazos sin fuerza, no logran hacerlo, provocando que el cuerpo de Luchino temblara más.
Luchino cayó contra el suelo donde los vasos de cristal se habían roto antes.
Gian: -¡Jajajaja! Esta es una cama digna para un maldito bastardo como tú.
Luchino: -Uuuu….. aahg…..
Luchino, que todavía estaba rodando por el suelo, abrió su boca como un caparazón muerto y dejó escapar un suspiro sin sonido.
Gian: -¿Hasta cuándo seguirás durmiendo…?
Luchino dejó de moverse. Ese gran cuerpo tirado sobre el suelo… dejo de moverse como un trapo tirado.
Gian: -Oye… Luchino….
Luchino no se movió. Traté de acercar mis dedos cubiertos de droga hacia él….
Gian:- Ah…ah….
Al tocarlo y mirarlo, soy consciente de que el cuerpo de Luchino ya no se movía más. Hay manchas rojas en la camisa de Luchino…..
Gian: -¿Lu… Luchino…?
Los ojos de Luchino no reflejaban nada. Lo único que se estaba moviendo era… la sangre que se desbordaba y extendía….
Gian: -¡Ah…. aah…! Aaah….
Intenté levantar el cuerpo de Luchino que era pesado como una masa de barro.
Su espalda estaba cubierta de sangre, como si una botella de sake hubiera sido rota sobre su cuerpo.
Gian: -Uuh… ¡Uwaah!
El cuerpo de Luchino cae al suelo nuevamente por mis manos temblorosas.
El cuerpo grande del hombre se derrumbó enseguida…
Gian: -Luchino….
El hombre, que era tan fuerte como un león, ahora es solo un cuerpo muerto. Qué él haya muerto por algo como esto….
Gian: -Uuuh…. uug…
Luchino está muerto…..
Gian: -¡UWAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!
Grito y grito tratando de reprimir los sonidos en mi garganta mientras miro el cadáver. Me metí en el océano de sangre oscura.
Luchino estaba muerto…. Mis ojos se volvieron más oscuros que el suelo teñido de sangre. Y mis oídos solo podían escuchar mis propios gritos de desesperación.
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