Giulio (Escape) #02 – (+18)

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Trato de voltearme para hacerle frente a Bernardo, pero la mano de Bernardo cae sobre mi hombro, deteniéndome.

Bernardo: -Quédate así.  

Oigo como Bernardo se acerca más. Siento el pecho de Bernardo contra mi espalda colocándose detrás de mí. 

Bernardo: -Si hago esto, te podré escuchar mejor, además hace frío. 

Nos sentamos en el suelo, y atrás de mí está Bernardo, debido a que es más alto que yo mi espalda queda sobre su pecho. 

Mi espalda se ha vuelto un poco más caliente… Estoy algo agradecido. Y como Bernardo susurra en mi oído hace que pueda escucharlo bien. 

Pero estando de esta manera…. ¿no tendrá dificultad para escucharme? 

Bernardo: -Estàs cálido.

Al momento que dice esto, los brazos de Bernardo se mueven alrededor de mi cintura, haciendo esto, termina por abrazarme. 

¿No se supone que íbamos a hablar?  Pero Bernardo se queda en silencio abrazándome. 

Trato de mover mi cabeza, pero puedo en la parte posterior de mi cabeza, justo en donde se encuentra mi cuello, como la nariz de Bernardo toca mi cuello. 

¿No estamos muy cerca? La calidez de Bernardo se filtra en mí. 

Gian: -Oye, oye….

Siento una sensación extraña, su cálido aliento se arrastra por mi cuello. Trato de apartarme dándole un ligero golpe en su estómago con mi codo. 

Pero aun así no me soltó. Por el contrario, siento como sus brazos me aprietan aún más fuerte. 

No es que me sienta incomodo… pero el estar como una manta para otro tipo no es una de mis aficiones. Un sentimiento problemático llena mi mente. 

Si Iván, Luchino o Giulio nos llegan a ver, y nos dicen algo creo que causaríamos problemas 

Me concentro más en mis oídos, tratando desesperadamente captar los sonidos a mí alrededor, escucho los ronquidos de Iván y las respiraciones soñolientas de Luchino. Se ven como si estuvieran dormidos por ahora, pero aun así no puedo bajar la guardia.

Giro mi mirada hacia la ventana donde la luna brilla. No puedo dejar que Giulio al estar de guardia, llegue de repente y nos vea. 

Bernardo: -Buenas noches….

Con un susurro de satisfacción, la respiración de Bernardo lentamente se va volviendo como de sueño. 

Whaa, este tipo se ha quedado dormido. 

Mentalmente exhalo un suspiro de alivio mientras me relajo. 

Ha pasado un tiempo desde que he sentido el calor corporal de otra persona, y es cómodo… así que… aunque yo realmente no quiera reconocerlo… la parte inferior de mi cuerpo ha reaccionado un poco. 

No puedo evitarlo ya que ha pasado un tiempo…. Es solo un poco de calor, así que no estoy siquiera la mitad de rígido. Los chicos no son lo mío. 

Gracias a dios que las cosas pasaron sin que nadie se diera cuenta.

Supongo que no estoy en posición de burlarme de Iván ahora… Con ese pensamiento en mente, me deslizo en silencio de los brazos de Bernardo. 

Me pongo de pie en silencio y me dirijo hacia la puerta. 

Saldré afuera para tratar de alivianarme. 

Giulio: -¿Señor Gian?

Gian:- Vuelvo en un rato.

Le doy una excusa a Giulio para después echarme a correr lejos de la cabaña. 

Me alejo de la cabaña para buscar algún lugar donde pueda esconderme, así que voy hacia donde está el auto Alfa Romeo que escondimos bajo de la maleza.

Me doy la vuelta y veo que ya no puedo ver la cabaña. Si me voy más lejos, no estoy seguro de que pueda encontrar el camino de regreso. 

Gian:-¿Solo un asiento? Bueno, supongo que es mejor que nada

Digo esto en un susurro para después acercarme al auto rojo y subirme en uno de los asientos. 

Me bajé los pantalones por debajo de mi trasero y expongo mi miembro caliente.  

Libero una respiración al sentir el aire fresco de la noche.

En un aliento, tomo mi miembro con ambas manos. Poco a poco, comienzo a acariciarlo. 

Sentado encima del cómodo asiento, lo hago. Sí que han pasado varios meses desde que he estado solo, sin ninguna alma a mí alrededor. Ha pasado un tiempo desde que me masturbe.  

Gian: -Tsu…. Ahhh… sí que ha pasado un tiempo…. 

Cuando muevo mis manos más rápido mi erección crece rápidamente. El placer hace que mi espina dorsal se adormezca. 

Gian: -Nmmm…. Ahhh…. Ahhhh…

Líquido pre seminal comienza a salir de manera más rápida de lo que pensé que lo haría. El calor comienza a filtrarse por el movimiento de mis manos a medida de que continúo rítmicamente acariciándome a mí mismo. 

El hacer esto me mantiene completamente ocupado… así que no me doy cuenta cuando alguien comienza acercarse. 

Mis oídos que se habían olvidado de prestar atención en mi entorno, de repente escuchan el sonido de las ramas secas rompiéndose. 

Sorprendido, detengo mis movimientos para levantar mi cara 

Y, allí justo de pie a lado del auto, está Giulio. 

Gian: -¿Qu… desde cuándo estás ahí?…

Me incorporo para tratar de ocultar mi entrepierna por la vergüenza. 

No hay manera de que pueda ocultar mi pene todo erecto. Así que solo dejo mi mano encima de él y volteo a mirar a Giulio con molestia.

Gian: -¿Qué pasó con la vigilancia? 

Giulio: -Cómo me preocupó la extraña manera de actuar del Señor Gian….

Gian: -Entonces, me seguiste. 

Giulio: -Si….

Estoy sorprendido. Solo yo tengo la culpa por ser un descuidado. Pero, al mismo tiempo, algo en mí se relaja. 

Que hombres se masturben delante de otros no es para nada raro. Es solo que… el pensar que me estuvo observando desde el inicio, me da escalofríos. 

Gian: -Ya regresa por donde viniste rápido. 

Mis mejillas se sienten un poco calientes. Giulio no se movió, así que estoy atrapado en esta patética pose con mi mano sobre mi cosa, y eso es lo peor.  

Gian:- Puedes saberlo con solo mirarlo ¿no? Todavía no he terminado. 

¿Cuánto tiempo piensa en permanecer ahí parado mirándome como si nunca hubiera visto esto antes? Giulio permanece sin moverse en su lugar, dejándome con un sentimiento de molestia. 

Gian: -El tener esta vista ¿Te divierte? 

No puedo encontrar ninguna palabra que decir, por lo cual digo esto con mal humor. 

Giulio: -¿Divertido…? Podría ser…

¿Cuánto tiempo planea que me quede en esta posición? 

Giulio: -Hace un momento, usted estaba con Bernardo….

Mis cejas se ciñen ante sus palabras repentinas 

Gian: -¿Eh…..?

Giulio:- Estaban durmiendo juntos ¿verdad?

¿Así que se asomó por la ventana? Esto es una sorpresa, pero no es como si hubiéramos estado haciendo algo indebido para sentir culpabilidad. 

Gian: -¿Y qué pasa con eso?  

Tal vez porque ha notado mi expresión de molestia, Giulio simplemente da un pequeño movimiento de cabeza como si asintiera

Giulio: -No por nada. Por favor continúe.

Gian:- ¡¿Haaa?! Quieres que continúe, tú…. 

Yo no soy un seguidor del exhibicionismo.

Pero, incluso después de todo este tiempo, mi pene no ha bajado para nada. Puede que sea por lo reprimido que he estado. Si no termino entonces no va a bajar. 

Ahhg…ya no me importa. 

Gian: -Estúpido…

Me rindo. Así que trato de borrar la presencia de Giulio de mi mente, para continuar moviendo mis mano.s 

Gian: -Funmm….

Esto no va a terminar con solo mirar. Terminaré de una sola vez para después quedar agradable y fresco para luego irme a dormir. 

Además, aunque Giulio me esté observando, no creo que sea el tipo de persona que vaya a chismosear sobre esto a los demás después. 

Gian:- Fua…. Ah… ku…..

De todos modos, es probable que deje de mirar a la mitad por la incomodidad. Empiezo de nuevo y con mi mano derecha aumento el ritmo de los movimientos. 

De repente, Giulio se mueve hacia adelante y mira por encima de mi entrepierna. 

Gian: -¿Qué pasa…?

Cierro uno de mis ojos y me concentro en los movimientos de mis manos.

Giulio: -¿Se siente bien? 

Siento irritación y vergüenza. Pero lo ignoro. 

Deliberadamente le doy a mi base unos pequeños apretones y el placer me asalta demasiado fuerte…. Ahuyentando la voz de Giulio. 

Con la intención de mostrarle, lo hago más fuerte. Muevo mis manos con movimientos más sucios. Cuanto más rápido termine con esto mejor me sentiré. 

Gian: -Ah… ¿Qué estás haciendo…?

Giulio sacó una linterna para iluminar mi pene 

La luz se extendió por todas partes, por lo tanto, mi pene y mis manos brillan bajo la luz

Giulio: -Está húmedo….

Gian:- No es necesario que lo digas. 

Giulio: -Está brillando…

Giulio da un vistazo a mi entrepierna como si fuera un niño maravillado de un zoológico viendo a un animal que nunca ha visto antes. Siento una extraña excitación recorrer bajo mi piel 

La luz chocando contra mi piel hace que no pueda ver la parte inferior. Incluso mis sacos de abajo. Él está examinando todo. Esta iluminación está inusualmente brillante. 

Gian: -¿Cuánto tiempo planeas estar mirando? 

Giulio:- Es hermoso….

Sin dejar de mover mis manos, sacudo mi cabeza en lugar de usar mi voz. ¿Qué carajos está diciendo?

Por alguna razón, siento que la voz de Giulio es más alta de lo usual. 

Gian: -Esto… ¿No te hace sentir incómodo? Nhnnn…

No puedo parar de mover mis manos. Me lanzó a acariciar mi caliente y dura cosa. 

A pesar de la situación, estoy muy cerca del clímax. Yo rechino mis molares por el placer que brota gradualmente de mi cintura, ya tenía tiempo que no me encontraba de esta manera. 

Gian: -Es que… no he hecho esto desde hace un tiempo. 

La excusa sale repentinamente de mi boca. Cuando pienso en que Giulio verá el momento en que me corra, siento como mi semilla se acumula aún más… comenzando a salir un poco empapando mi cuerpo. ¿Simplemente debo de culminar ya? ¿O debería de aguantar? 

Gian: -Aléjate… ah… 

No pasa mucho para que la lujuria abrumadora me gane. 

Gian: -Ahhh…. Ahhhhhhh…. Me vengo….

En el momento en que eyaculo…. Un placer mucho mayor de lo que había imaginado recorre mi espalda hacia abajo cayendo firmemente en el asiento del auto. 

Toda la gran cantidad de líquido sale a borbotones. Una y otra vez. El líquido caliente cubre mis manos por el goteo. 

Gian: -Nmmm…. Mnah… ahhh….

Ha pasado mucho tiempo, no puedo parar. 

Giulio: -Está saliendo mucho. 

La voz directa de Giulio, es atrapada por mis oídos. 

Mientras me libero fuera de mi pantalón, todo mi cuerpo cae por el cansancio. 

Gian: -Vamos… ya regresa a vigilar…. ¿Qué harás si las pilas se acaban? 

Con una expresión de pesar en su rostro, Giulio apaga la linterna.

Trato de espantar el sueño que de repente decidió lanzar su ataque sorpresa en mí. Con mi mano algo sucia trato de conseguir que Giulio se retire. Lo hago dos veces hasta que Giulio se retira obedientemente. 

Gian: -Ahh…. ¿Qué pasó? 

Me siento en la oscuridad, solo, tratando de hacer que mis respiraciones se calmen. 

Ahh… no quiero hacer nada. Pero tengo que regresar, pero al menos lavaré mis manos. 

Segundo Día

Habíamos decidido el orden de vigilancia por lo cual voy después de Luchino, y soy el último en vigilar. 

De pie fuera de la cabaña, miro el último brillo de la noche. 

Gian: -Ha pasado 24 horas desde que escapamos de la cárcel. 

Eso quiere decir que no he visto a nadie más que a esos cuatro durante 24 horas. No puedo decir si esto es tan frustrante como para los demás. 

No lo entiendo. 

Antes de que el sol comience a calentar empezamos a arreglar nuestros atuendos. 

Tenemos que ponernos en marcha para conseguir algunos suministros. 

Gian: -¿Creen que deberíamos eliminar las pruebas que indique que estuvimos aquí? 

Luchino:-De seguro no podríamos deshacernos de todo, solo déjalo. 

Gian:- Es cierto. 

Examinamos el mapa por un momento, pero al final decidimos dejar el auto escondido temporalmente. 

Si seguimos el camino que está fuera de peligro entonces será lo solución más cercana, pero ese camino también es el más largo a la ciudad del norte, incluso si nos dirigimos hacia los pueblos, está el problema de la gasolina. 

Dejamos el bosque para dirigirnos hacia el norte. 

Salimos de una suave pendiente. Nuestro punto de vista se extiende ampliamente en un instante. 

Como pensé, cerca de aquí se puede ver un pueblo cercano. Parece que caminando nos llevará como una hora el llegar. 

Bernardo: -¿Estará bien ir caminando para ver?

El mapa que se encontraba en las manos de Iván es señalado con el dedo de él en un punto en específico 

Iván: -¿Con que el pueblo de Bowick? Suena como un lugar lúgubre. 

Gian:- ¿Creen que podremos conseguir gasolina, ahí? 

Giulio: -Vayamos. 

Continuamos avanzando entre los arbustos para evitar ser vistos caminando hacia el pueblo de Bowick. 

Un enorme campo de trigo se extiende a lo largo, al parecer el pueblo de Bowick se encuentra en medio de ese campo. 

Cuando llegamos a las afueras de la aldea, tuvimos que continuar inclinados entre el campo de trigo para no ser descubiertos. 

Incluso se destacan 20 techos a lo alto entre este gran campo de trigo. 

Hay una pequeña plaza abierta en el centro de este pueblo, lo que parece una cosa común en los lugares rurales. Discutimos entre nosotros y decidimos mantenernos alejados de esa plaza. 

Seguramente para generar electricidad mantienen molinos de vientos que son suaves.

Gian: -Por estos rumbos, ¿será que ya habrá llegado la noticia de nuestro escape?

Bernardo: Es lo más probable. 

No mucho tiempo después, nos encontramos con un cobertizo vacío que se ve que no se ha utilizado en mucho tiempo, así que nos tomamos un respiro allí. Por desgracia no hay nada de agua aquí, pero está bastante cerca de la ruta del pueblo.

Trataré de recordar esta zona, puede que después nos sea de gran ayuda. 

Dejamos el lugar para dar un paseo por las fronteras del pueblo. 

Llegamos a un pequeño canal de agua. Parece que es para el riego. 

Iván: -Esta agua parece limpia y clara, parece que se puede beber. 

Luchino: -Esto es agua primaveral. 

Meto la mano en el agua, está fría. Realmente está clara y se ve completamente potable. 

Iván: -Según el mapa, cerca de aquí hay un estanque ¿no será un lago? 

Bernardo:-Puede que sea el estanque del pueblo. 

Mientras avanzamos a través del capó, charlamos entre nosotros, por lo cual nos tardamos en darnos cuenta que la presencia de una persona. 

Giulio: -Tsu! 

Giulio nos detiene alzando su brazo y se agacha rápidamente. Nosotros cuatro hicimos lo mismo que él. 

Justo delante hay una brecha en el campo. Habíamos estado cerca en uno de los caminos que conduce afuera del pueblo sin habernos dado cuenta. 

Sostenemos nuestras respiraciones, deambulando por la derecha más allá de nosotros aparece una figura delgada que llevaba puesto un sombrero de paja 

No hay señal de que esa persona se haya dado cuenta, todos suspiramos con alivio al mismo tiempo. 

Ahora que sabemos que estamos a salvo, empujamos la cabeza fuera y observamos a la persona hacia atrás. 

Gian:- ¿Oh….?

En un instante nuestras miradas se vuelven climatizadas. 

Bernardo: -Esa es… ¿una mujer? 

Iván: -Es una mujer. 

Luchino: -Es una mujer. 

Gian: -Además es joven. 

Como si fuéramos hermanos les guiño un ojo.  

Nuestros gritos son inusualmente de excitación. Después de todo, habíamos estado encerrados hasta hace un tiempo. Ha sido un largo tiempo desde que habíamos visto a una chica, por lo que nuestra emoción salta haciendo muecas 

Giulio: -………….

¿Pero qué? Solamente Giulio es que está actuando como si nada. Bueno el solo estuvo un corto tiempo, pero aun así ¡cómo puede llamarse un hombre italiano con esa actitud! 

Nadie dijo una palabra. Nos arrastramos a lo largo y comenzamos a seguir aquella silueta con sombrero de paja. 

Luchino: -No podemos hacer que grite por lo cual deberé de hacerme cargo de esto. Les demostraré que la tendré totalmente enamorada de mí en cinco minutos. 

Iván: -En esta clase de pueblo, se nota que los hombres jóvenes son populares así que iré yo primero. 

Bernardo: -No, no, esperen, si estamos hablando del orden, entonces debemos respetar la jerarquía de la familia ¿no es verdad? 

Gian: -Si es así ¿no les importaría que fuera yo primero por ser el futuro jefe?

 

Cada uno de nosotros pelea entre sí para conseguir dar un paso hacia adelante, en ese momento el brazo de alguien se extiende hacia adelante tirando de nuevo, es una pelea de cuartel.  

Cada uno trata de arrastrar violentamente a otro hacia atrás a medida que continuamos avanzando, siguiendo al sombrero de paja. 

Su pelo largo llega más allá de sus hombros, y tiene la figura delgada. Ella lleva una camisa y pantalones sueltos algo feos supongo que es por el trabajo. 

Pero en lo poco que logré mirar, vi que su rostro era joven y ella mantenía mucha energía. La chica de sombrero de paja no se ha dado cuenta y sigue tarareando una canción mientras entra al campo. 

Luchino: -Parece que se dirige al lago. 

Gian: -¿Me pregunto para qué? 

Bernardo: -¿Tomará un baño? 

El da justo en el clavo; al ver que la chica del sombrero de paja comienza a quitarse su camisa dejándola en la orilla del lago, nuestra emoción se dispara por las nubes.

Iván: -Oh. Oh oh, oooooooh! 

No estamos en un buen ángulo así que solo podemos ver su espalda pero es clara y no tienen ninguna cicatriz en ella ¡qué bonita espalda! 

Luchino:-Es una buena temporada para venir aquí acompañado, vaya que si. 

Luchino poco a poco comienza a alzar su camisa. 

Gian: -Entonces, iré a acompañarla en dos segundos. 

Iván: -¡Yo voy primero! 

Bernardo: -Pues entonces elijamos el orden. 

Intercambiamos miradas calientes entre sí, y sacando una mano dijimos “preparados, listos….” 

Papel

Papel

Papel

Tijeras

Luchino es el ganador. 

Bernardo, Iván y yo miramos nuestras manos abiertas con el corazón lleno de angustia. 

Luchino: -Ustedes después pueden decidir el siguiente orden. 

Luchino alegremente nos dice esto quitándose su camisa. 

Mientras tanto la chica del sombrero de paja da unos pasos metiéndose completamente desnuda al agua del lago. 

Iván:- Vo….. ¡Voltea hacia aquí! Un poco hacia aquí! 

Giulio: -Disculpe…. Señor Gian.

Gian: -¿Eh? 

Giulio, que estaba tras nuestro, da un paso hacia mí tirando de mi manga como si quisiera decirme algo ¿Qué es lo que querrá? Me volteo a ver un poco preocupado. 

Y finalmente me doy cuenta de la razón detrás de aquella extraña sensación que había sentido desde antes.

Rápidamente me dirijo hacia Luchino que está justo en medio apartando la hierba alta y caminando hacia el lago. 

Gian: -Lo entiendo, Giulio 

Comparto una sonrisa de complicidad a Giulio, él me devuelve el gesto con un guiño de ojo. 

Iván: -¿Qué pasa? 

Gian: -¿Todavía no te das cuenta?

Bernardo: -Darnos cuenta… ¿eh? 

Delante de nosotros Luchino se detiene. Parece que escucho nuestra pequeña charla. 

Luchino: -¿Qué pasa?, ¿notaron algo que los haya preocupado? 

Gian: -Es mejor que no vayas. Fíjate bien, Luchino.

Luchino: -¿Ah? ¿Pero qué dices? 

Su voz suena irritante, Luchino da solo unos pasos hacia adelante cuando de repente congela sus pasos, poniendo todo su cuerpo rígido. 

Iván: -¿Eh….? 

Iván:- ¿Pero qué? Guaah!

Iván se queja después de haber echado un vistazo más allá de Luchino. 

Giulio: -Como ven, aquel es un hombre. 

Giulio, se había dado cuenta desde el principio. 

Me hubiera gustado que nos lo hubiera dicho desde antes. 

El chico no se ha dado cuenta de nosotros y continúa disfrutando de su baño. 

Bernardo: -Hemos sido engañados. 

Iván: -¿Qué piensa hacer con nuestros sentimientos traicionados? 

Luchino: -Esa es mi frase. 

Todo esto fue una total pérdida de tiempo. 

Después de los extraños incidentes en el lago, volvemos al lugar en el que estábamos y continuamos a lo que estábamos por hacer que es recolectar suministros de la casa más cercana, aunque sé que no es momento para estar jugando.

Miramos alrededor en busca de signos de actividad por un momento. 

A juzgar por la casa se puede observar por las cosas que pertenece a una pareja de ancianos. Por alguna razón se siente un aire como de mucho trabajo en esta casa 

Cundo pongo mucha atención, logro captar algunas voces, y la palabra festival aparece varias veces. 

Bernardo: -¿Va a haber un festival en el pueblo? 

Iván: -¿Era hoy un día festivo? 

No mucho después la pareja sale por la puerta grande de la casa. 

Al parecer están llevando unos costales grandes y corren hacia el centro del pueblo. 

Gian:- ¿No es una oportunidad? Mientras estén en el festival aprovechemos para entrar a la casa. 

Luchino:- Pero, parece que aquí no encontraremos gasolina. 

Giulio: -Por aquel camino hay personas que se están acercando.  

Iván: -¡Oye! Baja tu cabeza. 

Los habitantes del pueblo están caminando sobre un mismo camino, todos van hacia la misma dirección, probablemente estén por salir hacia la plaza del pueblo. 

Bernardo: -Parece que la suerte está de nuestro lado. Puede que las otras casas queden vacías muy pronto, vamos a tomar esta oportunidad para apoderarnos de lo que necesitamos. 

Cuando el momento llegue, nos separaremos en este lugar para adentrarnos en las casas para abastecernos, después nos reuniremos o ese es el plan. 

Bernardo trajo el equipo de comunicación que encontramos en esa casa de campo por si acaso, puede que esta sea la oportunidad para que podamos comunicarnos. 

No hay vuelta atrás si nos ven a todos llamando por teléfono con este atuendo de prisioneros así que dejaremos el trabajo de contactarnos a Bernardo. El resto de nosotros solo tendremos que tener cuidado. 

Luchino: -Tengo mucha hambre…. Me encantaría comer algo de Beicon. 

Gian: -Está prohibido tomar comida que sea llamativa, solo toma lo que puedas o podrían darse cuenta los dueños de las casas. 

En este momento lo que más necesitamos es gasolina u otro auto; eso estaría también bien. Además, esta ropa destaca, necesitamos cosas que nos ayuden a no destacar. 

Iván: -Oye Bernardo. Te encargamos mucho el lograr contactar a Daivan. 

Bernardo: -Si. Yo soy el que mejor puedo hacerme menos notar de todos. 

Bernardo continúa con su plan arriesgado que indica que debe ir directamente hacia el centro del pueblo. 

Bernardo: -Si alguien desea que le traiga algún regalito puede pedírmelo, trataré de traer lo que pueda. 

Iván: -Carne. 

Luchino: -Mujer. 

Gian:- Un helado de chocolate. 

Giulio: -Entonces yo…. Un helado de fresa. 

Bernardo: -Trataré de recordarlo, pero no esperen demasiado. 

Nos separamos por ahora, cada quien se aleja como un ladrón escabulléndose a su propia manera. Elegimos la cabaña vacía que encontramos antes como lugar de reunión.

Miro hacia la nada mientras estoy sentado en el suelo de la cabaña. Yo ya había comido algo durante la primera incursión así que no tengo hambre. 

Luchino, Giulio y yo llevamos a cabo la recolección de suministros esperando en la cabaña. Los tres estamos apoyados en la pared descansando.

Vemos a través de la ventana de la cabaña que el pueblo está casi vacío, vaya que tuvimos suerte. 

Nos agarramos algunas botellas de mermelada así como cintas para tratar de cubrir nuestras rayas en la cintura, son cosas que encontramos  sin previo aviso 

Pero por desgracia, la única cosa que no pudimos encontrar fue la gasolina. Estamos en medio de la nada, por lo que supongo que no hay ni una sola casa en este pueblo con auto. Por lo general para los aldeanos basta con carretas con caballos 

Luchino: -Bernardo e Iván se están tardando. 

Ya pero es el atardecer. Están tomándose demasiado tiempo. 

Ninguno de los dos llevaba lámpara ni linterna. Si se hace de noche, los dos podrían terminar vagando en círculos para terminar siendo descubiertos por algún aldeano. 

Gian: -Si vamos a buscarlos, podríamos terminar perdiéndonos. Mejor esperemos un poco más. De seguro habrán querido echarle un vistazo a los puestos del festival y como está lleno de gente no pudieron moverse rápido. 

Todavía no oscurece, pero suena como que el festival se ha vuelto bastante ruidoso; a veces una melodía animada traída por el viento llega a mis oídos 

A veces se oye como si fuera el sonido de una radio, luego un “record”, otras veces suena como a una actuación en directo. 

Es probable que todos en el pueblo estén reunidos en la plaza y que tengan una gran fiesta, a veces me dan ganas de ir a echar un vistazo. 

Cuando el sol está por tocar el horizonte, Bernardo e Iván regresan. 

Bernardo: -Deben de seguir mis órdenes sin decir nada. 

Cuando Bernardo entra al lugar da un suspiro, y sin decir ni una palabra él comienza a quitarse la ropa poniéndose de nuevo su ropa de prisión. 

Iván, detrás de Bernardo, muestra una expresión como de irritación. 

Sus ojos están mirando a la nada en este cuarto, sin enfocarse. Incluso si trato de atrapar su mirada, él la esquiva. 

Esto es muy extraño, Luchino y Giulio por sus expresiones concuerdan conmigo.  

Bernardo: -Entenderán la situación inmediatamente, así que síganme. 

Estoy preocupado; señalo mi ropa de rayas, pero Bernardo niega con la cabeza. 

Bernardo: -Estamos bien con este atuendo, de hecho, necesitamos estar vestidos así. Somos actores ambulantes. 

¿Ahaaa? 

Después salimos de la cabaña mientras que Bernardo nos guía hacia el centro del pueblo. 

Luchino no tiene de otra que obedecer a Bernardo y seguirlo pero parece que no puede mantener sus dudas para sí, así que da un golpe. 

Luchino: -Bien, como que va siendo hora que nos expliques qué pasa por que no entiendo nada… 

Bernardo:- Iván, fue visto por los aldeanos del pueblo. 

Luchino: -¿Qué? 

Disparo una mirada hacia Iván que ha permanecido en silencio todo el tiempo. Él, torpemente, aleja su mirada lejos. En verdad que es un idiota, estúpido Iván. 

Bernardo: -No quería causar problemas, así que también me mostré y de alguna manera me las arreglé para poder engañarlos. 

Bernardo: -Les dije que nosotros somos un grupo de actores ambulantes vestidos con traje de prisioneros. 

Gian:- ¿Actores? 

Bernardo: -Todo está bien ya que el alguacil está fuera del pueblo así que solo debemos conseguir algo de tiempo. Todo lo que tenemos que hacer es mostrarnos ante ellos como si fuéramos actores. 

Bernardo: -Les dije que iríamos por nuestros compañeros, puede que podamos huir pero es preferible que vayamos para no levantar sospechas. 

Luchino:- ¡¿Pero qué clase de broma es esta?!  ¡Es imprudente!

OPCIONES 

  1. Confiar en Bernardo 
  2. Huir pronto de aquí 

 

Elegir huir pronto de aquí 

Gian: -No, deberíamos…. 

Luchino: -¡¿Deberíamos huir de aquí?!

Luchino termina de decir la mitad de mi frase. 

Mientras discutimos, continuamos avanzando al pueblo hasta llegar a una altura donde podríamos ver la plaza con la multitud de gente acercándose, era demasiado tarde. 

Bernardo: -Bueno vayamos. 

Esto ha dado un giro inesperado que no se siente real para nosotros, pero eso ya no importa ya que nos dirigimos hacia la plaza del pueblo. 

Por nuestra llegada, somos bienvenidos con una gran ovación por los aldeanos parece que la bebida ya les afectó 

Aldeano 1: -Hey, ¡¡Si vinieron!! 

Niño 1: -Es verdad, y son cinco. 

Niño 2: -Son geniales, todos son artistas. 

Mis ojos se abren inconscientemente ante el entusiasmo de los niños. 

Aldeano 1: -Vaya son un grupo de cinco. Además, se han disfrazado de los cinco chicos de la mafia que no hace mucho se escaparon ¡es perfecto! 

Aldeano 2: -Whoo, qué grupo de chicos guapos tenemos aquí. 

Los comentarios vuelan de todos lados del pueblo es un poco abrumador. 

Bernardo: -Siento la espera, señora. 

Esposa del jefe del pueblo: -Ya ven, es como les dije; estos chicos regresaron ¿no es así? No pueden engañar a mis ojos. 

Jefe: -Perdonen, perdonen. Mis más sinceras disculpas como jefe del pueblo por haber sospechado de ustedes. 

La espalda de Bernardo fue golpeada un poco por la mano de la esposa del jefe. 

Esposa del jefe del pueblo: -No debieron tardar tanto ya que algunos cobardes comenzaron a decir que podrían ser ustedes los fugitivos y que fuéramos a seguirlos.

En verdad somos fugitivos…. Qué bueno que decidimos no huir. 

Aldeano 2: -Ser actores ambulantes debe ser agradable; sin embargo, seguro no saben que ayer mismo, o antier, algunos mafiosos se escaparon y podrían ser los capitanes. 

Bernardo: -¿No podrían ser…?. Son de CR5. 

Aldeano 3: -No fue antier, si no ayer que nos enteramos por medio de la radio. Fue todo un caos. 

Aldeano 4: -Si que da miedo, ¿aquí es un lugar escondido no? Pero qué tal si lograron escapar dirigiéndose hacia este lugar, no sería extraño que pasara. 

No tengo idea de cuánto tiempo más estos aldeanos creerán la idea de que somos actores.  Es un pensamiento desalentador. 

Lo más importante es sobre Bernardo, ¿Qué clase de poder mágico uso en ellos para convencerlos? 

Jefe: -No hay de qué preocuparse, ya que los verdaderos al parecer se dirigieron hacia Suncreerk en ese momento. 

Aldeano 2: -Lo dijeron en la radio…. 

¿Lo dijeron? Nosotros nos lanzamos una mirada el uno al otro. 

Jefe: -Se refiere a todos los policías y alguaciles de por aquí. Lyin está esperándolos en Suncreerk, no hay que preocuparse por ellos, todo lo tienen bajo control. 

Los aldeanos creen que tienen razón por eso gritaron con risa. 

Gian: -……………

¿Pero qué pasa aquí? 

Se supone que en Suncreerk, según el plan, estaría esperando por nosotros una limusina que Bernardo había conseguido.  

Todavía confundido por lo que está pasando, Bernardo me susurra al oído. 

Bernardo: -Suponía que darían informes falsos en la radio, pero al parecer es cierto. 

No entiendo lo que está pasando, pero parece que es verdad que la policía nos está esperando en Suncreerk 

Una cosa es segura, ya no debemos ir hacia allí así que mejor nos olvidamos de la idea de ir en la limusina. 

Aldeano 4:- ¿Por qué mejor ustedes no nos dan un espectáculo diferente? El estar actuando como prisioneros sería aburrido. 

Aldeano 3:- Se lo encargamos, hermanos. 

Como si fuera lo normal, los aplausos de los aldeanos se expanden. 

Sus ojos expectantes se centran en nosotros ¿Qué deberíamos hacer? 

OPCIONES:

  1. Mirar a Giulio 
  2. Mirar a Iván 

 

Elegir mirar a Giulio 

De repente, giro mi cabeza hacia Giulio que estaba cerca. Pensé que tal vez tendría alguna buena idea. 

Giulio me mira y me da uno de sus gestos habituales, antes de dar un paso hacia adelante, dirigiéndose hacia los aldeanos del pueblo, levantando su mano.

Giulio: -Ese cuchillo….

Le pregunta a uno de los aldeanos cercanos señalando el cuchillo que usa para cortar trozos de tocino. 

Después recoge una de las piezas de tabla de madera que usan para cortar y me la entrega dando unos pasos, unos diez más o menos. 

Un silencio expectante cae sobre los habitantes del pueblo. 

Giulio: -Señor Gian, por favor aléjese.  

Giulio:- …………

Giulio juega un poco con el cuchillo de carnicero, como si estuviera probando su peso. Justo cuando le iba hablar él da una mirada de satisfacción…. De repente deja su mirada en el cuchillo aventándolo hacia arriba, en el aire. 

Aldeano 2: -¿Eh…? 

Y luego, cuando lanza el cuchillo en el aire da vueltas en el mismo lugar que había sido aventado, cachándolo de nuevo sin dificultad. 

Repite esto varias veces. Cada vez que avienta el cuchillo hacia el aire haciendo girar lo atrapa de la empuñadura mientras gira en el aire 

¿Y si toma por accidente la hoja del cuchillo? ¿Fallaría haciéndose daño a sí mismo?  Estos son los pensamientos que pasan por la audiencia observándolo.

El temor causado por la fluidez y perfectos movimientos de Giulio se hunden lentamente en la audiencia. 

Aldeano 4: -Sí que es sorprendente…

Más o menos en el décimo lanzamiento, Giulio realiza sus trucos mientras crece la ovación.    

Luego con una mirada llama mi atención. 

Giulio: -Eso… póngalo enfrente de su cara. 

En el momento en que lo escucho, inmediatamente sostengo la tabla de cortar poniéndola a la altura de mi cara.

Escucho un sonido, y una ligera sacudida corre por mis brazos.

Y justo en medio de la tabla, Giulio fija su mirada, y cuando me doy cuenta el cuchillo ya estaba incrustado en la tabla. ¡Lo arrojó muy rápido! 

Los aplausos se intensifican.  

Estoy completamente anonadado por la habilidad impresionante de Giulio. Aunque para él, es probable que no sea nada más que su técnica habitual de batalla.

Niño 1: -¿Otra cosa? Oigan, ¿Pueden hacer otras cosas? 

Jefe: -Estamos en medio de una festividad después de todo ¿Por qué no dan un espectáculo? Algo como para fiesta o incluso algo romántico, cualquier cosa es buena. 

Bernardo: -Bueno verán, como nuestra camioneta tuvo un contratiempo en el camino tuvimos que dejarla con todos nuestros instrumentos musicales. 

Bernardo trata de evitar el tema del espectáculo, pero… no esperaba que un montón de aldeanos dijeran “¡Use esto!”

Nos están dando sus propios instrumentos sin una pizca de cautela. A este ritmo, no habrá manera de que podamos rechazarlos. 

Bernardo: -Eh, ¿con que algo parecido?

Bernardo susurra para sí mismo mientras acepta un acordeón. Ah, claro, él puede tocar un poco el piano. 

Bernardo: -Gian, tú cantas. 

El golpea ligeramente mi hombro, me preparo para lo peor. 

Gian: -…. Claro 

Nombro una canción que había sido un éxito hace aproximadamente medio año. 

Luchino: -Aah, si es aquella; a lo mejor puedo tocarla. 

Luchino comienza a afinar la guitarra que había recibido de los aldeanos. 

Giulio toma un violín que le había dado una anciana refinada.

Se coloca debajo de la barbilla el instrumento y tira de las cuerdas sin dudar. Ese movimiento glacial, es como la forma en la que había manejado el cuchillo antes, al igual que lo había hecho muchas veces más. 

Giulio: -Parece que podré hacerlo. 

Iván: -Eeehh, entonces, yo…. 

Un niño le entrega a Iván un triángulo. 

Iván: -Pues verás niño…. Esto….. 

Bueno, dejemos a Iván a un lado. 

Y así se ha formado la banda del CR5 el cual somos cinco estrellas, así que calentamos un poco juntos, antes de subir al gran escenario. 

Somos cinco…. De alguna manera funcionará. 

Gian: -Pues bueno…. ¿comenzamos? 

Bernardo da un par de toques con un palo a un barril cercano, y Luchino comienza a tocar la parte inicial, después Giulio comienza a tocar con su arco de atrás hacia adelante en las cuerdas del violín con movimientos bruscos de forma inesperada. 

Iván al final da unos improvisados toques con el triángulo, y por un momento se hizo silencio después toda la multitud gritó como loca. 

Aldeano 3: -¡Ustedes son geniales! 

Aldeano 2: -¡Qué gran voz! 

Los aplausos se extienden aún más hacia nosotros, y yo doy una gran sonrisa hacia los espectadores. 

Bernardo: -De alguna manera logramos engañarlos. 

Luchino: -Si que mostramos tener grandes bolas allá arriba. 

Gian:- Iván, lo hiciste bien. 

Iván se nos unió a la mitad cantando mostrando una gran voz, en esa parte los aplausos comenzaron a surgir aún más; él mostró un gran ritmo como el de la música afro y negra.

Iván: -Pues me esforcé mucho… estaba desesperado. 

Me preguntaba ¿cómo terminaría esto al final? 

Parece que ahora si todos los habitantes piensan de todo corazón, que somos un grupo de actores ambulantes. Por la canción tomaron más cervezas, subiéndose el alcohol aún más 

Esposa del jefe de la aldea: -Pues bien, ¡ustedes también vengan y coman más! En nuestro pueblo hay bastantes provisiones. 

Ahora que ya no hay más barreras, nosotros también podemos relajarnos bebiendo y comiendo lo que los demás están disfrutando. 

Giulio les ofreció más shows con su cuchillo por petición de algunos aldeanos que se le acercaron y le pidieron que lo hiciera.  

Cerca de ahí, Luchino tocaba la guitarra para todas las mujeres que lo rodearon. 

Yo no solo podría haber permanecido solo sentado y comiendo, así que le demostré a algunos aldeanos mis habilidades sobre mi pasatiempo que es el escape, solo para entretenerlos. 

Ellos me dijeron “debería de dar algunas pláticas sobre esto a los presos, algún día”. Al parecer lo conté de manera muy real, como si fuera mi propia experiencia, jajajaja.

Iván por alguna razón resultó ser muy popular con los niños: no paran de seguirlo como unos pollitos siguiendo a su mamá gallina. 

Bernardo: -Fue todo gracias a usted jefe, que yo fuera capaz de negociar con ellos. 

Jefe: -No, no, no fue nada.

Bernardo está charlando con el jefe y su esposa. 

Bernardo: -Por cierto, jefe, sé que puede ser una molestia, pero ¿podría prestarme algún teléfono? 

Bien hecho, Bernardo. Con esto lograremos ponernos en contacto con Daivan.

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