Escape
Editado
Segunda Parte: Escape
Primer día
Nuestro Alfa Romeo evidencia una carrera loca por los caminos fuera de la cárcel
Poco a poco vamos viendo a más personas por la carretera, el sol ya está bien puesto marcando que ya amaneció, por lo cual las ciudades comienzan a despertar.
Bernardo maneja mostrando su habilidad en el volante, desviándonos por lugares donde las personas no puedan vernos, tomando un camino diferente cada vez.
Tenemos que salir de esta ciudad, preferentemente sin ser vistos.
Iván: -Estamos tomando la dirección al oeste ¿verdad? Si continuamos así llegaremos pronto.
Bernardo: -Muy bien, aquí está.
Bernardo tira con fuerza del volante siguiendo recto, pasando a otros autos velozmente.
Bernardo: -No se vayan a caer ¿eh?
Me aferro al asiento delantero, manteniendo mi boca bien cerrada para no morderme la lengua accidentalmente
Nuestras posiciones en el auto que robamos es así: en el asiento de conductor está Bernardo, Iván en el asiento delantero, Luchino, Giulio y yo en el asiento de atrás, apenas y logramos caber todos.
Se está bastante apretado en el asiento de atrás ya que somos tres chicos sentados en él, yo creo que Luchino debió haberse sentado en el asiento delantero, pero dejo esos pensamientos de lado.
Giulio: -Ah…….!
Al momento de dar vuelta en la siguiente esquina, debido a la velocidad, Giulio se va encima de mí.
OPCIONES:
Elegir Regreso a Giulio a su lugar
Con un poco de fuerza lo empujo, Giulio de repente se retira hacia atrás como si tratara de guardar distancia.
Giulio: -Discúlpeme….
Gian: -Trata de agarrarte más fuerte del asiento ¿no?
Bernardo: -¿Mmn? Ahora, ¿no había alguien en la carretera?
Gian: -¿Quieres que eche un vistazo hacia atrás para comprobarlo?
Bernardo: -Si pudieras hacerlo, pero no hay problema. Incluso siendo cinco pasajeros, ese auto nos permitirá correr más rápido que cualquiera.
Eso es genial. Todos mis respetos, director.
Pienso que en un principio nos hubiéramos dividido en dos bandos
Es decir, ¿no es demasiado llamativo que un auto rojo carmín Alfa Romeo esté soportando tanto peso? Aunque, ¡esto está genial!
Por cierto, un auto Lincoln es más fresco porque tiene un techo estándar desplegable, aunque sería algo más llamativo. Como si dijera: los capitanes se escapan,… pero me pregunto qué auto tenía que haber venido a por nosotros.
Gian: -Bernardo, ¿Qué tipo de auto era el que tenía que venir a por nosotros?
Bernardo: -Era uno de los Fords de segunda generación.
Lo supuse.
Luchino: -Qué conversación tan decepcionante.
Bernardo: -Yo había hecho arreglos para que nos trasladaran en Suncreerk, que está por el camino a Daivan, en una limusina Lincoln que sería el más adecuado para nuestro regreso triunfal.
Iván: -¿Entonces estaría bien para nosotros en llegar a Suncreerk, no?
De repente se escucha el sonido como de una explosión y aparece una bala que nos hace girar.
¿Qué fue eso?
Giulio: -Enfrente.
Un Ford modelo T aparece enfrente de nosotros. El modelo es algo nostálgico pero de repente comienza a dispararnos.
Hay un hombre de mediana edad en el asiento del conductor, vistiendo una camisa ligera con una insignia prendida en su pecho. Con una mano agarra el volante y con la otra lleva un revólver apuntando hacia nosotros.
Es el alguacil de esta ciudad, el cual nos manda un disparo como advertencia.
Iván: -Viene directamente hacia nosotros ¿¡planea chocarnos de frente!?
Bernardo: -¡Lo esquivaremos!
Bernardo, en vez de frenar, acelera aún más. No hay tiempo para dudar.
Todos giramos hacia atrás en el momento en que Bernardo gira el volante.
Los autos pasan entre sí, en el cual llegamos a rozar con un poco de margen al otro auto.
En ese instante veo que la cara del alguacil mostró una expresión de miedo.
Iván: -¡Ohhhh!
Luchino: -¡Bravo!
Un sonido desagradable se siente a través de mis oídos.
Me doy vuelta y veo que el modelo T se estrelló contra un edificio en la carretera.
Tambaleándose, el alguacil sale del auto. Es imposible que él pueda venir a perseguirnos, aparto mi mirada regresando hacia adelante.
Gian: -Si que te sobrepasaste.
Bernardo: -¿Pero fue bien no?
Veo que la emoción está empujando demasiado a Bernardo, pero pronto vuelve a mostrar su imagen de calma (¡Aunque gracias a ti, sufrí un poco de estrés!) en verdad que esto no es propio de Bernardo.
¿Podría ser que solo fue por la adrenalina del momento? Observo a Bernardo
OPCIONES:
Elegir preocuparme por Bernardo.
Gian: -Bernardo ¿estás bien?
Incluso después de haberle hablado, él todavía está mirando al frente. Bernardo me responde después de que pasó un tiempo.
Bernardo: -¿Qué pasa?
Gian: -No crees que estás muy exaltado.
Gian: -No te lo tomes a mal. Sé que es fácil dejarse llevar la primera vez que has escapado. No creo que te hayas dado cuenta por ti mismo, así que pensé que sería mejor que te lo dijera.
Bernardo: -………………
A mi lado, Luchino solo se queda mirándome.
Bernardo: -Tienes razón…. Puede que me haya sobrepasado un poco.
Bernardo se encoge de hombros un poco antes de que me sonriera desde el otro lado del espejo
En algún momento durante la conversación, la sensación de que seguiría tirándonos en acrobacias locas, o más bien, esa aura de bestia borracha de sangre, había desaparecido.
Parece que pronto estaremos alejándonos de la ciudad.
Se muestra ante mis ojos un sinnúmero de caminos de tierra que cruzan a través de los campos excesivamente extensos.
No hay nada que cubra el paisaje, así que mire lejos a la distancia.
Iván: -De repente el paisaje se ha puesto bonito.
Más allá de las tierras de cultivo, se nota la ciudad que acabamos de pasar. A la derecha se ven algunas colinas verdosas.
Iván: -Hay que escondernos en algún lugar, estamos muy a la vista.
Gian: -Cualquiera pensaría que nos dirigimos a aquella ciudad, nos dirigiremos a las montañas para escondernos en el bosque.
Gian: -Vamos a rondar Suncreerk, dirigiéndonos hacia el oeste. Al llegar a Suncreerk iremos al norte yendo por el camino largo.
Giulio: -¿Hay algún camino en ese bosque?
Gian: -Se supone que sí. Además sería el único lugar donde podríamos pasar desapercibidos.
Los neumáticos del auto, finalmente hacen alejarnos de la frontera de la ciudad anterior, levantando violentamente suciedad tras nosotros.
Luchino: -Esto es mucho para los neumáticos.
Bernardo: -De todos modos, elegimos esto. Lo bueno es que el depósito de gasolina sigue a tres cuartos de su capacidad.
Iván voltea dirigiendo su mirada a la ciudad que dejamos, como si no le hubiera gustado dejarla. La única cosa que podemos ver ahora es la punta de las paredes de la cárcel.
Iván: -Si continuamos así por un tiempo más, nos quedaremos sin gasolina. Además de que no tenemos teléfono y no podremos contactar a Daivan.
Iván me observa. Tengo la sensación de que lo hace como si estuviera criticando.
Justo cuando estoy por decirle algo, Luchino habla.
Luchino: -Si llegamos a hacer una llamada cerca de aquí, los guardias se darán cuenta. Ya encontraremos otra oportunidad de ponernos en contacto con Daivan. Por ahora dejemos la última palabra a Lucky Dog. ¿Está bien, Gian?
OPCIONES:
Elegir Guardar silencio
Nos callamos. A pesar de la buena lógica de Luchino, también siento como si toda la responsabilidad cayera sobre mi cabeza.
Como lo ignore, Luchino clava su mirada en mí. Después de un rato, Luchino resopla y gira su cabeza hacia el paisaje que va pasando.
Iván intercambia su mirada entre mí y Luchino, pero finalmente guarda silencio girando su cabeza hacia adelante.
Giulio: -No hay nadie que nos esté persiguiendo.
Giulio, que al parecer mantuvo su mirada hacia atrás, voltea para decírnoslo.
También volteo hacia atrás y veo que no hay ningún auto siguiéndonos.
Teniendo ya esta distancia, podríamos escondernos fácilmente en el bosque si los perseguidores llegaran a aparecer.
Aunque podrían encontrarnos si llegan a prestar atención en el entorno.
Gian: -Whoo! Parece que todo va bien ¿o algo así?
Bernardo: -Me pregunto, ¿cómo estará el caos ahora dentro de la cárcel?
Gian: -Es mejor no pensar en esas cosas ¿eh?
Me doy cuenta de que Iván raramente ha estado en silencio. Observo que ha estado fisgoneando en el cajón delantero como si quisiera robar algo. Parece que abrió la cerradura.
Gian:- Iván, ¿has encontrado algo?
Iván: -¡Chocolate!
Iván saca del cajón delantero barras de chocolate ¿eh, dulces del director?
Inmediatamente, Luchino pone su mano enfrente de Iván con la palma hacia arriba unos 0,2 segundos más tarde hago lo mismo.
Iván: -¿Qué pasa con esa mano?
Luchino: -Dame chocolate.
Gian: -Yo igual.
Iván: -¿Qué?
Bernardo: -Divídelo en cinco, Iván.
Iván: -Tsk, bueno.
Iván rompe la barra de chocolate en pedazos y nos da un pedazo a cada uno. Los tamaños de los pedazos varían, pero bueno, ya que,
Iván: -Este chocolate sí que sabe rico….. ¿Tenía tan buen sabor? ¡Qué rico!
Meto el pedazo en mi boca. La dulzura se filtra en mí, mezclándose con la comodidad del viento y la vista del ancho cielo, que no se ve en todo su esplendor dentro de los muros.
Luchino: -¿No hay algo más?
Iván: -¡Un frasco!
Iván, desenrosca la tapa. Pensé que se iba a tomar todo de una bocanada, en lugar de eso despega su boca.
Iván: -Puaj, es Whisky.
Bernardo: -Dame.
Del asiento de conductor dónde Bernardo, hacia atrás, comenzando con Giulio, luego yo y por último Luchino, cada uno de nosotros dio un sorbo al frasco que pasó circulando.
Iván cierra a regañadientes el frasco, que ahora es mucho más ligero que antes.
Gian: -Eso que veo ahí ¿son cigarros?
Iván: -Si, hay dos cajas.
Bernardo: -Yo no quiero.
Bernardo dice esto de inmediato porque ya vio de qué marca son.
Luchino: -Bueno, entonces hay que dividirlos entre los cuatro.
Iván: -Si
Es algo sorprendente ver como Iván obedece tan fácilmente. Bueno él es el más joven entre nosotros y de los de bajo rango entre capitanes. Si llegara a obedecerme de esa forma estaría colgándose en el limbo.
Después de que los cigarros fueron divididos entre nosotros, Luchino enciende tranquilamente uno de ellos tomando una calada
Luchino, no vayas a tirar las colillas en el auto. Sería malo si descubren que huimos usando esto.
Claro que hemos dejado rastros sólidos detrás de nosotros por las huellas de los neumáticos, pero las colillas no son lavadas con la lluvia.
Gian: -Iván, ¿hay otra cosa?
Iván: -Hay un reloj barato, un lápiz y un sacapuntas…..Supongo que no sería algo raro que hubiera un cuchillo.
Iván solo ve de rápido el cuchillo lanzándoselo de inmediato a Giulio. Este lo toma como si no le importara demasiado.
Bueno, tal vez deberíamos usarlo como una navaja de afeitar.
Luchino: -¿De qué son esos documentos?
Iván: -Solo porquerías…. Oh, hay un mapa y una brújula
Bernardo: -¿Es un mapa de estos alrededores?
Gian: -Extiéndelo.
Iván: -Tú no me des órdenes, basura.
Aunque me dice eso, extiende el mapa.
Bernardo por estar conduciendo no puede ver el mapa, así que Iván y nosotros tres nos enfocamos en él.
Se muestra la parte sur del estado de Madison. La cárcel se nota en un rincón.
Giulio: -Ahora, estamos por aquí ¿no?
Daivan no está en el mapa, pero puedo averiguar su ubicación en general conectando las carreteras que podrían llegar a ella.
Bernardo: -Cuando encuentras la ruta, dame las instrucciones.
Gian: -Por un rato más, sigue directamente hacia adelante.
Después de decirle esto a Bernardo, les explico a los otros tres lo que está en mi mente usando uno de mis dedos para trazar el mapa.
Gian: -Aunque nos dirigimos a Suncreerk, nos tardaríamos como medio día en llegar si continuamos con un auto como este, además de que sería arriesgado atravesar la ciudad usando este auto.
Gian: -Es por eso que iremos hacia el norte y lo rodearemos.
Señalo el bosque que está en la parte superior del mapa. Hay una entrada hacia el bosque donde están unas montañas a la derecha.
Gian: -Por el momento continuemos avanzando en línea recta. Tendremos que buscar de alguna manera provisiones como comida, ropa, agua y gasolina.
Iván: -Tú, ¿Cómo lograste regresar a Daivan, de todas las veces que escapaste?
Gian: -Pues me quedaba cerca de la ciudad para esperar a que alguien fuera por mí, también llegué a conseguir ropa para disfrazarme y así darme un paseo por el tren de la estación. Hay muchas formas de llegar estando solo.
Esta es la primera vez que he tenido que cooperar siendo cinco personas, además de que todos son capitanes.
También soy un capitán.
Aaah, si todo sale bien celebraremos con champán junto con el jefe, tal vez. Aunque según la promesa es solo llevarlos de regreso y al hacerlo convertirme en el nuevo jefe
Aunque comprendo bien sus sentimientos de ansiedad que tienen al no poder regresar a Daivan por nosotros mismos.
Bueno, aunque les obligara a cumplir mis órdenes gritándoles que ahora soy el jefe dudo que me escuchen…. Será mejor que deje de pensar en esto, lo dejo.
Pensaré en esto como un momento de prueba antes de convertirme en jefe. Si logro construir una buena relación con los otros capitanes, entonces las cosas serán perfectas al regresar a Daivan. Si…
Luchino:- Entonces ¿Qué hacemos?
Aaaaah, dejaré todas estas ideas de lado por ahora.
Gian: -Por ahora hay que ocultarse. Bernardo, ve vigilando el tanque de gasolina y dirígete hacia ese bosque.
Bernardo: -Entendido.
Iván: -Vamos a ver….. ¿Cuántas millas hay de aquí a Daivan?
En la parte superior del mapa, Iván lo recorre moviendo sus dedos como algún insecto tratando de calcular la distancia.
Giulio: -Parece que dentro de este bosque, hay más caminos de lo que pensábamos.
Asiento con la cabeza a Giulio, que está mirando el mapa mientras descansa su barbilla en una de sus manos. Si hay tantos caminos marcados en el mapa, entonces debe haber incluso más caminos sin que estén marcados en los cuales podamos transitar.
Gian: -Con esto, será muy fácil escaparnos por medio de las montañas.
Aunque no creo que se nos aparezca algún grupo de cazadores en esta noche.
Hay unos pocos autos pasando por aquí. Ya tenemos bastante tiempo avanzando por la carretera y no nos hemos topado con algún auto peligroso, además de que ya amolamos el auto del alguacil
Por otro lado, si los refuerzos vienen desde afuera de la ciudad y ponen en alerta a todo el pueblo por medio de la radio o periódico estaremos en bastantes problemas
Me pregunto si la ayuda llegará del lado opuesto, así podríamos tomar las cosas que necesitamos.
Luchino:- Mañana, bajemos hacia la ciudad.
Luchino señala con un dedo un punto en el mapa. El barrio Reina, parece ser un pequeño pueblo.
Luchino: -Vamos a partir hacia el norte desde el bosque ¿verdad? Si es así, ir a este pueblo sería lo mejor debido a que son pocos y al menos tendrán un alguacil.l
Iván: -Mejor, ¿Qué les parece la villa de Bowick? Está más cerca del bosque.
Gian: -Cualquiera de las dos está bien, de todas maneras debemos de conseguir provisiones.
Con esta ropa de rayas parece que estén gritando ¡fugitivos!
Gian:- Oye Iván. ¿El director no tendrá escondido por ahí algo de dinero?
Iván: -¿Aaah? Oh, lo encontré es cambio.
Saca algunas monedas del interior del cajón delantero.
Gian:- Con esto, no podremos comprar gasolina ni ropa.
Iván ¿estará bien con solo robar no? Además, en algún lugar podemos extorsionar a alguien para conseguir gasolina y ropa o algún teléfono.
Hay que lograr comunicarnos con Daivan y así solamente esperar en el bosque a que vengan por nosotros.
Gian: -Pues sí, solo espero que llegue a ir todo bien como dijiste. Bueno, ya veremos cómo nos va mañana.
Cuando terminó de hablar, por alguna razón todos se callaron.
Continúa el incómodo silencio.
Bernardo: -…………
Esto va mal. Este silencio tal vez sea por la tensión y ansiedad por estar ya mucho tiempo conduciendo por este camino, además del suspenso que atravesamos en la noche anterior.
Ahora que hemos elegido los destinos de hoy y mañana, espero que las cosas vayan más suaves
Los campos dan al paisaje una vista relajante a pesar de que no hemos tenido perseguidores todavía. A este ritmo, cualquiera sentiría que todo va de una forma muy relajada en este viaje de carretera.
Gian:- Oigan, ¿están haciéndolo bien?
Les digo esto con una voz alta.
Gian:- ¿Han tenido cuidado? Como ayer estuvimos despiertos toda la noche con esta tensión, puede que quede algo de adrenalina en nosotros todavía, así que puede que por un poco más de tiempo estemos con la tensión de ser capturados, no se vayan a dormir.
Gian: -Esto suele ocurrir después de todo.
Luchino:- ¿Esto es un consejo de un superior con experiencia en fugas?
Gian: -Claro. Hay muchas personas simples que en un momento están a tope de adrenalina, pero después ya están durmiendo.
Giulio: -Después de que llego a cortar a alguien, me llega a dar sueño.
Gian: -Podremos dormirnos después de que logremos ocultar el auto en el bosque. Pero mejor lo escondemos hasta haber asegurado conseguir agua y algún lugar donde quedarnos.
Luchino:- ¿Agua, eh? Por cierto, como que ya tengo sed.
Luchino frota su cuello con su mano, poniendo una expresión de haberse dado cuenta apenas.
Gian: -Si te das algo más de tiempo, te darás cuenta de que también tienes hambre y al momento de comer algo verás que te sabrá super delicioso. Puedo apostar por esto.
El chocolate era delicioso.
Gian: -Las personas, podremos sobrevivir por lo menos dos días sin agua. Pero al menos deberíamos tener algo de comida. Nunca he probado el estar sin comida o agua.
Luchino: -Hmmm…. ¿Algo más que necesite saber del superior con experiencia? ¿No dormirse, no comer, y qué más?
Con estas palabras de Luchino, de repente lanzó una sonrisa vulgar.
Gian: -Después de dormir, comer, orinar y cagar, lo único que quedaría sería ponerse caliente.
Bernardo: -¿Te refieres al sexo?
Gian: -Así es. De repente veremos muy sexys a las ancianas.
Bernardo: -Aaaah, ya veo.
Luchino dice eso con una voz extraña. El parece haber recordado a la abuela que pasamos hace un tiempo. Creo que la encuentra atractiva.
Gian: -Es solo la liberación de la tensión de estar encerrados. Casi todos los que se liberan pueden sufrir de lo que dije anteriormente. Es como si con eso saborearan el sabor de la libertad.
Bernardo: -Esto es algo emocionante.
Bernardo menciona eso, mientras agarra fuertemente el volante
Puede que mientras conducen, algunas personas logren sacar algo de agresividad, debido a la opresión de la cautividad.
Incluso alguien tan fresco como lo es Bernardo puede caer ante esto.
Giulio: -Al parecer, ni un auto ha pasado por aquí después de todo este tiempo.
Continuamos con nuestra conversación un rato más cuando de repente me doy cuenta que está atardeciendo y que debemos buscar un lugar para acampar antes de que llegue la noche.
Logramos llegar al bosque antes de que oscureciera, pero todavía debemos adentrarnos aún más en el bosque para buscar algún lugar donde esconder el auto.
A pesar de que paramos algunas veces para ir al baño, no vimos a ni una persona ni casas, tal vez sea por el camino que elegimos.
Pasamos por un sinnúmero de territorios que aparecen en el mapa, actualmente recorremos uno de los caminos que no está marcado.
Gracias al mapa sabemos dónde estamos, bueno no exactamente pero si nos damos una idea en general. Si seguimos así y pasamos por estas parcelas de bosque no habrá problema, lograremos llegar a nuestro destino que es ir al norte dentro de este bosque.
Gian: -Oye Luchino, no te duermas.
Luchino: -Solo me distraje por un momento.
Umm no, él no me puede engañar, ya que se veía que estaba a la deriva de caer dormido, además de que él le decía desde atrás a Iván que no se quedara dormido, cuando él fue el que cayó dormido.
Durante el día el único líquido que entró en nuestras bocas fue aquel whisky. La sed está haciendo que nos dé fatiga. Si al menos lográramos encontrar algún rio podríamos mojar nuestras lenguas.
Giulio: -Aunque está atardeciendo, está aún más claro que antes.
Creo que lo que trata de decir Giulio es que las ramas de los árboles que están sobre nosotros están haciéndose más delgados. Es probable porque hemos pasado hacia dentro del bosque.
Bernardo: -Si dejamos el bosque, no podremos ocultar el auto. ¿Estaría bien que paráramos ahora? Solo nos quedan dos unidades de gasolina, que deberíamos reservar para mañana.
Paramos el auto al costado del camino. Es uno de los caminos forestales que no están marcados en el mapa, así que recogemos algunos arbustos y los usamos para ocultar el auto.
Todos nos bajamos del auto y suspiramos. Se siente tan bien la tierra firme.
Nos detuvimos en el sendero del bosque delante de nosotros.
Sigo diciendo “bosque” cuando simplemente son como un montón de árboles juntos y estos árboles no son muy grandes o gruesos.
Iván: -Vayamos a buscar por aquí agua.
Giulio: -Esperemos que podamos encontrar aunque sea un lago.
Gian: -No se ve que por aquí haya un sitio donde podamos dormir.
Bernardo: -Si no buscamos algún lugar estaremos acampando al aire libre.
Bernardo hace que sus hombros caigan, notándose en su rostro el cansancio.
Luchino parece que también se dio cuenta de la condición de Bernardo diciéndole:
Luchino: -Bernardo, qué te parece si descansas un poco. El conducir te ha dejado agotado.
Bernardo:- No…. Estoy bien.
Bernardo se acomoda sus gafas y sacude la cabeza con algo de irritación.
OPCIONES:
Elegir preocuparse por Bernardo.
Desde donde estoy, creo que probablemente, Bernardo está terriblemente cansado, con seguridad se le nota.
Pero él mismo dice que está bien y si trato de obligarlo a descansar, solo conseguiré herir su orgullo.
Gian: -Oigan, ¿Por qué no nos separamos y miramos a los alrededores para ver si podemos encontrar algo útil? Pasaremos la noche aquí.
Me preparo para dejar este lugar y mientras camino, tomo la muñeca de Bernardo.
Gian: -Bien, vayamos Bernardo.
Luchino no dice ninguna palabra. Bernardo y yo comenzamos a caminar hacia los arbustos.
Iván: -Sii encontramos algo, ¿solo basta con regresar aquí, verdad?
Gian: -Claro. No te vayas a perder ¿de acuerdo?
Iván: -Ni que lo fuera hacer, imbécil.
Iván y los demás se dispersan, cada uno en su propia dirección.
Empezamos a buscar por los alrededores.
Después de caminar un rato, Bernardo intenta sacudir mi mano tratando de decirme que todo está bien, así que lo suelto.
Durante un tiempo seguimos en el bosque en silencio.
Cuando no puedo sentir la presencia de los demás cerca de nosotros, me dio una sensación de que están buscando muy a fondo.
Me detengo, tomando la mano de Bernardo para detenerlo.
Gian: -Bernardo, estoy cansado, descansemos un momento.
Bernardo: -Pero no hemos caminado mucho tiempo.
No le hago caso y aplasto mi trasero hacia abajo. Dando una respiración, Bernardo se sienta a mi lado.
Bernardo: -¿Hice que te preocuparas?
Lo sabía, realmente se veía cansado. Su voz es pesada.
Gian: -No es eso, solamente quería descansar.
Gian: -Hemos establecido que haremos rotaciones de guardia esta noche ¿verdad? Si vas descansando desde ahorita, se te haría más fácil para ti que te toque primero ¿no es así?
Bernardo: -Mi cuerpo no está tan cansado….
Gian: -Pero, ese color en tu rostro.
Señaló a Bernardo y él hace un divertido sonido en su garganta.
Bernardo: -Puede que haya afectado mi corazón.
¿Corazón?
Bernardo coloca una mano sobre el centro de su pecho y toma unas cuantas respiraciones profundas. Él atrapa mi mirada y da una sonrisa con dificultad.
Después de haber dudado, toma un poco de mi cabello para enrollarlo y luego él me habla cerca al oído.
Bernardo: -Es un secreto. Yo… no soy bueno estando en lugares estrechos.
Gian: ¿Qué significa eso?
Es algo que no sabía.
Bernardo: -Estoy bien si una habitación es un poco estrecha, pero….
Gian:- ¿Qué es lo que no es bueno para ti?
Su respuesta, acompañada por una risa seca, era extrañamente específica.
Bernardo:- El estar metido en una bolsa, o estar dentro de un agujero estrecho donde podría ser enterrado vivo.
Oh… vaya…
Mis cejas se fruncen en un ceño.
¿Eso quiere decir que el escape de ayer, le afectó directamente a su corazón?
Inclino mi cabeza para apoyarla en el hombro de Bernardo. Bernardo da una ligera risa.
No parece ser que el viento esté ligero fuera del bosque, ya que puedo oír las hojas de los árboles.
Gian: -Eso debió haber sido muy duro…
Bernardo: -Parece… que puede haber empujado un poco los límites lejos de mi resistencia mental.
Me siento mal por no haberme dado cuenta.
Gian: -¿Has pasado por eso antes?
Bernardo: -Hace mucho tiempo, en la prisión….
Él se queda en silencio.
Esto es un secreto… así que soy al primero a quien se lo dice…
Me pregunto si estará bien que pida más detalles. Lo miro desde la esquina de mi visión.
Los párpados de Bernardo están cerrados. Él parece que se ha quedado dormido.
Sus brazos están cruzados, envueltos alrededor de su cintura y respirando lentamente. No sé si en verdad se haya quedado dormido…
Me levanto en silencio, tratando de no despertarlo en caso de que se haya quedado dormido. Dejaré que descanse un poco.
Miro hacia los arbustos que nos rodean para buscar algunos frutos comestibles, raíces o algo así.
Después de una caminata alrededor, he llenado mis pequeños bolsillos. Tal vez esto sea suficiente… mientras pienso en esto, escucho la voz de Bernardo.
Bernardo: -¿Se puede comer lo que has recogido desde hace rato?
Gian: -Probablemente.
Bernardo: -Qué despreocupado.
Giro de regreso para quedar delante de Bernardo.
Tomó la mano de Bernardo que había dejado a su lado, está un poco fría.
Gian: -Será un poco difícil porque no tenemos agua. ¿Quieres tratar de obtener un poco de rocío de la hierba?
Bernardo: -No, está bien.
Gian: -Pues bien, ¿ya estás un poco mejor?
Bernardo: -Claro, al dormir un poco me he recuperado.
Me estrecha la mano y se levanta.
Bernardo: -Ya regresemos, que ya atardeció.
En el momento en que Bernardo y yo regresamos al auto, los demás ya habían llegado.
Parece que hemos logrado juntar un par de cosas de aspecto comestibles.
Y según Giulio, encontró una pequeña cabaña con un pozo, así que dejamos el auto y nos dirigimos allí.
En el momento en el que el sol se ocultó en el horizonte, llegamos a la cabaña.
Nos lavamos las manos y la cara y bebimos del agua del pozo detrás de la cabaña, saciando al fin nuestra sed. Me siento renovado. Ahora ya no tendremos que preocuparnos más por el agua potable.
Ahora que estamos de mejor ánimo, recorremos la pequeña cabaña.
No hay nada, es solo una cabaña vacía, No se siente como si hubiera sido visitada en mucho tiempo, hay telarañas por todas partes.
Sin embargo, hay algunos machetes pequeños desglosados en la esquina, junto con ropa de algunos hombres que apesta a moho.
Hay algunas cosas como equipo para fumar y astillas de madera, son de gran utilidad, pero por ahora no lo necesitamos.
Al parecer esta cabaña fue utilizada por algún cazador, o alguien interesado en la caza. Y actualmente parece que está desocupada.
Luchino:- ¿No hay algo más?
Giulio: -Encontré una linterna oculta por la viga de madera
Gian:- ¡Whoo Hooo, es nuestro día de suerte! ¿No habrá por ahí algo de jugo?
Por desgracia, no pudimos encontrar ningún alimento por la cabaña, pero todavía podemos tener una cena fuera de la cabaña con lo que recolectamos. También pudimos comer en la mañana algo de chocolate, así que hay que soportar con lo que tenemos
Organizamos turnos de vigilancia en la noche….
Después de cenar, nos separamos por un rato para investigar la montaña, al parecer podremos hacer lo que queramos hasta mañana por la mañana
La media luna aparece en el cielo nocturno. La luz de la luna es lo suficientemente brillante como para poder caminar sin tropezar, pero no hay mucho que hacer por este lugar más que descansar
Para poder recuperar las fuerzas, todos nos quedamos dormidos sin contar al que le toca estar vigilando.
Incluso sin una fogata, el interior de la cabeza no está fría. No hay mucho que podamos usar para dormir, pero por extraño que parezca se siente cómodo.
Oigo el sonido de los cuerpos revolcándose continuamente.
Solo pudo girar sin poder dormir. A pesar de que el sueño había estado corriendo durante todo el día, nadie ha caído dormido de forma inmediata, probablemente sea a causa de la ansiedad.
La puerta se abre en silencio, entrando el primer guardia que es Bernardo.
Bernardo: -Giulio, es hora del cambio.
Giulio: -Si.
¿Apoco ha pasado mucho tiempo? Lo más seguro es que los demás no lo notaron, cuando Bernardo se acuesta, por alguna razón la cabaña se hace más silenciosa.
A pesar de estar muy cansado, como que siento que no podré quedarme dormido inmediatamente.
Ahora que está tranquilo, el susurro de los árboles de afuera es inesperadamente alto. Hay una ligera brisa que sopla afuera.
Me quedé acurrucado a un lado, en la oscuridad mis ojos van lentamente acostumbrándose por la falta de luz.
La luz de la luna entrando a través de la ventana, da un golpe paliza en mis ojos mientras continúo acostado. Me concentro en mis oídos, para tratar de escuchar los pasos de Giulio, pero no escuche nada
Puedo escuchar las respiraciones de Luchino estabilizados por el sueño en la otra esquina de la cabaña. No parece ser un sueño profundo. Me pregunto si él solo estará fingiendo.
Bernardo que es el que está más cerca de mí, no puedo escucharlo, ha de ser porque me está dando la espalda. No puedo decir si está despierto o dormido.
Nmm… en cambio por el otro lado… escucho susurros causando algo de alboroto ya por un largo rato.
Ese Iván, se la pasa moviéndose.
¿Qué diablos está haciendo? Me concentro ahí. Comienza a molestarme. Naturalmente, todos los nervios de mis oídos se concentran en Iván.
…………………..
Oigo su agitación constante
No pasa mucho tiempo hasta que logro descubrir la razón detrás del sonido, ese sonido acelerado, el cual se encuentra frotándose una y otra vez.
Iván: -Tsu…. Funm…….
Ese bastardo de Iván…. se está masturbando.
En la oscuridad, muevo mis labios hacia atrás mordiéndolos con disgusto.
Aunque puedo comprenderlo, ya que este alivio que se siente por haber salido de la cárcel y la calentura que hemos estado reprimiendo. Quiero decir, también estoy algo reprimido. Incluso llegué a explicar esto en el día, pero…
¡Si te lo vas hacer, entonces hazlo sin que nadie se dé cuenta!
Iván: -Hnm… ahm…..
No quiero saber cuándo los otros están haciéndose felices con ellos mismos. Cerré los ojos con fuerza y tapo mis oídos con mis dedos para esperar.
Después de un rato, saco mis dedos. Es probable que ya haya terminado.
Pero, por mala suerte, descubro mis oídos justo cuando él está terminando.
Iván: -¡Tsu….! Ahhh… ¡ahhhhh! Fuu…..
Llego a escuchar algunos de sus gemidos que susurra mientras termina. Y entonces Iván para de moverse.
Ya apresúrate a dormir, eso es lo que susurro en mi mente.
Iván: -Gha………… ghaaaaaaaaaa…. Guh………
¡¿Y ahora ronquidos?! ¿Es su pasatiempo el estar causando molestias todo el tiempo o qué?!
Dios no me castigará si lo amordazo ¿verdad?
Busco a tientas por el suelo para poder encontrar algo para tirárselo a Iván.
Siento que detrás de mí, mi mano golpea el cuerpo de alguien. No había nadie allí antes….
Bernardo: -Soy yo.
Bernardo susurra eso justo detrás de mí. Parece que se movió hacia arriba mientras yo había estado cubriendo mis oídos
Inclino mi cabeza en su dirección y le pregunto con una voz muy baja si se despertó por los ronquidos de Iván.
Gian: -¿Es por lo de antes?
Bernardo: -Vaya que es joven.
Parece que a causa de eso que estaba haciendo Iván, Bernardo tampoco pudo dormir.
Gian: -¿Qué pasa?
Me refiero a la razón de porque se movió del lugar donde estaba antes.
Bernardo: -Estaba pensando en que estaría bien hablar un poco, parece que Luchino ya se quedó dormido.
Me concentro más en los sonidos que atraviesan mis oídos, escucho respiraciones más tranquilas que las de antes que provienen en la dirección de Luchino que estaba en la esquina. En algún momento debió haberse dormido.
Iván: -Guh………… kag…………. Ha……… guh………..
¡Por otra parte, los ronquidos de Iván son muy molestos!
Bueno, entonces hay que hablar.
Trato de voltearme para hacerle frente a Bernardo, pero la mano de Bernardo cae sobre mi hombro, deteniéndome.
Bernardo: -Quédate así.
Oigo como Bernardo se acerca más. Siento el pecho de Bernardo contra mi espalda colocándose detrás de mí.
Bernardo: -Si hago esto, te podré escuchar mejor, además hace frío.
Nos sentamos en el suelo y atrás de mí está Bernardo, debido a que es más alto que yo mi espalda queda sobre su pecho.
Mi espalda se ha vuelto un poco más caliente… Estoy algo agradecido. Y como Bernardo susurra en mi oído hace que pueda escucharlo bien.
Pero estando de esta manera…. ¿no tendrá dificultad para escucharme?
Bernardo: -Estás cálido.
Al momento que dice esto, los brazos de Bernardo se mueven alrededor de mi cintura y haciendo esto termina por abrazarme.
¿No se supone que íbamos a hablar? Pero Bernardo se queda en silencio abrazándome.
Trato de mover mi cabeza, pero siento como la parte posterior de mi cabeza, justo en donde se encuentra mi cuello, como la nariz de Bernardo toca mi cuello.
¿No estamos muy cerca? La calidez de Bernardo se filtra en mí.
Gian: -Oye, oye….
Siento una sensación extraña, su cálido aliento se arrastra por mi cuello. Trato de apartarme dándole un ligero golpe en su estómago con mi codo.
Pero aun así no me soltó. Por el contrario, siento como sus brazos me aprietan aún más fuerte.
No es que me sienta incomodo… pero el estar como una manta para otro tipo no es una de mis aficiones. Un sentimiento problemático llena mi mente.
Si Iván, Luchino o Giulio nos llegan a ver y nos dicen algo creo que causaríamos problemas.
Me concentro más en mis oídos, tratando desesperadamente captar los sonidos a mí alrededor, escucho los ronquidos de Iván y las respiraciones soñolientas de Luchino. Se ven como si estuvieran dormidos por ahora, pero aun así no puedo bajar la guardia.
Giro mi mirada hacia la ventana donde la luna brilla. No puedo dejar que Giulio al estar en guardia, llegue de repente y nos mire.
Bernardo: -Buenas noches….
Con un susurro de satisfacción, la respiración de Bernardo lentamente se va volviendo como de sueño.
Whaa, este tipo se ha quedado dormido.
Mentalmente exhalo un suspiro de alivio mientras me relajo.
Ha pasado un tiempo desde que he sentido el calor corporal de otra persona y es cómodo… así que… aunque yo realmente no quiera reconocerlo… la parte inferior de mi cuerpo ha reaccionado un poco.
No puedo evitarlo ya que ha pasado un tiempo…. Es solo un poco de calor, así que no estoy siquiera la mitad de rígido. Los chicos no son lo mío.
Gracias a dios que las cosas pasaron sin que nadie se diera cuenta.
Muevo los brazos de Bernardo, con cuidado para no despertarlo.
Supongo que no puedo burlarme de Iván ahora… con estas palabras en mi mente, tomo con una de mis manos mi ingle y trato de calmarme.
No tengo planes de hacerlo aquí. Exhalo y trato de calmar el infierno que se desata en mi mitad inferior.
Cuando mi turno de vigilar llegue, expulsaré todo esto de una buena vez afuera.