Escape
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Segundo Día
Habíamos decidido el orden de vigilancia por lo cual me toca después de Luchino, así que soy el último en vigilar.
De pie fuera de la cabaña, miro el último brillo de la noche.
Gian: -Ha pasado 24 horas desde que escapamos de la cárcel.
Eso quiere decir que no he visto a nadie más que a esos cuatro durante 24 horas. No puedo decir si esto es tan frustrante para mí como para los demás.
No lo entiendo.
Antes de que el sol comience a calentar empezamos a arreglar nuestros atuendos.
Tenemos que ponernos en marcha para conseguir algunos suministros.
Gian: -¿Creen que deberíamos eliminar las pruebas que indique que estuvimos aquí?
Luchino: -De seguro no podríamos deshacernos de todo, solo déjalo.
Gian: -Es cierto.
Examinamos el mapa por un momento, pero al final decidimos dejar el auto escondido mientras tanto.
Si seguimos el camino que está fuera de peligro entonces sería la solución más cercana, pero ese camino también es el más largo a la ciudad del norte; incluso si nos dirigimos hacia los pueblos, está el problema de la gasolina.
Dejamos el bosque para dirigirnos hacia el norte.
Salimos de una suave pendiente. Nuestro punto de vista se extiende ampliamente en un instante.
Como pensé, cerca de aquí se puede ver un pueblo cercano. Parece que caminando nos llevará como una hora el llegar.
Bernardo: -¿Estará bien ir caminando para ver?
El mapa, que se encontraba en las manos de Iván, es señalado por él con el dedo, en un punto específico.
Iván: -¿Con que el pueblo de Bowick? Suena como un lugar lúgubre.
Gian: -¿Creen que podremos conseguir gasolina ahí?
Giulio: -Vayamos.
Continuamos avanzando entre los arbustos para evitar ser vistos, caminando hacia el pueblo de Bowick.
Un enorme campo de trigo se extiende a lo largo y al parecer el pueblo de Bowick se encuentra en medio de ese campo.
Cuando llegamos a las afueras de la aldea, tuvimos que continuar inclinados entre el campo de trigo para no ser descubiertos.
Incluso se destacan 20 techos a lo alto entre este gran campo de trigo.
Hay una pequeña plaza abierta en el centro de este pueblo, lo que parece una cosa común en los lugares rurales. Discutimos entre nosotros y decidimos mantenernos alejados de esa plaza.
Seguramente para generar electricidad mantienen molinos de vientos que son suaves.
Gian: -Por estos rumbos, ¿será que ya habrá llegado la noticia de nuestro escape?
Bernardo: -Es lo más probable.
Poco después, nos encontramos con un cobertizo vacío que parece que no se ha utilizado en mucho tiempo, así que nos tomamos un respiro allí. Por desgracia no hay nada de agua aquí, pero está bastante cerca de la ruta del pueblo.
Tratare de recordar esta zona, puede que después nos sea de gran ayuda.
Dejamos el lugar para dar un paseo por los límites del pueblo.
Llegamos a un pequeño canal de agua. Parece ser para riego.
Iván: -Esta agua parece limpia y clara, creo que se puede beber.
Luchino: -Esto es agua primaveral.
Meto la mano en el agua y está fría. Realmente está clara y se ve completamente potable.
Iván: -Según el mapa, cerca de aquí hay como un estanque ¿no será un lago?
Bernardo: -Puede que sea el estanque del pueblo.
Mientras avanzamos a través del campo charlamos entre nosotros, por lo cual tardamos en darnos cuenta de la presencia de una persona.
Giulio: -Tsu!
Giulio nos detiene alzando su brazo y se agacha rápidamente. Nosotros cuatro hacemos lo mismo que él.
Justo delante hay una brecha en el campo. Habíamos estado cerca de uno de los caminos que conduce fuera del pueblo, sin habernos dado cuenta.
Sostenemos nuestras respiraciones, deambulando por la derecha, más allá de nosotros, aparece una figura delgada que llevaba puesto un sombrero de paja.
No hay señal de que esa persona se haya dado cuenta, todos suspiramos con alivio al mismo tiempo.
Ahora que sabemos que estamos a salvo, empujamos la cabeza fuera y observamos a la persona hacia atrás.
Gian: -¿Oh….?
En un instante nuestras miradas se vuelven climatizadas.
Bernardo: -Esa es… ¿una mujer?
Iván: -Es una mujer.
Luchino:- Es una mujer.
Gian: -Además es joven.
Como si fuéramos hermanos les guiño un ojo.
Nuestros gritos son inusualmente de excitación. Después de todo, habíamos estado encerrados hasta hace poco. Ha sido un largo tiempo desde que habíamos visto a una chica, por lo que nuestra emoción salta haciendo muecas.
Giulio: -………….
¿Pero qué? Solamente Giulio es que está actuando como si nada. Bueno el solo estuvo un corto tiempo pero aun así ¡cómo puede llamarse un hombre italiano con esa actitud!
Nadie dijo una palabra. Nos arrastramos a lo largo y comenzamos a seguir aquella silueta con sombrero de paja.
Luchino: -No podemos hacer que grite por lo cual deberé de hacerme cargo de esto. Les demostraré que la tendré totalmente enamorada de mí en cinco minutos.
Iván: -En esta clase de pueblo, se nota que los hombres jóvenes son populares así que iré yo primero.
Bernardo: -No, no, esperen, si estamos hablando del orden, entonces debemos respetar la jerarquía de la familia ¿no es verdad?
Gian: -Si es así ¿no les importaría que fuera yo primero por ser el futuro jefe?
Cada uno de nosotros pelea entre sí para conseguir dar un paso hacia adelante, en ese momento el brazo de alguien se extiende hacia adelante tirando de nuevo, es una pelea de cuartel.
Cada uno trata de arrastrar violentamente a otro hacia atrás a medida que continuamos avanzando siguiendo al sombrero de paja.
Su pelo largo llega más allá de sus hombros y tiene la figura delgada. Ella lleva una camisa y pantalones sueltos algo feos supongo que es por el trabajo.
Pero en lo poco que logré mirar, vi que su rostro era joven y ella mantenía mucha energía. La chica de sombrero de paja no se ha dado cuenta y sigue tarareando una canción mientras entra al campo
Luchino: -Parece que se dirige al lago.
Gian: -Me pregunto ¿para qué?
Bernardo: -¿Tomará un baño?
El da justo en el clavo al ver que la chica del sombrero de paja comienza a quitarse su camisa dejándola en la orilla del lago, nuestra emoción se dispara por las nubes.
Iván: -Oh Oh Oh, oooooooh!
No estamos en un buen ángulo así que solo podemos ver su espalda pero es clara y no tienen ninguna cicatriz en ella ¡qué bonita espalda!
Luchino: E-s una buena temporada para venir aquí acompañado, vaya que si.
Luchino -Poco a poco comienza a alzar su camisa.
Gian: -Entonces, iré a acompañarla en dos segundos.
Iván: -¡Yo voy primero!
Bernardo: -Pues entonces elijamos el orden.
Intercambiamos miradas calientes entre sí y sacando una mano dijimos “preparados, listos….”
Papel
Papel
Papel
Tijeras
Luchino es el ganador.
Bernardo, Iván y yo miramos nuestras manos abiertas con el corazón lleno de angustia.
Luchino:- Ustedes después pueden decidir el siguiente orden.
Luchino alegremente nos dice esto quitándose su camisa.
Mientras tanto la chica del sombrero de paja da unos pasos metiéndose completamente desnuda al agua del lago
Iván: -Vo….. ¡Voltea hacia aquí! ¡Un poco hacia aquí!
Giulio: -Disculpe…. Señor Gian.
Gian: -¿Eh?
Giulio, que estaba tras nuestro, da un paso hacia mí tirando de mi manga, como si quisiera decirme algo ¿Qué es lo que querrá? Me volteo a verlo un poco preocupado.
Y finalmente me doy cuenta de la razón detrás de aquella extraña sensación que había sentido desde antes.
Rápidamente me dirijo hacia Luchino que está justo en medio apartando la hierba alta y caminando hacia el lago
Gian:- Lo entiendo, Giulio.
Comparto una sonrisa de complicidad con Giulio. Él me devuelve el gesto con un guiño de ojo.
Iván: -¿Qué pasa?
Gian: -¿Todavía no te das cuenta?
Bernardo: -Darnos cuenta… ¿eh?
Delante de nosotros Luchino se detiene. Parece que escuchó nuestra pequeña charla.
Luchino: -¿Qué pasa?, ¿notaron algo que los haya preocupado?
Gian: -Es mejor que no vayas. Fíjate bien, Luchino.
Luchino:-¿Aha? ¿Pero qué dices?
Su voz suena irritante, Luchino da solo unos pasos hacia adelante cuando de repente congela sus pasos, poniendo todo su cuerpo rígido.
Iván: -¿Eh….?
Iván: -Pero ¿qué? Guaah!
Iván se queja después de haber echado un vistazo más allá de Luchino.
Giulio: -Como ven, aquel es un hombre.
Giulio, se había dado cuenta desde el principio.
Me hubiera gustado que nos lo hubiera dicho desde antes.
El chico no se ha dado cuenta de nosotros y continúa disfrutando de su baño.
Bernardo: -Hemos sido engañados.
Iván: -¿Qué piensa hacer con nuestros sentimientos traicionados?
Luchino: -Esa es mi frase.
Todo esto fue una total pérdida de tiempo.
Después de los extraños incidentes en el lago, volvemos al lugar en el que estábamos y continuamos con lo que teníamos por hacer que es recolectar suministros de la casa más cercana, aunque sé que no es momento para estar jugando.
Miramos alrededor en busca de signos de actividad por un momento.
A juzgar por la casa se puede observar por las cosas que pertenece a una pareja de ancianos. Por alguna razón se siente un aire como de mucho trabajo en esta casa.
Cuando pongo mucha atención, logró captar algunas voces y la palabra festival aparece varias veces.
Bernardo: -¿Va a ver un festival en el pueblo?
Iván: -¿Era hoy un día festivo?
No mucho después la pareja sale por la puerta grande de la casa.
Al parecer están llevando unos costales grandes y corren hacia el centro del pueblo.
Gian: -¿No es una oportunidad? Mientras estén en el festival aprovechemos para entrar a la casa.
Luchino: -Pero, parece que aquí no encontraremos gasolina.
Giulio: -Por aquel camino hay personas que se están acercando.
Iván: -Oye! Baja tu cabeza.
Los habitantes del pueblo están caminando sobre un mismo camino, todos van hacia la misma dirección, probablemente estén por salir hacia la plaza del pueblo.
Bernardo: -Parece que la suerte está de nuestro lado. Puede que las otras casas queden vacías muy pronto, vamos a tomar esta oportunidad para apoderarnos de lo que necesitamos.
Cuando el momento llegue, nos separaremos en este lugar para adentrarnos en las casas para abastecernos, después nos reuniremos o ese es el plan.
Bernardo trajo el equipo de comunicación que encontramos en esa casa de campo por si acaso, puede que esta sea la oportunidad para que podamos comunicarnos.
No hay vuelta atrás si nos ven a todos llamando por teléfono con este atuendo de prisioneros así que dejaremos el trabajo de contactarnos a Bernardo. El resto de nosotros solo tendremos que tener cuidado.
Luchino: -Tengo mucha hambre….. Me encantaría comer algo de bacon.
Gian: Está prohibido tomar comida que sea llamativa, solo toma lo que puedas o podrían darse cuenta los dueños de las casas.
En este momento lo que más necesitamos es gasolina u otro auto eso estaría también bien. Además esta ropa destaca, necesitamos cosas que nos ayuden a no destacar.
Iván: -Oye Bernardo. Te encargamos mucho de lograr contactar a Daivan.
Bernardo: -Si. Yo soy el que mejor puedo hacerme menos notar de todos.
Bernardo continúa con su plan arriesgado que indica que debe ir directamente hacia el centro del pueblo.
Bernardo: -Si alguien desea que le traiga algún regalito puede pedírmelo, tratare de traer lo que pueda.
Iván: -Carne.
Luchino: -Mujer.
Gian: -Un helado de chocolate.
Giulio: -Entonces yo…. Un helado de fresa.
Bernardo: -Trataré de recordarlo, pero no esperen demasiado.
Nos separamos por ahora, cada quien se aleja como un ladrón escabulléndose a su propia manera. Elegimos la cabaña vacía que encontramos antes como lugar de reunión.
Miro hacia la nada mientras estoy sentado en el suelo de la cabaña. Yo ya había comido algo durante la primera incursión así que no tengo hambre.
Luchino, Giulio y yo llevamos a cabo la recolección de suministros esperando en la cabaña. Los tres estamos apoyados en la pared descansando.
Vemos través de la ventana de la cabaña que el pueblo está casi vacío, vaya que tuvimos suerte
Nos agarramos algunas botellas de mermelada así como cintas para tratar de cubrir nuestras rayas en la cintura, son cosas que encontramos sin previo aviso.
Pero por desgracia, la única cosa que no pudimos encontrar fue la gasolina. Estamos en medio de la nada, por lo que supongo que no hay ni una sola casa en este pueblo con auto. Por lo general para los aldeanos basta con carretas con caballos.
Luchino: -Bernardo e Iván se están tardando.
Ya mero es el atardecer. Están tomándose demasiado tiempo.
Ninguno de los dos llevó alguna lámpara o linterna. Si se hace de noche, los dos podrían terminar vagando en círculos para terminar siendo descubiertos por algún aldeano.
Gian: -Si vamos a buscarlos, podríamos terminar perdiéndonos. Mejor esperemos un poco más. De seguro habrán terminado por echarle un vistazo a los puestos debido al festival y como está lleno de gente terminaron por no poder moverme rápido.
Todavía no se oscurece, pero suena como que el festival se ha vuelto bastante ruidoso, a veces una melodía animada traída por el viento llega a mis oídos.
A veces sienta como si fuera el sonido de una radio, luego un récord, otras veces suena como a una actuación en directo
Es probable que todos en el pueblo estén reunidos en la plaza y que tengan una gran fiesta, a veces me da ganas de ir a echar un vistazo.
Cuando el sol está por tocar el horizonte, Bernardo e Iván regresan.
Bernardo: -Deben de seguir mis órdenes sin decir nada.
Cuando Bernardo entra al lugar da un suspiro y sin decir ni una palabra comienza a quitarse la ropa poniéndose de nuevo su ropa de prisión.
Iván estando detrás de Bernardo muestra una expresión como de irritación.
Sus ojos están mirando a la nada en este cuarto, sin centrarse en nada. Incluso si trata de atrapar su mirada él la esquiva.
Esto es muy extraño, Luchino y Giulio por sus expresiones concuerdan conmigo.
Bernardo: -Entenderán la situación inmediatamente, así que síganme.
Estoy preocupado así que señalo mi ropa de rayas, pero Bernardo niega con la cabeza.
Bernardo: -Estamos bien con este atuendo, de hecho, necesitamos estar vestidos así. Somos actores ambulantes.
¿Ahaaa?
Después salimos de la cabaña mientras que Bernardo nos guía hacia el centro del pueblo.
Luchino no tiene de otra que obedecer a Bernardo y seguirlo pero parece que no puede mantener sus dudas para sí, así que da un golpe.
Luchino: -Bien, como que va siendo hora que nos expliques qué pasa que no entiendo nada.
Bernardo: -Iván, fue visto por los aldeanos del pueblo.
Luchino: -¿Qué?
Disparó una mirada hacia Iván que ha permanecido en silencio todo el tiempo. Él, torpemente, aleja su mirada lejos, en verdad que es un idiota, estúpido Iván.
Bernardo: -No quería causar problemas, así que también me mostré y de alguna manera me las arregle para poder engañarlos.
Bernardo: -Les dije que nosotros somos un grupo de actores ambulantes vestidos con traje de prisioneros.
Gian: -¿Actores?
Bernardo: -Todo está bien ya que el alguacil está fuera del pueblo así que solo debemos conseguir algo de tiempo. Todo lo que tenemos que hacer es mostrarnos ante ellos como si fuéramos actores.
Bernardo: -Les dije que iríamos por nuestros compañeros, puede que podamos huir pero es preferible que vayamos a mostrarnos ante ellos para no levantar sospechas.
Luchino: -¡¿Pero qué clase de broma es esta?! ¡Es imprudente!
OPCIONES:
Elegir confiar en Bernardo
Si Bernardo dice que está bien, entonces podría ser cierto, pero… sinceramente, estoy un poco preocupado por esta decisión.
Mientras continuamos confundidos y sin palabras, la multitud de la plaza comienza a estar a la vista.
Bernardo: -Bueno, vengan.
Esto ha dado un giro inesperado que no se siente real para nosotros, pero eso ya no importa ya que nos dirigimos hacia la plaza del pueblo.
Por nuestra llegada, somos bienvenidos con una gran ovación por los aldeanos, parece que la bebida ya les afectó.
Aldeano 1:- Hey, ¡! Si vinieron!!
Niño 1: -Es verdad y son cinco.
Niño 2:- Son geniales, todos son artistas.
Mis ojos se abren inconscientemente ante el entusiasmo de los niños.
Aldeano 1: -Vaya son un grupo de cinco. Además, se han disfrazado de los cinco chicos de la mafia que no hace mucho se escaparon ¡es perfecto!
Aldeano 2: -Whoo, qué grupo de chicos guapos tenemos aquí.
Los comentarios de todos lados del pueblo son un poco abrumadores.
Bernardo: -Siento la espera, señora.
Esposa del jefe del pueblo: -Ya ven, es como les dije, estos chicos regresaron como les dije ¿no es así? No pueden engañar a mis ojos.
Jefe: -Perdonen, perdonen. Mis más sinceras disculpas como jefe del pueblo por haber sospechado de ustedes.
La espalda de Bernardo fue golpeada un poco por la mano de la esposa del jefe.
Esposa del jefe del pueblo: -No debieron tardar tanto ya que algunos cobardes comenzaron a decir que podrían ser ustedes los fugitivos y que fuéramos tras de ustedes.
En verdad somos los fugitivos…. Qué bueno que decidimos no huir.
Aldeano 2: -Ser actores ambulantes debe ser agradable, sin embargo no deben de tener noticias tan seguido ya que fue ayer mismo o antier que nos enteramos que algunos mafiosos se escaparon podría ser los capitanes.
Bernardo: -No podrían ser…. Son de CR5.
Aldeano 3: -No fue antier si no ayer que nos enteramos por medio de la radio, fue todo un caos.
Aldeano 4: -Si que da miedo, ¿aquí es un lugar escondido no? Pero qué tal si lograron escapar dirigiéndose hacia este lugar, no sería extraño que pasara.
No tengo idea de cuánto tiempo más estos aldeanos creerán la idea de que somos actores. Es un pensamiento desalentador.
Lo más importante es sobre Bernardo, ¿qué clase de poder mágico uso en ellos para convencerlos?
Jefe:- No hay de qué preocuparse, ya que los verdaderos, al parecer, se dirigieron hacia Suncreerk en este momento.
Aldeano 2: -Lo dijeron en la radio….
¿Lo dijeron? Nosotros nos lanzamos una mirada el uno al otro.
Jefe: -Se refiere a todos los policías y alguaciles de por aquí. Lyin está esperándolos en Suncreerk, no hay que preocuparse por ellos todo lo tienen bajo control.
Los aldeanos creen que tienen razón por eso gritaron con risa.
Gian: -…….
¿Pero qué pasa aquí?
Se supone que en Suncreerk, según el plan, estaría esperando por nosotros una limusina que Bernardo consiguió.
Todavía confundido por lo que está pasando, Bernardo me susurra al oído.
Bernardo: -Suponía que darían informes falsos en la radio, pero al parecer es cierto.
No entiendo lo que está pasando, pero parece que es verdad que la policía está esperando por nosotros en Suncreerk.
Una cosa es segura, ya no debemos ir hacia Suncreerk así que ya no deberemos contar con la idea de ir en la limusina.
Aldeano 4: -¿Por qué mejor ustedes nos dan un espectáculo diferente? Estar actuando como prisioneros sería aburrido.
Aldeano 3: -Se los encargamos hermanos.
Como si fuera lo normal, los aplausos de los aldeanos se expanden
Sus ojos expectantes se centran en nosotros ¿Qué deberíamos hacer?
OPCIONES
Elegir mirar a Giulio.
De repente, doy vuelta mi cabeza hacia Giulio que estaba cerca. Pensé que tal vez tendría alguna buena idea.
Giulio me mira y me da uno de sus gestos habituales antes de dar un paso hacia adelante dirigiéndose hacia los aldeanos del pueblo levantando su mano.
Giulio: -Ese cuchillo….
Le pregunta a uno de los aldeanos cercanos señalando el cuchillo que usa para cortar trozos de tocino.
Después recoge una de las piezas de tabla de madera que usan para cortar y me la entrega dando unos pasos, unos diez pasos más o menos.
Un silencio expectante cae sobre los habitantes del pueblo.
Giulio: -Señor Gian, por favor aléjese.
Giulio: -………….
Giulio juega un poco con el cuchillo de carnicero, como si estuviera probando su peso. Justo cuando le iba hablar el da una mirada de satisfacción…. De repente deja su mirada del cuchillo aventándolo hacia arriba en el aire.
Aldeano 2: -¿Eh…?
Y luego, cuando lanza el cuchillo en el aire da vueltas en el mismo lugar que había sido aventado, cachándolo de nuevo sin dificultad .
Repite esto varias veces. Cada vez que avienta el cuchillo hacia el aire haciendo girar lo atrapa mientras gira en el aire agarrándolo de la empuñadura.
¿Y si toma por accidente la hoja del cuchillo? ¿Fallaría haciéndose daño a sí mismo? Estos son los pensamientos que pasan por la audiencia observándolo.
El temor causado por la fluidez y perfectos movimientos de Giulio se hunden lentamente en la audiencia.
Aldeano 4: -Sí que es sorprendente…
Más o menos en el décimo lanzamiento, Giulio realiza sus trucos mientras crece la ovación.
Luego con una mirada llama mi atención.
Giulio: -Eso… póngalo enfrente de su cara.
En el momento en que lo escucho, inmediatamente sostengo la tabla de cortar poniéndola a la altura de mi cara.
Escucho un sonido y una ligera sacudida corre por mis brazos.
Y justo en medio de la tabla, Giulio posó su mirada, cuando me doy cuenta el cuchillo se encontraba incrustado en la tabla, lo arrojó muy rápido.
Los aplausos se intensifican.
Estoy completamente anonadado por la habilidad impresionante de Giulio. Aunque para él, es probable que no sea nada más que su técnica habitual de batalla.
Niño 1: -¿Otra cosa? Oigan, ¿pueden hacer otras cosas?
Jefe: -Estamos en medio de una festividad después de todo ¿Por qué no dan un espectáculo? Algo como para fiesta o incluso algo romántico, cualquier cosa es bueno
Bernardo: -Bueno verá, como nuestra camioneta tuvo un contratiempo en el camino tuvimos que dejarla con todos nuestros instrumentos musicales.
Bernardo trata de evitar el tema del espectáculo, pero… no esperaba que un montón de aldeanos dijeran ¡” Use esto”!
Nos están dando sus propios instrumentos sin una pizca de cautela. A este ritmo, no habrá manera de que podamos rechazarlos.
Bernardo: Eh, ¿con que algo parecido?
Bernardo susurra para sí mismo mientras acepta un acordeón. Ah, claro, él puede tocar un poco el piano.
Bernardo: Gian, tú cantas.
El golpea ligeramente mi hombro, me preparo para lo peor.
Gian: -…. Claro.
Nombró una canción que había sido un éxito hace aproximadamente medio año.
Luchino: -Aah, si es aquella puede que pueda tocarla.
Luchino comienza a afinar la guitarra que había recibido de los aldeanos.
Giulio toma un violín que le había dado una anciana refinada.
Se coloca debajo de la barbilla el instrumento y tira de las cuerdas sin dudar. Ese movimiento glacial, es como la forma en la que había manejado el cuchillo antes, al igual que lo había hecho muchas veces más.
Giulio: -Parece que podré hacerlo.
Iván: -Eeehh, entonces, yo….
Un niño le entrega a Iván un triángulo.
Iván: -Pues verás niño…. Esto…..
Bueno, dejemos a Iván a un lado.
Y así se ha formado la banda del CR5 el cual somos cinco estrellas, así que calentamos un poco juntos antes de subir al gran escenario.
Pues somos cinco….. De alguna manera funcionara.
Gian: -Pues bueno…. ¿comenzamos?
Bernardo da un par de toques con un palo a un barril cercano y Luchino comienza a tocar la parte inicial después Giulio comienza a tocar con su arco de atrás hacia adelante en las cuerdas del violín con movimientos bruscos de forma inesperada
Iván al final da unos improvisados toques con el triángulo y por un momento se hizo silencio después toda la multitud gritó como loca.
Aldeano 3: -¡Ustedes son geniales!
Aldeano 2: -¡Qué gran voz!
Los aplausos se extienden aún más hacia nosotros y yo doy una gran sonrisa hacia los espectadores.
Bernardo: -De alguna manera logramos engañarlos.
Luchino: -Si que mostramos tener grandes bolas allá arriba.
Gian: -Iván, lo hiciste bien.
Iván se nos unió a la mitad cantando mostrando una gran voz, en esa parte los aplausos comenzaron a surgir aún más el mostró el gran ritmo que es como las personas negras.
Iván: -Pues me esforcé mucho… estaba desesperado.
Me preguntaba ¿cómo terminaría esto al final?
Parece que ahora si todos los habitantes piensan de todo corazón que somos un grupo de actores ambulantes. Por la canción tomaron más cervezas, subiéndose el alcohol aún más.
Esposa del jefe de la aldea: -Pues bien, ¡ustedes también vengan y coman más! En nuestro pueblo hay bastantes provisiones.
Ahora que ya no hay más barreras, nosotros también podemos relajarnos bebiendo algunas de las bebidas y comer de la comida que los demás están disfrutando.
Giulio les ofreció más shows con su cuchillo por petición de algunos aldeanos que se le acercaron y le pidieron que lo hiciera.
Cerca de ahí, Luchino tocaba la guitarra para todas las mujeres que lo rodearon
Yo no solo podría haber permanecido solo sentado y comiendo, así que le demostré a algunos aldeanos mis habilidades sobre mi pasatiempo que es el escape, solo para entretenerlos.
Ellos me dijeron “debería de dar algunas pláticas sobre esto a los presos algún día” al parecer se los conté de manera muy real como si fuera mi propia experiencia jajajaja…
Iván por alguna razón resultó ser muy popular con los niños, que no paran de seguirlo como unos pollitos siguiendo a su mamá gallina.
Bernardo: -Fue todo gracias a usted jefe, que yo fuera capaz de negociar con ellos.
Jefe: –No, no, no fue nada.
Bernardo está charlando con el jefe y su esposa.
Bernardo: -Por cierto, jefe, sé que puede ser una molestia, pero ¿podría prestarme algún teléfono?
Bien hecho, Bernardo. Con esto lograremos ponernos en contacto con Daivan.
Y así la noche va pasando, todos los aldeanos se abarrotan de comida, bebida mientras siguen celebrando. Se amontonan alrededor de nosotros hasta el punto de confundirnos.
Tal vez sea por la estimulación del hambre que viene desde los alrededores, todo esto, para mi, resulta ser bastante refrescante y animado.
Gian: -Pues bueno, veamos.
Creo que me voy a molestar un poco con mis charlas a mis compañeros. Me levanto de la banca que he estado usando como silla.
OPCIONES:
Elegir a Bernardo
Justo cuando está recuperando el aliento, Bernardo comienza a encender un cigarro. Me siento a su lado.
Bernardo: -Hola, buen trabajo.
Gian: -Igualmente. Estoy contento de que les haya gustado nuestra presentación… por cierto, ¿Cómo van los planes para mañana?
Los ojos de Bernardo se agudizan por debajo de sus gafas.
Con una sonrisa delgada como el papel en su rostro, las palabras que salen de sus labios cambian de idioma.
Bernardo: -Parece ser que la información fue filtrada.
La amargura hace que Bernardo apriete su mejilla.
Gian:- Pues sí. Los dos tipos que tenían que estar dando vueltas alrededor de los muros de la prisión nunca llegaron.
Gian: -Y además de eso, hay policías esperando en Suncreerk, donde se supone que nuestra limusina esperaría por nosotros. A juzgar por eso…
No quiero decirlo pero, la verdad es la verdad.
Gian: -Ya sea tu abogado o algún subordinado, en algún momento la información fue filtrada.
Bernardo: -No lo puedo creer, pero ¿quieres decir que hay algunos por ahí que no saben de nuestro código?
A los traidores solo les espera la muerte. Una muerte espantosa.
Bernardo: -Tal vez la influencia del GD en Daivan se ha hecho más fuerte de lo que había pensado.
Con un gruñido, Bernardo inhala el humo profundamente.
Bernardo: -Por eso esta vez, me he contactado con otro subordinado diferente. No habrá una segunda vez.
Gian: -¿Lograste contactar por medio del teléfono que pediste prestado al jefe de la aldea?
Bernardo: -Claro. Les di órdenes de que vinieran por nosotros mañana por la mañana. Les dije que abandonaran el plan de Suncreerk y que solo se enfocaran en venir aquí.
Una cosa menos de que preocuparse.
Gian: -Por cierto, ¿Qué pasará con el objetivo por el cual venimos en primer lugar? Si van a venir por nosotros, ya no necesitaremos la gasolina ¿verdad?
Bernardo: -Consigamos algo. Hice algunas negociaciones con el jefe de la aldea diciéndole que tuvimos algunos problemas en el camino porque nuestro auto se quedó sin gasolina.
Gian: -Te has vuelto bueno en unir cabos sueltos.
Aparece una sonrisa muy familiar en el rostro de Bernardo, parece ser suave y relajada.
Bernardo: -Pero en serio, ese maldito de Iván. Cuando vi que se había ido a explorar en plena vía pública, pensé que exprimiría su cuello.
Con su sonrisa aun en su rostro, Bernardo atasca el cigarro que había estado fumando como si estuviera tratando con un tornillo en la tabla.
Gian: -Hahaha…
Bernardo: -Oh, parece que el jefe de la aldea me llama.
Bernardo se levanta y se retira para caminar hacia el jefe.
La noche comienza a verse aún más en medio del campo. Todavía no son ni las 8:00 de la noche y el festival parece como si ya se estuviera acabando.
Los niños y los ancianos regresan primero a las casas. Probablemente tendrán una gran noche de sueño. Otros comienzan a quitar la comida y también la cerveza.
Lo que significa, que nosotros al fin podemos dejar de actuar. Estamos llenos de tanta comida y bebida muy rica.
Nos levantamos y nos reunimos.
Bernardo: –Hace poco el jefe de la aldea me prestó un teléfono y pude lograr contactar con alguien en Daivan.
Luchino: -¿Qué dijo el jefe?
Bernardo: -No lo sé. No pude contactarlo. Pero le deje un mensaje.
Bernardo: -Le dije a mi subordinado que viniera a recogernos alrededor de esta área mañana por la mañana, ya que parece que será imposible abordar la limusina en Suncreerk.
Bernardo: -También, como pueden ver, aquí traigo la gasolina. El jefe de la aldea me dio un poco.
Hay un pequeño tanque bajo sus pies
Todo esto sonó como a mentira al inicio, el que lográramos convencer a los aldeanos del pueblo que habíamos quedado varados con nuestro auto que se quedó sin gasolina y que caminamos todo el recorrido hasta Bowick.
Para poder encubrir a Iván, Bernardo engaño diciendo que él es uno de los actores ambulantes que formaba parte de un grupo, luego nos llevó hacia los habitantes del pueblo que nos invitaron a su festival y ahora aquí estamos.
Pero qué cosas tan locas… Pero todo salió bien al final, sin embargo, esto no podría haber salido bien si no fuera por mi suerte ¿verdad? Claro que sí.
El jefe del pueblo nos detuvo un momento para agradecernos en nombre de todos los aldeanos.
Jefe: -No nos importaría que ustedes se quedaran a pasar la noche en una de las posadas de aquí. ¿Por qué mejor no se quedan y se van mañana? Ya está oscuro.
Bernardo: -No, pero gracias. Debemos irnos además tenemos una linterna y no podemos dejar el auto solo porque nos preocupa ya que tenemos todas nuestras cosas en él. Será para la próxima vez.
Los aldeanos restantes nos dan ofrendas y aceptamos algunas de ellas hasta despedirnos y salir de allí.
Pretendemos caminar por el camino principal hasta que nos alejamos un poco y nos metemos por el campo para llegar a la cabaña que habíamos encontrado.
Debido a que en esa cabaña está la ropa y comida que robamos antes.
Desde ahí nos dirigimos a la misma cabaña en donde pasamos la noche. Nos quedaremos ahí hasta que los miembros que son parte de CR5 vengan por nosotros.
Iván: –Ahhhh.. Y finalmente que nos habíamos emborrachado. Y ahora que regresamos ya estamos sobrios. Debimos habernos quedado en la casa del jefe hasta mañana temprano.
Bernardo: -No podíamos correr más riesgos. Podría comenzar a sospechar en cualquier momento. ¿Estaría bien para ti que al despertar tuviéramos a la policía junto a tu cama?
Iván se queja a medida que continuamos caminando en la noche y Bernardo le responde. Buscamos un pequeño camino para entrar al bosque.
Iván:- Estará todo bien ya que los habitantes de este pueblo son tontos.
Gian:- No, cuando amanezca y estén sobrios se darán cuenta de que es extraño. Es lo normal.
Luchino: -Si el auto del jefe no hubiera sido más que para dos personas, la opción de secuestro sería la única opción que nos quedaría.
Nos alejamos del pueblo con pasos rápidos y susurrando entre sí. Si no nos damos prisa, entonces nos tomaría más de una hora para llegar a la cabaña que tomamos como refugio en la montaña.
Si no nos damos prisa…… Pero cuando estábamos por poner un pie en el camino….
Aparece una persona, todo se hizo silencio…. Incluso Giulio no se había dado cuenta.
Gian: -Eh?….
Ahí había una persona …
No sé desde cuándo se había dado cuenta de nuestra presencia, nos tomó de sorpresa ver a una anciana a mitad de la carretera con su expresión rígida y sorprendida.
Ella me resulta familiar. En sus manos está el violín que Giulio recibió prestado antes.
No recuerdo haberla visto en las afueras de la plaza del pueblo antes. ¿Se le habrá pasado por accidente la hora para regresar a casa?
¿Ella habrá escuchado de lo que estuvimos hablando?
OPCIONES:
Elegir: Silenciarla matándola
Gian: -¡No dejen que se vaya con vida!
Mi voz rompe el silencio entre nosotros.
En el instante siguiente, nosotros tomamos medidas.
A la distancia la anciana desaparece porque nosotros la atrapamos empujándola al suelo
Le cubrimos boca y nariz evitando que gritara.
Giulio atraviesa su estómago con un cuchillo de una puñalada. Él golpeó alrededor de su hígado. El grito de la anciana se filtra a través de la mano de Luchino amortiguado en su boca.
Giulio mueve de nuevo su mano dando puñaladas por encima de la clavícula. El cuchillo viaja a través del cuerpo de la anciana poniéndose rígido y así penetrando su corazón.
Esperamos unos segundos. Giulio agarra su cuello tirando el cuchillo por las fugas de sangre que terminaron rociando su ropa.
Se acabó.
Solté la muñeca de la anciana delgada que ahora está desgarrada.
Iván: -¿Está muerta?
Nosotros somos de la mafia. Vivimos día a día rodeados de violencia.
La masacre comenzó a callar terminando en un instante. Esto podría haber sido la primera vez que todos nosotros nos movimos como uno solo.
Gian: -Hay que ocultar la sangre del suelo.
Bernardo: -No hay tiempo para hacer eso. Debemos alejarnos lo más pronto posible.
Luchino y Bernardo cargaron el cadáver poniéndolo encima de los campos de cultivo.
Luchino: -Una matanza sin sentido, no se especificará que fue hecha por la familia.
Luchino me dice esas palabras amargas mientras me mira. Él está queriendo decir que el asesinato de antes ocurrió por mi grito.
Siento algo de culpa por el asesinato, pero un sentimiento diferente me domina haciendo que mis labios mostraran una sonrisa. Una eufórica luz cae sobre mí.
Los demás, cada uno de ellos, obedecieron mis órdenes sin pensarlo dos veces…. Se sintió horriblemente maravilloso.
Luchino: -Tú, ¿Lo entiendes?
Al otro lado de Luchino, Bernardo también me está mirando.
Gian: -Pues claro, más tarde iré a confesarme a la iglesia.
Doy un encogimiento a mis hombros y recojo el violín que había caído en la carretera, sin dudarlo lo tiro al campo.
En el momento que llegamos a la cabaña de la montaña ya estaba bien entrada la noche.
Nos sentimos en alerta máxima, comprobamos la cabaña para asegurarnos que no hubiera nada diferente desde que salimos en la mañana y que el auto todavía estuviera seguro.
No podemos tener por más tiempo la gasolina abierta así que rápidamente la introducimos en el auto. El indicador de combustible sube. Una cosa menos de que preocuparnos.
Todos estamos llenos así que lo que queda es dormir. La ida y vuelta hacia el pueblo de Bowick nos ha dejado a todos cansados, así que decidimos dejar el orden de vigilancia igual que ayer.
Todas las personas que van tras nosotros están reunidas en Suncreerk así que no hay de qué preocuparse.
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