En una noche de tormenta implacable, un monje terrenal salvó a un demonio sin cola que soportaba con amargura la tribulación del rayo. Lejos de mostrar gratitud, la criatura decidió devolver mal por bien, atacando salvajemente al monje hasta dejarlo bañado en sangre.
El monje había cultivado el Zen durante nueve vidas y se encontraba a un solo paso de convertirse en un verdadero Buda. Por su parte, el demonio zorro caminaba por la senda demoníaca, envuelto en un pesado karma asesino, pero aun así albergaba el oscuro deseo de obstruir el camino del monje hacia la iluminación.
Frente a él, el demonio zorro sentenció:
—Arruinaré la pureza de tus seis sentidos1 y destruiré tu perfección en las diez direcciones2. Evitaré que vistas la túnica sagrada y te impediré alcanzar el Bodhi supremo3.
Advertencia: El shou es un verdadero villano.