El ambiente se volvió de repente un tanto extraño. Li Ziyou, sentada entre ambos, los miraba desconcertada sin saber qué ocurría. Xu Yan pensó que si seguía así, los demás empezarían a sospechar que estaba enamorado de Li Ziyou. Levantó la vista y vio a Shen Zhi acercándose desde el otro lado. Alguien estaba cantando y le metió el micrófono en la mano, pero Shen Zhi se lo devolvió —se negaba a cantar. Cuando volvió a sentarse, Xu Yan le deslizó la copa:
“Toma, bebe tú.”
Así, indirectamente, le pasaba el problema a Shen Zhi; al menos Qiu Hao no se atrevería a pedirle la copa.
Shen Zhi no sabía lo que había pasado. Tenía un poco de sueño y estaba hundido en el sofá. Miró la copa un momento y preguntó a Xu Yan:
“¿Por qué no bebes tú?”
“Mañana temprano tengo cosas que hacer. No tolero bien el alcohol y si bebo me cuesta levantarme “respondió Xu Yan con sinceridad. El corazón le latía muy rápido; hacía tanto tiempo que no hablaba con Shen Zhi con normalidad.
Shen Zhi levantó las pestañas para mirarlo un instante, cogió la copa y bebió. Al otro lado, Qiu Hao casi se levanta para detenerlo, pero se contuvo y se quedó sentado. Shen Zhi dio un trago, los demás le animaron a seguir jugando a los dados, pero él negó con la cabeza y se quedó recostado en el sofá sin moverse. Xu Yan estaba a punto de armarse de valor para acercarse y preguntarle si no se encontraba bien, cuando sonó el móvil de Li Ziyou. Su compañera de habitación la llamaba para decirle que estaba cerca y preguntarle si querían volver juntas.
“Yo te llevo”, dijo Qiu Hao, abrazándola.
Li Ziyou dudaba, pero Xu Yan intervino:
“Ya es un poco tarde. Mejor vete con tu compañera, entre chicas es más fácil por si surge cualquier cosa.”
Era muy complicado. Sin pruebas, no podía decirle a Li Ziyou que su novio no era de fiar. Además, Qiu Hao era amigo de Shen Zhi, y ese día era el cumpleaños de Shen Zhi; no era momento de sacar el tema abiertamente.
“Entonces me voy ya, que mañana tengo clase” dijo Li Ziyou, levantándose tambaleante. Qiu Hao miró a Xu Yan, y este le sostuvo la mirada con calma.
Cuando se fueron, Xu Yan también salió del salón, bajó las escaleras y vio con sus propios ojos cómo Li Ziyou subía al taxi con su compañera de habitación. Entonces sí se sintió aliviado. Qiu Hao estaba en la acera; Xu Yan se acercó y dijo:
“Dame la tarjeta de la habitación.”
Qiu Hao encendió un cigarrillo, lo miró de reojo y sacó la tarjeta para dársela. Xu Yan la cogió sin decir una palabra, dio la vuelta y volvió al hotel.
En el salón, los demás cada vez estaban más alborotados, pero Shen Zhi permanecía callado, recostado en el sofá con los ojos cerrados. Xu Yan se acercó, se inclinó sobre él y preguntó:
“¿Te encuentras mal?”
Shen Zhi entreabrió los ojos, pero no dijo nada. Xu Yan notó que su cara parecía algo enrojecida, así que no pudo evitar extender la mano y tocarla —estaba muy caliente, realmente había bebido demasiado.
Uno de los compañeros dijo:
“¿Llevamos a Shen Zhi a casa?”
Xu Yan asintió, pero recordó que la habitación que había reservado Qiu Hao con su DNI aún no estaba cancelada. Ya que estaba pagada, mejor usarla:
“Que se quede a dormir aquí en el hotel. Vosotros seguid disfrutando, yo lo llevo.”
Ayudó a Shen Zhi a levantarse; un compañero les abrió la puerta y los acompañó al ascensor. Xu Yan sujetaba a Shen Zhi y le hizo un gesto de “OK” al compañero:
“Seguid disfrutando. Yo me iré directamente después, ya que mañana temprano tengo que coger el autobús con los de mi clase.
El compañero asintió, le dio algunas indicaciones y la puerta del ascensor se cerró.
Xu Yan rodeó la cintura de Shen Zhi mientras buscaba la habitación. La respiración de Shen Zhi era agitada. Xu Yan giró la cabeza y vio que tenía el rostro inusualmente enrojecido:
“¿No te encuentras bien?”
Shen Zhi frunció el ceño con impaciencia, tiró del cuello de su chaqueta y dijo con voz apagada:
“Qué calor…”
Xu Yan se apresuró a calmarlo:
“Sí, sí, en cuanto lleguemos a la habitación te quitamos la ropa.”
Cuando encontraron la habitación, el estado de Shen Zhi ya era algo preocupante: tenía el ceño muy fruncido, las mejillas muy sonrojadas y hasta las sienes perladas de sudor. Xu Yan deslizó la tarjeta, abrió la puerta y entró con Shen Zhi. La puerta se cerró y, antes de que pudiera insertar la tarjeta en el enchufe, una fuerza considerable lo empujó hacia atrás. La espalda impactó contra la pared. En la oscuridad, Xu Yan abrió los ojos con sorpresa, a punto de decir algo, pero Shen Zhi se abalanzó sobre él. En ese momento inesperado, Xu Yan incluso pensó que Shen Zhi iba a golpearlo, pero al instante sintió algo que se pegaba con precisión a sus labios, algo muy caliente. Shen Zhi lo estaba besando.
Shen Zhi extendió los brazos y abrazó fuerte a Xu Yan. Incluso a través de la chaqueta acolchada, Xu Yan podía sentir el calor de su cuerpo y los latidos de su corazón, que llegaban con fuerza. Las sienes de Xu Yan palpitaban como un tambor, su cuerpo temblaba de emoción y excitación, y la espalda se le erizaba. El beso de Shen Zhi era casi como un mordisco. Alzó la mano para agarrar la mandíbula de Xu Yan y, con firmeza, metió la lengua. Xu Yan emitió unos sonidos confusos y notó algo que presionaba contra su bajo vientre; de repente, empujó a Shen Zhi para apartarlo.
Sus ojos ya se habían acostumbrado a la penumbra y podía distinguir el rostro del otro. Xu Yan respiraba agitadamente, con rastros de saliva en los labios; se limpió con la mano y preguntó con voz temblorosa:
“¿Sabes quién soy yo?”
Por mucho que estuviera emocionado, se dio cuenta de que Shen Zhi estaba borracho. Quizás podía engañarse a sí mismo, pero no podía quedarse en la ambigüedad.
Shen Zhi no respondió, pronto volvió a acercarse, bajó la cabeza y besó el cuello y la nuez de Xu Yan. Xu Yan estaba rígido, cuando de repente oyó que Shen Zhi llamaba en voz baja:
“¿Yan Yan?”
Su voz era ronca, con un deje de deseo y urgencia. Por un instante, la mente de Xu Yan se quedó en blanco, la sangre le hirvió y el alma le tembló. Alzó los brazos para rodear la nuca de Shen Zhi y besó la comisura de sus labios. Los dos estaban pegados el uno al otro; la chaqueta de Xu Yan estaba abierta, y la mano de Shen Zhi se deslizó bajo su jersey, tocándole la cintura y subiendo más arriba, con las yemas de los dedos como llamas que ardían a su paso. A Xu Yan le flaquearon las piernas.
[No hubo penetración, solo caricias, omitimos los detalles.]
Cuando Xu Yan bajó de la cama, todavía tenía las piernas débiles y las palmas de las manos completamente húmedas, sin saber si era suyo o de Shen Zhi. Fue al baño a limpiarse, salió con una toalla caliente, le pasó la cara y el cuello a Shen Zhi, y con papel le limpió lo que había que limpiar. Finalmente, le cubrió con la manta, se quedó apoyado en la almohada y lo miró fijamente. No sabía si el alcohol había sacado a relucir sus verdaderos sentimientos o si simplemente había nublado su juicio, pero ¿y si, solo si, Shen Zhi realmente sentía algo por él?
“Feliz cumpleaños” susurró Xu Yan.
Se inclinó, besó la frente de Shen Zhi, luego su nariz, sus mejillas, sus labios y su barbilla. Shen Zhi frunció el ceño; Xu Yan pensó que no le gustaba y estaba a punto de apartarse, pero Shen Zhi abrió los labios. Xu Yan probó a lamer sus labios, introdujo la punta de la lengua y Shen Zhi la atrapó suavemente. Estuvieron un rato besándose con cierta pegajosidad, hasta que Xu Yan vio que Shen Zhi entreabría los ojos y lo miraba fijamente, aunque su mirada claramente no estaba lúcida. Poco después, Shen Zhi volvió a cerrar los ojos, inclinó la cabeza y se quedó dormido.
Xu Yan se quedó en la habitación hasta pasadas las diez, cuando se aseguró de que Shen Zhi estuviera realmente dormido, se levantó, se puso la chaqueta y salió con sigilo, llegando a la residencia justo antes del toque de queda.
No durmió en toda la noche, pero a la mañana siguiente, cuando se levantó para coger el autobús con sus compañeros, estaba muy despierto. El trayecto duraba dos horas y media; ni siquiera se atrevía a cerrar los ojos por miedo a perderse un mensaje de Shen Zhi. Sin embargo, hasta casi llegar al destino, el mensaje que había enviado —”¿Ya despertaste? ¿Te sigue doliendo la cabeza?”— no había recibido ninguna respuesta. En cambio, los compañeros que estaban a su lado se despertaron de su siesta; uno de ellos era compañero de instituto de Shen Zhi y también había ido al cumpleaños, volviendo muy tarde y muerto de sueño.
“¿Tienes tanta energía?” bostezó el compañero.”Ah, claro, tú te fuiste antes.”
Al oírlo, a Xu Yan le vino a la mente la escena de la noche anterior como una película, y el corazón le dio un vuelco. Fingió naturalidad y dijo:
“Sí, me fui un poco antes que vosotros.”
“Ay, no sé si después de anoche Shen Zhi tendrá más posibilidades de dejar de estar soltero “dijo de repente el compañero sin venir a cuento.
Xu Yan se quedó helado. Por un momento pensó que el otro sabía lo que había pasado entre él y Shen Zhi… pero era imposible. Miró por la ventanilla, luego volvió la cabeza y preguntó con calma:
“¿Qué quieres decir?”
“Bueno, ay, no es nada raro”. El compañero se acomodó en el asiento, se recostó y dijo. “Shen Zhi tuvo una novia en el instituto, la chica más guapa del colegio, una belleza llamada Tang Yunyan. Luego, cuando ella se graduó y se fue al extranjero, rompieron, pero parece que han seguido en contacto de forma intermitente. El mes pasado, mirando Weibo, vi que ella había vuelto de vacaciones y había puesto una foto con ubicación en nuestra ciudad. Al otro lado de la mesa había un chico del que solo se veía la muñeca, pero el reloj que llevaba era igual al que Shen Zhi usa a menudo, así que seguramente era él.”
“Y luego anoche, creo que después de cortar la tarta, Shen Zhi recibió una llamada. Alcancé a ver que era Tang Yunyan. Salió a hablar, y cuando volvió bebió un montón. Ay, qué cotilla soy, pero Shen Zhi lleva más de dos años sin salir con nadie, seguro que aún siente algo por Tang Yunyan. Calculo que volverán.”
“Es que hacen una pareja perfecta. La familia de Tang Yunyan tiene dinero, ella es lista y saca buenas notas, estudia diseño en el extranjero y, siendo aún estudiante, ya tiene contactos con los grandes del sector, va a desfiles y todo. Es envidiable”. El compañero sonrió con picardía y bajó la voz. “En el instituto, Shen Zhi y ella se llevaban muy bien. Delante de los demás no se notaba mucho, pero una vez lo oí llamarla “Yan Yan” con mucha naturalidad, seguro que en privado la llamaba así. ¡Joder, que incluso alguien como Shen Zhi llamaba así a su novia! Me quedé alucinado.”
Justo cuando terminó de hablar, el autobús se detuvo y todos empezaron a recoger sus cosas para bajar. Xu Yan se levantó mecánicamente y estiró la mano para coger su mochila de la rejilla; la botella de agua que estaba en el bolsillo lateral se resbaló y le cayó directamente en la cabeza. El compañero exclamó sorprendido y le preguntó si le dolía. Xu Yan se quedó allí quieto, aturdido, con el rostro ligeramente pálido. Tardó un buen rato en reaccionar y dijo:
“No duele, no pasa nada.”
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