—Determinamos que se trata de un problema de resolución.
—…¿De resolución?
Contra lo esperado, el retrato respondió con facilidad a la duda de Yoo Sung-woon.
—Cuando salgo al exterior, es como si pasara de ser una pintura a convertirme en realidad.
—Así es.
—Entonces, ¿no debería existir una diferencia en el ámbito que los seres humanos que me observan son capaces de percibir?
Ji-oh, que había abierto los ojos después de bastante tiempo, continuó hablando con una actitud despreocupada.
—Como nunca me he mirado en un espejo fuera del cuadro, no lo sé con certeza. Sin embargo, aunque la mayoría de los empleados de este lugar me vieron directamente y conversaron conmigo, parecían abrumados como si se enfrentaran a algo desconocido. Si el hecho de que ya nos hubiéramos presentado e intercambiado información solo intensificó su miedo….
—¿Crees que hubo un problema en el proceso de percepción?
—Así es.
Qué buena analogía.
«Es capaz de expresar de esta forma incluso la categoría de su alma. Habría encajado bastante bien como profesor.»
Yoo Sung-woon, que no sabía que Ji-oh estaba expresando una suposición sincera sin el menor rastro de falsedad, consideró que aquello solo era la analogía más plausible que el retrato podía ofrecer.
Lo de la resolución resultaba bastante comprensible.
«Ahora que lo pienso, ¿Ji-oh se ha presentado ante cada persona que conoce por primera vez?»
Ante la duda que acababa de surgirle, Yoo Sung-woon preguntó:
—¿Considera importantes las presentaciones?
—Intercambiar nombres permite aumentar el grado de cercanía. Consideré que en mi caso también sería así.
—Eh….
Así que lo hacía para aumentar la cercanía. Yoo Sung-woon volvió a preguntar con una expresión ligeramente desconcertada:
—¿Acaso se ha presentado deliberadamente para hacer que los demás sientan mayor cercanía con usted?
—También es una cuestión de cortesía entre seres humanos. Si quieres conocer a la otra persona, primero debes presentarte.
—Entiendo.
Parecía no saber que precisamente ese aspecto podía resultar aún más aterrador.
«…Una entidad con un alma tan inmensa que provoca problemas de percepción incluso al tenerla delante te pregunta tu nombre. Debe de ser muy difícil sentir cercanía por algo así.»
Para los seres espirituales, el nombre verdadero siempre se convertía en objeto de transacción. A menos que se tratara de una persona extremadamente provinciana o de un anciano… No, incluso esas personas conocían los peligros de intercambiar nombres verdaderos.
«Además, Ji-oh está completamente de negro; se parece a un dios de la muerte, así que eso debe de despertar todavía más recelo.»
Por supuesto, aquella era una regla válida entre seres humanos. En realidad, presentarse era una técnica útil para extraer información de otras personas. El simple intercambio de nombres permitía construir un poco de confianza.
En ese sentido, aunque era algo que pensaba cada vez que hablaban…
«… ¿Ji-oh realmente cree que es un ser humano?»
Era un aspecto con el que debía tener cuidado.
«Si el respeto y la consideración naturales que muestra ahora, adaptados a los criterios humanos, provienen de esa clase de ilusión, debemos conseguir que Ji-oh continúe considerándose humano durante tanto tiempo como sea posible.»
De lo contrario, no sabían qué clase de catástrofe podría producirse.
—Mmm… Es cierto.
Si creía que era humano, sería más sencillo preguntarle toda clase de cosas.
—Entonces, ¿cuántos años tiene?
—Veintinueve años.
—…
Sin embargo, eso fue un poco inesperado.
—…¿Veintinueve?
—Sí.
—Es joven.
—Aunque suelen decirme que parezco mayor, esa reacción resulta hiriente.
—Ah, no, no me refería a eso….
Ya era bastante gracioso que el propio Yoo Sung-woon hubiera preguntado por su edad creyendo que un retrato parlante debía tener una. Sin embargo, nunca imaginó que aquel retrato, cuya mera contemplación abrumaba tanto que resultaba imposible incluso mirarlo a los ojos, tuviera menos de treinta años.
«¿Esto también será una ilusión suya?»
Si Ji-oh se percibía a sí mismo como un ser humano ordinario de veintinueve años, era perfectamente posible que hiciera esa afirmación, sin importar cuánto tiempo hubiera existido realmente aquel retrato.
Yoo Sung-woon sonrió con incomodidad.
—No imaginaba que fuera menor que yo.
—Siento curiosidad por la edad del señor Yoo Sung-woon. ¿Podría responderme?
—Tengo treinta y tres años.
—Pensé que tendría unos veinte.
—Eso sí que es un cumplido.
—Parece más joven de lo que es. —El retrato continuó con su característico tono inexpresivo—: En ese caso, puede hablarme con más confianza.
—Ah… ¿Puedo hacerlo?
—No recuerdo haberle pedido que utilizara obligatoriamente el lenguaje honorífico conmigo.
—Eso es verdad, pero….
Como parecía conceder gran importancia a la cortesía, Yoo Sung-woon le había hablado formalmente de manera deliberada, pero al parecer aquella parte no le preocupaba demasiado. Quizá daba más importancia a las acciones respetuosas que a las palabras refinadas.
«En cualquier caso, parece que no le desagrado.»
No le pediría que dejara de hablar formalmente a alguien que le resultara desagradable o incómodo.
—Entonces hablaré contigo con mayor confianza.
—Como prefiera.
—Se siente extraño hablarte informalmente después de tratarte con tanta formalidad todo este tiempo.
—Para decir eso, está hablando con bastante naturalidad.
—Ah, eso es porque… siempre he estado acostumbrado al lenguaje informal….
Aunque su trabajo como Curador e investigador lo había acostumbrado a desenvolverse dentro de una jerarquía, cuando trabajaba como Jardinero había sido, en realidad, un auténtico vagabundo.
Por supuesto, tampoco llegaba al extremo de comportarse como un bribón e ignorar por completo los modales y la etiqueta. Sin embargo, si era sincero, se sentía más cómodo hablando informalmente.
—Pero, dejando eso de lado, ¿quién demonios te dijo que parecías mayor?
—Era algo que escuchaba con frecuencia.
—No creo que tengas un rostro especialmente envejecido. ¿No habrá sido una calumnia de alguien?
—Había personas que no me creían cuando les decía que tenía veintitantos años….
—Ah, eso sí lo entiendo. —Yoo Sung-woon lo aceptó—. Tienes una presencia bastante solemne. No pareces alguien de veintitantos años.
—También solían decirme eso con frecuencia.
—Entonces no hay duda. Quizá era porque no transmitías el aire propio de un joven.
No sabía si aquel retrato había sido humano alguna vez antes de convertirse en una pintura o si solo era un cuadro con los recuerdos de un ser humano. Sin embargo, si las personas le habían dicho que ‘no parecía de su edad’, seguramente se debía a su presencia.
—Además, antes de hablar de si pareces mayor o no, sencillamente eres apuesto.
—Gracias por el cumplido.
—Si eres así de apuesto, no importa en absoluto que transmitas cierta madurez.
Su piel, tan tersa que parecía que desprendería polvo blanco si la tocaban, era semejante a la porcelana. Sus facciones tenían líneas intensas y definidas que le conferían una impresión poderosa.
Su expresión, que parecía enfadada y al mismo tiempo simplemente tranquila, también combinaba bien con su carácter inexpresivo.
—Debiste de ser muy popular.
—No tengo experiencia en relaciones amorosas.
—…
Nunca imaginó que escucharía algo semejante de un retrato.
—…¿Ninguna? ¿Con ese rostro?
—Tampoco tengo experiencia recibiendo confesiones amorosas.
—¿Y tú nunca te declaraste?
—No lo hice porque no me interesaba.
—Creo que puedo imaginar qué sucedió.
Yoo Sung-woon dejó escapar una risa desconcertada.
Era la misma lógica de antes. Su presencia era tan solemne que, aunque alguien sintiera algo por él, no habría podido declararse; o quizá habrían supuesto que alguien con ese rostro ya tenía pareja y se habrían retirado.
«…Al escucharlo hablar de estas cosas, parece que realmente fue humano alguna vez antes de convertirse en un retrato.»
Al menos si se tenían en cuenta sus comentarios, que parecían provenir de alguien con experiencia desenvolviéndose en sociedad.
—Bueno….
Sin embargo, todavía no tenían la confianza suficiente para preguntarle por esa clase de asuntos.
«La última vez también hice que huyera.»
Yoo Sung-woon decidió cambiar de tema.
—Pero, dejando eso de lado, parece que últimamente no sales mucho al exterior.
—¿Acaso no estamos conversando ahora mismo?
—No me refiero a eso. Hubo una ocasión en la que saliste de verdad.
Gracias a aquello, todavía circulaban siniestros relatos de terror entre los Curadores. Como Bisabul había ordenado guardar silencio sobre ese asunto, Yoo Sung-woon tampoco había podido explicarles la verdad detrás de los rumores.
—En ese momento parecía que incluso ibas a salir de la galería.
—Lamento haberle dado esa impresión, pero tampoco tenía intención de salir en ese entonces.
—Eso sí es inesperado. Como tu radio de movimiento continuaba ampliándose, pensé que querías salir de la galería.
—Solo sentía curiosidad por saber hasta dónde se extendía el lugar en el que me encontraba.
—Ahora que ya revisaste todo el primer piso, ¿ya no necesitas salir?
—También se debe a eso…. —El retrato bajó la mirada hacia Yoo Sung-woon—. De por sí tiendo a evitar las aventuras en lugares concurridos y, además, pensé que les causaría problemas, así que procuro contenerme tanto como sea posible.
—…De verdad no esperaba una razón como esa. ¿Por eso no estabas saliendo? Es una decisión demasiado considerada.
Hasta el punto de que deseaba que los demás monstruos y las armas con ego vieran aquel comportamiento de Ji-oh y aprendieran de él.
«Nunca pensé que recibiría esta clase de consideración de un ser no humano. Cuando lo informe a la sociedad académica, se producirá un gran alboroto.»
No sabía si considerarlo sorprendente o extraordinario. Aunque todavía no habían logrado descubrir la verdadera identidad del retrato, como Jardinero se sentía agradecido por la suerte de haber conocido a una existencia tan especial.
Aunque toda esa consideración probablemente solo era posible porque Ji-oh se consideraba humano….
—Entonces, ¿no podría contarme ahora algo sobre usted, señor Yoo Sung-woon?
—…¿Sobre mí?
—Creo que hasta ahora solo hemos hablado de mí.
—Ah, es verdad. —Yoo Sung-woon asintió.
«¿También podría considerar esto una regla de reciprocidad?»
Era un retrato que apreciaba mucho la equidad. Después de todo, hasta ese momento Yoo Sung-woon se había limitado a sonsacarle una enorme cantidad de información. Incluso sin hablar de reglas ni nada semejante, aquel era el curso natural de la conversación.
—¿Por dónde debería empezar…? —Yoo Sung-woon parpadeó mientras elegía un tema del cual hablar— …Para empezar, soy Curador. Me encargo de conservar y administrar la galería de Bisabul, el líder del gremio de este lugar. Además de mí, aquí hay muchos otros Curadores.
—Cuando dice ‘galería’, ¿significa que también venden las obras?
—En ocasiones. Esta galería es un lugar que reúne los objetos más extraños y peligrosos del mundo, así que, de vez en cuando, aparecen personas que quieren comprar alguna de sus obras con propósitos de exterminio o investigación.
Yoo Sung-woon también atendía a esos clientes y les explicaba las características de las obras.
—Por eso, cualquier obra que ningún Curador pueda explicar se clasifica, sin excepción, como un artículo que no está a la venta. Aunque se trate de una galería que solo reúne las cosas más peligrosas del mundo, si un cliente compra una y sufre daños, al final la responsabilidad inevitablemente recaerá sobre nosotros.
—¿No pueden simplemente desentenderse?
—Significa que no podemos hacerlo, aunque queramos fingir que no sabemos nada. El asunto se vuelve el doble de complicado porque no solo puede derivar en una disputa legal, sino también en un enfrentamiento armado. Aunque previamente firmen un documento que diga: ‘Nosotros advertimos del peligro y, si sufren daños, es responsabilidad de ustedes’… no podemos contener todas las quejas de los clientes.
Además, en el peor de los casos, podían tomar represalias directas incluso contra los Curadores, cuya fuerza de combate como cazadores no era demasiado destacable. En otras empresas ya se habían producido casos en los que contrataron asesinos y varios Curadores terminaron muertos.
—Eso sería impensable aquí, porque el líder del gremio protege ferozmente a sus empleados. Sin embargo, los Curadores de otros lugares sufren represalias con frecuencia.
—¿Sus empresas no establecen medidas específicas para protegerlos?
—¿Por qué se molestarían en hacer algo así cuando sobran personas dispuestas a trabajar? Contratar a alguien nuevo resulta más barato que pagar lo necesario para proteger a los empleados existentes, así que la mayoría simplemente los abandona.
—Es despiadado.
—Así es el mundo.
Desde la perspectiva de un monstruo que parecía apreciar la bondad, aquello podía resultar repugnante. Sin embargo, no era algo particularmente extraordinario en el mundo de los seres humanos.
—Fuera de las ciudades, la gente ya muere constantemente. No hay personal suficiente para protegerlos y los monstruos siguen saliendo sin cesar… Las zonas rurales que carecen de infraestructura adecuada son prácticamente naturaleza salvaje.
—…
—La diferencia entre las ciudades y el campo equivale casi a un siglo de desarrollo de civilización. Bueno, también hay personas que prefieren el campo porque allí no tienen que soportar toda clase de asuntos mezquinos ni tanta opresión.
El retrato dijo con inexpresividad:
—Es agotador.
—¿Hablé demasiado?
—Quise decir que prefiero el interior del cuadro.
—En eso estoy de acuerdo contigo.
No sabía cómo era el interior de aquel cuadro, pero parecía mucho más pacífico que ese mundo en el que debían vivir soportando toda clase de suciedad y mezquindades.
Poco después, el retrato preguntó:
—Entonces, ¿usted siempre ha trabajado como Curador, señor Yoo Sung-woon?
—Ah… No, no es así. Apenas llevo unos años trabajando aquí.
—Si no es una indiscreción, ¿podría decirme a qué se dedicaba antes?
—…
«¿Estaría bien contarle incluso aquello?»
Después de pensarlo un momento, Yoo Sung-woon terminó confesándolo con docilidad.
—Antes era investigador.
—Es una respuesta inesperada.
—Y antes de eso era Jardinero. En realidad, todavía sigo siendo uno.
—¿Un jardinero que cuida jardines llenos de hierba y flores?
—No. Nosotros administramos el Origen.
En aquel mundo existía el Origen.
—No sé cuánto sabrás, pero en la Tierra existen cosas llamadas mazmorras. Son guaridas de monstruos creadas con toda clase de temáticas….
—…
—Aunque es evidente que cada una pertenece a una dimensión diferente, en ocasiones se descubre la misma vegetación en mazmorras distintas. Nosotros la llamamos ‘descendencia del Origen’.
En una mazmorra repleta de fuego y en otra formada por cuevas podía descubrirse la misma especie de planta.
Aquel fenómeno se producía incluso entre mazmorras que no guardaban relación alguna, y algunos investigadores afirmaban que era posible porque aquellas plantas se derivaban del Origen.
—¿Puede explicarme qué es el Origen?
—Nosotros tampoco lo sabemos con detalle.
Sin embargo, el Origen era esa clase de existencia: el concepto más profundo y fundamental de todas las dimensiones.
—Si lo comparamos con un árbol, las mazmorras serían los frutos y los monstruos de su interior serían las semillas de esos frutos. El Origen sería la raíz del árbol.
—…
—En otras palabras, sospechamos que la fuerza del Origen también es la que crea las mazmorras.
—Gracias por contarme una historia tan interesante.
—Aunque yo también te considero interesante. —Yoo Sung-woon soltó una risa despreocupada y continuó—: Los Jardineros analizan, administran y comparten los acontecimientos que surgen del Origen. Nos parecemos a los investigadores que analizan los nombres y las habilidades de los monstruos nuevos cuando aparecen. También nos parecemos a los cazadores geógrafos que recorren las mazmorras y elaboran mapas nuevos.
—No parece guardar ninguna relación, así que ¿por qué reciben el nombre de Jardineros?
—Mmm, quién sabe.
Yoo Sung-woon parpadeó. Sus ojos, de tonalidades azules, no tardaron en adquirir un color ligeramente más claro.
—En parte porque consideramos el Origen como una especie de jardín.
—…
—…Y porque realmente administramos ‘jardines’.
El retrato preguntó:
—¿Jardines?
—Sí, jardines.
—¿Son diferentes del Origen?
—Podría decirse que forman parte de él. —Yoo Sung-woon respondió con sinceridad—. Si llamáramos Origen a una persona, el jardín del que nosotros hablamos sería una parte de esa persona, como sus vasos sanguíneos, sus uñas, su corazón o sus ojos.
—…
—Son inmensos y existen en gran número. Una cantidad sumamente reducida de Jardineros con grandes aptitudes termina haciéndose responsable de uno de esos jardines. Es un trabajo bastante difícil….
Yoo Sung-woon sonrió como si suspirara.
—Mueren muchos. Por unas razones u otras, es una profesión que no permite tomarse las cosas con calma.
—¿Es un trabajo que alguien debe realizar obligatoriamente?
—En primer lugar, si el Origen te elige, estás obligado a hacerlo. Además, si descuidas ese trabajo, la dificultad de varias mazmorras aumenta bruscamente.
—Es aterrador.
«…Aunque no logro asimilarlo cuando eres tú quien dice que algo es aterrador…»
Sintiendo como si acabara de escuchar algo absurdo, Yoo Sung-woon se rascó junto a la oreja y continuó hablando:
—Todavía soy Jardinero. Convertirse en uno no es algo que una persona pueda elegir por voluntad propia. Aunque ahora trabaje como Curador, no puedo deshacerme de mi condición de Jardinero.
—¿Es difícil?
—Un poco —Yoo Sung-woon se encogió de hombros—. Aun así, es soportable.
Cuando cerraba los ojos, veía una inmensa montaña nevada. Veía un glaciar. Su majestuosidad cautivaba a las personas.
—Tener un jardín propio es bastante maravilloso.
—…
Poco después, el retrato respondió:
—Lo comprendo.
—¿Sí?
—A mí me ocurre lo mismo.
—Entiendo.
Así terminó la conversación de aquel día.
No sabía cómo había sido para el retrato, pero, al menos para el Jardinero, había sido un momento bastante agradable.
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