Capítulo 51— Zona sensible
—Cuñada, ¿por qué tu cara está más pálida que antes? ¿Aún no te recuperaste del todo? —preguntó Zhong Han preocupado, frunciendo el ceño en cuanto lo vio en la zona de espera.
—Ya estoy casi bien —respondió Zhuo Yiran con una sonrisa radiante—. No te preocupes.
Apenas terminó de hablar, Lu Chen apareció. En el instante en que se cruzaron las miradas, ambos se quedaron levemente atónitos.
Desde aquella noche en que Zhuo Yiran se desmayó, era la primera vez que lo veía, y notó instintivamente que el rostro de Lu Chen no se veía como de costumbre.
Si antes su expresión severa podría describirse como fría, ahora parecía un refrigerador andante; con solo una mirada suya bastaba para que un escalofrío recorriera la espalda de cualquiera.
Zhong Han miró a Lu Chen y suspiró.
—Ay, ¿su enfermedad también se contagia? Estos días Lu… —
Apenas dijo la mitad, Lu Chen lo miró de reojo, y hasta ese hombre rudo, que no temía a nada se quedó callado al instante.
Mientras veía a Lu Chen entrar sin decir palabra al vestuario, Zhuo Yiran fue a un lado a practicar lanzamientos. Entonces Zhong Han preguntó en voz baja a un compañero:
—¿Qué pasa entre esos dos?
—Están peleados —respondió Lin Yang encogiéndose de hombros.
—¿Ah? —Zhong Han frunció el ceño, sin entender.
—Con ese despiste tuyo, ¿cómo conseguiste novia? —dijo Lin Yang con resignación.
—Mejor no te metas —Xiang Jia le dio una palmada en el hombro, como para consolarlo—. Concéntrate en jugar bien.
Tras unas rondas de entrenamiento, al caer la tarde, estaba a punto de comenzar el partido de baloncesto.
Zhuo Yiran ya se había puesto el inhibidor en el hospital. Aunque no se sentía mal por el momento, por precaución se aplicó otra dosis antes de salir a la cancha.
Al salir del vestuario, vio a Lu Chen esperándolo en la puerta. Zhuo Yiran, sintiéndose culpable, se sobresaltó.
—¿Cómo estás? —preguntó Lu Chen frunciendo el ceño.
—Tranquilo, estoy bien.
Zhuo Yiran sonrió con aparente naturalidad, pero ni siquiera se atrevía a mirarlo a los ojos. Su mirada descendió de forma inconsciente… hasta detenerse en la mano derecha de Lu Chen.
Esa mano larga y firme estaba envuelta con varias vueltas de cinta deportiva, desde la palma hasta el dorso. Ese tipo de vendaje se usaba como protección, normalmente cuando sufrían alguna lesión leve en las articulaciones.
Lu Chen nunca solía usarlo. Al verlo, Zhuo Yiran preguntó instintivamente:
—¿Qué le pasó a tu mano?
—Nada —respondió Lu Chen dejando caer la mano con un reflejo automático—. Me la golpeé jugando.
—¿Cuándo fue eso? —recordaba que hacía unos días, cuando estuvieron juntos, su mano estaba perfectamente—. ¿Es grave? —preguntó con evidente preocupación.
Antes de que Lu Chen respondiera, Zhuo Yiran pareció recordar algo.
—¿No será que…?
—Preocúpate más por ti mismo —dijo Lu Chen apartando la mirada.
¿No será que por haberte lastimado no viniste a verme?
Esa frase se le quedó atascada en la garganta. Zhuo Yiran se quedó quieto unos segundos antes de tragársela, riéndose en silencio de su propia ingenuidad.
Entonces Lu Chen volvió a hablar:
—Ten cuidado en la cancha.
—Mm —respondió Zhuo Yiran, reprimiendo la emoción que le oprimía el pecho—. Tú también.
Cuando todos los del equipo estuvieron reunidos, comenzaron a calentar. Zhuo Yiran parecía tan tranquilo como siempre, pero por dentro no podía evitar sentirse inquieto.
Un omega en pleno período de celo, jugando bajo el efecto de inhibidores contra un grupo de alphas… sonaba tan absurdo como una fábula. Si no le estuviera pasando a él, Zhuo Yiran no lo creería posible.
La facultad de Economía y la de Telecomunicaciones eran rivales de toda la vida, y al reencontrarse en la cancha, las gradas estaban repletas. Las barras de apoyo de ambos equipos estaban aún más exaltadas que en los partidos clasificatorios.
Después de las presentaciones y los saludos formales, el partido comenzó oficialmente, pero la alineación del equipo contrario los dejó sorprendidos.
En el primer cuarto, el equipo de Economía entró con su formación habitual liderada por Lu Chen, mientras que Telecomunicaciones, en lugar de poner a Tan Fei al mando del grupo titular, envió a los suplentes al frente.
Era evidente que estaban aplicando la estrategia de Tian Ji y sus caballos.
Después del partido de grupos anterior, el equipo de Telecomunicaciones ya había analizado bien sus puntos fuertes y débiles. Había que reconocerlo: la jugada era inteligente y atacaba justo su talón de Aquiles.
La diferencia entre los titulares y los suplentes de Telecomunicaciones no era muy grande. Así que, aunque el equipo de Lu Chen logró mantener la ventaja al principio, no alcanzaba para dominar completamente.
Pero en el equipo de Economía, los buenos jugadores eran pocos. Cuando les tocó a los suplentes enfrentarse a los principales de Telecomunicaciones, liderados por Tan Fei, el resultado fue desastroso: el marcador fue alcanzado y pronto los superaron con creces.
Zhuo Yiran, observando desde el banquillo, sintió una creciente tensión interior.
Quizá los demás no lo notaran, pero uno siempre es el más consciente de su propio cuerpo. Aunque en el primer cuarto había anotado varias veces y su porcentaje de aciertos era perfecto, podía sentirlo con claridad: su fuerza y resistencia no estaban al nivel de siempre.
Un omega en período de celo es extremadamente sensible a los estímulos externos. Durante el juego, el contacto físico era constante, y con todos los demás jugadores siendo alphas, aunque usaran inhibidores de feromonas, la influencia seguía presente.
La enfermera le había dicho que una dosis de inhibidor podía durar varias horas, pero Zhuo Yiran jamás imaginó que su cuerpo, después de la diferenciación, sería tan débil. Apenas había pasado media hora y ya sentía cómo su temperatura corporal subía; los músculos de sus piernas comenzaban a perder fuerza.
Solo se podían usar dos inyecciones por día, y él ya había agotado la dosis de hoy. Dudó un momento, pero aprovechando el descanso del medio tiempo, corrió rápidamente al baño.
El estadio tenía baños bien diseñados, divididos en seis secciones, y Zhuo Yiran entró, como siempre, al destinado para hombres beta.
Por precaución, había traído cuatro inyecciones en total. Al aplicarse la tercera, se consoló pensando: Solo esta vez, no pasará nada.
Pero al salir del baño, se topó de frente con Tan Fei.
Apenas se encontraron, Tan Fei arqueó una ceja con aire burlón.
—¿Qué pasa con el francotirador de hoy? No estás en tu mejor forma, y tu cara se ve fatal.
Efectivamente, incluso el rival había notado su bajo rendimiento.
Zhuo Yiran se sobresaltó, pero no mostró temor y sonrió con frialdad:
—Guardo fuerzas para cuando entre el capitán Tan.
Tan Fei sonrió de manera significativa y se metió en el baño de los alphas.
De regreso a la cancha, Zhuo Yiran vio desde lejos a Lu Chen mirándolo. Cuando entró en el área de juego, él parecía querer decir algo, pero al final solo habló sobre la estrategia con el resto del equipo, sin añadir una palabra más.
El equipo de Telecomunicaciones ya llevaba una buena ventaja, y en los dos siguientes cuartos entrarían con su alineación más fuerte. Recuperar el marcador sería una tarea casi imposible.
La derrota en el primer partido había sido una dura lección para ellos. Era evidente que habían estudiado minuciosamente la estrategia del equipo de Economía; sus ataques y defensas eran ahora sumamente precisos y dirigidos.
Aunque el equipo de Economía lograba mantenerse en pie, la situación no era favorable. Pasaron dos minutos del reinicio sin que ninguno de los equipos lograra anotar.
El balón cambió de manos varias veces, hasta que finalmente volvió a Lu Chen. Él esquivó a varios oponentes y lo pasó hacia el exterior, donde estaba Zhuo Yiran.
La capacidad de Zhuo Yiran para lanzar desde la línea de tres puntos era incuestionable. Si lograba ese tiro, el contraataque del equipo de Economía comenzaría.
Sin embargo, esta vez Tan Fei, el mejor defensa de Telecomunicaciones, fue personalmente a interceptarlo.
Tan Fei no era fácil de enfrentar. Aunque en agilidad no se comparaba con Zhuo Yiran, su defensa era tan sólida como la de Lu Chen.
Zhuo Yiran intentó engañarlo con varios amagos seguidos; Tan Fei no logró seguirle completamente el ritmo, pero tampoco permitió que lo superara. Ambos se enfrentaron en un tenso intercambio.
Tras varios cambios de dirección, Tan Fei comenzó a perder el equilibrio. Zhuo Yiran aprovechó para pasarle por el costado y saltó para lanzar el balón, cuando de repente sintió algo completamente distinto.
Tan Fei, en su intento de bloquearlo, rozó accidentalmente la parte posterior de su cuello.
Como omega recién diferenciado, era la primera vez que alguien tocaba con precisión su glándula, y jamás imaginó que su cuerpo reaccionaría con tanta sensibilidad. Tal vez por estar en celo, en el instante en que Tan Fei lo tocó, todo su cuerpo se tensó de forma incontrolable.
Ese solo milisegundo bastó para que Tan Fei le robara el balón.
Las gradas del equipo de Telecomunicaciones estallaron en vítores, mientras que el lado de Economía quedó sumido en un murmullo de sorpresa.
El famoso delantero de Economía, conocido por su agilidad, había perdido el balón por primera vez en pleno lanzamiento.
Todo sucedió tan rápido que ni siquiera los jugadores en la cancha comprendieron lo que había pasado. Dieron por hecho que había sido un error de Zhuo Yiran, pero él sabía perfectamente lo que había ocurrido.
Estaba a punto de lanzar. Si no lo hubieran tocado justo en la glándula, jamás habría perdido ese balón.
La forma correcta de defender en esa situación habría sido bloquearlo por el costado, de ninguna manera tocarle el cuello.
Pero Zhuo Yiran no vio la expresión en el rostro de Tan Fei, y el contacto fue tan breve que no podía saber si había sido un accidente… o si el otro lo había hecho a propósito.
Lo segundo era poco probable, pero si así fuera… prefería no imaginarlo.
El partido no daba tiempo para pensar. Tan Fei ya había pasado el balón a su delantero, pero justo antes de que este lo recibiera, Lu Chen apareció y lo interceptó de nuevo.
Sin dudar, Lu Chen giró y le devolvió el balón a Zhuo Yiran, quien lo recibió por instinto y lanzó de inmediato.
El tiro entró limpio. Había compensado con ese triple el error anterior.
Era el primer punto anotado en todo el tercer cuarto, y las gradas del equipo de Economía estallaron en aplausos.
Tan Fei fulminó con la mirada a su propio delantero por haber perdido el balón, y enseguida volvió la vista hacia el lado contrario, con una expresión cargada de intención.
Lu Chen también lo miró, y quizás por pura sincronía, en el momento en que sus miradas se cruzaron, Zhuo Yiran comprendió que él también lo había notado.
Pero el juego no se detenía. La siguiente ronda comenzó enseguida. Tan Fei tomó el balón y Lu Chen se lanzó tras él.
Tan Fei intentó varios amagos, pero ninguno logró engañar a Lu Chen. Por más que intentaba alejarse, él no le daba respiro.
Ambos eran capitanes, ambos jugaban de base y eran las estrellas de sus equipos. Su enfrentamiento directo hizo que todo el público contuviera la respiración.
Tan Fei trató de abrirse paso varias veces, pero la velocidad y los reflejos de Lu Chen eran casi idénticos a los suyos, impidiéndole cualquier oportunidad.
Acostumbrado a dirigir el juego desde atrás, Lu Chen rara vez se centraba en marcar personalmente a un jugador, pero esta vez lo hizo con tal precisión que parecía un gato jugando con su presa. Tan Fei no tenía escapatoria.
Poco después, Lin Yang también llegó corriendo desde un lado, bloqueando por completo la línea de pase de Tan Fei. Sin ruta de escape, acorralado, no tuvo más remedio que saltar y lanzar el balón él mismo—
Con un “¡bang!” seco, Lu Chen saltó al mismo tiempo y, sin la menor piedad, desvió la pelota con un golpe.
Resultó que ya lo estaba esperando allí.
Entre los atronadores vítores que resonaron en toda la cancha, no solo Tan Fei estaba sorprendido: a un lado, Zhuo Yiran también abrió los ojos de par en par.
Después de entrenar tanto tiempo con Lu Chen, sabía que su estilo siempre se había basado en la estabilidad; sin embargo, en ese instante, por primera vez, percibió una agresividad feroz en los movimientos de Lu Chen.
Antes de que pudiera observar más, Zhong Han ya había recuperado la pelota y se la pasó de nuevo, y Zhuo Yiran reaccionó rápidamente, avanzando para encestar una vez más.
Gracias a los errores consecutivos de Tan Fei, para el final del tercer cuarto el marcador casi se había igualado.
Antes de que comenzara el cuarto cuarto, hubo un descanso de dos minutos. Lu Chen aprovechó para organizar rápidamente la estrategia con los otros cuatro jugadores.
Zhuo Yiran, sin embargo, no pudo evitar sentirse inquieto. En su mente se repetía la sensación extraña e incontrolable que lo invadió cuando Tan Fei, hace un momento, había rozado su glándula.
¿Lo habría hecho a propósito?
Si no fue intencional, ¿por qué el contacto fue tan preciso?
Pero si lo fue…
Si nadie más se había dado cuenta, ¿cómo Tan Fei podría haberlo notado?
¿Acaso había quedado algún rastro en el baño?
Imposible. Ni siquiera usaron el mismo baño. Además, después de aplicarse el inhibidor, Zhuo Yiran había guardado con mucho cuidado la jeringa y el envoltorio; no había dejado nada atrás.
Los dos minutos pasaron volando. Justo antes de volver a la cancha, Lu Chen lo miró, como si quisiera decirle algo, pero al ver que el árbitro ya se llevaba el silbato a los labios, al final solo inclinó un poco la cabeza y, acercándose a su oído, dijo:
—Déjamelo a mí.
Bloquear la línea de pase: En baloncesto, acción de impedir que el jugador con el balón pueda pasarlo a un compañero.
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.