Hanseo, que seguía mirando a Junseong con ojos cargados de deseo mientras este lo insultaba jadeando, lentamente sacó su miembro. Si hubiera seguido sus verdaderos impulsos, habría querido seguir embistiéndolo así mismo, pero si lo hacía, Junseong no sería capaz de soportarlo y, además, los demás afuera probablemente interrumpirían sin tacto por la radio.
«Como es la primera vez, supongo que lo dejaré pasar.» Pensó con generosidad antes de resignarse.
Pero incluso el simple hecho de sacarlo lentamente resultaba demasiado estimulante para Junseong, cuyo cuerpo seguía extremadamente sensible, así que reaccionaba estremeciéndose una y otra vez. Gracias a eso, Hanseo tuvo que debatirse seriamente sobre si volver a meterlo tal como estaba.
Mientras tanto, Junseong jadeaba agitadamente y fruncía el contorno de los ojos por la sensación del miembro saliendo de él.
«De verdad se siente raro.»
Cuando el miembro salió por completo, dejando tras de sí una sensación escalofriante, las paredes internas se retorcieron como si intentaran llenar el vacío que había llegado abruptamente al interior. En ese momento incluso fue consciente del movimiento involuntario de su agujero contrayéndose por sí solo, y aquello le resultó terriblemente vergonzoso.
Tendido sobre la cama, sintiendo aún los movimientos dentro de su cuerpo, Junseong encogió los hombros cuando algo frío tocó su abdomen.
—Uh… ¿Qué es eso?
Sin que se hubiera dado cuenta, Hanseo había sacado unas toallitas húmedas de la bandeja junto a la cama y estaba limpiándole el semen del abdomen.
Bueno, considerando que habían dejado preparados incluso condones y lubricante para tener sexo, no era extraño que también hubiera toallitas para limpiar después. Aunque, como seguramente habían estado en un lugar frío, cada vez que lo limpiaba se sentía como si un trozo de hielo pasara sobre su piel, haciéndolo sobresaltarse.
—¿Está frío? —Hanseo sacó la lengua lentamente y sonrió de manera extraña—. La verdad, estaba pensando en lamerlo, pero me estoy conteniendo. Siento que entonces querría hacerlo otra vez.
—Entonces sigue conteniéndote.
Mirándolo con mala cara, Junseong le arrebató la toallita de la mano. Por dentro murmuró que era asqueroso comerse el semen de otra persona.
Después de limpiarse bien el cuerpo, Junseong observó la toallita húmeda manchada de semen pegajoso.
Tenía un olor fuerte y penetrante a semen. Por culpa de eso, la escena de hacía un momento volvió a su mente con total claridad.
—Haa…
Sosteniéndose la cabeza mareada, dejó escapar un profundo suspiro.
Había terminado teniendo “sexo” con Do Hanseo. No era simplemente tocarse con las manos, besarse o rozar sus pieles; había sido sexo de verdad, meterlo, moverlo y correrse.
«Aunque el único que metió algo fue ese bastardo.»
Aun así, seguía siendo sexo. No había forma de negarlo.
Quizá porque era algo que jamás había imaginado, el impacto mental que llegó después fue considerable. Había sido él quien dijo que aceptaría y ayudaría a contener los impulsos de Do Hanseo, pero aun así… tener sexo entre hombres.
Como mucho, Junseong solo había pensado en ayudar a Hanseo masturbándolo en su lugar, así que aquello era bastante desconcertante para él.
Lanzó una mirada furtiva hacia el otro.
Hanseo, que ya había tirado el condón lleno de una cantidad considerable de semen y los guantes cubiertos de lubricante, se vestía tranquilamente como si nada hubiera pasado. Verlo recuperar tan rápido la compostura, como si no fuera el mismo tipo que hacía un rato jadeaba como un perro en celo, hizo que Junseong lo encontrara terriblemente irritante.
Mientras lo fulminaba con la mirada, Hanseo, sintiendo sus ojos encima, le sonrió ampliamente.
—¿Qué? ¿Quieres más? A mí me parece bien.
—¿Puedo lanzarte esto a la cara?
—¿Si dejo que me golpees, entonces hacemos más?
Junseong estuvo a punto de lanzarle de verdad la toallita con semen, pero se contuvo. De alguna manera, sentía que, si el semen de la toallita le caía en la cara, Do Hanseo volvería a excitarse y terminaría abalanzándose sobre él otra vez.
Con los labios firmemente cerrados, Junseong sacó otra toallita, levantó las rodillas y separó las piernas, mientras estiró su mano entre ellas.
Cuando la fría toallita tocó el agujero, sintió un ardor abrasador.
«No estará desgarrado, ¿verdad?»
Por suerte, al pasar por la zona no sintió ese dolor agudo y punzante típico de una herida rasgada. Lo que quedaba era una sensación caliente y escozor, como si estuviera a punto de inflamarse.
Junseong puso cara de agotamiento al recordar el tamaño del miembro de Hanseo. Después de haber aceptado algo tan grande en un agujero tan pequeño, sería más raro salir completamente ileso.
Mientras Junseong se limpiaba, Hanseo, que ya se había puesto incluso la camisa, se volvió hacia la cama.
—Déjame ayu…
Pero Hanseo, que había abierto la boca para hablar, de repente torció el rostro. Sin darse cuenta, Junseong seguía limpiándose torpemente el agujero y abrió un poco más las piernas. La sustancia no estaba solo por fuera, así que pensaba envolver la toallita alrededor de los dedos e introducirla dentro.
Al ver esa escena de frente, Hanseo dejó escapar una breve maldición.
—Joder, ¿y después de hacer algo así me dices que no lo hagamos otra vez?
Junseong, que no alcanzó a escuchar bien sus palabras mientras se quejaba limpiándose el agujero, levantó la cabeza al notar la sombra que caía sobre él. Hanseo, respirando pesadamente mientras se ponía un nuevo par de guantes quirúrgicos, le pareció extrañamente aterrador.
—Quédate así, con las piernas abiertas. Yo mismo voy a meter la mano y limpiarte.
Sobrecogido por la presión repentina que emanaba de él, Junseong terminó perdiendo el momento adecuado para apartarlo.
*** ** ***
Después de aquel primer sexo que definitivamente no podía llamarse normal, y de haber sido “atendido” completamente hasta en la limpieza posterior… Junseong, ya sin fuerzas, se estaba vistiendo cuando frunció el contorno de los ojos por culpa de Hanseo, que seguía abrazándolo desde atrás y no se apartaba en absoluto.
—Es difícil vestirme, así que aléjate un poco.
—Por eso te dije que yo te vestiría.
—¿Y esta vez qué ibas a tocar usando como excusa el ayudarme a vestir?
Después de todo, el maldito que hacía apenas un rato había terminado provocándole otro orgasmo mientras “le limpiaba el agujero” era precisamente Do Hanseo. Sentía que, si dejaba cualquier abertura, volvería a aprovecharse, así que esta vez lo enfrentó desde el principio con una mirada completamente defensiva.
Apartando los brazos de araña de Hanseo, Junseong terminó de abrocharse todos los botones de la camisa y finalmente tomó el abrigo.
Cuando el abrigo ondeó al colocárselo, el olor químico impregnado en él rozó la punta de su nariz. Como tenía más superficie y era más grueso que las otras prendas, parecía que el olor que penetró en la prensa, no desaparecería fácilmente.
Eso solo demostraba lo insoportable que era el olor químico de aquella habitación.
«Ahora que lo pienso…»
Ni siquiera había notado demasiado aquel hedor químico mientras tenía sexo. Parte era porque estaba demasiado aturdido, pero también porque el olor corporal del otro había sido mucho más intenso.
—¿Se… borró un poco? —preguntó.
El aire frío y helado de antes ahora contenía un calor agradable gracias al calor de ambos, y en lugar del penetrante olor químico quedaba impregnado el olor corporal de los dos.
¿Sería suficiente para que Do Hanseo estuviera satisfecho?
Cuando se volvió hacia Hanseo, él lo abrazó inmediatamente, como si hubiera estado esperando ese momento. Luego enterró la nariz en su cabello negro.
Junto al oído de Junseong resonó el sonido de una respiración profunda, como si estuviera llenándose los pulmones por completo con su olor.
—Mh. —La voz de Hanseo llevaba una leve risa—. Solo hueles a ti. Me encanta.
—Si metes así la cara, obviamente…
Junseong cerró la boca antes de terminar la queja. Porque ahora mismo, abrazados así, él también estaba inhalando no el horrible olor químico, sino el agradable aroma corporal de Do Hanseo. No podía refutarlo.
En silencio, apoyado contra Hanseo, Junseong cerró los ojos por un momento.
Bip—
El sonido de aviso de la radio atravesó los oídos de ambos. Junseong se sobresaltó y apartó a Hanseo, que retrocedió obedientemente, aunque miraba con hostilidad la mochila donde estaba la radio.
—[ Junseong, Hanseo. ¿Ya vienen saliendo? ]
Al escuchar la voz preocupada de Changmin, Junseong se apresuró a tomar la radio.
—Sí. Perdón por hacerlos esperar tanto.
—[Está bien. Más bien, parece que pronto va a caer una tormenta.]
Sosteniendo la radio, Junseong revisó la hora. Tal como dijo Changmin, faltaban menos de treinta minutos para que empezara a llover.
«Ya pasó tanto tiempo.»
Según el plan original, ya deberían haber regresado al refugio, pero todo se había complicado demasiado.
«Aunque no había forma de evitarlo…»
Incluso dejando de lado el tiempo perdido en tener sexo con Do Hanseo y en aquella limpieza posterior llena de provocaciones innecesarias, también habían gastado muchísimo tiempo investigando el Primer Laboratorio y al verdadero responsable del incidente.
Do Hanseo realmente era una masa de variables impredecibles.
Cuando Do Hanseo se volvía el centro de algo, nada salía jamás como uno esperaba. Absolutamente nada.
«Aun así, no está mal.»
Pensó que podía aceptar cualquier cantidad de variables si eran como Do Hanseo. Variables como Nam Gihyeok, en cambio, las rechazaba completamente.
Al recordar involuntariamente a Nam Gihyeok, Junseong apretó los dientes con fuerza. La imagen de él sonriendo mientras observaba las cámaras de seguridad sosteniendo una cabeza humana como si fuera una vitrina de postres era simplemente espantosa.
«Está bien. Solo tengo que no encontrarme con él.»
El hecho de que no hubiera ido directamente al refugio para verlo ni se hubiera quedado esperando para atacarlo significaba que aún no conocía todos sus movimientos. Así que, mientras evitara deliberadamente cualquier ruta donde pudiera encontrárselo, estaría bien.
Aunque pensarlo era una cosa, recordar a Nam Gihyeok seguía siendo extremadamente duro para Junseong. Si pudiera, arrancaría una parte de su cerebro solo para borrar por completo la existencia de Nam Gihyeok.
Hanseo cubrió con su mano las manos de Junseong, que ya se habían enfriado otra vez.
Mirando a Hanseo, que lo observaba en silencio con aquellos ojos profundos y claros, Junseong sonrió levemente y habló por la radio.
—Volvamos ya. A nuestro refugio.
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