Tras seis días de competición, los resultados ya quedaron prácticamente decididos.
Tanto los aspirantes como los desafiados, al recibir la notificación, se trasladaron a sus respectivas plantas al día siguiente. Los instructores no los llevaron a las habitaciones de los eliminados. Para evitar quedarse sin espacio, se habían preparado varias habitaciones.
Sus habitaciones seguían siendo contiguas. Al lado de You XiaoMo estaban Tian Xin y Cheng Xiangrong. Enfrente, Qiao Wuxing y Jiu Ye.
La habitación del piso sesenta era tal como había dicho Yan Hui: tenía dos estancias, interior y exterior. La decoración no era exquisita, pero daba una sensación de hogar.
Yan Hui quería cambiar de habitación con Cheng Xiangrong, diciendo que prefería una con vistas al sur. Pero antes de que Cheng Xiangrong pudiera responder, el instructor que los había acompañado le asignó una habitación con vistas al sur, a cinco o seis habitaciones de distancia. Así que regresó avergonzado.
—En realidad, la orientación norte-sur tampoco está mal —dijo Yan Hui, con una excusa poco convincente.
Sin embargo, nadie le prestó atención. Después de pasar casi diez días en las sucias habitaciones del primer piso, cualquiera estaría harto. Aunque Tian Xin había dicho que solo serían tres días, no incluyó el tiempo de las competiciones.
Para los acostumbrados a habitaciones amplias y cómodas, vivir mucho tiempo en una pequeña daba sensación de agobio.
Tras despedir a Yan Hui, You XiaoMo cerró la puerta para bloquear las miradas ajenas. Lo primero que hizo fue correr a la cama grande de la estancia interior, lanzarse sobre ella y dar varias vueltas, mientras suspiraba con satisfacción.
—Una cama grande es mucho mejor.
Ling Xiao iba a decir que los cultivadores no necesitan dormir, pero recordando que You XiaoMo ambién había sido una persona común, se contuvo.
You XiaoMo, después de sentirse cómodo, se arrastró junto a Ling Xiao. Apoyó la barbilla en su brazo: —Estuviste fuera todo el día anteayer, ¿qué hiciste?
Ling Xiao, apoyado en la columna de la cama, respondió: —Salí a buscar información. Cuando subas al piso setenta, ya no podré acompañarte.
You XiaoMo se incorporó de inmediato: —¿Por qué?
Ling Xiao dijo: —¿De verdad crees que la Academia Xiaoyao es tan generosa como para dejar entrar y salir a cualquiera?
Por la situación del primer piso se podía ver que muy pocos estarían dispuestos a compartir una habitación tan pequeña. Así se disuadía a mucha gente sin necesidad de reglas. Y lo más importante, mucha gente era egoísta, alguien como You XiaoMo era una rara excepción.
Pero aun así, algunos se confabulaban movidos por la codicia. Por eso, en los pisos superiores al setenta se prohibía la entrada a los extraños. Porque los pisos superiores al setenta eran donde estaba el verdadero tesoro. En los pisos inferiores, incluido el setenta, lo que la Academia Xiaoyao podía ofrecer se conseguía fácilmente fuera.
—¿Y qué vas a hacer entonces?
You XiaoMo sabía que cada academia tenía sus normas. En realidad, antes también le parecía extraño que la Academia Xiaoyao permitiera entrar a extraños. Ahora entendía el motivo.
—Quédate tranquilo y estudia aquí. He oído que la situación en los pisos superiores al setenta es diferente a la de abajo. Puede que no seas muy feliz —dijo Ling Xiao.
A You XiaoMo le tembló el párpado: —Por favor, no uses la palabra “feliz” para describirlo.
Ling Xiao corrigió de inmediato: —Serás cualquier cosa menos feliz.
You XiaoMo: —…
«No creas que no me doy cuenta de que cambiaste “feliz” (幸) por “sexual” (性)». [1]
—Hablemos en serio —dijo You XiaoMo tras un momento de silencio. Al ver que Ling Xiao aún no pensaba responder, le dio una palmada en el brazo, en los músculos firmes. Se sentía muy duro.
Ling Xiao miró su mano: —El Continente Tongtian es mi tierra natal. Tengo muchas cosas aquí. Antes no tuve oportunidad de ir a verlas. Ahora que tengo tiempo, pienso salir un tiempo.
Al terminar de hablar, vio que You XiaoMo lo miraba con sorpresa.
—¿Qué pasa?
You XiaoMo negó con la cabeza: —Siempre pensé que estabas solo. No sabía que tenías “muchas cosas”. ¿Qué son? ¿Puedes contármelo?
Al decir la última frase, se arrepintió. Él le había contado a Ling Xiao el secreto de su otra vida. También tenía derecho a saber los secretos de Ling Xiao.
Por suerte, Ling Xiao tampoco pensaba ocultárselo. Si no, You XiaoMo habría considerado lanzarse sobre él y mostrarle sus blancos dientes.
—Ya sabes lo de mis padres. Antes te dije que tienen un confidente. Él fue quien me contó todo sobre ellos. Al parecer, durante los diez mil años que estuve fuera del Continente Tongtian, creó una fuerza.
—Ah, así que vas a buscar al confidente de tus padres.
—Sí.
—¿Cuándo volverás?
—Dentro de mes y medio.
You XiaoMo hizo cálculos: un mes y medio después, faltaría poco para los tres meses que había prometido Xiong Xiao. Parecía que Ling Xiao lo tenía todo planeado desde antes.
—Entonces recuerda no exceder del tiempo —dijo. Aunque le gustaría ir con él, después de tanto tiempo viajando, necesitaba asentarse para cultivar.
—Ya sé que te vas a sentir solo y vacío. Volveré lo antes posible —dijo Ling Xiao, abrazando su cabeza.
You XiaoMo, que se sentía solo y vacío, decidió, considerando que estaba a punto de irse, no cuestionar qué significaban exactamente “solo” y “vacío”.
—Por cierto, ¿cuándo piensas irte?
—Pasado mañana.
Los días antes de la despedida siempre pasaban muy rápido. You XiaoMo sintió que apenas había suspirado unas cuantas veces cuando llegó el momento de separarse. Sin embargo, el pensamiento de los gastos extravagantes de Ling Xiao disipó su tristeza.
Desde que llegaron al Continente Tongtian, los cristales que había gastado no llegaban ni al uno por ciento de sus ahorros. Así que dudaba sobre cuánto darle. Si le daba más, seguro que gastaba más. Pero si le daba poco, ¿qué haría Ling Xiao si se quedaba sin cristales espirituales?
You Xiao dudó un buen rato antes de decidirse a darle un poco más.
Cuando Ling Xiao tomó la bolsa de almacenamiento, supo al instante cuántos cristales espirituales había dentro. Miró a You XiaoMo con una sonrisa: —¿Me das tanto? ¿no te duele?
—Claro que duele —dijo You XiaoMo con una mirada de desprecio.
Mientras Ling Xiao se colgaba la bolsa de almacenamiento en la cintura, dijo: —Si te duele, no deberías darme tanto. No te garantizo cuánto sobrará al final.
You XiaoMo lo empujó hacia la puerta: —Largo. Si no lo veo, no me duele.
—Eso has dicho. Me voy —dijo Ling Xiao, y se fue de verdad. En un instante desapareció.
You XiaoMo se quedó donde estaba. Tres segundos después, corrió al pasillo a mirar. No había ni rastro. No pudo evitar maldecirlo mentalmente por haberse ido tan rápido.
Pasaron dos días desde que Ling Xiao se fue. Cheng Xiangrong y los demás por fin notaron su ausencia. Al principio pensaron que Ling Xiao había salido por algún asunto, así que no le dieron importancia.
Yan Hui arrastró a Cheng Xiangrong a preguntar con preocupación. You XiaoMo lo ignoró con unas pocas palabras. Él y Ling Xiao solían estar juntos, pero no podían estarlo todo el tiempo, todos los días.
La vida pareció volver a la rutina de antes, ocupada y tranquila.
Tras la competición, los estudiantes de Ju Wuba empezaron un período de descanso y recuperación.
Como eran novatos y solo habían combatido tres veces, no necesitaban varios días de descanso como los demás. A la mañana siguiente, alguien llamó a la puerta de You XiaoMo con grandes golpes.
¡Bum, bum, bum!
—¿Qué pasa? ¿No saben que despertar a alguien es de mala educación? —dijo You XiaoMo, abriendo la puerta con el pelo hecho un nido y mal humor.
Al ver que parecía que aún no se había despertado, Yan Hui inmediatamente empujó al bondadoso Cheng Xiangrong hacia adelante.
Cheng Xiangrong, al verlo enfadado, tartamudeó: —Lo-lo siento. No lo sabía.
You XiaoMo se restregó los ojos. Al ver que era el señor, de carácter tan blando, suavizó el tono: —Ah, es usted, tío. ¿Qué pasa?
Cheng Xiangrong miró a Yan Hui y dijo: —Ah Hui quiere ir a recoger la placa con el instructor, y queríamos saber si quieres venir.
—Espérenme un momento —dijo You XiaoMo, y volvió a la estancia interior.
Yan Hui miró a Cheng Xiangrong con enfado: —¿Por qué cuando te vio a ti se le pasó el enfado? —Pensaba que You XiaoMo estaba de mal humor.
Cheng Xiangrong se rascó la cabeza: —No lo sé.
Yan Hui bufó de rabia.
Diez minutos después, You XiaoMo salió con el aspecto arreglado y una leve sonrisa en el rostro. Nada que ver con la expresión que tenía antes, que decía a gritos “estoy muy irritable”.
Yan Hui no pudo evitar maravillarse de lo rápido que había cambiado su humor. ¿Era porque Ling Mo no estaba cerca que su temperamento se había vuelto tan impredecible? Sentía que tal vez lo había descubierto.
La “placa” de la que hablaba Cheng Xiangrong era el sistema de puntos de Ju Wuba.
Como eran nuevos, primero tenían que recoger una placa. En la placa se registraban todos sus combates en Ju Wuba: victorias, derrotas y empates. Pero solo las victorias daban puntos.
Media hora después, el instructor les entregó las placas ya confeccionadas: —Estas son sus placas. Si las pierden, será muy complicado hacer otras nuevas. Así que cuídenlas bien.
You XiaoMo tomó las tres placas y les entregó las suyas a Yan Hui y Cheng Xiangrong.
En la parte superior de la placa estaba grabado su nombre. Debajo, se enumeraban las victorias, derrotas y empates. Por ahora, en su placa solo aparecía un 3 bajo el apartado de victorias. Abajo del todo, la puntuación total: también 3.
Los tres tenían lo mismo.
Nota de la traductora:
[1] No creas que no me doy cuenta de que cambiaste feliz (幸) por sexual (性).
Esta frase es un juego de palabras en chino.
幸 (xìng) → significa felicidad, buena suerte.
性 (xìng) → significa sexo, sexualidad.
Ling Xiao primero habla de 幸福 (xìngfú = felicidad), y luego cambia a 性福 (xìngfú): felicidad sexual / satisfacción sexual (es un juego de palabras, medio pícaro)
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