Shi Wen se encerró durante tres días.
Durante esos tres días, dejó el móvil a un lado y se quedó sentado sin moverse. Si no fuera por el ligero movimiento de su pecho, que delataba que aún respiraba, parecía un muerto.
Se oía un leve sonido de conversación en la oscuridad.
«…¿Quieres abrirlo?»
«Ah……»
La sierra eléctrica hizo un sonido áspero y Shi Wen puso los ojos en blanco. Alguien entró en la habitación, trayendo la luz del sol. Shi Wen entrecerró los ojos y la habitación sin vida se volvió animada debido al movimiento.
Wen Xiaoyan entró en la habitación y vio el cuerpo delgado de Shi Wen y las ojeras bajo sus ojos. No pudo evitar derramar lágrimas.
«Shi Wen…» gritó, «No respondiste a mis llamadas. Casi me vuelvo loco llamándote estos últimos días».
Wen Xiaoyan llevaba encima el olor del polvo del viaje1; seguro fue porque regresó apurado durante todo el camino.
«Yo… lo siento…» Shi Wen habló con dificultad, diciendo las primeras palabras que había pronunciado en tres días.
«…¿Es él quien te ha estado molestando?», añadió Wen Xiaoyan con su habitual franqueza.
…Vaya, mientras más lo aclaro más se oscurece3. Mejor no te la cosas, arráncate la lengua directamente.
Shi Wen tampoco se enfadaba; le encantaba la vitalidad de Wen Xiaoyan y necesitaba urgentemente a alguien con quien hablar, aunque solo fuera para que le escuchara divagar. Tenía la cabeza llena de cosas que no sabía a quién contarle, y todo aquello le oprimía hasta el punto de no poder respirar.
«Yo…» Shi Wen empezó a hablar, pero no sabía qué decir a continuación. Al ver que estaba a punto de decir algo, Wen Xiaoyan le dio una palmadita en la espalda y le dijo con dulzura: «Estoy aquí, Shi Wen, estoy aquí. Di lo que quieras decir».
Al ver este movimiento tan dulce de Wen Xiaoyan, a Shi Wen se le cortó un poco la voz por el llanto. Olvídalo, aparte de Wen Xiaoyan ¿a quién más le podía hablar?, aparte de Wen Xiaoyan, ¿a quién más tenía él? Que lo tomara por loco o que lo tomara por tonto, simplemente iba a vaciar todas aquellas palabras que mantenía en su corazón.
Shi Wen contó todo el asunto de un cinco y un diez4. Las cosas de los dos en la vida pasada y la cosa de la reencarnación, lo vació todo por completo igual que si estuviera vaciando frijoles. Wen Xiaoyan solo escuchó en silencio, no intervino de vez en cuando como solía hacer; él solo escuchó en silencio.
Shi Wen por fin terminó de hablar, sintió que en medio de su corazón subía un poco de alegría, y la oscuridad de muchos días pareció que por fin se borraba en una esquina. Esas pupilas claras de Wen Xiaoyan solo lo miraban fijamente con total atención.
Shi Wen asintió con cansancio y miró con nerviosismo la reacción de Wen Xiaoyan.
¿Cómo me vería a sí mismo…? ¿Creería algo tan extraño…?
«¡Guau! ¡Qué genial! ¡Justo como en las novelas!» Wen Xiaoyan exclamó sinceramente.
Shi Wen se sobresaltó y dijo inconscientemente: «La vida no es una novela…»
«—Antes ya me parecía muy raro, cómo tu carácter de repente cambió tanto… ni alcanzando la iluminación5 te habrías aclarado tanto. Diciéndolo de esta manera, sí que se puede explicar. —Wen Xiaoyan le dio la espalda, caminó hasta delante de la cortina—. Shi Wen, hoy hace buen tiempo, la voy a jalar para abrirla, ¿está bien?»
Mientras hablaba, se secó rápidamente las lágrimas, pero mantuvo la barbilla en alto obstinadamente.
¡Su6 Shi Wen!
Durante esos diez años, solo escucharla le hacía sentir que se asfixiaba; le dolía tanto el corazón que sentía que iba a estallar. No podía imaginar cómo Shi Wen, plagado de enfermedades, había soportado esa desesperación día tras día. Al final, la muerte fue el único alivio.
La muerte es el único alivio…
Solo la muerte trae la liberación…
—Está bien—dijo suavemente la voz de Shi Wen.
Wen Xiaoyan descorrió las cortinas y la brillante luz del sol iluminó uniformemente la habitación. Shi Wen quedó bañado por esa cálida luz blanca, y aunque su visión se nubló por un instante, sintió una profunda paz.
Wen Xiaoyan se dio la vuelta, como si recordara algo: «Shi Wen, ¿me hice rico en mi vida anterior?»
Shi Wen no pudo seguir el ritmo del pensamiento errático de Wen Xiaoyan y se divirtió con sus palabras avariciosas: «Sí».
En su vida anterior, Wen Xiaoyan era un diseñador de moda con su propio estudio en el extranjero y… su socio era Shen Chuxing. Contaba con el apoyo del poderoso Grupo Shen y podía gastar dinero como quisiera durante todo el día.
«¿Un destino de gran riqueza y honor?»
«Mmm.»
«¡Entonces cuidaré de ti en el futuro!» Wen Xiaoyan dijo alegremente, haciendo planes para el futuro con una mirada de anhelo.
«Es fácil cuidar a Shi Wen.»
Observó la diminuta figura que estaba de pie bajo la ventana, casi derritiéndose en la nieve.
Ambos guardaron silencio.
Durante estos tres días, Shi Wen se había encerrado todo el tiempo a sí mismo en una cárcel dibujada en el suelo7. Lo que él pensaba una y otra vez era: ¿le gustaba él a Shang Yu?, ¿le gustaba a él Shang Yu? Parecía que, desde que supo que Shang Yu también había vuelto a nacer, y desde que supo del arrepentimiento y la tortura de Shang Yu durante unas pocas decenas de años, esa defensa firme que él creía haber construido hacía mucho tiempo en su corazón se cayó a pedazos en un instante. Él no se arrepentía de esos diez años, tampoco se arrepentía de haber querido a Shang Yu; él, hasta el momento de ahora… también lo quería. Pero no tenía el valor de volver a repetir esos diez años otra vez.
Wen Xiaoyan fingió estar tranquilo: «¡Qué bueno que no te guste! Voy a bajar y darle una paliza ahora mismo. ¡Estoy muy cabreado! ¡Esta bestia!»
«Wen Xiaoyan …» Shi Wen habló en voz baja.
Los dos volvieron a guardar silencio.
Después de un largo tiempo, Wen Xiaoyan rompió el silencio.
«Shi Wen, no has estado comiendo bien estos últimos días, ¿verdad? Vamos a comer”. Cambió de tema.
«De acuerdo.»
«Entonces, descansa bien.»
«De acuerdo.»
«Siempre estaré contigo.»
«De acuerdo.»
……
… Ya no había escapatoria. Él había renacido, y Shang Yu también. Durante los últimos tres días, los mensajes de texto de Shang Yu habían sido incesantes. Shi Wen apagó el teléfono y lo tiró a un lado. Se enteró de que el mensaje anónimo de entonces lo había enviado Shang Yu. Incluso su amistad con Wen Xiaoyan fue resultado de la intervención involuntaria de esa persona.
No hay forma de evitarlo…
Shang Yu.
*
Shang Yu lleva tres días parado abajo. La nieve caía pesadamente, pero no sentía frío. Miraba fijamente la ventana oscura e imponente, absorto en la vista.
Era un edificio de apartamentos de lo más común. La gente que iba y venía por el vecindario era mucha, y las miradas de todos eran atraídas por este joven que era extremadamente hermoso. Y todavía más porque detrás de este joven estaba parado un coche de gran lujo de edición limitada del imperio. Tampoco sabían de qué gran familia rica era el joven.
Gu Lin salió del auto y arrojó un trozo de pan en la mano de Shang Yu, «Come algo». Shang Yu fumaba, mirando por la ventana. «¡Mierda!» Gu Lin se enojó. Agarró a Shang Yu por el cuello y acercó su rostro hacia sí.
Algunos transeúntes en la calle exclamaron, pero a Gu Lin no le importó lo vergonzoso que fuera.
«¡Shang Yu!» Apretó los dientes y dijo: «¡Mira cómo te ves ahora!»
Dos hombres con barbas incipientes, cabello desordenado, ojos inyectados en sangre y ojeras. Pero uno tiene una cara enojada y el otro tiene una cara tranquila.
«Se me ha caído el cigarrillo.» Sorprendido por el movimiento repentino de Gu Lin, a Shang Yu se le cayó el cigarrillo, que se había fumado hasta la mitad, sobre la nieve, y la brasa se apagó.
Al escuchar el tono indiferente de Shang Yu, Gu Lin quiso golpearlo en la cara varias veces.
«¡Shang Yu! ¡Ya basta! No le gustas, no le importas, ¡te está evitando! ¡Deja de molestarlo, deja de intentar acercarte a él!.»
Las tres palabras «No le gustas» fueron particularmente duras y finalmente provocaron una onda en los ojos muertos de Shang Yu. Esbozó una sonrisa amarga.
«Gu Lin…» dijo, «Pero me gusta mucho… Es Shi Wen… Me gusta…»
Las pestañas de Shang Yu temblaron. Sacó un cigarrillo con manos temblorosas, pero no pudo encenderlo durante mucho tiempo.
Él ya no me quiere.
Shi Wen ya no me quiere…
Gu Lin miró a la triste persona frente a él, esta persona cuyo cuerpo entero estaba lleno de dolor. Esta persona no era el Shang Yu que él conocía.
«Estás loco.» Gu Lin frunció el ceño y apretó los dientes.
«Sí, estoy loco.» Shang Yu dijo con calma: «He estado loco durante mucho tiempo».
Se había vuelto loco durante décadas.
Mató a su amante con sus propias manos, y Dios le dio la oportunidad de volver a empezar una vez más, pero hizo que mirara con los ojos muy abiertos cómo tomaban caminos separados.
Esto es el castigo divino, ¿verdad?…9
*
Wen Xiaoyan abrió las cortinas y miró a las dos personas que luchaban abajo.
Recordó haber corrido hacia ellos y haber visto a esa persona abatida; al principio no reconoció a Shang Yu.
Shang Yu lo llamó primero.
«¿Puedes decirme cuándo bajes más tarde? ¿Si, Shi Wen está… bien?»
Mirando los ojos sin vida del hombre, esta apariencia decadente es muy diferente del alfa lleno de energía que tenía en sus recuerdos.
Debería haber defendido a Shi Wen, pero al ver a Shang Yu así, sintió una punzada de lástima.
Él no pudo negarse.
Él tampoco podía ver a través de ellas.
越描越黑 (yuè miáo yuè hēi): Es un modismo tradicional de cuatro caracteres. Significa literalmente “mientras más se delinea/pinta algo, más negro se pone”. Se usa cuando alguien intenta dar explicaciones para arreglar un malentendido, pero sus palabras solo empeoran la situación. Traducido de forma fiel y llana como «mientras más lo aclaro más se oscurece».
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.