Yoohyeon y Yerim me llevaron a casa y después volvieron a salir. Al ver lo ocupados que estaban los niños, me sentí culpable por quedarme tranquilamente en casa.
—Entonces… Ejem, ejem.
Me aclaré la garganta sin necesidad y saqué el teléfono y una tarjeta de presentación. Tenía saldo suficiente. A pesar de eso, sentía un poco de nerviosismo y culpabilidad. Con los objetos no me importaba cuánto gastara porque los consideraba una inversión, pero mi valor todavía no era suficiente para comprar simples artículos de lujo.
Al menos podía hacerlo porque era para Yoohyeon. Si hubiera sido para mí, habría preguntado si me había vuelto loco.
—Hola. Sí, soy Han Yoojin, estuve allí hace un rato. Llamo porque quiero encargar un reloj y me dijeron que podía hacerlo a través del mercado para cazadores.
Había conseguido a propósito la tarjeta del encargado del sexto piso debido a esto. Seok Simyeong me había explicado que los mercados oficiales para cazadores de cada país mantenían relaciones de cooperación entre sí, por lo que contactar con el mercado era la manera más cómoda y rápida de comprar artículos extranjeros que no se subastaran. Aunque las comisiones eran elevadas.
—Sí, eso es. Un reloj de pulsera para cazadores que pueda guardarse en el inventario.
—[Actualmente existen cinco marcas en todo el mundo que fabrican relojes personalizados para cazadores. Entre ellas, las más famosas son, como era de esperar, Pa○ Philippe y Va○eron Constantin. Como son relojes mecánicos en los que simplemente se sustituyen las piezas por subproductos de las mazmorras, la reputación de las marcas también se ha mantenido].
Ah… Entiendo. ¿Cómo iba a saber yo algo así? Antes de mi regresión, aunque eran caros, resultaban relativamente comunes. Pero en esta época todavía había pocos lugares que los fabricaban por encargo.
—[En particular, estas dos marcas solo aceptan como clientes a cazadores de clase S. El líder del gremio Seseong llegó a comprar cuatro relojes de Va○eron. Es famoso por utilizar personalmente dos de ellos, un reloj de bolsillo y uno de pulsera, mientras que uno de los otros dos fue enviado como regalo de cumpleaños al jefe Song Taewon].
El encargado del mercado rio mientras decía que aquel día el reloj de cinco mil millones de wones había acabado destrozado.
¿Eso era algo que debía contarse entre risas? Estuve a punto de recibir un mensaje de resistencia al miedo. ¿Qué clase de reloj costaba cinco mil millones de wones…? Los modelos de uso común que yo conocía rondaban los diez millones de wones. Aunque eso también era caro. Bueno, para un hombre que destruía cruceros, cinco mil millones debían de ser apenas el precio de un bocadillo. Me daba lástima el jefe Song, que se había visto involucrado. ¿Qué demonios había hecho?
—[He oído que intentó regalarle el otro al director Han Yoojin, pero, como era de esperar, usted lo rechazó].
—…¿Qué? Si era un regalo para mí, ¿ese también costaba cinco mil millones?
—[No, costaba siete mil quinientos millones. Como se utilizaron subproductos de mazmorras con una durabilidad superior a la de los anteriores, el precio también aumentó].
Así que aquello de entonces costaba siete mil quinientos millones. Vaya. ¿Debería pedirle que me lo devolviera…? No. Primero tenía que conseguir el de Yoohyeon.
Ya lo haría… algún día.
El encargado del mercado continuó hablando con entusiasmo: el Va○eron número seis que poseía Choi Sukwon había desaparecido para siempre, la líder del gremio Breaker había recibido un reloj de pulsera Pa○ Philippe como regalo, cierto cazador francés de clase S coleccionaba relojes para cazadores, el primer reloj para cazadores se había vendido en una subasta por quince mil millones de wones y muchas cosas más.
¿No hablaba demasiado?
—¿Es posible mantener la confidencialidad al realizar el encargo?
—[¡Por supuesto! Sin embargo, debido a la naturaleza del producto, será difícil ocultarlo para siempre. Todos los relojes tienen diseños distintos, así que bastará con que lo utilice una sola vez en público para que lo reconozcan de inmediato].
—Eso no importa. Entonces… ¿Me está diciendo que, si quien realiza el pedido no es un cazador de clase S, no se puede encargar un reloj a las dos marcas más famosas?
—[Así es. No obstante, incluso una persona no despertada puede realizar el pedido si existe la certeza de que lo utilizará un cazador de clase S].
Entonces sería mejor encargarlo a la mejor marca, ¿verdad? No podía permitir que nuestro líder del gremio Haeyeon quedará por detrás de los demás cazadores de clase S. Además, sería su primer reloj. Como todavía faltaba mucho para su cumpleaños, diría que era un regalo atrasado por el Día de la Mayoría de Edad. También le compraría uno a Yerim cuando fuera adulta.
—Quiero encargarlo a Pa○ Philippe. ¿Cómo tengo que hacer el pedido? ¿Cuánto tiempo tardará?
—[Si nos proporciona información sobre la persona que lo utilizará, lo fabricarán a su medida. Si se trata de un regalo, ¿es para el líder del gremio Haeyeon? ¿O quizá para la cazadora Park Yerim o para el líder de Seseong…?]
—Es para el líder del gremio Haeyeon. Quiero un reloj de pulsera… No. —Contuve brevemente la respiración y continué—: Quiero dos con el mismo diseño. Sin embargo, les pido que incorporen el color azul en uno y el color… negro en el otro.
El encargado del mercado me explicó que conoceríamos los detalles después de realizar el pedido. Volví a recalcar que debía mantenerlo en secreto y terminé la llamada.
Dejé el teléfono y retiré la habilidad de Maestro que estaba utilizando sobre Velare.
En cuanto todo se oscureció ante mis ojos, comenzaron a revolotear unos puntos blancos, semejantes a copos de nieve… ¿Estaría empezando a recuperar la vista? Parecía que ya podía percibir un poco la luz.
«Algún día podré dárselo».
Si había ocurrido una vez, también podía ocurrir una segunda. Sin duda podría volver allí. Conociendo el carácter de Yoohyeon, seguramente se habría negado a utilizar relojes hasta el final. No le gustaban las cosas aparatosas.
—Ah, tengo que ir a ver cómo está Sung Hyeonjae.
Los niños dijeron que regresaran por la noche, así que tenía tiempo. ¿Qué hora sería?
—¡Hodu, qué hora es!
[¡La hora actual es las tres y siete de la tarde!]
Me respondió una voz desconocida. Decían que era una inteligencia artificial o algo así: si le preguntabas, respondía toda clase de cosas, ponía música, encendía el televisor y hacía muchas otras cosas sorprendentes.
Yerim la había comprado y hasta le había puesto nombre. Después de instalarla, se pavoneó diciendo que era perfecta para mí, por lo que la pobre e inocente Hodu estuvo a punto de acabar destrozada a manos de Yoohyeon.
Cuando veía cosas así, las nuevas tecnologías de nuestro mundo me parecían más sorprendentes que los objetos de las mazmorras.
De cualquier modo, tenía que ir. Permanecí recostado en el sofá, acariciando a Peace y escuchando el televisor. Solo volví a levantarme cuando ya habían pasado de las cuatro.
—Hodu, apaga el televisor. Peace, cuida bien de Chirpie.
—Kiaang.
—Si llegan Yoohyeon o Yerim, diles que estoy durmiendo.
—Kyaang.
Volví a utilizar la habilidad de Maestro sobre Velare, dejé a Chirpie, que intentaba seguirme con sus pasitos al cuidado de Peace. Me puse la chaqueta de Lynx y activé la habilidad de Sigilo. El apartamento donde dormía Sung Hyeonjae estaba cerca, pero aun así había que caminar una distancia considerable. Esta vez, en lugar de subir a pie por el edificio, utilicé el ascensor de la sección contigua, salí por la ventana del pasillo y, como antes, entré en la vivienda por una ventana.
La casa estaba tan silenciosa como la primera vez que había venido. La cocina que alcancé a ver tampoco mostraba señales de haber sido utilizada. ¿Habría permanecido dormido todo el tiempo sin despertar ni una sola vez?
—Señor Sung Hyeonjae, ¿está dormido?
No habrá ocurrido nada, ¿verdad? Avancé mientras hablaba deliberadamente en voz alta. Velare dejó escapar un pequeño siseo inquieto.
Yo tampoco tenía un buen presentimiento. Activé a Eunhye y abrí la puerta del dormitorio.
Vi a un hombre durmiendo tranquilamente en medio de la cama. Se escuchaba el sonido bajo y regular de su respiración. Se encontraba exactamente igual que la última vez que lo había visto. El atrapasueños también seguía colgado allí, con las plumas arrugadas. Si hubiera despertado en algún momento, conociendo el carácter de Sung Hyeonjae, seguramente lo habría arreglado. Sobre todo si lo había hecho personalmente.
De todos modos, seguía durmiendo bien. ¿Ya podía volver a casa? Esto se sentía un poco anticlimático.
¿Debería despertarlo y decirle que comiera algo? La última vez vi que tampoco había mucha comida en la cocina, así que simplemente…
Zum.
Mis oídos vibraron ligeramente. Y entonces…
—¿Qué…? ¿qué ocurre?
—¡Shhh!
Mi cuerpo se elevó en el aire. ¿Telequinesis? ¿Control de la gravedad? Fuera lo que fuera, era un poder que no conocía. Al mismo tiempo, la detección térmica captó un movimiento.
—¡Escóndete!
Agarré a Velare, que se encontraba sobre mi hombro, y la lancé hacia una esquina del dormitorio. En cuanto la separara de mi cuerpo, dejaría de estar protegida por Eunhye, así que era mejor enviarla a refugiarse lejos. Inmediatamente después, alguien me sujetó del brazo. Lo apretó con fuerza y tiró de mí hacia la cama.
Mientras me arrastraban, saqué la pistola con la mano que tenía libre y apunté hacia su frente lisa.
—¿Todavía está medio dormido?
Sung Hyeonjae me contempló desde arriba. El brazo que mantenía firmemente sujeto me dolía un poco. Desde una esquina del amplio dormitorio, Velare miraba en nuestra dirección y su perspectiva me mareaba. Estoy bien, así que cálmate. Deja de mover la cabeza.
—Señor Sung Hyeonjae.
Aunque estaba justo delante de mí, no podía ver bien su expresión porque la mirada de Velare estaba inclinada. Sung Hyeonjae abrió la boca.
—¿Sung Hyeonjae?
…Repitió el nombre con aparente desconcierto, dejándome tan perplejo que casi perdí la fuerza de la mano que sostenía la pistola.
No me digas que otra vez tenía problemas con la memoria… Espera.
«Una habilidad desconocida».
En aquel lugar solo estábamos Sung Hyeonjae, Velare y yo. Y, con toda probabilidad, Sung Hyeonjae había sido quien utilizó aquella habilidad. Sin embargo, nunca había oído decir que poseyera una habilidad de control gravitatorio, telequinesis o cualquier otra capaz de hacer levitar a alguien.
Más que haber ocultado una habilidad que también resultaba útil en la vida cotidiana…
—Yo soy…
—¡No, no! ¡No lo diga! —Interrumpí apresuradamente a Sung Hyunjae—. Es Sung Hyeonjae. Sung Hyeonjae. Me refiero a usted: es Sung Hyeonjae, el líder del gremio Seseong. Borre cualquier otro pensamiento. Es Sung Hyeonjae, un grandioso cazador de clase S, líder de un gremio y también mi compañero. Su cumpleaños es el 30 de agosto y este año, el día de su cumpleaños, destruyó un crucero.
Probablemente Sung Hyeonjae no había perdido la memoria. Más bien, parecía que había surgido una memoria o personalidad que no pertenecía al mundo actual. La de otro mundo, donde poseía un nombre distinto y algunas de sus habilidades también eran diferentes.
Seguramente las habilidades básicas optimizadas, como la previsión de combate o la electricidad, serían iguales, pero las demás no.
Incluso Yoohyeon había obtenido una habilidad nueva a pesar de que únicamente habíamos retrocedido en el tiempo dentro del mismo mundo. Naturalmente, el Sung Hyeonjae de otro mundo habría poseído habilidades diferentes, y una de ellas debía de ser aquella habilidad parecida a la telequinesis que acababa de utilizar.
Al ordenar todo lo que se había acumulado en su interior, había terminado apareciendo algo que no correspondía. Por supuesto, el hombre que tenía delante también debía de ser Sung Hyeonjae, pero aun así…
—Sung. Hyeon. Jae. Vamos, repita después de mí: “Soy Sung Hyeonjae. Soy el líder del gremio Seseong. Pagaré diez veces la deuda que tengo con Han Yoojin. Me comeré todo lo que me dan, hasta los bordes del pan de molde…”.
—Eso no me gusta.
Al oír aquella respuesta inmediata, guardé la pistola en el inventario con alivio.
¿Tanto odiaba los bordes del pan que aquel disgusto había conseguido devolverle la memoria? Tal vez debería colocar ante su altar funerario, uno tras otro, bordes de pan fritos, bordes de pan secos, bordes de pan tostados y bordes de pan quemados.
Velare observó cautelosamente la situación y se arrastró poco a poco hacia la cama. Cuando llegó justo al lado, mi visión quedó obstruida durante unos instantes. La detección térmica seguía funcionando, pero, como era natural, no podía mostrarme la expresión de mi oponente, así que me sentí un poco intimidado.
Al fin y al cabo, una figura enorme cuyo rostro no podía distinguir con claridad me tenía sujeto. Si no poseyera resistencia al miedo, quizá me habría acobardado un poco.
—Tus ojos. —La mano de Sung Hyeonjae se acercó como si fuera a tocarme los ojos—. ¿Fue por mi culpa?
—Si analizamos las causas, sí. Se recuperarán como la vez anterior, así que no tiene que preocuparse.
—Parece que no puedes ver en absoluto. No me gusta contraer deudas de esta manera —murmuró Sung Hyeonjae.
Aun así, su situación era mejor que la del jefe Song, quien había llegado a ofrecer incluso su vida.
—Mira con mi ojo derecho.
—¿Qué?
—Ya lo aposté una vez.
Espera, ¿de qué está hablando? Velare asomó ligeramente la cabeza por encima de la cama. Por fin pude ver el rostro de Sung Hyeonjae. Tenía una expresión indiferente, tan serena como siempre.
—Le cederé el ojo izquierdo al joven maestro.
—¿Y por qué aparece nuestro Yoohyeon en esta conversación?
—Porque, si los acaparará para mí solo, sin duda se enfadaría. Si se trata del joven maestro, te entregará el suyo con gusto.
Bueno… Mmm. Lo peor era que realmente parecía capaz de hacerlo y eso me volvía todavía más loco. Aparté a Sung Hyeonjae y me incorporé. Velare trepó rápidamente hasta mi hombro.
—No los necesito. Ya estoy empezando a percibir la luz y, si llega a ocurrir, aunque jamás recupere la vista, no tomaría los ojos de otra persona… Uf, no haría algo así. Preferiría conseguir y criar un monstruo para que se convirtiera en mis ojos.
Incluso ahora, si utilizaba la habilidad de Maestro, no sufría demasiadas molestias.
—Además, si pierde un ojo, su capacidad de combate disminuirá. ¿Por qué sufriría semejante pérdida por mi culpa?
—Si tuviera que elegir, escogería a Han Yoojin.
—Le agradezco sus palabras.
—Objetivamente, resultaría mucho más ventajoso obtener las habilidades de Han Yoojin.
Bueno, eso era cierto. No, para empezar, tampoco pensaba entregarme por completo a cambio de un solo ojo. Dejé a un lado las tonterías y miré seriamente a Sung Hyeonjae.
—¿De verdad se encuentra bien? No aparecerá de repente algún emperador de quién sabe qué país, ¿verdad?
—Por ahora, parece que estoy bien.
Mientras hablaba, volvió a mostrar poco a poco señales de sueño. ¿Tenía que dormir más?
—Por si acaso, ¿quiere que le escriba su nombre en la palma? Extienda las manos.
Saqué un bolígrafo del inventario y escribí en letras grandes “líder del gremio Seseong” en su mano derecha y “Sung Hyeonjae” en la izquierda.
—Dentro de tres días será Chuseok. Si despierta para entonces, le traeré algunos jeon. También puede venir usted. Por el momento, pensamos jugar una partida sana de yutnori.
Aunque, cuando se trata de festividades, lo apropiado es jugar a emparejar dibujos. ¿La predicción de combate también funcionará con el hwatu?
*** *** ***
Yo también había enviado regalos de Chuseok, pero el criadero recibió muchos.
No solo enviaron obsequios los grandes gremios; también llegaron de algunos gremios pequeños y medianos que apenas conocía. Asimismo, había muchos regalos enviados a título personal y no en nombre de un gremio. No solo Kang Soyoung: incluso Riette, diciendo que Soyoung le había contado lo ocurrido, hizo que entregaran una daga clavada en una cesta de flores.
Agradecía la daga de clase A, pero una cesta de flores… Parecía que había entendido algo mal.
Por supuesto, el lugar donde se acumuló la mayor cantidad de regalos fue la herrería de Myeongwoo. Llegaron tantos obsequios de toda clase que llenaron y desbordaron el almacén del sótano del edificio. Incluso tuvieron que contratar personal por separado para encargarse de ellos.
—¿Qué vas a hacer con todo eso?
Ante mi pregunta, Myeongwoo también mostró una expresión ligeramente incómoda.
—Primero revisaremos que no haya objetos peligrosos. Después, quizá conservemos únicamente una lista de quienes los enviaron y donemos el resto. También hay muchos alimentos.
—Por cierto, tú… ¿Qué piensas hacer durante la festividad?
Lo normal sería que regresara a casa, pero la relación de Myeongwoo con su familia no solo era mala, sino que prácticamente había cortado los lazos con ella.
Se lo pregunté de forma indirecta. Originalmente no habían llegado al extremo de cortar relaciones, pero parecía que habían discutido después de que Myeongwoo apareciera en televisión. No me había contado los detalles, pero podía imaginarlos más o menos. Era una historia común, ¿no? Una persona que triunfaba por sus propios esfuerzos y los familiares de esa persona….
—Yo, bueno…
—Si no vas a ir a ningún otro lugar, ven a visitarnos. La noche anterior a Chuseok haremos songpyeon. Mañana tenemos que ir a la estación de televisión para dar el saludo de la festividad. ¿Quieres acompañarnos? Seguro que te recibirán encantados.
Yoohyeon continuó mostrándose reacio hasta el final, pero conseguí persuadirlo de alguna manera con un: “¡Quiero ver a mi dongsaeng vestido elegantemente con un hanbok mientras da un saludo festivo por televisión! Hagámoslo solo una vez en Chuseok y otra en el Año Nuevo Lunar. Así podré grabarlo y verlo una y otra vez”. Eso había funcionado.
—¿Yo también?
—Si no tienes nada urgente que hacer.
—No es que esté ocupado, pero… —Myeongwoo me miró de reojo.
Para ser más exactos, fijó la mirada en las gafas de sol que llevaba puestas. Parecía que aquellas gafas repentinas le resultaban sospechosas.
Myeongwoo todavía no sabía lo ocurrido con mis ojos. Ya empezaba a ver, aunque fuera de forma borrosa, y pensé que no había necesidad de contárselo y aumentar sus preocupaciones… Tampoco quería duplicar la cantidad de cosas por las que me regañaría. Aun así, tendría que confesarle lo del grabado de maná y explicarle aproximadamente las circunstancias.
Sería mejor mostrarle primero el grabado para que me regañara un poco menos antes de introducirme el fragmento del corazón en la espalda.
—También me comuniqué con Noah-ssi y le dije que viniera si no tenía nada más que hacer, pero parecía indeciso.
—¿Voy y lo traigo, aunque tenga que obligarlo? Seguramente será mejor que dejarlo solo.
—¿Verdad que sí?
En parte se debía al estado de mis ojos, pero últimamente tampoco había tenido oportunidad de encontrarme con él. Teníamos que hablar adecuadamente tanto de su habilidad de reducción de tamaño como de otras cosas.
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