La aldea Hu ya no era habitable. Wang Ge y los otros cuatro no habían regresado a su secta, y si la Secta Qingfeng notaba que algo andaba mal, sin duda enviaría a alguien a buscarlos. Además, ya no había motivo para quedarse allí.
You XiaoMo se giró para mirar al anciano que estaba allí de pie, completamente exasperado. Tenía más de cien años y seguía siendo tan problemático.
—No me iré —dijo el abuelo Weng, soltándose de su mano, aunque no lo consiguió.
You XiaoMo dijo con resignación: —Abuelo Weng, no sea terco, por favor. La aldea Hu ya no es segura.
El abuelo Weng se sentó en el suelo. —Hasta que no me vengue, no me iré de la aldea Hu.
You XiaoMo apretó los dientes. «Está claro que confías en que voy a ser débil de corazón.»
Pero, efectivamente, no podía quedarse de brazos cruzados viendo cómo aquel anciano moría en la aldea Hu. Durante los días que habían convivido, había llegado a comprender en cierta medida la terquedad del abuelo Weng. Cada mañana, el abuelo Weng iba siempre al cementerio a ver a sus hijos, nietos y nueras, sin mostrar alegría ni tristeza en su rostro. Probablemente ya no le quedaban lágrimas que derramar.
—Está bien, me rindo. ¡Vámonos! —dijo You XiaoMo, ayudando al abuelo Weng a levantarse sin poder hacer otra cosa.
El abuelo Weng vaciló un instante y entreabrió un poco más sus ojos. —¿Vas a ayudarme a vengarme?
You XiaoMo respondió: —Prometo ayudarlo, pero no puedo garantizar que lo conseguiré. Haré todo lo posible. Cuando me enfrente a un peligro, priorizaré mi seguridad.
—¡Bien!
El abuelo Weng no era una persona que pidiera más de lo debido. El otro ya había aceptado ayudarlo; si él fuera más exigente, estaría abusando de su edad. Por lo tanto, se aferraría a cualquier esperanza que tuviera.
Así, el joven y el anciano finalmente abandonaron la aldea Hu.
Poco más de media hora después de que se marcharan, un grupo de visitantes inesperados llegó a la vacía aldea Hu. Llegaban con gran ímpetu y no como si solo estuvieran de paso.
—Qué extraño. ¿Cómo es que este pueblo no tiene ni un solo habitante? La última vez que vinimos había varios cientos de personas —dijo un hombre calvo, mientras se acariciaba la cabeza lisa con cara de asombro.
Un hombre vestido con ropas elegantes, pero con una expresión algo cruel, avanzó unos pasos y dijo con indiferencia: —No te preocupes por los aldeanos. ¿Dónde está ese lugar que descubriste?
El calvo señaló inmediatamente la colina detrás de la aldea Hu. —Está justo ahí.
Y acto seguido, los guió personalmente hacia allí.
—¡Alto! —Justo cuando pasaban junto a cierta casa, el hombre se detuvo de repente y giró la cabeza hacia la puerta cerrada. —Dentro hay un fuerte olor a sangre.
El calvo tomó su martillo de hierro, se acercó sigilosamente a la puerta, levantó el martillo y golpeó la frágil entrada. Con un gran estruendo, las dos puertas quedaron hechas añicos, revelando la escena del interior.
Eran Wang Ge y sus cuatro compañeros, que llevaban muertos más de una hora y tenían la cabeza rota a golpes.
El calvo miró de inmediato al hombre.
—Joven maestro, los reconozco. Parecen ser de la Secta Qingfeng.
—¿Por qué habría gente de la Secta Qingfeng muerta aquí? —preguntó el hombre sin mostrar expresión alguna.
—No lo sé con certeza, pero he oído que a la Secta Qingfeng le gusta obtener pequeñas ganancias y que a menudo envía a sus discípulos a buscar lugares aptos para cultivar hierbas espirituales. Esta aldea Hu probablemente era uno de esos lugares. Quizás se encontraron con algún gran contratiempo —explicó el calvo.
El hombre cambió repentinamente de expresión. —Llévame rápido a ese lugar que descubriste.
El calvo no supo por qué el Joven maestro había cambiado de opinión tan de repente, pero cuando entraron en la cueva que él había descubierto, lo comprendió al instante.
Un pequeño campo de hierbas espirituales; las hierbas, que habían estado creciendo vigorosamente, habían desaparecido.
—¿Cómo puede ser? —el calvo se quedó atónito.
El rostro del hombre se ensombreció.
No esperaba que, con solo llegar unos días tarde, todas las hierbas espirituales hubieran desaparecido sin dejar rastro. El hombre no dudó de las palabras del calvo; este no se atrevería a mentirle. Así que alguien había extraído las hierbas antes que ellos. Para poder extraer hierbas espirituales de alto nivel, esa persona debía ser un maestro alquimista, y de alto nivel, además.
El calvo miró al Joven maestro con preocupación, y al ver que no tenía intención de regañarlo, se sintió aliviado.
—Joven maestro, en mi opinión, quien extrajo las hierbas espirituales es muy probablemente el mismo que mató a los de la Secta Qingfeng. Además, la repentina desaparición de los aldeanos de la aldea Hu también es muy extraña.
—Envía inmediatamente a alguien a investigar. Tienen que encontrar al que extrajo las hierbas espirituales —dijo el hombre, con una mirada que desprendía un leve brillo siniestro.
—Sí, Joven maestro. Por cierto, ¿deberíamos informar a la Secta Qingfeng sobre la muerte de esos hombres? —el calvo pensó que podrían aprovechar la mano de la Secta Qingfeng para investigar. Además, como la Secta Qingfeng conocía mejor a los aldeanos de la aldea Hu, la investigación sería mucho más rápida.
—Puedes hacerlo, pero no deben enterarse de nada sobre las hierbas espirituales.
—Su subordinado lo comprende.
Por otro lado, aunque You XiaoMo había accedido a ayudar a los parientes del difunto Weng Gong a vengar sus muertes, Weng Gong era bastante anciano, y seguirlo sería una carga. Así que, después de pensarlo bien, decidió que Weng Gong se estableciera primero.
Los rasgos del abuelo Weng eran bastante distintivos. Si los de la Secta Qingfeng llegaran a seguirlos, sería difícil que no lo encontraran. Por ello, You XiaoMo buscó expresamente un pueblo muy alejado de Hu, lo instaló temporalmente allí y luego se marchó.
Antes de partir, el abuelo Weng lo tomó de la mano y no quiso soltarlo.
You XiaoMo le aseguró en repetidas ocasiones que ayudaría a vengarse, y sólo entonces aceptó soltarlo.
En la dirección por la que él se marchó, el abuelo Weng permaneció allí mirando durante mucho tiempo. Cuando You XiaoMo volvió la cabeza, aún pudo ver su figura encorvada.
Si él fuera ese anciano, también dudaría de si un desconocido sin ningún vínculo cumpliría realmente la promesa que le había hecho. No tenía ninguna obligación, ni mucho menos responsabilidad.
Caminó solo por el camino…
La bestia devoradora de metal y los insectos de alas doradas parecían tener hiperactividad: saltaban arriba y abajo delante de él, volaban de un lado a otro y se perseguían jugando.
You XiaoMo dejó de sentirse triste de repente.
La verdad es que había estado en el pueblo Hu unos seis o siete días. Ling Xiao debería haber ido a buscarlo mucho antes. Pero seguramente no imaginó que él estaría en un pueblo pequeño. No sabía si se habrían cruzado sin encontrarse.
Pensando en esto, You XiaoMo sacó la piedra de transmisión de voz. Intentó usarla, pero no obtuvo respuesta. Parecía que Ling Xiao no estaba en la Ciudad Xingluo, y la distancia entre ambos superaba el alcance efectivo de la piedra.
You XiaoMo suspiró y guardó la piedra de transmisión. En ese momento, le llegó el sonido de unos cascos de caballos. Se giró y vio una gran caballería que se acercaba, levantando mucho polvo amarillo.
—Xiao Jin, Xiao Ping, Xiao Pong, viene gente. ¡Regresen rápido! —dijo You XiaoMo apresuradamente a los tres que todavía estaban jugando en el camino. A los insectos de alas doradas les había puesto nombre como Ping-Pong: el macho se llamaba Xiao Ping y la hembra Xiao Pong. Como temía que alguien los reconociera, normalmente no los dejaba salir cuando había gente cerca.
La bestia devoradora de metal se encogió hasta convertirse en una mascota en miniatura y se metió en su ropa.
Los insectos de alas doradas, cuyo cuerpo era muy pequeño, también se introdujeron después.
En los momentos clave, eran muy obedientes.
La caballería llegó rápidamente hasta él. You XiaoMo se tapó la nariz y la boca y se apartó al borde del camino. Pensó que seguirían su camino, pero, para su sorpresa, el hombre que iba al frente tiró de las riendas de repente y se detuvo delante de él. Desde lo alto de su caballo, lo miró con desprecio.
—Levanta la cabeza —le ordenó el hombre a lomos del caballo.
You XiaoMo sintió un destello de sorpresa en sus ojos, pero no quería buscarse problemas, así que obedeció y levantó la cabeza.
El hombre frunció el ceño. —¿Cómo te llamas?
You XiaoMo respondió: —Me llamo Ling Xiaoxiao. [1]
El hombre extendió la mano hacia uno de sus subordinados, quien puso rápidamente un rollo de papel en su mano. Luego lo desplegó delante de You XiaoMo. En él había un retrato de una persona.
—¿Conoces a este hombre?
You XiaoMo contuvo con todas sus fuerzas las ganas de torcer la boca. Con el rostro inexpresivo, dijo: —No lo conozco. ¿Podría decirme qué ha sucedido?
El hombre alzó una ceja. —Hace siete días, este hombre causó un gran escándalo en la Ciudad Yuxian. Se llama Lin Xiaomo, un nombre muy parecido al tuyo. ¿Estás seguro de que no lo conoces?
You XiaoMo dijo: —Estoy seguro de que mis padres solo tuvieron un hijo, y ese soy yo.
El hombre dijo de repente: —Yo nunca dije que ese Lin Xiao Mo fuera hombre. ¿Cómo supiste que lo era?
«¿Estaba buscando pelea?»
You XiaoMo pensó para sus adentros, y luego respondió: —Usted me malinterpreta. Soy hijo único, no tengo hermanos. Además, ese nombre suena a nombre de hombre. Creo que mucha gente, al oírlo, pensaría instintivamente que es un hombre.
«El verdadero Xiaomo está aquí. ¡Abra bien los ojos y mire bien, yo soy hombre!»
El hombre lo miró fijamente durante unos segundos y luego retiró la mirada. Apretó con fuerza el vientre del caballo con ambas piernas, soltó un grito y al instante se alejó a toda velocidad. La caballería que venía detrás lo siguió rápidamente.
You XiaoMo fue cubierto por el polvo que levantaron los caballos al partir. No pudo evitar soltar una maldición. Si se iban a marchar, al menos avisen. Esperó hasta que la caballería se redujo a un punto en la distancia, y entonces se dejó caer sentado en la hierba.
Hace siete días, Lin Xiaomo, y el rostro conocido en aquel retrato.
El rincón de la boca de You XiaoMo finalmente se contrajo. Si esa persona no era Ling Xiao, se habría suicidado para expiar sus pecados.. Nunca imaginó que Ling Xiao hubiera sido teletransportado a la Ciudad Yuxian, causó tal conmoción solo para hacerle saber que había llegado. Lin Xiaomo, en realidad era Ling Xiaomo, ¿verdad?
Sin embargo, no esperaba que Ling Xiao hubiera pensado en la misma estrategia que él.
Cambiar el nombre a uno que ambos pudieran relacionar, y también transformar el rostro en uno que ambos conocieran bien. Pero el rostro que Ling Xiao había elegido era especialmente terrible: resultó ser Qiu Ran. Si no fuera por el nombre de Lin Xiaomo, habría sospechado sin duda que Qiu Ran ya había llegado al continente Tongtian.
Lo que You XiaoMo no sabía era que esta acción de Ling Xiao acabaría perjudicando a Qiu Ran en el futuro.
Nota de la traductora:
[1] Ling Xiaoxiao: Ling (凌) en Ling Xiao, el Xiao (小) del medio en You XiaoMo y el Xiao (霄) del tercero en Ling Xiao.
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