Al final, fue Devil quien apartó primero la mirada, fingiendo que había sido un cruce fortuito.
Ambos suspiraron casi al mismo tiempo, aliviados. Y sin embargo, en sus corazones quedó un rastro de decepción. Sheng Yi quizá no comprendiera el origen de esa extraña sensación de pérdida, pero Devil sí: sabía muy bien de donde provenía.
La trama, al menos por ahora, parecía haber llegado a su fin. Devil ya no se preocupaba demasiado por si sus gestos coincidían con los de su comportamiento pasado. Se sentía como un tarro agrietado: roto, pero aún capaz de contener algo. Lo único que necesitaba era mantener su personalidad consistente; lo demás, podía dejarlo pasar. ¿Quién sabía si este universo paralelo les tenía preparado otro inesperado “accidente de reencuentro”?
El reloj marcó las ocho en punto. Devil recordó que, en el pasado, solía abandonar aquel bar exactamente a esa hora. Así que, fiel al recuerdo, decidió marcharse primero. Sheng Yi, cuya misión en Naraka consistía en vigilarlo, encontraría tarde o temprano otra oportunidad para acercarse. Él, en cambio, no pensaba crear las condiciones para ser observado. Sin mirar una sola vez hacia la esquina donde Sheng Yi permanecía, Devil abandonó el bar puntual a las ocho.
Diez metros más adelante, se detuvo frente al reflejo de una tienda y comprobó lo evidente: Sheng Yi lo seguía a una distancia precisa, ni demasiado cerca ni demasiado lejos. Confirmado el hecho, en lugar de tranquilizarse, Devil sintió cómo el corazón se encogía.
Casi todo en aquella mazmorra coincidía con lo que recordaba. Sheng Yi había llegado a Naraka con la misión de seguirlo y lo estaba esperando en ese bar sin nombre, igual que en su memoria. Sin embargo, pequeños detalles imprevisibles se interponían, como notas discordantes en una partitura bien ensayada.
Para Devil, aquello se parecía demasiado a una obra de teatro. El director ya había repartido papeles, indicado posiciones y preparado la escenografía; los clientes del bar, los transeúntes en la calle, todos eran simples extras. Pero a veces, por improvisación o capricho, un actor se salía del guión y trataba de robarse el espectáculo. El grandullón de antes era justo eso: un extra mediocre que de repente intentaba convertirse en protagonista. ¿Acaso no había eclipsado, aunque fuese por un instante, a uno de los verdaderos personajes principales?
Pero la pregunta era otra: ¿qué buscaba la mazmorra con semejante dramatismo? ¿Acaso solo evaluaba si los actores se ajustaban al guión para declarar válida la representación? Devil dudaba que fuera tan simple.
En el universo paralelo anterior, entrar en la línea temporal no acarreaba castigo alguno. Aquí, en cambio, incluso cuando intentaba reproducir fielmente el pasado, la copia parecía añadir giros dramáticos por su cuenta. Si este escenario funcionaba así, no merecía ser clasificado como una copia de nivel B, sino como una de rol, de nivel D o E.
Entonces, ¿qué significaba realmente una copia con “reencarnación”?
De pronto, Devil se detuvo en seco, como alcanzado por una idea fulgurante.
La copia había dicho: si encuentras al verdadero Sheng Yi, podrás abandonarla.
Siguiendo la misma lógica, la misión de Sheng Yi debía de ser encontrar a su verdadero yo.
Entonces surgía una duda crucial: ¿viajaban ambos por los mismos universos paralelos, en la misma línea temporal?
Si no era así, él era el único verdadero protagonista en este escenario. Sheng Yi y todos los demás —los transeúntes, los extras, los figurantes— serían solo procesos fijos de la mazmorra, nada más que sombras programadas.
Por lo tanto, el método auténtico para superar esta prueba no consistía en seguir el guión ciegamente, sino en lograr que ambos coincidieran en el mismo universo paralelo, en la misma línea temporal. Solo entonces podrían desempeñar sus papeles de verdad, sin depender de lo que la mazmorra dictara.
¡Por eso esta mazmorra resultaba tan endemoniadamente difícil!
Aunque los 15 universos paralelos no eran tantos, en esos más de veinte años de líneas temporales —tanto las que se cruzaban como las que no se cruzaban entre ambos—, ¿cómo podría uno saber en qué punto exacto se encontraba el otro?
En esas condiciones, la mazmorra no era más que un problema de probabilidad: adivina en qué instante del tiempo están tus compañeros. Y con eso, la dificultad ya no correspondía a un Nivel B; era prácticamente irresoluble. Incluso conociendo la forma de superarla, no existía garantía alguna de que los demás compartieran las mismas deducciones ni de que coincidieran en el mismo lugar y momento.
De ahí que la hipótesis de los quince universos paralelos completos no pareciera del todo real. Para equilibrar las probabilidades de éxito, la mazmorra debía ofrecer algún tipo de pista… una que, probablemente, él aún no había encontrado. Tal vez Sheng Yi, en cambio, ya hubiera descubierto el verdadero método para completarla, oculto en algún simple juego de palabras dentro de la descripción inicial.
Con ese pensamiento, Devil retomó la marcha. Su figura alta y las largas zancadas lo llevaron de regreso en apenas cinco minutos a su residencia. Miró hacia atrás: Sheng Yi se había detenido en un callejón apartado, demasiado lejos para verlo con claridad.
Ahora que intuía cuál era la estrategia correcta, comprendió que lo mejor era permanecer en ese universo paralelo y en ese momento específico. A pesar de todas las conversaciones sobre viajes temporales sin restricciones, si realmente pretendían completar la misión, lo lógico era elegir un marco significativo, como el instante de su primer encuentro.
Si a él le apeteciera regresar a la dinastía Ming para contemplar el verdadero rostro de Zhu Yuanzhang (*), la mazmorra nunca lo permitiría. Aquellos periodos irrelevantes para su historia no estaban disponibles: ningún jugador tendría tiempo de viajar siglos atrás para enredarse en una aventura milenaria con Yang Guifei (*). En resumen, la mazmorra no permitía caprichos tan vagos.
(*) Zhu Yuanzhang fue fundador y primer emperador de la dinastía Ming, gobernó entre 1368 y 1398. Su nombre imperial era Hongwu.
(*)Yang Guifei (nacida Yang Yuhuan, c. 719-756) fue una consorte imperial de la dinastía Tang y una de las figuras más célebres de la historia china. Es recordada tanto por su relación con el emperador Xuanzong como por su enorme influencia cultural, convirtiéndose en una de las Cuatro Grandes Bellezas de la antigua China.
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De hecho, aunque la IA 666 hablaba de una teletransportación aleatoria, Devil sospechaba que la réplica había fijado con precisión el universo actual al que decidió llamar “número 2” dentro de esos hipotéticos 81 universos. Y lo había anclado justo al punto temporal de su primer encuentro con Sheng Yi. Como no se especificaban año, mes, día ni segundo exactos, el sistema tomó una estimación aproximada. De lo contrario, él habría reaparecido directamente en el bar donde se conocieron y no en su destartalada vivienda. Esa falta de precisión solo la entendía ahora.
En cambio, el primer universo paralelo que visitó “el número 1” lo había llevado hasta la época de preparatoria de Sheng Yi. Aquel joven claramente no era real, sino una réplica construida a partir de recuerdos o alguna otra tecnología avanzada. Su comportamiento era el resultado del análisis de la mazmorra sobre los pensamientos y acciones de Sheng Yi en aquel entonces. Pero, al irrumpir él como un forastero, el sistema se vio forzado a improvisar. Por eso, el Sheng Yi adolescente y el actual parecían tan diferentes: no eran, en esencia, la misma persona.
De todo ello, Devil concluyó algo inquietante: Sheng Yi había sido probablemente transportado a otro universo paralelo durante esa primera escena, convirtiéndola en un espectáculo para un solo actor.
Ahora, su única tarea era asentarse y esperar a que Sheng Yi lo encontrara. Dudaba que Sheng Yi hubiera llegado a las mismas conclusiones que él; probablemente seguía buscando a ciegas sin haber descubierto todavía el verdadero método para superar la mazmorra. Por eso, permanecer quieto era la forma más segura de evitar que ambos siguieran perdiéndose en universos paralelos distintos.
Entonces, la voz de AI666 resonó de golpe en sus oídos:
—Felicitaciones a F-DQ666-0001 por descifrar el trasfondo real de la mazmorra y obtener el objeto especial Ojo de Horus. El objeto será entregado al final de la instancia.
Por alguna razón, Devil percibió un matiz extraño en aquella voz mecánica. Un ligero crujido, casi como si la propia IA estuviera… ¿irritada?
No se equivocaba. AI666 hervía de frustración [(ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻ ]. La transmisión de la mazmorra había fallado y la responsabilidad recaía por completo en él. La mazmorra de nivel B Reencarnación era considerada de alto rango dentro del Plan de Salto, una auténtica pesadilla para casi todos los jugadores. A lo largo del tiempo, saltadores de otras civilizaciones también habían llegado hasta ella… y casi siempre habían fracasado. Los escasos que lograron salir vivos no pudieron ofrecer pistas concretas. Así, hasta ese momento, innumerables saltadores jamás habían descubierto una verdadera estrategia para esta prueba.
Por miedo a esa alta tasa de fracaso, muchos preferían enfrentar las mazmorras de nivel B en solitario antes que arriesgarse en grupo.
En cuanto a las estrategias, había un problema oculto en el Plan de Salto que pocos conocían: las mazmorras podían superponerse. No se cerraban tras ser abiertas una vez; al contrario, la mayoría se actualizaba continuamente, como escenarios de un juego en bucle. El número total de mazmorras era limitado y miles de saltadores ya habían pasado por ellas. Era habitual que distintos jugadores entraran en la misma mazmorra en momentos distintos.
Sin embargo, para este grupo en particular, eso no era un factor. Apenas habían recorrido unas cuantas instancias; los más experimentados apenas iban por su cuarta mazmorra. La posibilidad de solapamiento, en su caso, era mínima. Y aún si se diera, podían intercambiar información y compartir supuestas estrategias, algo que el Plan de Salto rara vez regulaba.
Pero Reencarnación era diferente. Esta mazmorra carecía de toda guía fiable, lo que la volvía casi comparable a esas instancias de nivel S que deciden la vida o la muerte de civilizaciones enteras.
Un veterano que la había sobrevivido resumió la experiencia con amargura:
—En la mazmorra Samsara (*), empezar es cuestión de adivinar y terminarla es cuestión de mentir.
(*)Samsara (del sánscrito saṃsāra, “fluir” o “deambular”) es el concepto del ciclo continuo de nacimiento, muerte y renacimiento presente en varias religiones de la India, especialmente el hinduismo, el budismo, el jainismo y el sijismo (con interpretaciones distintas).
En términos simples, el samsara es la idea de que los seres vivos no viven una sola vida, sino que renacen una y otra vez. La forma en que una persona renace depende de su karma, es decir, de las consecuencias de sus acciones, intenciones y comportamiento.
En términos budistas sería la rueda de reencarnación.
Ni siquiera él entendía del todo cómo había conseguido superarla.
Y, sin embargo, ahora el velo de esta mazmorra estaba siendo arrancado… nada menos que por ese infame y poco sentimental Devil. Con sus deducciones, el verdadero rostro de Samsara quedaba expuesto ante todos.
Ese pensamiento heló los circuitos de AI666. El saltador desconocía que él, la IA, mantenía contacto directo con los planificadores de las mazmorras. Y lo peor era que su jefe —el único arquitecto de Samsara, además de figura de alto rango en la Alianza— no toleraba errores.
Si llegaba a enterarse de que alguien había resuelto sus acertijos, su furia sería incalculable. Aquel maestro incluso había apostado con otro planificador que ningún saltador de nivel bajo lograría descifrar el verdadero trasfondo de Samsara. Ahora no solo había perdido la apuesta, sino también un valioso tesoro.
AI666 temblaba al pensarlo: ¿sería devuelto al contenedor de reciclaje como castigo?
AI666: La IA entra en pánico, pidiendo consejo en línea sobre cómo sobrevivir a la ira de su maestro… qAq
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Nota del autor:
Este capítulo se centró en el análisis de la mazmorra. Devil ha sido el primero en descubrir la verdad, poniendo a AI666 en un aprieto monumental. La incógnita sigue siendo: ¿en qué universo paralelo se encuentra Sheng Yi ahora? ¿O acaso está más cerca de lo que creemos?
A partir de aquí, la trama avanzará de lleno. Con el método real para superar la mazmorra sobre la mesa, la conclusión del lado de Devil comienza a vislumbrarse.
Más adelante escribiré también sobre Sheng Yi: sus luchas, su endurecimiento a manos de otros y lo que lo llevó a convertirse en quien es.
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Nota de traducción/edición:
El uso de 15 u 81 universos paralelos nos llevó a plantearnos una gran duda: ¿era por error o había una posible justificación de su uso en la historia?.
Hemos llegado a la conclusión de que podría ser una distinción intencional dentro de la lógica interna de la historia
Bajo esta lectura, 15 sería un subconjunto relevante dentro del total de 81 — no una contradicción, sino dos capas distintas del mismo sistema (el “universo total posible” frente a los “puntos de encuentro significativos”).
También es posible que sea un detalle que se resuelva más adelante, o que efectivamente sea un simple error de continuidad del autor.
Ahí lo dejamos.
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