El autor tiene algo que decir:
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¡Beso~!
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Cuando Igarashi Ichiro entró en el juego, todos —excepto Sheng Yi, que ya había sufrido en sus manos, y Devil, que conocía la situación— se mostraron algo preocupados por aquel muchacho.
Después de todo, nadie creía que un mocoso pudiera ser más astuto que un experto en casinos en una mesa de juego.
Sin embargo, apenas comenzó la partida, todos se quedaron atónitos.
—¿Qué demonios…? —murmuró alguien.
El juego acababa de iniciar, y Igarashi Ichiro ya estaba haciendo un escándalo en cuanto Jack le entregó sus cartas.
De pronto, pareció volver en sí: sus grandes ojos, húmedos y llorosos, se clavaron en el crupier.
Si se hubiera encontrado ante un PNJ amable y maternal, la escena habría sido conmovedora. Pero no era ese el caso. Ante ellos se erguía un crupier de sonrisa gélida, y aquella escena de amor filial y ternura maternal se tornó grotescamente absurda, tan deslumbrante que casi cegó los ojos —de oro puro de veinticuatro quilates— del público imaginario.
Ignorando por completo las miradas de los demás, Igarashi esbozó una sonrisa inocente y dijo con una vocecita dulce:
—Hermano mayor, no sé jugar… ¿Podrías ayudarme?
—¡¿Qué demonios?! —exclamaron todos casi al unísono—. ¿¡Es esto posible!?
Lo más sorprendente fue que Jack, sentado frente a él, no retiró la mano al ofrecer las cartas.
Devil incluso alcanzó a ver cómo la nuez de su garganta se movía ligeramente.
Ah… así que le gusta este tipo de cosas, pensó con una mezcla de sorpresa y diversión.
Pero antes de que pudiera analizarlo más, ocurrió algo inesperado.
Jack, que hasta entonces había permanecido quieto, se transformó de golpe, como si hubiera ingerido una dosis de espinacas al estilo Popeye. Su elegante silueta se expandió de repente, hinchándose como un globo que se infla con aire comprimido.
Antes de que nadie reaccionara, varios candados saltaron de la silla de la mesa y se cerraron sobre Ichiro, atrapándolo por completo.
El muchacho apenas tuvo tiempo de soltar un grito. En el siguiente instante, su cabeza fue arrancada con violencia, como una manzana madura desprendida del árbol. La sangre salpicó la mesa de juego, tiñendo las cartas y las fichas con un brillo oscuro.
Todos palidecieron.
Entonces, la voz de la IA 666 resonó, tan tranquila como siempre:
—¿En serio? ¿No es adorable este niño? El señor Jack dijo que captó la indirecta del pequeño y prometió convertir su cráneo en una valiosa obra de arte para siempre. Jamás se separarán.
—Una advertencia para todos: ¡no intenten jugar la carta emocional con los PNJ! Son unos cabrones astutos y psicópatas.
El grupo observó a Jack, que seguía lamiendo la sangre con calma, y un escalofrío recorrió sus espaldas.
A partir de ese momento, los tres jugadores restantes se sentaron a jugar con el máximo cuidado, sin atreverse a causar problemas.
El señor Jack, claramente desinteresado en aquellos hombres corpulentos y poco agraciados, no mostró el menor entusiasmo.
Así, la partida transcurrió sin incidentes, y los tres lograron completarla con éxito.
Al finalizar, los veinte puntos del señor Jack, sumados a los diecisiete de Igarashi, dejaron un total de treinta y siete puntos para repartir.
En la ronda anterior de Dibuja y Adivina, los puntajes habían sido los siguientes:
Devil, 11; Allen, 11; Abel, 10; Bob, 11; Tom, 7; y Jerry, 13.
Aún quedaban sesenta y tres puntos en juego.
Durante la discusión, Devil expresó su deseo de seguir jugando un poco más.
En realidad, tras lo que había dicho a Sheng Yi, dudaba enfrentarse a él tan pronto.
Sheng Yi declaró que, una vez completado el Proyecto Earth Jump, sin duda enviaría a ese tipo a la cárcel por unos días.
Tras añadir los resultados de la ronda, la distribución de puntos quedó así:
Devil, 11 puntos; Allen, 21 puntos (eliminado); Abel, 16 puntos; Bob, 21 puntos (eliminado); Tom, 10 puntos; y Jerry, 21 puntos (eliminado).
Con tres jugadores fuera, solo Devil, Abel y Tom permanecían en la mazmorra.
Los tres querían acabar con aquella maldita instancia cuanto antes, así que, sin más dilación, se apresuraron a buscar a los PNJ de la siguiente partida.
La mazmorra no representaba ninguna dificultad para desplazarse, y no llevaban mucho tiempo caminando cuando divisaron a sus nuevos oponentes.
Bueno… llamarlos PNJ quizá no era del todo correcto. Lo que se alzaba ante ellos no era un humano ni un animal, sino un dado gigante, tan alto como un hombre. Aparte del tamaño, se veía como cualquier otro dado ordinario.
Al notar su presencia, el dado se balanceó con entusiasmo. De una forma que desafiaba toda lógica biológica, una voz resonó en el aire:
—¡Hola! ¡Vengan a mi juego!
Devil frunció el ceño.
—Oh… es un dado extranjero.
Nadie se molestó en juzgar su nivel de inglés; solo querían empezar y terminar aquello cuanto antes.
El dado pareció decepcionado por la falta de respuesta, se balanceó una vez más y dio inicio al juego.
En ese instante, la voz de la IA 666 resonó con su habitual tono neutro:
—Bienvenidos a Grande o Pequeño, un sencillo juego de apuestas. El señor Dados será su oponente y el último PNJ de esta mazmorra. Completen este desafío y habrán superado la instancia.
—Todos deberían conocer las reglas, pero, por si acaso, las explicaré. Hay tres dados dentro de una botella sobre la mesa frente a ustedes. Cuando el señor Dados agite la botella y la coloque sobre la mesa, deberán adivinar si el resultado será grande o pequeño (NE: Parecido a La generala).
Un total de 4 a 10 se considera pequeño; de 11 a 17, grande; y 18 es una repetición. Una sola ronda decide al ganador.
—Bien, ahora elijan al primer jugador.
Los tres intercambiaron miradas cautelosas.
Después de todo, aquel parecía un simple juego de suerte.
—¡Esperen, esperen! —interrumpió Devil—. Quiero inspeccionar los dados que se van a usar.
—Por supuesto —respondió la IA 666 sin alterarse.
Cada uno tomó un dado y lo examinó con atención. No hallaron trampas ni irregularidades: parecían perfectamente normales.
Sin poder hacer nada más, y sin descubrir ningún truco oculto, se resignaron a continuar.
El primero en participar fue Devil.
Tenía un oído excepcional. Al cubrirse los ojos con un trozo de tela, su audición se agudizó todavía más.
Mientras escuchaba el sonido de los dados agitados dentro de la botella, empezó a contar los golpes y a distinguir los distintos matices del ruido.
No era su imaginación. Entre el tintineo de los dados, percibió un sonido distinto: un impacto sordo, como un puñetazo contra algodón. Una vibración apagada, viscosa.
Con el ceño fruncido, activó sus poderes psíquicos e intentó percibir el interior de la botella.
Para su sorpresa, no encontró resistencia. Pudo ver claramente lo que ocurría dentro… y lo que vio lo perturbó.
No solo había tres dados. Entre ellos se movía una masa gelatinosa, una especie de baba que se balanceaba con el movimiento, rozando los cubos.
—Así que eso es lo que oí… —pensó Devil.
Enseguida comprendió su propósito.
Cuando la botella cayó sobre la mesa, sintió con claridad cómo la baba sujetaba uno de los dados con sus tentáculos, esperando que él pronunciara su elección para cambiar el resultado.
Percibió los otros dos dados: inmutables, ambos mostraban un total de diez puntos.
De cualquier forma, la respuesta correcta era “grande”.
Parecía que aquella baba no era muy inteligente. No, ni siquiera tenía cerebro.
Sin dudarlo, Devil respondió:
—Grande.
Por supuesto, acertó.
Al terminar, explicó a Abel y a Tom lo que había descubierto.
Ellos asintieron, aplicaron sus propios métodos y lograron superar la ronda sin problemas.
En cuanto los tres terminaron, la voz de la IA 666 volvió a escucharse, más fría que nunca:
—Los números F-DQ666-0007 y F-DQ666-0001 han completado la mazmorra de rango C Lucky 21 con calificación A. Cada uno ha recibido mil quinientos puntos. Se ha detectado ingreso previo en la mazmorra, por lo que sus puntos se duplicarán.
—Además, el número F-DQ666-0007 obtiene una bonificación del diez por ciento por ser el primero en completarla. Ha recibido el objeto de alto nivel Reloj de bolsillo del señor Conejo, con el efecto Amor profundo del Ratoncito: un quince por ciento de probabilidad de que los PNJ —especialmente las madres— lo consideren un pariente cercano.
—El número F-DQ666-0001 ha obtenido el objeto de nivel intermedio Naipes.
—Tras completar esta mazmorra, pueden elegir ingresar en una mazmorra de rango E, D o C. Solo podrán acceder a una de rango B después de completar dos de rango C.
—El periodo de descanso es de un mes. Si un saltador no ingresa en una mazmorra durante ese tiempo, el sistema lo forzará a hacerlo.
—Comprobación de mazmorra completada. Transmitiendo de vuelta al área de descanso en 3… 2… 1…
Hubo un destello blanco.
—Transmisión completa. ¡Buena suerte!
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