Los siguientes platos los sirvió nuevamente el camarero de antes. La camarera, Mary, al fin se dio por vencida. Frustrada, decidió no volver a entrometerse en la peculiar historia de amor de aquella “joven pareja”.
Por supuesto, ni Devil ni Sheng Yi advirtieron el relevo. Para ellos, solo existía el otro. Todo lo demás —si *Yuan Fang estaba más gordo o más delgado, o si alguien entraba o salía— era completamente irrelevante.
*(NT: Me hizo gracia compartir esta apreciación con ustedes.¿Quién es Yuan Fang?El personaje de Yuan Fang se basa en Zhan Zhao (展昭) o en otros asistentes de jueces históricos, pero el nombre “Yuan Fang” se popularizó especialmente por su papel como ayudante del magistrado Bao Zheng (包拯), también conocido como Juez Bao, una figura legendaria de la dinastía Song famosa por su rectitud e inteligencia.En muchas adaptaciones televisivas, Yuan Fang aparece como: El asistente o inspector del juez Bao, leal, valiente y racional; el encargado de ejecutar investigaciones o arrestos bajo las órdenes de Bao Zheng.—En pocas palabras el eterno segundón de las películas al que nadie le presta atención).
Después de comer y beber hasta saciarse, y tras pagar la cuenta, Devil y Sheng Yi salieron a caminar para hacer la digestión.
Al llegar a una intersección, un anciano sentado en el suelo los detuvo de repente.
Igual que Sheng Yi, llevaba una capucha enorme que le cubría medio rostro, dejando a la vista solo la barbilla arrugada que delataba su edad.
Ni Devil ni Sheng Yi esperaban un encuentro tan repentino.
Devil, instintivamente, pensó que su identidad había sido descubierta; sus músculos se tensaron y dio medio paso al frente, colocando a Sheng Yi detrás de él.
Al ver su reacción, Sheng Yi comprendió de inmediato lo que pasaba por su mente. También a él le preocupó que el anciano fuese como esos personajes de las novelas de *Jin Yong, viejos maestros que ocultaban su poder bajo una apariencia frágil. El nerviosismo le recorrió el cuerpo.
*(NT:Los personajes de Jin Yong son memorables porque combinan habilidad marcial, personalidad fuerte y dilemas morales profundos).
El anciano, al notar cómo lo observaban con la rigidez con que se mira a una bestia feroz, tosió con incomodidad antes de hablar con voz ronca:
—No busco hacer daño. Solo pensé que el destino nos había cruzado en este lugar.
Mientras hablaba, levantó un poco la cabeza y la capucha resbaló, dejando al descubierto unos ojos de un azul insólitamente puro. No eran ojos que uno esperaría en un anciano, sino en un recién nacido. Sheng Yi no pudo evitar conmoverse: Así como en las montañas taoístas de China hay sacerdotes ofreciendo adivinaciones, quizá en el extranjero también existan estos ancianos errantes que leen la fortuna. Hasta las frases de apertura son idénticas: “Hoy estamos destinados a encontrarnos”.
Devil también lo examinó con cuidado, comprobando que en verdad no representaba ninguna amenaza. Poco a poco relajó su postura, aunque permaneció delante de Sheng Yi como un muro protector.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó con frialdad.
El anciano, animado por el tono menos hostil, respondió enseguida:
—Creo que el destino nos une. Por eso quiero leerles la fortuna.
Devil: …
Sheng Yi: …Así que detener a la gente para adivinarles la suerte es un oficio universal, aquí y en cualquier parte del mundo.
Devil no esperaba que todo se redujera a eso. Tosió con disimulo y miró a Sheng Yi, como preguntándole si quería aceptar.
Sheng Yi recordó entonces a aquel sacerdote taoísta que lo había parado en la montaña, asegurándole que era la reencarnación de una estrella del cielo destinada a salvar el mundo. En aquel momento le pareció una exageración cómica, pero ahora, si ellos participaban en el Plan de Salto para salvar a la humanidad en la Tierra, entonces decir que iría a salvar el mundo no sonaba tan descabellado.
Movido por la curiosidad, asintió a Devil. Ambos avanzaron, aunque se detuvieron a cinco metros del anciano, distancia suficiente para reaccionar si resultaba ser una trampa.
El anciano no insistió. Con calma, se giró, sacó una bolsa de trapo y de ella extrajo una baraja de cartas, que parecía haber rescatado de un cubo de basura.
Sheng Yi: … Parece que en China leen la mano o el rostro, y en el extranjero usan cartas.
La baraja era muy extraña, no se parecía en nada al Tarot que Sheng Yi conocía. Los dibujos impresos no eran los típicos de la adivinación común; tenían un trazo casi infantil que hacía pensar a Sheng Yi que los había pintado él mismo.
Sheng Yi: … ¿Por qué tengo la sensación de que esto no es nada fiable?
El anciano barajó con destreza; las cartas volaban entre sus dedos. Sheng Yi pensó que, por la forma en que manejaba la baraja, parecía un crupier entrenado durante años en un casino.
En un instante, el viejo terminó de barajar, extendió las cartas en abanico y les indicó a Devil y a Sheng Yi que cada uno sacara una.
Devil y Sheng Yi se miraron el uno al otro. Finalmente, Sheng Yi rompió el silencio y preguntó: —Old man, what kind of cards are you playing? (Anciano, ¿qué tipo de cartas son estas?)
Al oír su pregunta, el anciano esbozó una sonrisa enigmática y respondió: —God’s design must not be revealed to mortal ears. (El designio divino no debe ser revelado a oídos mortales).
Sheng Yi: … Maldición, ¡”el designio divino no debe ser revelado”! Si no se puede revelar, ¿para qué demonios echas las cartas? ¿No es mejor volver a casa a disfrutar de la jubilación?
A pesar de la confusión, Devil y Sheng Yi obedecieron y sacaron una carta cada uno, según las instrucciones del anciano.
Cuando Sheng Yi intentó mirar la suya, el anciano lo detuvo con un gesto. Volvió a barajar y les pidió que sacaran otra.
El proceso se repitió varias veces hasta que cada uno tuvo cinco cartas en la mano. Después, el anciano barajó de nuevo y él mismo extrajo tres cartas: una del frente, otra del centro y otra del final del mazo.
De este modo, el número total de cartas entre los tres sumaban trece.
Sheng Yi quedó estupefacto. ¿Trece? En Occidente, ese número es de mal agüero: para los cristianos estaba ligado al sufrimiento de Jesús y, en muchos teatros británicos, ni siquiera existía la fila trece. ¿Acaso este anciano era miembro de alguna secta?
En su mente, ya lo había etiquetado como un charlatán supersticioso y medio estafador.
El anciano, que no tenía ni idea de que el joven que tenía delante ya lo había etiquetado como un adivino estafador y sectario, les indicó con entusiasmo que podían mirar sus cartas, y también dio la vuelta a las tres que él había sacado.
Tanto Devil como Sheng Yi obedecieron y voltearon sus cartas.
Pero Sheng Yi descubrió que, aunque había sido rápido y había dado la vuelta a las suyas por accidente, no servía de nada.
Porque esos garabatos pintados en las cartas, la verdad es que no los entendía. ¡¿Pero qué demonios eran esas cosas?! ¿Acaso se podía adivinar el futuro con semejante chuchería?
Sin recibir el bucle mental de “MD” que Sheng Yi repetía en su interior, el viejo, emocionado, comenzó a interpretar las cartas para ellos. Llevaba mucho tiempo sentado allí y había detenido a mucha gente, pero era la primera vez que alguien se quedaba a que le echara las cartas. El anciano, naturalmente, decidió emplear todo su arte para desvelar algo a aquellos dos jóvenes.
Primero examinó con detenimiento las diez cartas que tenían en las manos.
Sheng Yi supuso que, como seguramente el viejo había dibujado aquellas cartas, al menos entendería qué demonios representaban.
Tras unos dos o tres minutos, el anciano levantó la cabeza y, señalando sus propias tres cartas, explicó: —”The first one represents the future, the middle one represents the present, and the last one represents the past.” ( —La primera representa el futuro, la del medio el presente y la última el pasado).
Luego añadió: —”Marriage comes by destiny. This time I just tell your fortune for marriage.” ( —El matrimonio llega por destino. Esta vez solo les hablaré del matrimonio)
En la carta que representaba su pasado, el anciano había dibujado una manzana y una serpiente; en la del presente, una ventana; y en la del futuro, un zarzal.
Las cartas que había sacado Devil eran: el Asesino, el Mago, el Demonio, el Mar y el Caballero.
Las que había sacado Sheng Yi eran: la Espada, el Laberinto, la Torre, la Semilla y el Escudo.
El anciano, tras examinar repetidamente las cartas, suspiró y comenzó a interpretarlas.
El anciano, con aire solemne, empezó la interpretación:
La manzana y la serpiente del pasado representaban la fruta prohibida que Eva comió y la serpiente que la tentó. Esto indicaba que en su pasado había habido engaños y tentaciones, y que el origen de su relación no había sido puro.
La ventana del presente mostraba que aún no se habían entregado por completo el uno al otro, sino que aún mantenían ciertas barreras. Podían ser por identidad, por estatus social o por experiencias pasadas.
El zarzal del futuro indicaba que el camino que les esperaba no sería fácil; podían encontrar la oposición del mundo u otros obstáculos. En resumen, no sería un camino sencillo.
Pero a continuación, el anciano señaló sus cartas y dijo que, aunque su destino amoroso estaba lleno de dificultades, por las cartas que habían salido, creía que al final acabarían juntos.
Luego interpretó las cartas individuales:
Las cartas de Devil —Asesino, Mago, Demonio, Mar y Caballero— representaban que en esta relación su actitud hacia Sheng Yi era de un fuerte deseo de control, que estaba profundamente implicado y que esta unión estaría acompañada de mentiras y engaños. Pero, aun así, estaría dispuesto a sacrificar su vida por proteger a Sheng Yi.
Y las cartas que había sacado Sheng Yi —Espada, Laberinto, Torre, Semilla y Escudo— indicaban que, en cuanto a esta relación, sentía cierta confusión e incertidumbre. Tal vez no confiaba en sí mismo o no confiaba en la otra persona, y no se atrevía a entregarse por completo por miedo a ser engañado. Sin embargo, aun así, estaba dispuesto a proteger al otro, a su propia manera.
Finalmente, el anciano esbozó una sonrisa misteriosa y concluyó: —”In short, you are really a perfect couple.” (—En resumen, son realmente una pareja perfecta).
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