Nota de la autora:
Ayer salí para hacerme un chequeo médico y no pude actualizar, lo siento.
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El niño fantasma, atemorizado por el aura de justicia que emanaba del propio Sheng Yi, encogió su ya de por sí corto cuello y balbuceó:
–Yo… yo vivía aquí con mi mamá. Pero después, mamá conoció a ese hombre. Un día, mamá no estaba y él… él me…
No terminó la frase. Su cuerpo comenzó a temblar incontrolablemente y finos hilos de energía oscura se desprendieron de él. Evidentemente, rememorar el pasado estaba agitando sus emociones.
Aunque no hubiera completado la explicación, tanto Sheng Yi como Devil comprendieron lo que quería decir. Suspiraron internamente, pensando: «El trasfondo de este mundo parece ser similar a lo que hemos oído antes».
Una vez entendido el origen del niño, Sheng Yi preguntó de nuevo:
–¿Has visto a dos chicas que aparecieron antes?
El niño logró salir de sus aterradores recuerdos, reflexionó un momento y negó con la cabeza, indicando que no las había visto.
Sheng Yi y Devil fruncieron el ceño al unísono. Si el niño no las había visto, ¿dónde demonios estaban entonces Su Rui y Zhang Zilin?
Al mismo tiempo, Sheng Yi le dijo a Devil:
–Si el trasfondo es “La Cuerda de Trenzar”, ya lo conocemos, pero aún no hemos superado la misión.
Devil lo pensó un momento y dijo:
–Es posible que aún tengamos que desentrañar la causa de la muerte de Aizi.
Sheng Yi asintió y volvió a mirar al niño:
–¿Y a la persona que nos trajo hasta aquí la has visto?
Esta vez, el niño asintió con la cabeza:
–Sí. Ella me invocó. Me pidió que le diera… liberación.
Al oír esto, tanto Sheng Yi como Devil se sintieron confusos. ¿Por qué pedir liberación? Si Aizi quería morir, ¿no podría simplemente suicidarse?
Sin embargo, su instinto les decía que todo aquello probablemente estaba relacionado con ese hombre llamado Yan Zhou.
Sheng Yi le pidió al niño que disipara la oscuridad de aquel lugar, y el pequeño obedeció.
Devil se mostró perplejo. Después de todo, a juzgar por lo que veía, el poder del niño era claramente inferior al suyo, y aun así, él no había podido controlar la oscuridad de este.
La explicación del niño fue que en aquel lugar se concentraba un resentimiento extremo, lo cual potenciaba sus habilidades y le permitía, a pesar de su escasa fuerza, desplegar una barrera tan poderosa.
El niño no tenía motivo para mentirles, así que ese «resentimiento extremo» merecía ser investigado.
A medida que la barrera se disipaba, la forma original de la casa fue apareciendo ante ellos. Muebles viejos, paredes blancas descascarilladas… Todo respiraba un aire de vejez y podredumbre.
Devil escudriñó la estancia y no encontró ningún lugar donde pudieran esconderse personas. Seguían sin saber dónde estaban Su Rui y Zhang Zilin.
Justo cuando ambos empezaban a desconcertarse, de repente, las cortinas de la habitación se cerraron, accionadas por una fuerza desconocida. Al instante, la habitación volvió a sumirse en la oscuridad.
Entonces, una nueva negrura apareció frente a ellos.
Sheng Yi frunció el ceño. Su habilidad especial, al alcanzar su límite de tiempo, se había desactivado automáticamente. Ahora, aparte de poder usar esa pistola, no tenía capacidad ofensiva. Enfrentarse a otro fenómeno sobrenatural en esas condiciones era claramente desventajoso para él y para Devil.
Devil, por su parte, desenvainó su espada larga y se puso delante de Sheng Yi, protegiéndolo.
Pronto, ambos distinguieron a la «persona» que traía consigo la oscuridad, y a los dos «estorbos» que arrastraba.
Esa «persona» no era otra que Aizi. Y los dos «estorbos» que llevaba eran nada menos que Su Rui y Zhang Zilin, a quienes habían estado buscando.
Las dos chicas estaban siendo sujetadas por cuerdas de oscuridad hechas por Aizi, de manera similar a como ellos habían atado al niño fantasma.
Al ver a Aizi, el rostro del niño fantasma mostró un atisbo de excitación. Su salvadora había llegado. Él y Aizi siempre habían colaborado, y hasta el momento les había funcionado bastante bien.
Aizi no les atacó de inmediato. En su lugar, se acercó con Su Rui y Zhang Zilin hasta situarse a unos cinco metros de ellos y, con una voz ronca, declaró:
–Quiero hacer un trato con ustedes.
En ese mismo instante, los cuatro escucharon una voz en sus oídos. Era el AI666.
–Felicidades, jumpers, por descubrir la misión oculta “La súplica de Aizi”. Aceptar esta misión no interferirá con la misión principal. Al completar la misión oculta, obtendrán una bonificación de efecto. Además, sólo tras completar la misión oculta podrán abandonar este mundo de misión. ¿Aceptan o rechazan? ¡Atención! Si rechazan, existe la posibilidad de que Aizi se enfurezca en el acto.
Todos: «Demonios, ¿acaso hay elección?»
Al mismo tiempo, apareció un cuadro flotante frente al grupo con las opciones «Aceptar» y «Rechazar». Su Rui y Zhang Zilin comenzaron a gemir «mmph, mmph» al instante, indicando que no podían realizar la selección por sí mismas.
El cuadro flotante, con suma consideración, estableció una conexión de ondas cerebrales para ambas.
Tras aceptar la misión oculta, los cuatro sintieron claramente que la actitud de Aizi se suavizó considerablemente.
Sin darles oportunidad de arrepentirse, comenzó a relatar su historia con calma.
–Mi padrastro era un traficante de drogas –dijo, como si estuviera conteniendo algo, con la voz temblorosa–. Y también un loco… un degenerado.
Tras decir eso, comenzó a explicar por qué había decidido suicidarse.
Cuando el padrastro de Aizi llegó, parecía muy buena persona, era muy bueno fingiendo. Aizi era muy pequeña entonces y lo aceptó rápidamente gracias a sus dulces palabras y gestos amables. Él le consiguió un trabajo a su madre, lo cual al principio fue algo bueno. Sin embargo, Aizi notó que las cosas se volvían cada vez más extrañas en casa.
Al principio, su madre volvía a casa cada vez menos. La excusa del hombre era que su madre tenía un trabajo muy demandante, estaba siempre ocupada y necesitaba trabajar para ganar dinero. Aizi no le dio mucha importancia.
Por otro lado, el hombre pasaba cada vez más tiempo en casa.
Al final, daba la impresión de que solo quedaban ellos dos en la casa, como si su madre hubiese sido apartada en silencio por él. Al principio aquello le resultó incómodo, incluso extraño, pero poco a poco terminó por aceptarlo.
El punto de quiebre llegó una noche. Era su cumpleaños, y su madre no volvió a casa; únicamente aquel hombre celebró con ella. Aunque la tristeza la embargaba, finalmente lo aceptó.
Pero esa misma noche, el hombre drogó su pastel y le hizo “eso”.
En ese instante, la voz de Aizi tembló, cargada de dolor y desesperanza.
Después de aquel suceso, intentó huir a otra ciudad, escapar de casa tras los exámenes de ingreso a la universidad; sin embargo, el hombre alteró su solicitud universitaria y la forzó a quedarse.
Una vez que empezó la universidad, le exigió que lo llamara todos los días y que se vieran los fines de semana para hacerle “eso”.
–¡Realmente no podía soportarlo más! –Se cubrió el rostro, desesperada, como si llorara. Pero, ¿acaso un fantasma puede derramar lágrimas?
Al escuchar su relato, Sheng Yi frunció el ceño. En los casos que había llevado antes también se había topado con situaciones similares, y ese tipo de criminales siempre le habían parecido lo más despreciable.
Tras compartir su trágica experiencia, Aizi continuó:
–Invoqué a un espectro maligno para que me diera la liberación –dijo, y luego miró al niño fantasma.
–Después de morir, ese hombre logró engañar a mi madre con algún pretexto. Fue entonces cuando supe que él la había inducido a consumir drogas. Luego, me usó a mí como chantaje: le dijo a mi madre que, si quería más drogas, tenía que renunciar a mí. ¡Y mi madre aceptó!–. En sus ojos ardía una mezcla de odio y algo más, algo indescriptible.
–¡Ese hombre convirtió mi cuerpo en una muñeca! ¡Es un loco degenerado!
Al escuchar esto, aunque ya lo habían sospechado, tanto Sheng Yi como Devil fruncieron el ceño. Realmente era una crueldad demencial.
Aizi también les habló sobre cómo ese hombre traficaba con drogas, convertía a jóvenes en muñecas y las vendía en el mercado negro.
Después de oír todo eso, los cuatro se sintieron abrumados. Básicamente, ¡les estaba pidiendo que derribaran a una red de traficantes de drogas dirigida por un psicópata!
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