Justo cuando Sheng Yi se acercaba a la cabaña, vio a un lobo feroz con un vestido algo gastado y una caperuza roja en la cabeza.
Al ver las garras peludas que asomaban del lobo y su largo hocico, imposible de disimular, Sheng Yi no pudo evitar exclamar de nuevo:
–Caperucita debía de ser una pobre criatura con 10 dioptrías de miopía y un astigmatismo galopante. Si no, ¿cómo no iba a distinguir entre el lobo y su abuela?
¡¡¡Mierda, si se notaba un montón!!!
Conteniendo la repulsión que le producía la expresión avariciosa del lobo, Sheng Yi se acercó a la cabaña y llamó a la puerta. Mientras, con la otra mano, sacó su pistola, decidido a darle al lobo una «muerte instantánea» en cuanto abriera.
En el momento en que el lobo abrió la puerta para recibirle, oyó con claridad cómo el progreso de la trama saltaba al 1%.
Efectivamente, los acontecimientos siguieron como en el cuento. El lobo fingió amabilidad un rato y, cuando Sheng Yi se volvió para coger algo, intentó atacarle. Pero Sheng Yi no le dio la oportunidad: le voló la cabeza de un disparo.
El lobo, siendo un ser común y corriente, no pudo resistir el poder de la bala. Sheng Yi miró el cadáver del lobo, tieso como un palo, y se sintió preocupado.
Aunque ya se lo esperaba, ¿cómo iba a continuar ahora la trama? ¿Tendría que hacer él de Caperucita y del lobo a la vez?
Un momento… ¿y si yo hago del lobo? De repente, a Sheng Yi le vino una inspiración. Recordó la nota en su tarjeta de identidad: «La caperuza roja y el vestido de encaje son tus señas de identidad. ¡Por favor, no te los quites! De lo contrario, puede que dejes de ser Caperucita Roja, je, je, je…».
Esa frase parecía prohibirle quitarse la ropa de Caperucita, pero no decía que hacerlo significara fallar la misión, ni mencionaba ninguna consecuencia directa. Solo decía que «puede que dejes de ser Caperucita Roja». Si no era Caperucita Roja, podría ser Caperucita Blanca, Negra, Azul, Verde… Bueno, esa no.
Pensando en eso, de repente tuvo una hipótesis: quizás la identidad de Caperucita Roja era solo un rol asignado en la misión. Si se quitaba esa ropa y se ponía la de otro personaje, tal vez obtendría la identidad de ese otro.
Sería como en una obra de teatro: el mismo actor, al ponerse la ropa de diferentes personajes, se convierte en ellos, sin importar quién sea el actor en realidad.
¡La ropa determina la identidad!
«Je, je», ¿y todavía se burlaba de él? «Maldita misión, ¿jugando con juegos de palabras conmigo? ¡Pues esta vez haré que no vuelvas a decir “je, je” en tu vida!»
Pensando en eso, Sheng Yi miró al lobo, que estaba más muerto que vivo, y volvió a sentirse contrariado.
El lobo estaba muerto, pero ¿cómo iba a ponerse su ropa? ¿Tendría que despellejarlo? ¿Y qué haría si no tenía habilidad para eso?
Mientras contemplaba el cadáver del lobo, desesperado, de repente, un joven con el pelo teñido de rojo en forma de cresta, camisa, chaleco, vaqueros y botas Doctor Martens irrumpió de golpe en la cabaña y, dirigiéndose a él, que estaba de pie, gritó:
–¡¡¡Haaa!!! ¡Lobo feroz, sal y muérete ante tu abuelo!
Cuando por fin vio lo que había dentro de la cabaña, se quedó…
Sheng Yi: —…
El chico ‘chuunibyou’: —…
Ante él no había ningún lobo feroz devorando a Caperucita, sino alguien que parecía ser Caperucita de pie, y el lobo feroz hecho un cadáver. Pero eso no era lo más importante: ¡¡¡Carajo, ¿por qué Caperucita es un hombre?! ¡¿No debería ser una chica a la que pudiera rescatar?! ¡¡¡Me han tomado el pelo!!!
Mientras él observaba a Sheng Yi con una mirada extraña, Sheng Yi también lo examinaba a él.
«Parece que él también es un migrador», pensó Sheng Yi.
El chico no era tonto. Aunque al entrar se había sorprendido por la escena, pronto dedujo lo que había pasado.
Dejando a un lado su actitud de gamberro, sonrió al hombre alto que, evidentemente, llevaba más tiempo que él luchando en la vida, y dijo:
–Perdón, me he equivocado de plató (*).
(*) Plató es el lugar donde se graban programas de televisión, películas o producciones audiovisuales.
Dicho esto, cerró la puerta.
Sheng Yi: ¿Este chico será tonto?
Claro que el chico no era tonto. Solo intentaba aliviar la tensión del momento, pero sin querer había conseguido empeorar las cosas. Cuando volvió a entrar en la cabaña y notó la mirada extraña de Sheng Yi, sonrió por fuera, pero por dentro se estaba desangrando.
¡Joder, ¿pero qué estoy haciendo?!
Tras explicar brevemente lo que había pasado, el chico ‘chuunibyou’ por fin comprendió la situación.
Aunque todavía se sentía algo incómodo frente a Sheng Yi, se explicó:
–Soy Jiang Rui, entré con mi compañero –se presentó de forma sencilla y añadió–: Hermano, ¿eres militar? ¡Tienes muy buen aura!
Sheng Yi se sorprendió por su perspicacia. Aunque no era militar, se le acercaba bastante:
–Soy policía.
El joven mostró una expresión de “lo sabía”:
–Ya me parecía. ¡La gente como tú, hermano, tiene pinta de combatir el mal y defender la justicia; rebosas de autoridad!
Sheng Yi también se presentó brevemente.
Al ver la ropa que llevaba puesta, Jiang Rui no pudo evitar poner una expresión de resignación:
–Pensaba que yo ya era lo bastante desafortunado por separarme de mi compañero nada más entrar. Pero resulta que tú, hermano, lo eres aún más, ¡te han obligado a ponerte ropa de mujer! Ay…
Sheng Yi: Este chico tiene un don para hablar, je, je…
Al ver el cadáver del lobo feroz, Jiang Rui pareció acordarse por fin de su misión y dijo, preocupado:
–Si el lobo feroz ya está muerto, ¿qué hago con mi progreso de la trama?
Al oír esto, Sheng Yi se quedó callado a un lado, sin ninguna intención de cargar con la responsabilidad de la muerte del lobo.
Cuando Jiang Rui terminó de quejarse del destino, Sheng Yi le explicó su teoría.
Al oírla, Jiang Rui miró su propia tarjeta de identidad y vio que parecía encajar. Pero aún estaba inseguro:
–¿De verdad crees que funcionará?
Sheng Yi solo dijo:
–¿Cómo lo sabrás si no lo pruebas?
Así que, con la ayuda de Jiang Rui, los dos completaron rápidamente el proceso de convertir la piel del lobo feroz en una prenda.
A Sheng Yi le sorprendió que Jiang Rui, que parecía un niño rebelde y quizás un niño rico moderno, tuviera tan buena mano para la costura.
Como si advirtiera su duda, Jiang Rui se rascó la cabeza, avergonzado, y explicó:
–Antes, cuando estaba en un grupo de música, se me rompía mucho la ropa y me daba pereza cambiarla, así que al final aprendí a remendarla.
Al oírlo, Sheng Yi asintió y su impresión del chico mejoró.
Pronto, la «chaqueta de piel de lobo» estuvo lista.
Cuando Sheng Yi se quitó la ropa de Caperucita y se puso la del lobo feroz, oyó el aviso del AI666:
–Felicidades. Has cambiado con éxito tu identidad a “Lobo Feroz”. Por favor, acepta tu nueva tarjeta de identidad.
Al mismo tiempo, la tarjeta en su mano cambió.
Tarjeta de Identidad
Nombre: Sheng Yi
Número: F-DQ666-0007
Introducción de identidad: Eres el Lobo Feroz. El lobo al que Caperucita y el cazador desollaron…
Si quieres saber cómo continúa, ¡deberás improvisarlo tú mismo, migrador!
¿Es que Caperucita no era suficiente para ti y además codicias la piel del Lobo Feroz? ¡Eres un degenerado!
Sheng Yi: —…
Jiang Rui: —…
¡Pero qué demonios!
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