“Bueno, ¿acaso tú no sabes más de medicamentos que yo, hyung? Después de todo, es tu especialidad.”
Joo Tae-hyun echó un vistazo a su alrededor en el salón de Haechi para disimular su incomodidad; una forma sutil de sugerir que, tal vez, no deberían seguir sacando el tema de «Switch» en un lugar como aquel. Era un gesto no verbal que había aprendido de Seo Baek-han durante el tiempo que habían pasado juntos desde que surgió la propuesta.
“Bueno, en teoría sí, pero eso no es lo que me interesa ahora.”
Lejos de captar la indirecta, Seo Baek-han pareció aún más intrigado por la mención de «Switch». Una oleada repentina e intensa de su característico aroma a melocotón —que normalmente solo se percibía a muy corta distancia— envolvió a Joo Tae-hyun, obligándolo a contener la respiración por un instante.
“En el caso de un alfa, consumir “Switch” justo antes de tener relaciones sexuales provoca que su parte trasera se humedezca, tal como le ocurre a un omega.”
Seo Baek-han lanzó una mirada de reojo a Joo Tae-hyun; una mirada que parecía preguntar: «¿Acaso a tu cuerpo le sucede lo mismo?».
Lo bueno es que ya me he acostumbrado un poco a él y puedo fingir que escucho a Seo Baek-han como si no me importara.
“Esta es la finalidad del la droga conocida como «switch» y sé que los «dirty» le añaden un efecto afrodisíaco…”
Por fuera, mantenía la compostura, pero por dentro, Joo Tae-hyun era un mar de agitación. *¿Qué demonios…? ¿Un afrodisíaco?* Así que por eso mi cuerpo reaccionó de una forma tan extraña aquella vez. Alucinaciones absurdas, llevándome a un estado en el que no podía evitar desear desesperadamente que me penetraran por detrás…
‘Quieres que, yo te la meta, ¿verdad?’
Levantando ls caderas sin un ápice de vergüenza ante Seo Baek-han, no, ante la ilusión de Seo Baek-han…
“Dicen que, cuando se mezcla con algunos de los ingredientes del «switch», produce un efecto similar al de una droga.”
¿Cómo iba a saber algo así? Pero una cosa es segura: en toda su vida, Joo Tae-hyun jamás había sentido el impulso de ser follado por otro alfa.
Ni siquiera después de darse cuenta de que sentía algo por Seo Baek-han. Sus deseos eran, en realidad, bastante sencillos: acercarse más a él, mantener conversaciones profundas como las que tuvieron cuando se conocieron, librarse de toda la gente molesta para poder estar a solas con él, o quizás preguntarse qué se sentiría al tomarle la mano… eso era todo.
Sin embargo, aquel «dirty switch» que tomó una sola vez despertó un deseo primario tan bajo, tan profundo, del cual ni siquiera sabía que albergaba en su interior.
Seo Baek-han había sido la alucinación más provocadora que Joo Tae-hyun experimentó cuando colapsó irremediablemente bajo los efectos de las drogas y, al mismo tiempo, su deseo más antiguo, aquel que mantenía fuertemente oculto en lo más profundo de su ser y que solo en ese estado deplorable había sido capaz de admitir al fin.
‘Ah, claro. El «dirty switch» que dijiste que tomaste. ¿Cómo se siente?’
Al oír a la mismísima persona en cuestión mencionar el «dirty switch» y preguntar por sus efectos, no pude evitar que las sensaciones de aquel entonces —que tanto me había esforzado por olvidar— volvieran a inundarme.
“¿Entonces consumes «switch» incluso cuando estás en celo? ¿Es diferente a lo habitual cuando lo haces?¿Es diferente a lo habitual cuando lo haces?”
“Bueno… Nunca he hecho eso antes.”
El Seo Baek-han de mis fantasías —aquel que me susurró: *¿No se sentiría bien si te follara?*— pareció superponerse al hombre que tenía justo delante.
“Definitivamente, el «dirty switch» es un problema. Como se está distribuyendo de manera ilegal, no sabemos qué contiene y ni siquiera podemos adivinar qué síntomas podría causar.”
Aunque en aquel momento ni siquiera pude verle la cara con claridad —solo escuchaba esa voz grave y rasposa incitándome—, rememorar aquellas fantasías sórdidas hizo que mis glúteos se tensaran involuntariamente. Por suerte estaba sentado; de lo contrario, Seo Baek-han podría haberme pillado en un estado tan patético.
“Por eso en todas partes están intentando establecer un estándar internacional para el switch . Solo así se podrá garantizar que ese medicamento se use únicamente para su propósito original, y también… No, olvídalo, este no es un tema para ponerme a hablar contigo.”
Seo Baek-han apoyó la parte superior de su cuerpo del respaldo del sofá y tomó los resultados de las pruebas que le había entregado Joo Tae-hyun.
“De todos modos, aquello en lo que tú, Joo Tae-hyun, te has metido..”
La mirada de Seo Baek-han se detuvo en una fotografía adjunta al informe de la prueba: una imagen del «Dirty Switch» que Joo Tae-hyun había consumido. Por la forma en que Seo Baek-han lanzó un vistazo rápido —como si intentara descifrar su reacción— y por el modo en que sus dedos tamborileaban rítmicamente sobre la mesa —un gesto habitual en él—, regresó de golpe el recuerdo de aquella noche, meses atrás, cuando Joo Tae-hyun había ingerido el «Dirty Switch» de forma imprudente.
“…Bueno, es que es demasiado…”
Sin embargo, Seo Baek-han le dio un toque a la foto con el dedo, como si le diera un golpecito. Como si estuviera reprendiendo las malas fantasías de Joo Tae-hyun.
Eso fue todo.
Seo Baek-han había vuelto a ser la versión de sí mismo que Joo Tae-hyun conocía: alguien indiferente hacia todos, sin rastro de curiosidad por Tae-hyun y habiendo perdido cualquier interés en él.
La hoja de los resultados del examen, que salió volando de su mano, quedó desparramada como el trágico final de alguien que hubiera perdido por completo su interés.
A diferencia de hace un momento, la actitud gélida de Seo Baek-han dejó a Joo Tae-hyun sumido en la ansiedad y la inquietud.
¿Demasiado… qué?
¿Que si no es una droga demasiado insignificante? ¿Que para ser un dirty switch parece que no tendría casi efecto, así que por qué de entre todos me molesté en recogerla y tragármela1?
Joo Tae-hyun reprimió las preguntas que burbujeaban en su interior. No había mucho que pudiera decir al respecto, aunque Seo Baek-han no lo sabía. Incluso era posible que Seo Baek-han hubiera cortado la conversación a propósito, esperando que Tae-hyun no pudiera contenerse y estallara.
“……Un “Dirty Switch” suele provocar una reacción más… inmediata.”
Como de costumbre, fue Joo Tae-hyun quien hizó la bandera blanca. Cómo podía ignorar a la persona que amo cuando él se me acercó primero y me preguntó lo qué quería saber?
“¿Una reacción inmediata?”
“Sí. Al tomarlo, el estado de ánimo… mejora al instante. Y luego…”
Seo Baek-han no presionó para obtener una respuesta. Simplemente observó, sin parpadear, cómo Joo Tae-hyun dudaba y elegía sus palabras con cuidado.
“Es que, se moja… y siento como si tuviera que hacer algo de inmediato, ahora mismo.”
“… Eso es todo.”
“Mmm.”
Pero sorprendentemente, la reacción de Seo Baek-han fue insulsa. Lo único que hizo fue sacudir brevemente la cabeza como si preguntara: «¿Es así?»
Desconcertado por su expresión imperturbable, Joo Tae-hyun se apresuró a buscar algo más que decir, cuidándose muy bien de ocultar el detalle más vergonzoso: que, mientras tanto, lo había estado imaginando a *él*.
“Eso…”
Sopesando cuidadosamente sus palabras, Joo Tae-hyun se mordía el labio inferior, intentando evitar la vergüenza que se le venía encima.
Como ya escuchó todo lo que quería oír, simplemente perdió el interés en este tema, tampoco es que mi hyung haya dicho que está decepcionado de mí. Entonces, ¿por qué ando midiendo mis palabras frente a hyung y esforzándome tanto por desenterrar y soltar cualquier otra historia?
“¿Tienes alguna pregunta más? ó ¿Eso es todo?”
“Hmmm. Bueno, es más o menos lo que esperaba.”
“Ah…”
“La estimulación del sistema nervioso central provoca dificultad en el control de los impulsos, aumento de la secreción de líquidos y… … . Esa es una reacción obvia, sí alguna vez lo usas en tu rut, hazme saber cómo va.”
Mierda, ¿Acaso tomar esa droga me ha convertido en un pervertido de remate?
Joo Tae-hyun se tragó las palabras soeces que ni siquiera se había molestado en pronunciar—de esas que jamás se atrevería a pronunciar delante de su familia o de Seo Baek-han— y, en su lugar, fulminó con la mirada la hoja con los resultados de la prueba, como si ella fuera la culpable de todo.
Seo Baek-han se había limitado a enumerar los efectos fisiológicos; sin embargo, su propio orificio anal —hasta entonces virgen— se contrajo de forma involuntaria. Se sintió desconcertado por las preguntas de Seo sobre el «switch», pero, en el instante en que el interés de Seo se desvió hacia otro asunto, experimentó una punzante sensación de anhelo.
¿Así es como se siente estar enamorado? Mis emociones oscilaban violentamente, y ni siquiera lograba comprender mi propio estado mental. ¿Se trataba simplemente de un amor no correspondido, o era el hecho de que la persona a la que había entregado mi corazón resultaba ser inalcanzable?
Así que todo se debe a ese maldito «dirty switch». Sé que es poco probable pero me hace preguntarme si todavía queda algún rastro de la droga en mi organismo.
Seo Baek-han siempre había sido una persona increíblemente difícil de abordar, pero, tras aquella extraña experiencia, se había convertido en una presencia constante e inquietante en sus pensamientos; una fuente de puro tormento.
“Mencionaste que, hasta ahora, solo te has acostado con unos cuantos guardaespaldas, ¿verdad?”
“¿Eh? Ah, eh… sí.”
“Entonces, es poco probable que alguno de ellos te pidiera tomar esta droga… y dijiste que actualmente no estás saliendo con nadie, ¿correcto? ¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales? Ah, claro. Debió ser cuando tomaste el “switch”, ¿no es así?”
Seo Baek-han parecía perdido en sus pensamientos mientras se frotaba fuertemente la barbilla con el pulgar y el índice antes de devolverle el papel de examen a Joo Tae-hyun.
«Está bien, lo entiendo por ahora. Espero que puedas evitar los «dirty switch» tanto como sea posible en el futuro… … . Estoy seguro que lo resolverás por tu cuenta. Simplemente comparte la situación conmigo de manera oportuna. ¿A quién conoces? ¿Qué tomas?»
Seo Baek-han recogió la tableta y el teléfono de la mesa, como si se preparara para marcharse. Parecía que la reunión de hoy había llegado a su fin. Esta vez se sintió menos como una entrevista de trabajo que la anterior, así que supongo que eso cuenta como un pequeño avance.
“La próxima vez, revisemos el comunicado de prensa que se va a distribuir y —independientemente de lo que estén discutiendo los adultos— terminemos de definir los términos del contrato entre tú y yo.”
“Entendido.”
Justo cuando estaba a punto de marcharse —como solía hacer tras un trabajo bien hecho—, Seo Baek-han pareció recordar algo de repente; hizo un gesto para llamar a Joo Tae-hyun.
“Taehyun.”
Los dedos de Seo Baek-han —largos, pero con unos nudillos sorprendentemente gruesos— se extendieron y dieron un suave toque en la comisura de los labios de Joo Tae-hyun.
“¿Sabías que tienes un lunar justo aquí, en la parte interna del labio?”
“….¿Eh?”
“Se asoma un poco cuando te muerdes los labios como hace un momento, se alcanza a ver un poco, y eso, de manera sutil, es erótico2.”
Por lo tanto, estaba diciéndome que corrigiera el hábito de morderme los labios de ahora en adelante incluso si algo me torcía las entrañas, Seo Baek-han me guiñó los ojos exageradamente. Fue una sonrisa con los ojos en la que el ojo derecho y el izquierdo se cerraron uno tras otro con una ligera diferencia de tiempo, como un niño haciendo una travesura3.
“Nos vemos la próxima vez, dale mis saludos también a los mayores. Ah, te enviaré una lista de hospitales de confianza, así que ve a hacerte un examen cuando te sea cómodo.”
……¿Pero qué demonios?
¿Por qué sigues diciéndome que no me muerda los labios de esa manera?
Joo Tae-hyun se quedó mirando durante un buen rato la figura que se alejaba; una figura que no redujo el paso, no miró atrás y no mostró ni el más mínimo atisbo de vacilación.
Incluso después de que Seo Baek-han se fuera, Joo Tae-hyun permaneció congelado por mucho tiempo. No podía mantenerme en pie porque me avergonzaba el grosor de la parte inferior de mi cuerpo.
Me emocionó muchísimo su comentario mordaz de que mi hábito de morderme los labios y mi incapacidad para controlar perfectamente mis expresiones faciales eran desagradables de ver.
* * *
Y entonces, a los veintidós años.
“Hola.”
Faltando alrededor de un mes para la boda, Seo Baek-han vino por primera vez a la casa familiar para presentar sus respetos
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