¿Qué? ¿Que no cerremos la puerta de la habitación? ¿Que cuando nos bañemos nos bañemos cada uno por separado? ¿Acaso a eso que dicen ahora le llaman hablar? ¡Mis hyung, mi noona, ¿qué es lo que realmente ven en mí?!
Lo absurdo de la situación lo dejó desconcertado. Quizás debería estar agradecido; había estado tan ocupado echando chispas que ni siquiera se había detenido a pensar que Seo Baek-han estaba, en ese preciso momento, en el cuarto de baño.
Al recordar cómo Seo Baek-han había contenido una carcajada —supuestamente por consideración—, le resultó imposible quedarse quieto. Joo Tae-hyun comenzó a caminar de un lado a otro cerca del baño; la realidad de la situación solo empezó a asimilarse por completo cuando el sonido del agua corriendo comenzó a desvanecerse.
Espera un momento. ¿Entonces ahora mismo, mi hyung está lavándose en mi baño privado, va a ponerse la ropa de estar por casa que dejé preparada y, además, se va a quedar a pasar la noche? ¿Aunque yo causé todos esos problemas, mi hyung y yo estamos atrapados aquí, los dos solos, durante un buen rato??
……¿No es esto un problema muy grave?
“¿Supongo que te gusta el violín?”
“… Ah, eso.”
Joo Tae-hyun, quien quedó momentáneamente aturdido por las tonterías de la familia y la situación que parecía extremadamente provocativa, finalmente pudo responder la pregunta de Seo Baek-han después de aclararse la garganta un par de veces.
“Yo, eh… aprendí de joven. Pero solo fue algo pasajero, así que, la verdad, ya no recuerdo nada.”
Al parecer, Seo Baek-han tenía un gran interés por los instrumentos musicales. Examinó con mucha atención los dos violines y las diversas herramientas expuestas en la vitrina, mencionando términos como «abeto» y «ébano» —cuyos usos Joo Tae-hyun ya ni siquiera recordaba—, lo que lo dejó algo desconcertado.
Tras haber perdido la oportunidad de escabullirse de la entrada del baño, Joo Tae-hyun terminó mostrándole a Seo Baek-han sus dependencias privadas; o, mejor dicho, las habitaciones donde guardaba sus pertenencias, excluyendo el dormitorio y el vestidor conectados al baño.
“Parece que los han mantenido muy bien, eso sí.”
Mientras Seo Baek-han se inclinaba hacia adelante para observar mejor los instrumentos de la vitrina, su cabello húmedo le caía sobre el rostro. Apartaba los mechones con un gesto casual y algo molesto; cada vez que lo hacía, salpicaban gotas de agua en todas direcciones. Aquella escena dejó a Joo Tae-hyun sintiéndose inexplicablemente inquieto.
Vaya… Nunca había sido consciente de Seo Baek-han en un sentido tan perverso, pero desde que tomé esa droga, definitivamente me he vuelto extraño.
“Entonces, ¿para qué sirve esta habitación?”
“Es sólo un montón de cosas…… Oh, es sólo una habitación que uso como trastero y el estudio está por ahí. ¿Quieres verlo?”
Sin mostrar mucha reacción, Seo Baek-han caminó en la dirección que Joo Tae-hyun le había indicado. Dejó la puerta del estudio abierta de par en par —asegurándola firmemente contra el tope—, lo que provocó que Joo Tae-hyun sintiera el impulso de hundir el rostro en un charco de agua por pura vergüenza; apenas logró contenerse.
“Tanto la habitación de hace un momento como el estudio… En general, tu espacio es agijagi-hada1. ¿Estará bien la casa de recién casados así como está? No me parece que sea tu estilo.”
«No creo que ese sea tu estilo».
“Ah, mientras tenga las cosas que uso a menudo, no me importa mucho el interior. Este lugar es, bueno… un espacio que he utilizado desde que era niño.”
Desde el cuarto de baño hasta el estudio, todas las puertas estaban abiertas de par en par y corría una suave brisa en la habitación.
Y, entrelazado en esa brisa, llega un aroma a melocotón. Pero el aromano tenía esa presencia intensa y abrumadora a la que estoy acostumbrado; más bien, fue como una sensación similar a la de desperezarse2 con cuidado.
Aunque dicen que las feromonas también reciben la influencia de la frecuencia del pulso, aun así, no son algo que se pueda emanar a voluntad según el estado de ánimo, así que, ¿qué será?»
Después de darle vueltas al asunto durante un rato, Joo Tae-hyun se dió cuenta de que podía deberse a que la habitación estaba llena de sus feromonas.
Hasta ese momento, Joo Tae-hyun nunca le había prestado especial atención al aroma de sus propias feromonas. Quizás se debía a las secuelas de una grave enfermedad que sufrió en su infancia, pero, fuera como fuese, su fragancia innata nunca había sido intensa. Si tuviera que clasificarla de alguna manera, era como el olor de las hojas de hierba transportadas por la brisa3… Una esencia tan tenue que resultaba casi imperceptible, al punto de que incluso el propio Joo Tae-hyun vivía olvidándose de que existía.
Dicen que entre personas del mismo rasgo secundario, aunque sientan las feromonas del otro, no experimentan una atracción tan grande. He oído que, al contrario, en muchos casos lo que surge es una sensación de rechazo, pero no entiendo por qué mi corazón late con tanta fuerza de esta manera.
¿Por qué, simplemente por el hecho de que dos alfas compartan una misma habitación —y porque nuestras partículas de feromonas se están mezclando—, siento este calor tan intenso y turbador, como si nuestros cuerpos estuvieran realmente presionados el uno contra el otro?
Joo Tae-hyun una vez más culpó al «dirty switch» que había tomado hace mucho tiempo y apartó la mirada, perdiéndola en la distancia.
Sin embargo, parecía que Ju Tae-hyun no era el único plenamente consciente de las feromonas que flotaban en el ambiente.
“Mi aroma tiende a intensificarse según mi estado de ánimo.”
Seo Baek-han se sentó en el banco junto a la ventana y la abrió. Si lo hizo porque las feromonas del otro alfa le resultaban molestas, fue una mala decisión; la brisa fría que entró solo provocó que ambos aromas se arremolinaran y se mezclaran con aún más fuerza.
“¿Sabes cómo el pulso acelerado hace que el aroma se vuelva más intenso? Pues a mí me pasa eso. Ya sea que me sienta bien o mal, incluso si por fuera estoy sonriendo, mi aroma me delata. Además, supongo que, por naturaleza, mi aroma es bastante intenso…”
«Aroma a melocotones», murmuró Seo Baek-han, entrecerrando los ojos. Su expresión era ambigua —imposible saber si le resultaba agradable o no—, pero una cosa era segura: ver a Seo Baek-han, con el rostro aún húmedo, relajado en su estudio y vestido con ropa cómoda de estar por casa, resultaba, por decirlo suavemente, un peligro para la salud cardíaca de Joo Tae-hyun. Aunque simplemente estaba allí sentado, descansando, la escena resultaba —en todos los sentidos— provocativa.
“….”
“Pero cuando llegué a tu espacio, vi……. Bueno, definitivamente es distinto.”
“¿Distinto? ¿En qué sentido…?”
“Como tú también eres un alfa, supongo que no estabas tan libre de todo este asunto de las “feromonas” como yo había imaginado.”
No quedaba claro si aquello pretendía ser un cumplido o una crítica. Seo Baek-han cerró los ojos con fuerza y luego los abrió lentamente, como si estuviera saboreando cada rastro de las feromonas que Joo Tae-hyun había dejado en aquel estudio; capa tras capa, desde su más tierna infancia hasta el día de hoy.
Solo había pasado una noche.
Antes de la boda, Seo Baek-han simplemente había venido a presentar sus respetos por pura formalidad, pero, tomando el día de hoy como punto de partida, Joo Tae-hyun tuvo el presentimiento de que algo dentro de sí volvería a cambiar. Tal como las estaciones pueden transformarse en un abrir y cerrar de ojos, en el transcurso de una sola noche.
Por lo pronto, una cosa es segura: de ahora en adelante, cada vez que piense en Seo Baek-han, tendré que ponerme a cantar el himno nacional para mis adentros o imaginar cosas tristes. Ahora ya ni siquiera podré seguir echándole la culpa al dirty switch.
Me gusta Seo Baek-han, y y aquello había ido más allá de un simple afecto; ahora, lo deseaba. Profunda e intensamente, de una manera que escapaba por completo de mi control.
“Ah, Taehyun.”
“Sí, sí.?”
“Alguien que conozco me pidió que te lo presentara.”
“¿Presentarme?”
Absorto en pensamientos más bien indebidos, Ju Tae-hyun dio un respingo y enderezó su postura. Era la primera vez que Seo Baek-han se ofrecía a presentarle a alguien de su propio círculo. Ya conocían a todas las personas que debían conocer; desde que comenzaron sus actividades públicas, habían coincidido a menudo en los mismos eventos, además de compartir el vínculo común de estar involucrados con *Haechi*.
La boda, en sí, consistiría únicamente en una comida sencilla con la familia más cercana; no se planeaba enviar invitaciones a conocidos. Jamás se le habría ocurrido que podría llegar a conocer a personas del entorno personal de Seo Baek-han…
Joo Tae-hyun ireprimió con firmeza la emoción que burbujeaba en su interior. Si hubiera tenido cola, sin duda la habría estado moviendo con vigor.
El hecho de que quisiera presentarlo a alguien de su entorno… ¿no significaba acaso que, en verdad, lo aceptaba como su cónyuge? ¿Será por lo que dijo mi padre hace un momento… sobre el hecho de que compartimos la misma cama? Era un poco vergonzoso, sin duda, pero no quería dejar pasar un golpe de suerte que había caído, de repente, en mis manos. Incluso a mis propios ojos, debía de parecer joven e inmaduro, pero no fui capaz de rechazar la oportunidad de acercarme a la persona por la que sentía algo especial.
“Ah, no es alfa sino beta, pero tiene una postura positiva respecto al switch. Sin embargo, dice que detesta los del tipo dirty.”
“Oh… ¿ah, sí?”
Ah … Espera un momento.
“Si tu preferencia sexual es esa, es decir, según tu propia expresión, el lado que es penetrado, pensé que tal vez no habría problema incluso si no fuera un alfa. Al contrario, al ser un beta y puesto que dice que detesta el dirty switch , me parece que también sería seguro.”
En otras palabras, Seo Baek-han estaba, en ese momento…
“¿Por qué no pruebas a conocer a alguien así?”
…ofreciéndose a presentarme a una pareja sexual.
**Traductora:
Estúpido Seo-seobang… (╬▔皿▔)╯
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