El ejecutivo del clan Red Fox, Kang Hoon, estaba de bastante buen humor hoy. Era porque, después de mucho tiempo, había caído una presa que valía la pena.
—Todos mantengan bien sus posiciones y hagan exactamente lo que practicamos.
—¡Sí!
Ante las palabras de Kang Hoon, los miembros del equipo se movieron al unísono y rodearon al monstruo.
Lo que estaban enfrentando era una bestia de tamaño mediano con un solo cuerno.
Unicornio.
Estas criaturas, cuyos nombres varían según la cantidad de cuernos, unicornio, bicornio, etc., eran monstruos difíciles de enfrentar para cualquiera que no fuera un ‘Adaptado’ con bastante experiencia en «La Gran Tierra».
Por lo general, un ‘Adaptado de Primera Etapa’ podría enfrentarse a un unicornio él solo. Y actualmente, dentro del equipo, el único Adaptado de Primera Etapa era Kang Hoon.
“Todavía no parece que me necesiten”.
Los cazadores de unicornios normalmente formaban grupos de cinco para poder abatir uno sin demasiadas dificultades.
Sin embargo, este grupo era un poco especial.
De los cinco integrantes, cuatro incluido Kang Hoon pertenecían a Red Fox, un clan especializado en la caza.
A excepción de Kang Hoon, ninguno había alcanzado todavía la Primera Adaptación, pero todos eran veteranos en la caza de unicornios en equipo. Además, eran talentos que pronto se convertirían en Adaptados de Primera Etapa.
—[Líder, ¿de verdad piensa seguir adelante?]
—[Sí].
—[Pero esa mujer… parece tener algún tipo de respaldo. ¿De verdad estará bien?]
—[No te preocupes. Yo me responsabilizo].
Kang Hoon se relamió mientras observaba a la mujer que temblaba a su lado.
Ella era la única forastera del grupo. Aunque ocultaba su cuerpo bajo una túnica negra, no podía esconder su belleza.
Cabello rojo escarlata que asomaba ocasionalmente entre la tela y una piel tan blanca como la nieve.
Pero lo que más llamaba la atención eran los accesorios y objetos que ella dejaba ver por accidente de vez en cuando.
No había uno solo que no pareciera de lujo.
Red Fox, el clan especializado en la caza.
Lo que cazaban en realidad no eran monstruos, sino otros ‘Adaptados’.
Eso era algo que cualquier Adaptado de alto rango que dominara la región conocía perfectamente. Y ahora una presa inocente, que no sabía absolutamente nada, había entrado voluntariamente en sus garras.
Lo único que le preocupaba era que no conocían con certeza la afiliación ni los antecedentes de la mujer, pero Kang Hoon no lo consideraba un problema serio.
Porque antes de aceptarla en el grupo ya había utilizado un medidor de poder espiritual. Después de todo, apenas está al nivel de una ‘No Adaptada’. Aunque tenga respaldo, ¿qué importa?
Y esos objetos seguramente los había obtenido seduciendo y despojando a otros viajeros con su belleza.
La mirada de Kang Hoon recorrió las curvas sensuales que se insinuaban bajo la túnica, llenándose de codicia.
“Quizá hasta ahora eso te haya funcionado, pero esta vez las cosas no saldrán como quieres”.
En ese momento, la mujer cometió algún error y soltó un grito.
—¡Ay, lo siento!
—… No hay problema.
Kang Hoon sonrió mientras sacaba el puñal que se había clavado en su armadura de cuero.
“Maldita perra”.
Parecía ser su primera vez participando en una cacería. Sus movimientos estaban llenos de errores.
No solo ocupaba mal su posición, sino que también calculaba mal los momentos de ataque y terminaba golpeando a sus propios compañeros, como acababa de ocurrir.
De hecho, había sido ella quien atrajo al unicornio con el que estaban luchando.
“Como eres bonita, te lo dejaré pasar una vez”.
Pero poco después, quién sabe qué hizo, la mujer apareció trayendo otro unicornio.
—¡Ugh! ¡Lo siento mucho!
—No pasa nada. Mejor aún. ¡Matémoslos a los dos de una vez!
Dos todavía eran manejables.
Kang Hoon era un Adaptado que se encontraba al final de la Primera Etapa, así que podía enfrentarse él solo a dos unicornios y como estaba aburrido, incluso le pareció algo entretenido.
Matar al unicornio y atrapar a la mujer. Hasta ese momento todo estaba bien.
Al menos, hasta que los unicornios se convirtieron en tres.
La mujer, que había atraído al tercer unicornio, volvió a decir:
—¡Ah! ¡Lo siento!
—… Ten más cuidado la próxima vez—. Kang Hoon habló con una expresión algo más seria.
Tres unicornios ya eran demasiado incluso para él.
“¿Qué demonios está pasando?”
En tan poco tiempo ya había tres. ¿De dónde seguía sacando unicornios?
Era algo incomprensible.
Menos mal que seguían siendo unicornios.
Porque si aparecía, aunque fuera un bicornio…
—¡Lo sientoooo!
La mujer corría agitando las manos y detrás de ella venía un monstruo furioso.
Una enorme masa que avanzaba aplastando grandes árboles de hoja ancha.
Parecía medir fácilmente más de diez pies de altura.
Y sobre su cabeza sobresalían dos robustos cuernos.
“… ¿Esa maldita desgraciada?”
♦ ╬ ♦
Mientras tanto, Jaehwan observaba toda la escena desde la distancia.
“Si siguen así, van a morir todos”.
Parecían arreglárselas más o menos contra los monstruos de un cuerno. Pero en cuanto apareció uno con dos cuernos, todos empezaron a salir despedidos por los aires.
Jaehwan se sintió un poco decepcionado.
Había pensado que cualquiera que hubiera logrado graduarse de aquella ‘Torre’ sería increíblemente fuerte.
Pero viendo cómo peleaban, incluso se preguntaba cómo habían logrado completarla. Y además estaba aquella mujer de comportamiento extraño. No podía saber si estaba intentando cazar o arruinar la cacería.
“Parece que esa mujer es la más fuerte de todos ellos. ¿Se llevan mal entre ellos?”
Jaehwan dudó.
Quería ayudarlos, pero no entendía exactamente qué estaba ocurriendo y no podía tomar una decisión apresurada.
“Observemos un poco más”.
♦ ╬ ♦
Finalmente, entre nubes de polvo, los tres unicornios cayeron.
Había sido una batalla en la que habían puesto hasta la última gota de fuerza.
Ahora solo queda ese.
Si Kang Hoon no hubiera sido un Adaptado al borde de completar la Primera Etapa, y si el bicornio frente a ellos no hubiera sido un ejemplar todavía inmaduro, habrían muerto varias veces durante aquel combate.
También había ayudado mucho que, gracias al maestro del clan, hubiera conseguido una habilidad intermedia del clan superior La Sala del Rey del Fuego (Huawangbang)
Habilidad Intermedia: Aliento del Rey del Fuego.
Una técnica que envolvía la espada del Adaptado en una tenue llama y multiplicaba su poder de combate.
Para los Adaptados de Primera Etapa, que aún no podían recubrir sus armas con poder espiritual, era una habilidad de una fuerza casi milagrosa.
Gracias a ella Kang Hoon había logrado resistir hasta ahora.
El consumo excesivo de energía espiritual le provocaba mareos, pero estaba convencido de que, si aguantaban un poco más, ganarían.
—¡Todos resistan un poco más! ¡Ese bastardo también está al límite!
El agotado bicornio respiraba pesadamente mientras mantenía una actitud cautelosa.
Un bicornio.
Realmente había sido una ganancia inesperada.
Incluso si no conseguían los objetos de la mujer, con solo obtener los cuernos del bicornio…
—¡Yo también ayudaré! ¡Toma esto!
—¡¿Kgh?!
Kang Hoon tembló al ver el puñal de la mujer clavado en su muslo, ella solo puso una expresión avergonzada.
—Jajá, ¡lo siento!
—¡Maldita hija de puta!
—¿Hija de puta? Qué cruel. Solo intentaba ayudar.
El bicornio cargó hacia ellos.
Los cuernos se lanzaron al ataque.
¡Kang!
La espada de Kang Hoon se rompió con un estruendo metálico.
La enorme sombra del bicornio cubrió todo su cuerpo.
—¡¡¡Mierdaaaaaaaaa!!!
Y al instante siguiente, algo semejante a un rayo de luz atravesó el bosque en línea recta.
El gigantesco cuerpo del bicornio que se abalanzaba sobre Kang Hoon perdió repentinamente la dirección y se desplomó con un rugido ensordecedor.
¡Puuuuaaash!
El líquido azul que brotó del monstruo salpicó el rostro de Kang Hoon.
No entendía qué acababa de ocurrir.
Cuando el enorme cuerpo del bicornio desapareció de su vista, lo primero que apareció fue una hoja de espada envuelta en una ondulante aura negra.
Una espada impregnada de una intención asesina tan siniestra que resultaba desagradable. Con solo verla era evidente que se trataba de una espada extraordinaria.
Y cuando su dueño apareció bajo la brillante luz del sol, Kang Hoon no pudo evitar quedarse boquiabierto.
Parecía un hombre que hubiera pasado décadas encerrado en una habitación.
Un aspecto descuidado y miserable.
Era imposible imaginar que alguien así fuera el dueño de una espada tan magnífica.
Kang Hoon levantó la vista hacia él confundido y finalmente preguntó:
—¿Q-Quién es usted?
Y para los oídos de Jaehwan, aquello sonó así:
—■■¿Qui■én■■ es■ ust■ed■■?!
Jaehwan pensó que realmente no había nada fácil en este mundo.
Poco después, Jaehwan logró establecer una comunicación básica con el grupo. Había utilizado ‘Duda’ hasta su límite.
—Disculpe, ¿dijo que se llama Jaehwan?
—Sí.
—¿Y dice que solo es un viajero que pasaba por aquí?
—Sí.
—¿Y además no habla nuestro idioma?
—Sí.
—Qué extraño. Es extremadamente raro que exista una barrera lingüística en este lugar…
—Bueno.
—Y… ¿de verdad está bien que nuestro grupo se quede con el cadáver del bicornio?
—Sí.
—¿No se retractará después?
—Sí.
—¡Jajaja! ¡Qué persona tan despreocupada!— Kang Hoon soltó una gran carcajada.
Estaba de un humor excelente y no era para menos. Hoy había cazado nada menos que un bicornio, además había recibido el cadáver completo.
—¡Jajajaja! ¡Jajajajaja!
Jaehwan lo observó un momento antes de comentar:
—Pareces muy feliz.
—¡Claro que lo estoy! ¡Es un bicornio! ¿Acaso no sabe lo que es un bicornio?
—No.
—… ¡Jajaja! ¡Qué buen chiste!
Un grupo preparado para cazar unicornios había abatido un bicornio.
Algo así solo podía ocurrir con la bendición de los dioses.
Un monstruo al que los No Adaptados ni siquiera podían herir. Y que incluso obligaba a los Adaptados de Primera Etapa a luchar con todas sus fuerzas.
Eso era un bicornio.
Incluso sumando toda la capacidad de combate de su grupo, matar uno era imposible.
No, para ser más precisos, era absolutamente imposible. No era un problema que pudiera resolverse con determinación.
Según los datos estadísticos que el Sistema utilizaba para medir sus capacidades, jamás habrían podido cazar a ese bicornio.
—¿Y qué tan fuerte es un monstruo así en este lugar?
—Bueno… para nosotros es poderoso. Pero para alguien como nuestro líder de clan, puede matarlo fácilmente.
La expresión de Kang Hoon rebosaba orgullo.
Y era natural.
Red Fox era un clan mediano que estaba creciendo más rápido que cualquier otro en la región.
—¿Ese líder de clan es fuerte?
—… ¿No me diga que realmente no lo sabe? ¿Nunca ha oído hablar de Red Fox?
—No.
La ceja de Kang Hoon se crispó ligeramente.
—Por cierto, lleva un rato hablándome de manera informal. ¿De verdad tiene dificultades con el idioma?
—Sí.
—Ja…
Kang Hoon reprimió con esfuerzo la irritación que le subía por dentro y sonrió.
La situación le molestaba bastante. Pero comparado con las ganancias obtenidas hoy, soportar algo así no era nada.
Después de esta cacería y con la obtención del bicornio, probablemente ascendería a Adaptado de Segunda Etapa.
Mientras tanto, desde la parte trasera del grupo, la mujer torpe observaba toda la escena con el estómago revuelto.
La mujer que había atraído nada menos que tres bestias cornudas adicionales durante la batalla.
Aquella que aparentaba ser una inútil.
Tal como cabía esperar, no era una mujer común.
“Ay, qué desperdicio. De verdad me duele verlo”.
Era Mino, la asesina de la Sala del Bosque Negro, una de las Diez Salas del Caos.
Entre los asesinos era conocida como la ‘Bruja de la destrucción’.
¿La Bruja de la destrucción infiltrándose en un simple grupo de caza de unicornios?
Cualquiera que conociera el asunto se habría echado a reír. Ella era una Adaptada lo suficientemente fuerte como para enfrentarse sola a un tricornio. Y si alguien como ella se había unido a un grupo de caza de unicornios, solo podía haber una razón.
“Justo tenía que aceptar un encargo como este”:
Tiempo atrás, Mino había recibido la petición de eliminar al grupo de caza de unicornios de Red Fox.
El problema era que no se trataba de un encargo oficial gestionado a través de la Sala del Bosque Negro.
Los asesinos afiliados a esa organización tenían estrictamente prohibido aceptar trabajos privados. Por eso ella no había actuado directamente y se había molestado en atraer monstruos.
Porque sería problemático si su identidad quedaba expuesta.
“Ah, en serio… Pensé que con un bicornio bastaría para acabar con todos”.
Su habilidad única, ‘Atracción’, era la razón por la que la llamaban la Bruja de la Destrucción.
Gracias a ella podía atraer fácilmente hacia sí a los monstruos cercanos. Y así había eliminado en numerosas ocasiones a esos llamados ‘cazadores de humanos’.
Todo estaba saliendo según lo planeado. Todo iba perfectamente.
Hasta que apareció ese hombre que insistía en llamarse a sí mismo ‘un simple viajero’ y mató al bicornio.
“Sí, claro. Un simple viajero, mis narices…”
Mino lanzó una mirada al cadáver del bicornio que Kang Hoon y los demás cargaban sobre los hombros.
La imagen de la espada atravesando al monstruo seguía grabada en su mente.
Los demás parecían no haberlo visto bien, pero Mino había estado muy cerca cuando ocurrió.
Por supuesto, el hecho de que el hombre hubiera matado a un bicornio no era tan extraordinario. Si buscabas por el Caos, podías encontrar bastantes personas capaces de hacerlo.
El problema era cómo lo había matado.
Aquel hombre…
Había matado al bicornio simplemente apuñalándolo.
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