«Al final, todo es cuestión de vivir».
—Ranius Bell, periodista en prácticas de |Caos de Este Mes |
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Fortaleza occidental Mantícora.
Cuando recibió el informe de que el muerto colosal Magritte había desaparecido, Im Jinhong, líder del Clan Cielo Dorado, pensó que sin duda había oído mal.
—¿Qué mierda estás diciendo?
Eso no podía ser cierto.
¿Qué clase de existencia era un muerto colosal?
Según los estándares de «La Gran Tierra», se encontraba nada menos que al nivel de un Adaptado de novena etapa; si se hablaba en términos de rango, era un monstruo al que solo podían enfrentarse personas de, como mínimo, el rango de teniente general.
Los muertos colosales eran monstruos aterradores de los que solo existían tres incluso en todo «Caos».
—Eso no puede ser cierto—. Im Jinhong solicitó que volvieran a comprobar los hechos.
Todas las organizaciones de inteligencia del Clan del Cielo Dorado fueron movilizadas para investigar el incidente de Gorgona.
Y, cuatro días después, llegó hasta el líder del Clan del Cielo Dorado la noticia de que todas las sucursales septentrionales del clan situadas cerca de Gorgona habían sido aniquiladas.
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| … Han transcurrido diez días desde que el muerto colosal ‘Magritte’ fue abatido. Durante ese periodo, se han producido varios cambios importantes en la fortaleza Gorgona. El mayor de ellos ha tenido lugar entre sus habitantes. He intentado hablar con un anciano que caminaba por la calle…|
Mientras escribía sus notas mediante la habilidad ‘Nota urgente’, Renius, periodista en prácticas de El Caos de Este Mes, levantó de pronto la cabeza y preguntó:
—Entonces, en su opinión, señor, ¿cuál ha sido el mayor cambio que ha experimentado Gorgona desde aquel incidente?
Quien recibió la pregunta de Renius era un anciano musculoso que cargaba sobre el hombro el enorme cuerno de una bestia cornuda.
Parecía trabajar como artesano en algún taller, pues de su cintura colgaban un cincel y un martillo.
Por el hecho de que transportara personalmente el cuerno, no debía de ocupar un puesto demasiado alto. Era la persona perfecta para preguntarle por el incidente de diez días atrás.
El anciano respondió:
—Ahora se vive mejor.
—¿Exactamente en qué sentido se vive mejor?
—¿En qué sentido…? Bueno, quiero decir que ahora vivimos con un poco más de holgura.
En cuestión de unos cuantos días, la economía de Gorgona había experimentado un auge extraordinario. Sin duda, el hecho de que seis de los Diez Grandes Facciones de Caos se hubieran trasladado sus bases a la fortaleza Gorgona había desempeñado un papel importante.
Cuando numerosos individuos de renombre entre los más poderosos de «Caos» se congregaron en Gorgona, el suministro de recursos esenciales, como los cuernos de las bestias cornudas, aumentó de manera natural.
—La situación parece demasiado grave como para decir que ahora viven con más holgura.
Sin embargo, a simple vista, el aspecto exterior de Gorgona era verdaderamente desolador. Los daños sufridos durante la derrota del muerto colosal ‘Magritte’ habían destruido parcialmente la muralla exterior, y un número considerable de habitantes había perdido su hogar. Además, muchas almas habían recorrido el camino de la extinción eterna.
Aun así, para ser un lugar que había sufrido semejante tragedia, el ambiente de Gorgona era alegre. Las miradas de quienes reparaban sus hogares destruidos eran afables, y las voces de quienes compartían los cuernos de las bestias se oían extrañamente animadas. Era una escena imposible de encontrar en cualquier otra fortaleza de «Caos».
—Bueno, supongo que puede decir eso porque usted no vio el ‘Camino de las Olas’, señor periodista.
El Camino de las Olas.
El incidente en el que una oleada de oscuridad absoluta, formada por muertos (olvidados), se abrió ante un único destello de espada. Incluso Renius, que solo era un periodista en prácticas, había oído hablar de ello.
Se decía que Éufrates, el gran poeta que se encontraba en el lugar de los hechos, había descrito la escena de la siguiente manera:
‘Fue como si la mismísima Madre Naturaleza se arrodillara ante un solo ser humano’.
Para él, que no era más que un periodista novato, aquello resultaba difícil de comprender. Que un ser humano abriera un ‘camino’ en medio de una oleada formada por muertos, ¿cómo podía ser posible algo así?
El día en que se abrió el Camino de las Olas, muchos de los superiores de Renius, es decir, periodistas pertenecientes a Caos de Este Mes, se habían congregado en Gorgona.
Los últimos mensajes que aquellos periodistas veteranos dejaron ese día fueron lo siguiente:
| Hay ocasiones en las que uno mismo debe convertirse en unas cuantas líneas de un artículo. |
Quién sabía qué los había poseído, pero todos se arrojaron al Camino de las Olas y lucharon contra los muertos.
Y al final murieron.
Esa era toda la historia de cómo Renius, un periodista del escalafón más bajo, había terminado enviado a aquel lugar.
… ¿Qué habían visto exactamente las personas aquel día?
¿Qué había ocurrido para que los habitantes de Gorgona mostraran ahora expresiones tan desconocidas?
—En cualquier caso, ahora se vive mejor en Gorgona. Eso es todo lo que un ignorante como yo puede decirle.
Eran palabras desconcertantes. Tras decirlas, el anciano musculoso entró en una pequeña tienda cargando el cuerno de la bestia sobre el hombro. En la entrada de la tienda había una placa que decía: [Centro médico].
Sin darse cuenta, Renius siguió al anciano al interior.
—Oigan, traigo un cuerno nuevo.
—¡Ya ha llegado!
Los integrantes del personal médico acudieron desde distintos puntos para examinar el estado del cuerno.
—Vaya, es el cuerno de una bestia de cuatro cuernos. No podemos procesarlo con nuestras propias fuerzas…
—Por eso he venido personalmente.
El anciano musculoso se echó a reír y, tomando el cincel y el martillo, comenzó a triturar el cuerno. Las partículas que se desprendían bajo los golpes del martillo cayeron íntegramente sobre una hoja de papel blanco. El personal médico exclamó con admiración.
Renius se encontraba igual de impresionado. Aunque no era más que un periodista en prácticas, incluso él sabía lo duro que era el cuerno de una bestia de cuatro cuernos. Convertirlo en polvo era una técnica imposible para cualquiera que no fuera un artesano de considerable nivel.
“¿Acaso no era un anciano corriente?”
La duda de Renius pronto quedó resuelta gracias a los elogios del personal médico.
—¡Cómo cabía esperar del «Procesamiento» del sub maestro del taller!
—Es realmente extraordinario.
Los medicamentos pulverizados mediante el «Procesamiento» del anciano fueron introducidos en las bocas de los pacientes que luchaban contra sus enfermedades.
—Gracias, muchas gracias…
—Vamos, no hable, que se le derramará la medicina.
Renius contempló la escena sin decir nada. Estaban suministrando como medicina cuernos de bestias de cuatro cuernos. Era algo que jamás podría ocurrir en otra fortaleza. Y, además…
—¿No me diga que están repartiendo la medicina gratuitamente?
—¿Eh? Ah, sí.
Todos los pacientes eran personas No Adaptadas. No había forma de que los no adaptados pudieran comprar medicamentos fabricados con cuernos de bestias de cuatro cuernos.
—¿Por qué hacen esto? Si suministran gratuitamente medicamentos del nivel de una bestia de cuatro cuernos, las finanzas de la fortaleza interior…
—No importa, porque el señor de la fortaleza sale personalmente a cazar bestias cornudas.
—… ¿El señor de la fortaleza en persona?
—Así es. Cada vez que sale, regresa con varios cientos. Gracias a eso, nunca nos faltan cuernos en el centro médico.
Renius se preguntó si de verdad había oído bien. ¿El señor de la fortaleza salía a cazar bestias cornudas? ¿Qué clase de situación era esa?
El anciano respondió con indiferencia:
—De nada servirá que se lo explique cien días, señor periodista. Quién no ha vivido aquí no puede entenderlo.
Renius observó el rostro del anciano en silencio. Ahora comprendía quién era aquel hombre con quien había empezado a hablar por casualidad.
Michael Garnad, sub maestro del taller «Crepúsculo Penumbroso».
El único ser humano capaz de procesar el cuerno de Garnak y el hombre conocido como el mejor artesano de Gorgona.
Renius conocía el nombre de la emoción que había aparecido en el rostro de aquel anciano. Precisamente porque la conocía, no podía creerlo. Se trataba de la emoción más extraña que podía encontrarse en todo Caos.
«Ahora se vive mejor».
Quienes han existido durante más de cien años en este «Caos» no utilizan con facilidad el verbo ‘vivir’. La razón era que esa palabra constituía, en sí misma, una contradicción.
Y, sin embargo, Michael Garnad, que había vivido ciento cincuenta años, había utilizado aquella expresión.
Renius revisó su ‘Nota urgente’ y observó en silencio el titular que había elegido cuando le asignaron el artículo por primera vez.
| El señor de Gorgona: ¿es la salvación del Caos o una calamidad? |
Renius borró en silencio el titular del artículo.
Cuando levantó nuevamente la cabeza, contempló la escena del centro médico y las calles de Gorgona. Personas sonrientes. Las expresiones animadas de quienes reparaban los negocios destruidos y cuidaban de los heridos.
Renius examinó uno a uno sus rostros y sintió que las puntas de sus dedos temblaban, envueltas en una inexplicable sensación de plenitud.
Algo que no era una salvación milagrosa ni una calamidad que pondría fin a todo.
O quizá algo que contenía tanto esa salvación como esa calamidad.
Nadie sabía hacia qué lugar conduciría, pero representaba la posibilidad misma de poder dirigirse hacia algún sitio.
En ese instante, Renius experimentó una revelación fulminante. De inmediato, escribió lo que había comprendido en su ‘Nota urgente’.
| Los habitantes de Gorgon han comenzado a vivir |.
A pesar de haber escrito él mismo la oración, Renius no comprendía del todo qué significado exacto contenía. Sin embargo, podía intuir que el valor encerrado en aquellas palabras era algo sumamente importante.
Aquella oración se convertiría en un preámbulo crucial para explicar el futuro del «Caos». Su intuición como periodista así se lo decía.
Ruuuumble.
Lo que interrumpió los exaltados pensamientos de Renius fue una repentina explosión procedente de la fortaleza interior. Un humo espeso se elevaba desde su muralla exterior.
—¿Qué está ocurriendo?
Michael se encogió de hombros ante la expresión tensa de Renius.
—Últimamente ocurre con frecuencia.
Una explosión de semejante magnitud solo podía producirse si Adaptados de alto orden libraban una contienda de poder espiritual. Varias posibilidades atravesaron rápidamente la mente de Renius.
Ahora que lo pensaba, habían dicho que seis de las Diez Grandes Facciones de Caos tenían su base en Gorgona.
Le había parecido extraño que todo estuviera tan tranquilo. Bastaba con que tres de los Diez Grandes Facciones se encontraran en una misma fortaleza para que esta se volviera un hervidero debido a sus luchas por el poder. Sin embargo, nada menos que seis de las diez facciones se encontraban actualmente en Gorgona.
—¿Ha estallado una guerra entre las Diez Grandes Facciones?
—¿Una guerra?— Al oírlo, Michael soltó una carcajada, como si hubiera escuchado una broma muy divertida—. Sí, eso también puede llamarse guerra, entonces supongo que sí.
Mientras contemplaba a los líderes de los clanes de «Caos» salir volando lánguidamente a través de la muralla exterior de la fortaleza interior, Michael dejó escapar una risotada.
—Hoy fueron cinco.
♦ ╬ ♦
El campo de entrenamiento de la fortaleza interior de Gorgona.
Los líderes de los clanes, cuyos rostros estaban cubiertos de moretones azulados después de haber recibido golpes de Jaehwan por todas partes, permanecían dócilmente arrodillados y formados frente a él.
—Son débiles.
Los líderes de los clanes temblaron de humillación. Hasta aquel momento, nadie les había dicho algo semejante.
—¿Qué demonios estuvieron haciendo durante cientos de años?
Querían responderle, pero no tenían ninguna justificación para hacerlo.
Acababan de sufrir una derrota desastrosa a pesar de que los cinco, con la excepción de Shin Muguk, el líder del Clan del Infinito y segundo puesto, se habían abalanzado sobre él al mismo tiempo.
Yun Yong, líder del Clan del Dios del Trueno y el primero de los cinco en caer derrotado, se estremeció mientras recordaba la estocada de Jaehwan.
—Yun Yong, lo único rápido en ti son los pies.
El líder del Dios del Trueno, bajó la cabeza.
Jaehwan también dirigió unas palabras a cada uno de los demás líderes.
—Kang Hwang posees un gran poder destructivo, pero eres lento.
Kang Hwang, líder del Rey de las Llamas, torció los labios con descontento.
—Ja Geukryeong eres ágil y posees buen instinto, pero tu resistencia es pésima.
Ja Geukryeong, del Santuario se mordió el labio.
—Jegal Myeong, piensas demasiado antes de poner en práctica una estrategia.
El líder del Clan del Bosque de Eruditos, se rascó la cabeza con incomodidad.
—Caimán, usted es el mejor de todos los presentes. Sus fundamentos también son excelentes. No posee ninguna debilidad en particular. Sin embargo, visto a la inversa, eso significa que tampoco posee ninguna virtud extraordinaria.
Caimán, líder del Clan del Mar del Sur, pareció aceptar aquella evaluación sin objeciones.
Por último, la mirada de Jaehwan se dirigió hacia todos los líderes de los clanes.
—Y todos ustedes tienen un problema en común. ¿Saben cuál es?
Los líderes esperaron sus siguientes palabras con expresiones sumamente tensas.
—Que ya se consideran alguien sin haberse esforzado de verdad.
Las expresiones de los líderes de los clanes se deformaron miserablemente.
A poca distancia, dos ancianos observaban la escena: Shin Muguk, líder del Clan del Infinito y Cheongheo, el Médico Divino de la Desesperación.
—Tiene razón.
—Gracias a ese mocoso, por fin siento que me he quitado un peso de encima.
Cheongheo soltó una risita. Desde hacía mucho tiempo deseaba reunir a los jóvenes líderes de las Diez Facciones Clanes y darles una buena paliza, y aquel anhelo por fin se había cumplido ese día.
—Los ancianos de allí también son demasiado débiles para haber vivido mil años.
La comisura de los labios de Cheongheo se crispó.
—… Mierda.
Sin embargo, Cheongheo no replicó. Él también aceptaba los criterios de Jaehwan.
Incluso según los estándares de Cheongheo, la actual «Expedición al Abismo» poseía unas fuerzas sumamente insatisfactorias.
Para ser más exactos, su nivel era muy inferior al de hace novecientos años.
Las Diez Grandes Facciones también existían novecientos años atrás. En aquel entonces, todos sus líderes poseían una fuerza equivalente a la de un Adaptado de quinta etapa, mientras que los cinco puestos superiores eran Adaptados de la octava etapa.
Incluso el anterior líder del Clan del Dragón Celestial, quien ocupaba el primer puesto en aquellos tiempos, era un Adaptado de novena etapa.
Por su parte, Mulack Mongma, el súcubo que dirigía la expedición, poseía un poder que superaba incluso el de un Adaptado de novena etapa.
Una expedición que hasta aquellos poderosos individuos habían encontrado difícil.
El «Abismo» era un lugar habitado por monstruos semejantes.
—Todos recuerdan la reciente operación de exterminio, ¿verdad?
—La recordamos.
El líder del Clan del Dios del Trueno respondió.
La ‘operación de exterminio’ a la que se refería Jaehwan era la ‘operación para exterminar las sucursales septentrionales del Clan Cielo Dorado’, ocurrida tres días atrás.
—En aquel momento, la mitad de ustedes sufrió heridas graves o incluso estuvo a punto de morir.
Los hombros de los líderes de los clanes del Dios del Trueno y del Rey de las Llamas se estremecieron ante sus palabras.
En la operación de exterminio de tres días atrás, Yun Yong, un Adaptado de sexta etapa, estuvo a punto de morir, y hasta Jegal Myeong, un adaptado de séptima etapa, sufrió heridas graves.
Ni siquiera habían atacado Mantícora, la base principal del Clan Cielo Dorado. Habían sufrido todas aquellas pérdidas solo para eliminar a la alianza de sus sucursales septentrionales.
Los Gules.
Armas asesinas que, al haber transformado en muerto únicamente la mitad de su alma, poseían al mismo tiempo el poder de los muertos y la razón de los seres humanos. Solo después de enfrentarse a ellos comprendieron los líderes de las Diez Grandes Facciones cómo la fortaleza Mantícora había podido caer en manos de una simple facción.
Cada uno de ellos era un arma tan poderosa como un adaptador de sexta etapa. El Clan Cielo Dorado había podido apoderarse de Mantícora porque poseía varios cientos de esas armas.
También circulaba el rumor de que la fortaleza occidental Garuda se encontraba sumida en una batalla caótica de características similares.
—Si terminan así por enfrentarse a una sola facción, ¿cómo piensan partir en la expedición?
Los líderes de las Diez Grandes Facciones bajaron la cabeza ante su voz despectiva.
—A partir de hoy, se someterán a un entrenamiento especial durante una semana.
Los líderes se miraron unos a otros al escuchar esas palabras.
“¿Un entrenamiento especial?”
Comprendían lo que Jaehwan decía, pero al mismo tiempo no podían aceptarlo. Entendían que debían volverse más fuertes.
También entendían que no les quedaba mucho tiempo.
Pero ¿una semana? ¿Cómo podrían fortalecerse en apenas una semana? Jegal Myeong, líder del Clan del Bosque de Eruditos, levantó la mano en representación del grupo:
—Señor de la fortaleza, ¿puedo hacerle una pregunta?
—Hazla.
—Como usted ya sabe, todos los líderes de las Diez Grandes Facciones reunidos aquí somos Adaptados.
Era algo tan evidente que algunos líderes mostraron expresiones de desconcierto, preguntándose qué pretendía decir Jegal Myeong.
—Lo sé.
—Entonces también debe saber que el Orden de Adaptación, no es algo en lo que pueda avanzarse de un solo salto.
El Orden de Adaptación.
Desde el primer nivel hasta el decimoquinto.
El número que dividía en categorías a los adaptados.
—Aunque varía según el talento, normalmente un No Adaptado necesita diez años para convertirse en un Adaptado de primera etapa. Después, un Adaptado de primera etapa veinte años para convertirse en uno de segundo. Para que un Adaptado de segunda etapa pueda ser uno tercera, hacen falta al menos cuarenta años. Y para que uno de tercero alcance la cuarta etapa se necesitan otros ochenta. La mayoría de los seres humanos pierde la vida antes siquiera de convertirse en Adaptados de cuarta etapa.
Por lo general, cada vez que se asciende un nivel en el orden de adaptación, y siempre que no se produzca algún acontecimiento especial, se requiere más del doble de tiempo de entrenamiento. Esa era la razón por la que a los Adaptados de cuarta etapa se les denominaba ‘Adaptados de alto rango’.
No había muchas personas capaces de sobrevivir como Adaptados durante ciento cincuenta años.
—Incluso así, se sabe que la séptima etapa es el límite de aquello que puede alcanzarse mediante la mera acumulación de tiempo. Esa es también la razón por la que surgió la frase: “La séptima etapa es el límite que puede alcanzar un ser humano”.
Todos los líderes de las Diez Grandes Facciones eran talentos destacados incluso dentro de «Caos». Precisamente por poseer semejante talento habían podido alcanzar la sexta o la séptima etapa con mayor rapidez que los demás.
Sin embargo, eran plenamente conscientes de que aquel era su límite.
Jaehwan preguntó:
—¿Y?
—He oído que usted es un Despertado.
Un Despertado.
Las expresiones de los líderes de las Diez Grandes Facciones cambiaron de distintas maneras al escuchar aquella palabra. Algunos tenían cara de haberlo sospechado desde el principio, mientras que otros parecían conmocionados.
Jaehwan respondió:
—Sí. Parece que eso es lo que me llaman.
De todos modos, ya no tenía intención de ocultarlo.
Jegal Myeong asintió y continuó:
—No sé casi nada acerca de los Despertados. En realidad, supongo que no soy el único y que lo mismo puede decirse de cualquiera.
Se conocían muchos hechos acerca de los Adaptados y los No Adaptados. Por ejemplo, que la adaptación estaba formada por un total de quince niveles o que, al alcanzar una etapa determinada, se obtenía cierto tipo de poder…
Sin embargo, el Despertar, era diferente. Nadie sabía mediante qué principio ni de qué manera debía entrenarse una persona para alcanzar ese ‘despertar’.
—Lo único que conozco son algunos rumores acerca de los Despertados. Según he oído, los despertados no avanzan hacia una nueva etapa mediante una acumulación constante, sino a través de una revelación repentina.
Jaehwan recordó el momento en que obtuvo por primera vez el «Olvido del Yo». Sin duda, así había sido.
El instante en que se desprendió del cascarón del Sistema y se convirtió por completo en ‘sí mismo’. Sería mentira decir que no había existido una acumulación de revelaciones, pero lo que finalmente creaba el «Olvido del Yo» era una explosión de emociones abrumadora.
La sensación explosiva del instante en que vació todo lo que era y se reconstruyó desde cero. Ese era el origen del despertar.
—¿Qué intentas decir?
—Usted sabe que somos Adaptados y también sabe que no somos personas capaces de volvernos fuertes de manera repentina.
—Así es.
—Entonces solo puede haber una respuesta—. Los ojos de Jegal Myeong, líder del Clan del Bosque de Eruditos, brillaban—. Señor de la fortaleza, ¿acaso pretende convertirnos en Despertados?
Impresiones sobre el capítulo completo.
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