Aisa Lindcroft, señora de Dríade, contemplaba la situación en el recinto con el rostro rígido. En realidad, no estaba satisfecha con lo que estaba ocurriendo.
“… ¿De verdad fue esta la decisión correcta?”
Aisa intercambió una mirada con una mujer que había entrado en el recinto junto con el atractivo hombre de mediana edad. Era la emisaria de «La Gran Tierra» que había acudido a verla poco tiempo atrás.
«El señor de Gorgona es todavía más peligroso que el líder del Clan del Cielo Dorado. Pretende utilizar la ‘Expedición al Abismo’ para unificar el Caos».
La mujer se llamaba Hyeyoung. Era una Adaptada subordinada al Señor de Acero, monarca de la quinta región de «La Gran Tierra».
«El señor lo ha designado como un ‘Punto de Amenaza’».
Punto de Amenaza.
El estigma impuesto sobre quienes intentaban cambiar a «Caos».
Cada vez que aparecía un Punto de Amenaza, surgían señales de esperanza en «Caos». Sin embargo, Aisa Lindcroft, quien aquel año había cumplido novecientos setenta años, sabía muy bien que esas señales conducían directamente a la desesperación.
«Si no lo eliminamos, un viento de sangre azotará el Caos».
Lo mismo había ocurrido novecientos años atrás, cuando Mulak fue designado Punto de Amenaza de primer nivel. Aisa jamás había olvidado a las almas de «Caos» que murieron entonces a manos de los señores y las grandes familias.
“… No puedo permitir que aquella tragedia se repita”.
Mientras tanto, la expresión de Jurgen también cambiaba a cada instante al observar a las dos mujeres intercambiar señales.
“No puedo creer que el Señor de Acero estuviera detrás de esta reunión”.
Aunque fueran señores de fortalezas, jamás se habrían comportado con semejante insolencia ante Gorgona, donde se encontraban reunidos los líderes de los Diez Grandes Facciones.
Jurgen contempló a la mujer que intercambiaba señales con la señora de Dríade.
La mujer llamada Hyeyoung que había participado en el torneo.
Jurgen sabía quién era.
En cuanto terminó el torneo, Hyeyoung presentó una propuesta a la fortaleza Gorgona. El contenido de la oferta no era malo en sí mismo. Había prometido ayudarlos desde las sombras para que la «Expedición al Abismo» pudiera derrotar al Clan del Cielo Dorado.
Sin embargo, Jaehwan rechazó la propuesta.
«Caos no necesita la ayuda de los señores».
Quizá herida por aquel rechazo, Hyeyoung abandonó Gorgona inmediatamente. Al parecer, su siguiente destino había sido la fortaleza Dríade.
Cuando Jaehwan rechazó la propuesta, el Señor de Acero cambió inmediatamente de objetivo y organizó una fuerza nueva. Esa era la historia completa detrás de la Reunión de las Tres Fortalezas que había estallado aquel día.
—Ha pasado mucho tiempo, líder del Clan del Infinito.
El atractivo hombre de mediana edad y facciones refinadas tomó la palabra.
—Nos reencontramos después de tanto tiempo. ¿Ni siquiera vas a saludar a un viejo amigo?
—Bang Cheonil.
Shin Muguk conocía bien al hombre que tenía delante.
En el centro de aquel campo de entrenamiento, repleto de Adaptados de Séptima y Octava Etapa, el atractivo hombre de mediana edad liberaba constantemente una altiva presión espiritual. Era uno de los señores que habían detenido a Shin Muguk y a Cheongheo en la entrada del «Abismo» novecientos años atrás.
Un antiguo enemigo de «Caos» que había masacrado incontables almas y arrebatado el «Fruto».
Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade. 1
Así lo llamaban los habitantes de «La Gran Tierra».
La espada salió lentamente de la cintura de Shin Muguk.
—Me sorprende que te atrevieras a regresar a «Caos».
—¿Todavía guardas rencor por lo que ocurrió entonces? —Bang Cheonil chasqueó la lengua con lástima—. Han pasado novecientos años. No seas tan mezquino con alguien procedente del mismo Murim.
Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade; procedía del mismo mundo de tipo Murim que Shin Muguk, líder del Clan del Infinito, y Cheongheo, el Dios de la Desesperación.
Junto con sus compañeros, había completado la Torre del Gran Maestro «Moby Dick», superado la Novena Etapa de Adaptación y obtenido el «nivel de un señor». Era uno de los poderes absolutos de «La Gran Tierra».
—¿Del mismo murim?— La voz de Shin Muguk ardió con aspereza— ¿Un bastardo que traicionó el Murim se atreve a decir eso?
—Heo Yu me perdonó con facilidad, pero parece que tú eres diferente.
El rostro de Shin Muguk se deformó cruelmente al escuchar el nombre de Heo Yu.
—Bastardo, ¿no me digas que te has puesto bajo las órdenes del Señor de Acero?
—Así es.
—… Heo Yu también está acabado. No puedo creer que haya aceptado basura como tú.
—Ja, ja. Nuestro señor pierde la cabeza por cualquiera que proceda del mismo ‘Murim’—. Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade, continuó hablando con una sonrisa burlona—: Nuestro señor te extraña mucho, amigo mío.
—¿Amigo?
En ese instante, la figura de Shin Muguk se movió.
—Jamás he tenido un amigo como tú.
La espada de Shin Muguk salió disparada hacia el corazón de Bang Cheonil acompañada de un sonido agudo.
—Muguk, no puedes derrotarme. Deberías saberlo.
—¡Cállate!
La espada de Shin Muguk fue detenida fácilmente por la Palma de Bang Cheonil.
Aunque existía una diferencia considerable entre cada etapa de adaptación, había un intervalo en el que esa diferencia resultaba especialmente abrumadora.
El paso de la octava a la novena etapa.
No era casualidad que los Adaptados comenzaran a obtener el ‘nivel de un señor’ a partir de la novena etapa.
Aunque no poseían el Circuito Infinito de los Adaptados de Décima Etapa, los Adaptados de Novena Etapa contaban con circuitos de energía espiritual cercanos a este y mostraban un poder de una dimensión completamente distinta al de los adaptados de etapas inferiores.
Era, literalmente, el poder de un cielo situado más allá del cielo. 2
La Novena Etapa de Adaptación correspondía exactamente al poder del rango de teniente general entre los señores de las doce regiones.
—¡Haaaaaa!
Shin Muguk tampoco había podido derrotar a Bang Cheonil novecientos años atrás.
Bang Cheonil, reclutado por el «Palacio de la Resurrección», le había arrebatado el «Fruto», y Shin Muguk había perdido a sus preciados amigos.
Aunque durante novecientos años había apretado los dientes y templado su determinación para vengar aquella humillación, todavía no había conseguido superar el muro de la novena etapa.
Sin embargo, Shin Muguk no podía retroceder.
¿Cómo podría rendirse simplemente porque se trataba de una batalla imposible de ganar?
Durante aquellos interminables novecientos años, Shin Muguk había vivido sin arrodillarse ante el resentimiento y la desesperación. Había blandido su espada sin descanso y perfeccionado continuamente sus habilidades.
Y finalmente había llegado aquel día.
En un instante, intercambiaron decenas de movimientos.
La Forma de la Espada del Firmamento Azul de Shin Muguk, cuyo nivel de dominio había alcanzado su culminación, estaba siendo obligada poco a poco a adoptar una posición defensiva ante las palmas de Bang Cheonil, recubiertas de energía espiritual blanca.
La respiración de Shin Muguk se volvía más áspera y su fuerza mental se agotaba. Bang Cheonil, por el contrario, rechazaba sus ataques con absoluta facilidad y parecía conservar una tranquilidad ilimitada.
A ese ritmo, resultaba evidente cuál sería el desenlace de la batalla. Los líderes de los clanes dejaron escapar gemidos de pesar.
Pensar que aparecería un adversario al que ni siquiera el poderoso líder del Clan del Infinito podía enfrentarse.
En cierto momento, como si hubiera decidido que ya no podía continuar de esa manera, la forma de la espada de Shin Muguk cambió. La Espada del Firmamento Azul desgarró el aire y se precipitó hacia Bang Cheonil.
Forma de la Espada del Firmamento Azul
Significado Secreto; «Forma Quebrantacielos».
Era un golpe que contenía novecientos años.
La Forma Quebrantacielos, el movimiento final que poseía el mayor poder entre todas las técnicas de la Forma de la Espada del Firmamento Azul de Shin Muguk, había aparecido finalmente.
La Forma Quebrantacielos, una habilidad suprema con poder suficiente para destrozar el firmamento.
Sin embargo, se hizo pedazos inútilmente ante un simple gesto de Bang Cheonil.
La poderosa fuerza de palma generada mediante sus circuitos de energía espiritual no solo neutralizó el poder de la Forma Quebrantacielos, sino que incluso barrió a los líderes situados alrededor del campo de entrenamiento.
—¡Aaaaaaargh!
Poco después, Shin Muguk apenas conseguía mantenerse en pie en el centro del campo, con todo el cuerpo destrozado.
Los líderes alcanzados por la onda expansiva comenzaron a levantarse uno tras otro. La oscuridad se extendía por los ojos de quienes hasta entonces se habían mostrado tan triunfantes.
¿Este era el poder de un señor?
Su adversario no era uno de los «Grandes Señores» que gobernaban las doce regiones. Tampoco era un gunjang, situado inmediatamente por debajo de un Gran Señor, ni siquiera un mujang, perteneciente al nivel inferior.
Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade, era un teniente general, el más bajo de los tres rangos de generales.
Y, aun así, ese era el poder de un teniente general.
Aquel era el enemigo al que tendrían que enfrentarse.
Los hombros de Jurgen temblaron.
No creía que ni siquiera el señor de Gorgona pudiera derrotarlo si aparecía. La impresión dejada por el «Camino de las Olas» permanecía profundamente grabada en el corazón de Jurgen, pero, aun así, el miedo que le provocaba el adversario que tenía delante resultaba demasiado intenso.
Si ni siquiera podían derrotar a Bang Cheonil, ¿cómo se habían atrevido a soñar con una «Expedición al Abismo»?
—No pueden ganar.
El corazón que se había llenado de esperanza durante un instante fue pisoteado cruelmente por las palabras que salieron de la boca de Bang Cheonil.
Este contempló a los demás líderes y continuó:
—Abandonen esas esperanzas inútiles. ¿Acaso no han alcanzado ya una posición suficientemente elevada dentro de «Caos»? No pretendan alcanzar un cielo al que no pueden subir, a menos que deseen sufrir la extinción eterna.
Shin Muguk, quien apenas sostenía su cuerpo apoyándose en la espada, se tambaleó y cayó de rodillas. Fue como si el mundo entero se hubiera arrodillado.
¿Así terminaría todo? ¿Los terribles dos años que habían soportado no habían servido para nada más que esto?
En ese momento, la puerta principal del campo de entrenamiento se abrió de par en par.
Al percibir repentinamente una extraña corriente de energía, algunos líderes volvieron la cabeza sin darse cuenta.
Un hombre de aspecto desaliñado había abierto la puerta y caminaba hacia el centro del campo.
Bang Cheonil entrecerró los ojos al verlo y preguntó a la comandante Hyeyoung:
—… ¿Es ese el señor de Gorgona?
—N-no. Ese hombre es…
El recién llegado ayudó a levantar uno por uno a los líderes de los clanes y a los jefes de pabellón que habían caído. Después habló con voz baja:
—He llegado demasiado tarde.
—Líder del Clan del Mar del Sur.
La expresión de Jurgen se iluminó cuando el hombre lo ayudó a levantarse. Quien había abierto las puertas del campo y entrado caminando no era otro que Caimán, líder del Clan del Mar del Sur.
—¿Y-el señor de la fortaleza?
—El señor se retrasará porque tiene un asunto que atender.
El rostro de Jurgen se ensombreció ante aquellas palabras.
“¿Un asunto? ¿Qué clase de asunto podría ser?”
La «Expedición al Abismo» estaba a punto de ser destruida antes siquiera de poder partir. Todos los planes que habían preparado durante semanas estaban a punto de derrumbarse. ¿Qué podía ser más importante que aquello?
Caimán contempló en silencio la mirada de Jurgen, sonrió ligeramente y le dio unas palmadas en el hombro.
—Todo estará bien, primer ministro.
Al sentir el calor de la mano de Caimán sobre el hombro, Jurgen fue invadido momentáneamente por una extraña emoción.
Aquel calor se parecía mucho al de Jaehwan.
La mirada de Jurgen se llenó de confusión.
“… ¿De verdad es el mismo líder del Clan del Mar del Sur que conozco?”
Al reencontrarse con él después de una semana, Caimán se había convertido, literalmente, en una persona completamente distinta.
¿Qué clase de entrenamiento había realizado para que alguien que antes solo destacaba por su carácter audaz poseyera ahora semejante presencia?
Caimán se dirigió inmediatamente al centro del campo y ayudó a levantarse a Shin Muguk.
—… Caimán.
—Retroceda. A partir de ahora, yo me enfrentaré a él.
—No es un adversario al que puedas enfrentarte.
—Anciano Muguk.
Era una voz afable, pero firme. Los ojos de Shin Muguk se abrieron por completo al percibir el poder contenido en ella.
—Caimán, no me digas que tú…
Los líderes se apresuraron a acercarse, se llevaron a Shin Muguk y retrocedieron hasta el borde del campo. Cuando el lugar quedó despejado, Caimán se dirigió al atractivo hombre de mediana edad que se encontraba frente a él.
—Ha pasado mucho tiempo, Maestro Rostro de Jade.
—Tu rostro me resulta vagamente familiar.
—Probablemente sea la primera vez que nos vemos desde hace novecientos años.
—¿Novecientos años? Mmm… Ah, no me digas que… —Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade, pareció recordar algo— ¿Eres aquel mocoso de entonces?
Exclamó con aparente diversión:
—El que no pudo unirse a la «Expedición al Abismo» porque era demasiado débil. ¿Verdad?
—También hubo una época como esa.
La expresión de Caimán no cambió ante la humillación de Bang Cheonil. Un brillo peculiar atravesó los ojos de este último.
Bang Cheonil aumentó gradualmente la presión espiritual de todo su cuerpo y preguntó:
—Si te atreves a cerrarme el paso, supongo que habrás acumulado bastante poder durante todo este tiempo.
—Me he esforzado.
—Pero la presión espiritual que desprendes parece miserable.
—Lo sabremos cuando luchemos.
Aunque inexpresiva, aquella orgullosa respuesta se parecía a las de Jaehwan.
El rostro de Bang Cheonil se endureció.
—¡Bien! ¡Ven y atácame!
La figura de Caimán se movió ante la técnica de palma lanzada por Bang Cheonil. Lo hizo a una velocidad imposible de percibir para los demás líderes.
—Nada mal.
Como si le sorprendiera que hubiera esquivado su ataque, Bang Cheonil comenzó a lanzar una ofensiva continua.
La habilidad utilizada por Bang Cheonil se llamaba «Desgarro del Abismo». Era una habilidad trascendental que superaba incluso el máximo nivel y una técnica secreta que ocupaba el último puesto entre las Diez Grandes Técnicas de Palma de «La Gran Tierra» .[12]
Una técnica extrema capaz de partir en dos a cualquier criatura viviente. «Las Treinta y Seis Espadas del Mar del Sur», la habilidad del máximo nivel utilizada por Caimán, jamás podría detenerla.
Como todos lo sabían, el recinto se llenó de tensión. Shin Muguk gritó con voz urgente:
—¡Caimán! ¡Esquívala!
Ya era demasiado tarde para hacerlo.
—Se acabó.
En el instante en que la mano negra de Bang Cheonil se aproximó para desgarrar todo el cuerpo de Caimán, la punta de la espada de este se movió de una manera extraña.
Las cejas de Bang Cheonil se estremecieron.
“¿Una estocada?”
Era la postura de una estocada.
Al instante siguiente, la estocada de Caimán chocó frontalmente contra la mano del Desgarro del Abismo.
Un débil gemido surgió del centro de la explosión.
Entonces se reveló un resultado sorprendente.
Cuando el humo desapareció, Caimán había retrocedido un paso.
Bang Cheonil, en cambio, había retrocedido tres. Como si la mano le hubiera quedado entumecida, la sacudió y preguntó:
—… ¿Qué demonios fue esa habilidad?
—«Estocada con Toda la Fuerza».
Caimán fue tan amable que ni siquiera olvidó explicar la técnica.
—Es más fuerte que la «Estocada Normal», pero más débil que la «Estocada Poderosa». La creé recientemente.
—¿Estás jugando conmigo?
¿Una simple estocada poseía semejante poder? No podía ser. Era imposible que un movimiento sencillo que ni siquiera era una habilidad tuviera tanta fuerza…
En ese instante, algo atravesó la mente de Bang Cheonil.
—Bastardo, ¿no me digas que eres un Despertado?
Los rostros de los líderes se iluminaron.
—Así que eso era. ¡El líder del Clan del Mar del Sur finalmente…!
Bang Cheonil volvió a hablar:
—Había oído que el señor de Gorgona era un Despertado, pero no sabía que hubiera otro.
—Será mejor que utilices todo tu poder.
—¿Qué?
—De lo contrario, morirás a mis manos.
El rostro de Bang Cheonil enrojeció.
—¿Morir? ¿Te atreves a decir que me matarás?
Caimán volvió a asentir.
—Morirás aquí.
La presión espiritual estalló desde todo el cuerpo de Bang Cheonil.
Era tan extraordinaria que ni siquiera la energía espiritual combinada de todos los seres presentes habría bastado para igualarla. Incapaces de soportar aquella presión, algunos de los espectadores cayeron de rodillas involuntariamente.
—¿Te atreves a decir que me derrotarás con un poder tan insignificante?
Los circuitos de energía espiritual del adaptador de noveno orden giraron hasta alcanzar su límite y produjeron una cantidad descomunal de energía.
«Desgarro del Cielo», el Significado Secreto de la habilidad trascendental «Desgarro del Abismo», estaba manifestándose.
Era la esencia de las técnicas de palma: una habilidad que supuestamente podía despedazar como si fueran polvo todas las cosas situadas en un radio de cincuenta metros frente a su usuario.
Su tremenda presión espiritual fue suficiente para hacer que incluso Caimán vacilara por un instante.
Una pequeña inquietud atravesó momentáneamente su mente.
“¿Podré hacerlo?”
Aunque había expresado sus ambiciones con confianza, el interior de Caimán todavía era inestable.
Después de convertirse en un Despertado, lejos de encontrar la serenidad, su interior bullía con una especie de ardor incierto.
Era como poseer el corazón de un niño.
Cuando escapó de los valores y los datos para obtener el poder del despertar, Caimán sintió que se había convertido en un niño inocente. La confianza de poder hacer cualquier cosa y la abrumadora impotencia de sentir que no podía hacer nada se agitaban simultáneamente en su interior.
“¿El señor de la fortaleza siempre ha vivido sintiéndose así?”
Caimán conocía una forma de superar aquella incertidumbre.
Era el método que Jaehwan le había enseñado.
Frente a la mano de energía espiritual que se precipitaba hacia él, cerró lentamente los ojos.
Un ser humano no puede existir sin un mundo.
Quien abandona el mundo de los números y los datos solo puede marchitarse y morir como un árbol incapaz de echar raíces. Esa era también la razón por la que algunos Despertados escogían repentinamente la muerte.
Sin embargo, aquellos que superaban ese impulso y finalmente atravesaban la Tercera Etapa del Despertar obtenían su propio «Mundo», uno capaz de enfrentarse al mundo de la adaptación, es decir, al mundo del «Sistema».
Ese era el «Mundo Propio».
Cuando Caimán abrió nuevamente los ojos, descubrió que estaba de pie en el centro de un mar inmenso.
Era el paisaje de la región del Gran Mar, donde había vivido durante novecientos años.
Aquel era el mundo propio que había obtenido al superar la tercera etapa del despertar: «Mundo del Gran Mar».
—¿Qué es esto…?
Abrumado momentáneamente por la visión de las enormes olas que se alzaban por todas partes, Bang Cheonil abrió y cerró la boca sin conseguir hablar.
Las violentas olas se arremolinaron alrededor de la punta de la espada de Caimán. Entonces, un tsunami descomunal se elevó hasta una altura inconmensurable y se abatió sobre Bang Cheonil.
—¡¿Pretendes derrotarme con un simple truco de feria?!
Cuando su Desgarro del Abismo chocó contra el golpe de espada de las olas, Bang Cheonil recibió un impacto tremendo y escupió algo plateado. Una energía espiritual envolvía las olas carentes de una forma física.
—¡Argh! ¡¿Dónde estás?! ¡¿Dónde te escondes?!
Bang Cheonil, desconcertado, lanzó ataques de palma indiscriminadamente.
Al instante siguiente, un destello cegador salió disparado entre las olas dispersas.
La «Estocada Poderosa», la técnica más fuerte contra ejércitos que Jaehwan le había transmitido, resplandeció en la punta de la espada de Caimán.
Ruuuumble.
Como Caimán todavía no estaba acostumbrado a la técnica, tuvo que soportar el mareo que lo invadió momentáneamente.
Una vez más.
Extrayendo la energía espiritual infinita que lo rodeaba, Caimán volvió a liberar la «Estocada Poderosa» en medio del paisaje que giraba a su alrededor. Las olas estallaron y revelaron a Bang Cheonil, el Señor Divino de Rostro de Jade, cuyo cuerpo se estaba convirtiendo en harapos.
«Asistirás solo a la Reunión de las Tres Fortalezas».
«Pero podría aparecer alguien tan poderoso que no sea capaz de enfrentarlo».
»Confía en ti mismo, Caimán».
Mientras lanzaba una estocada tras otra, Caimán cayó en un estado completo de «Olvido del Yo». Era una experiencia extraordinariamente extática y dulce.
—¡Aaaaaaargh!
El señor de rango de teniente general que había poseído un poder tan extraordinario se derrumbaba ante sus ojos.
En ese momento, otra figura apareció entre las olas.
Era Ja Geukryeong, líder del Santuario de las Doncellas Divinas.
Las armas ocultas que salieron disparadas de sus mangas se precipitaron sobre Caimán. Este las esquivó con pasos ligeros y habló con expresión severa:
—Ahora que lo pienso, el señor de la fortaleza me lo advirtió. Dijo que ya se acercaba el momento en que comenzarías a albergar otras intenciones.
Ja Geukryeong se enfureció y gritó:
—Aunque se haya vuelto más fuerte, ¡no puede enfrentarse a todos nosotros después de entrenar apenas dos años…!
—¿Dos años?
Caimán sonrió tranquilamente.
—¿Q-qué le resulta tan gracioso?
Caimán no respondió. Bang Cheonil todavía no había caído y estaba utilizando una vez más el Desgarro del Abismo con todas sus fuerzas.
Las enormes olas se dividieron y una fuerza de palma de más de diez metros de tamaño se precipitó hacia él.
La última conversación que había mantenido con Jaehwan atravesó su mente.
«El tiempo durante el que entrenaste es más de cien veces superior al de los demás líderes».
«¿Qué?»
«Realizaste estocadas durante doscientos años».
Mientras contemplaba aquella palma gigantesca, Caimán extendió la espada.
No lo hizo porque confiara en ella.
Tampoco porque confiara en su propio esfuerzo.
Confiaba en el señor de la fortaleza.
Confiaba en Jaehwan.
«Tú puedes ganar».
Caimán lanzó su espada con todas sus fuerzas.
«Aniquilamiento Espiral».
La técnica incomparable que Jaehwan y Cheongheo habían creado, y a la que Caimán había dado nombre, se desplegó desde la punta de su espada.
El Aniquilamiento Espiral, que poseía tanto la forma de una estocada como la sutileza de un corte, destrozó las palmas del Desgarro del Abismo y continuó avanzando hasta aplastar cruelmente todo el cuerpo de Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade.
Un estruendo que parecía a punto de derrumbar todo el campo de entrenamiento estalló en el recinto. Todos se cubrieron los oídos mientras gemían.
Quién sabía cuánto tiempo había transcurrido.
Cuando todo el humo se disipó, no se escuchaba ni un solo gemido.
Ah…
Aquel poderoso teniente general había caído.
Bang Cheonil, el Maestro Rostro de Jade que había obtenido nada menos que el ‘nivel de un señor’, yacía derrotado.
El subordinado de los señores al que nadie en «Caos» podía enfrentarse, y a quien ni siquiera todos los líderes de las Diez Grandes Facciones juntos habrían podido derrotar, había sido aplastado cruelmente y se dispersaba convertido en polvo plateado.
Habían ganado.
El adversario al que habían considerado imposible vencer, aquel contra quien creían que jamás podrían obtener la victoria, se había arrodillado ante ellos.
Yun Yong, líder del Clan del Dios del Trueno, se secó los ojos. Kang Hwang, líder del Clan del Rey de las Llamas, carraspeó y se volvió de espaldas. Jegal Myeong mostraba una expresión inundada de alegría. Incluso los ojos del sereno Shin Muguk se habían enrojecido.
El primer paso hacia el anhelo que «Caos» había albergado durante tanto tiempo acababa de producirse ante sus ojos.
Mientras contemplaba aquella escena, Caimán comprendió por qué el señor de la fortaleza no había acudido personalmente y lo había enviado en su lugar.
Hasta ese momento, la «Expedición al Abismo» había dependido excesivamente de Jaehwan.
Pero, a partir de entonces, no podía continuar siendo así.
Ahora «Caos» debía levantarse por sí mismo.
Aquel día, «Caos» derrotó por primera vez a los señores de «La Gran Tierra» mediante su propio poder.
[ FIN DEL EPISODIO 9 «REUNIÓN DE LAS TRES FORTALEZAS» ]
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