Un arma espiritual que crece devorando otros ítems; un arma espiritual que, incluso en «La Gran Tierra», se decía que solo poseía una cantidad extremadamente reducida de personas.
Mino solo había oído hablar de ellas de palabra; era la primera vez que veía una directamente. Si aquel objeto era realmente un arma espiritual, entonces también podía comprenderse la incomprensible fuerza de aquel hombre.
El hecho de matar a un bicornio con una estocada básica.
Con el monstruoso poder de ataque de un arma espiritual, era algo perfectamente posible. Como era de esperar, quien había matado al bicornio no había sido la habilidad de aquel hombre, sino el poder de la espada.
Mino lanzó una mirada rápida hacia Kang Hoon y el resto de Red Fox y luego le dijo a Jaehwan:
—Guarda eso rápido.
Fuera quien fuese aquel hombre, exhibir despreocupadamente un objeto tan valioso como un arma espiritual delante de otras personas era en sí mismo una prueba de su falta de experiencia en las aventuras.
Era cierto que las armas espirituales eran poderosas, pero un Adaptado demasiado dependiente de su arma no podía evitar ser vulnerable a las trampas.
Estaba segura.
No sabía quién era aquel hombre, pero pronto sería asesinado.
Por supuesto, eso no tenía nada que ver con Mino. A ella le bastaba con completar este encargo …Sin duda, debería haber sido así.
A lo lejos, el grupo de Red Fox regresaba.
Sus rostros irradiaban alegría, como si la conversación hubiera concluido satisfactoriamente.
Mino se apresuró a colocarse delante de Jaehwan, que seguía alimentando su arma espiritual, y le sujetó ambas manos con toda naturalidad.
—¡Vaya! Nunca imaginé encontrarme aquí con alguien de mí misma tierra natal. ¡Señor Jaehwan! ¿Verdad que usted es aquel Jaehwan de entonces?
Acortando de golpe la distancia, se acercó a él. Jaehwan intentó retirar los brazos rápidamente, pero Mino fue persistente.
—Estoy segura de que nos separamos después de completar juntos la «Torre de la Pesadilla». ¿A qué región dijo que iba? No lo recuerdo muy bien.
Jaehwan contempló a Mino, que prácticamente le metía la cara delante mientras hablaba con una voz empalagosa.
Mino continuó:
—Me dijo que me lo contaría más adelante, pero nunca volvió a ponerse en contacto conmigo, así que me sentí decepcionada. Pero supongo que el destino es el destino, si hemos vuelto a encontrarnos así.
—Yo nunca hice…
Jaehwan la observó con una mirada que decía: “¿Qué demonios es esto?”.
Aquella mujer tenía una expresión tan natural que resultaba admirable. En ese momento, Jaehwan vio a Mino dar una patada a su Espada del Dragón de Hielo y esconderla entre los fardos que había detrás y entonces recordó algo.
“Ah”
“¿Así que era eso?”
Red Fox se acercaba desde la distancia. Y aquella mujer le estaba diciendo algo desesperadamente con la mirada.
De pronto, oyó la voz de la mujer en su cabeza.
Era la habilidad [Susurro].
—Ah, ya veo. Ha perdido la memoria. Eso puede pasar.
—[Voy a mantener tu personaje, así que deja de decir tonterías y quédate quieto. A menos que quieras llamar la atención de esos tipos].
Hacía mucho tiempo que no trataba con otras personas, por lo que había olvidado aquella sensación.
Claro.
A esto lo llamaban ‘juego en grupo’.
El ‘juego en grupo’ donde los viajeros ignorantes eran utilizados, abandonados y asesinados. Aquello mismo que él ya había experimentado hasta la saciedad en la «Torre de la Pesadilla».
Por eso las acciones de la mujer resultaban realmente inesperadas. Ahora que lo pensaba, cuando conoció a Seoyul por primera vez también ocurrió algo parecido.
…Aunque ya casi ni lo recordaba.
—Vaya, ¿así que había perdido la memoria? Con razón hablaba con tanta torpeza.
El líder del grupo, Kang Hoon, que ya se había acercado lo suficiente, los observaba sonriendo.
Mino respondió con total calma:
—Eso parece. La amnesia es algo que ocurre de vez en cuando a quienes acaban de entrar en «Caos».
Ante esas palabras, Kang Hoon sonrió como si lo comprendiera.
—Bueno, venir a «Caos» sí que es una experiencia impactante.
—Dicen que incluso hay algunos que se orinan encima durante el proceso. Parece que usted también fue uno de esos.
El grupo de Kang Hoon se burló de Jaehwan como si aquello les resultara divertidísimo.
Desde el punto de vista de Jaehwan, era una afirmación extraña. Por mucho que lo pensara, la experiencia de destruir la torre y salir de ella no era algo que hiciera que uno se orinara encima.
Mino añadió:
—No necesariamente porque haya venido a «Caos». Tal vez sea un «Poderoso del Abismo». Los Poderosos del Abismo suelen sufrir amnesia.
—¿Un Poderoso del Abismo? ¡Ja, ja, ja! Qué broma—. Kang Hoon soltó una carcajada exagerada.
De una forma u otra, parecía que habían conseguido desviar la atención y cuando sus miradas se cruzaron, Jaehwan oyó otro Susurro de Mino.
—[Me debes una].
Era una sonrisa curvada como una media luna.
♦ ╬ ♦
Y poco después, Jaehwan estaría pagando muy caro el precio de aquella sonrisa.
Por cierto, la información que había recibido de Mino hasta ese momento era la siguiente:
Primero, que los miembros de este grupo eran criminales despiadados y atroces.
Segundo, que por motivos personales Mino debía exterminar por completo a este grupo.
Tercero, que por esos mismos motivos personales no podía revelar su verdadera identidad.
Cuarto, que si no acababan con este grupo aquella misma noche, quienes morirían serían Jaehwan y Mino.
Al reunir toda la información, la conclusión era la siguiente:
“¿Me estás diciendo que nos aliemos?”
Mino leyó el movimiento de sus labios y respondió mediante Susurro.
—[Ya estamos del mismo lado].
“O sea, que quieres que sea yo quien los mate”.
Pero había algo que le resultaba incómodo aceptar tan fácilmente. A simple vista podía ver que eran sujetos de mala calaña, pero no era correcto juzgar a una persona únicamente por prejuicios.
Jay, el herrero de la torre, también había dado una primera impresión feroz, y sin embargo era una buena persona.
—[Esos tipos actuarán sin falta. Aunque intenté ocultarla, estoy cien por cien segura de que lo descubrieron. Ya no importa si es o no un arma espiritual; van a ir a por tu arma de todos modos. Y tampoco parece que se crean tu personaje].
“¿Y?”
—[La respuesta es atacar primero. Tu arma es buena. Si atacas primero, la victoria está garantizada].
“¿Y si no quiero?”
—[…Si vas a huir, más vale que te vayas rápido. Con tu técnica de movimiento te alcanzarán en un instante].
Y entonces llegó la noche.
Quien propuso acampar fue el líder, Kang Hoon.
Según el mapa, si avanzaban un poco más llegarían a una aldea. Aun así, Kang Hoon sugirió pasar la noche allí alegando que moverse de noche podía irritar a los Gaksu y resultar peligroso.
Jaehwan fingió dormir y utilizó ‘Sospecha’.
Entonces comenzó a oír la conversación que mantenían mediante Susurro.
—[¿Líder, está seguro?]
—[Sí. Por si acaso, la examiné antes. Sin duda es un arma espiritual].
Jaehwan chasqueó la lengua para sí mismo.
La mujer tenía razón.
—[¿Un arma espiritual…?]
—[Es un arma que crece devorando otros equipos. En «La Gran Tierra» es un arma carísima que solo utilizan los Señores].
—[… ¿Un arma usada por los Señores? Entonces, ¿ese tipo acaso…?]
Parecía que por ‘arma espiritual’ se referían a la Espada del Dragón de Hielo.
Era algo inesperado.
Según la información que le había dado Beastreing, los objetos que salían de «La Torre de la Pesadilla» eran poco menos que basura comparados con las colecciones de «La Gran Tierra».
¿Y aun así estaban obsesionados por una sola espada?
—[No puede ser un Señor. Si un Señor hubiera aparecido en «Caos», toda esta región ya estaría patas arriba].
—[Aunque no sea un Señor, es fuerte. Lo vimos matar a un bicornio de un solo golpe].
—[De verdad que sabes una cosa y desconoces dos] —dijo Kang Hoon con tono burlón—. [¿Viste cómo mató al bicornio?]
—[Pues… algo hizo, ¡shupat!, y..].
—[Mató al bicornio con una estocada].
—[¿Eh?] —El hombre habló con voz desconcertada—. [¿Cómo puede ser eso posible?]
—[Claro que no puede ser posible. Te garantizo que alguien capaz de matar a un bicornio de una sola estocada estaría entre los diez más fuertes de todo «Caos»].
—[¿E-entonces quiere decir que es un monstruo increíblemente poderoso?]
—[De verdad eres desesperante… Oye, tú, deja de holgazanear y enciende el medidor. Vamos a comprobar su poder espiritual].
—[¡Entendido!]
Y poco después.
—[¿Eh? Líder. El poder espiritual de ese tipo está al nivel de un no Adaptado. De hecho, es incluso menor que el mío].
—[¿Lo ves?] —Kang Hoon soltó una risita.
—[Entonces, ¿cómo demonios mató al bicornio?]
—[¿Ya olvidaste con qué habíamos empezado esta conversación?]
—[Ah… ¡¿No me diga que…?!]
—[Exactamente eso].
Los hombres se quedaron boquiabiertos.
—[¿Las armas espirituales son tan poderosas?]
—[Hasta donde yo sé, un objeto del nivel de un arma espiritual es un artefacto que solo puede conseguirse entrando en «El Abismo». Tú también habrás oído hablar del Abismo, ¿no?]
—¿Se refiere a ese ‘Abismo’ al que llaman una de las ‘ramas’ de la Bestia Fantasmal?
—Así es. Ese mismo Abismo.
—¡Conque un Abismo de las ‘ramas’…!
No sabía de qué conversación tan profunda estaban hablando, pero estaba claro que aquellos hombres estaban malinterpretando algo.
Por cierto, ‘ramas’… En las notas de la torre estaba escrito que «La Torre de la Pesadilla» era la «raíz».
Si el lugar llamado «Abismo» era una ‘rama’, entonces debía existir también un ‘tronco’ en alguna parte.
—¿Jefe, usted ha estado alguna vez en una «rama»?
—¿Cómo iba a estarlo? Si subes al lugar equivocado, te extinguen el alma al instante. Conformémonos con el «tronco». «Caos» tampoco es un mal sitio para vivir.
“Ya veo”.
“Así que este era «Caos», el «tronco»”.
Espera un momento.
“Entonces, ¿qué era exactamente «La Gran Tierra»?”
—Líder, entonces ¿cómo obtuvo este tipo un arma espiritual?
—¿No podría ser un Adaptado procedente de una Familia Noble? Si posee algo como un arma espiritual, es una posibilidad bastante razonable.
—Los miembros de las Familias Nobles están obligados a avisar antes de visitar «Caos». Hasta donde sé, la familia que avisó más recientemente fue la familia Nokmyeong. ¿En qué se parece ese tipo a alguien de esa familia?
—Es verdad. He oído que los de la familia Nokmyeong tienen algo parecido a antenas en la cabeza.
Kang Hoon asintió.
—Y además hay una prueba decisiva de que no proviene de una Familia Noble.
—¿Cuál?
—El olor.
—¿El olor?
—¿No notas un olor extraño en él?
—¿Acaso esto es…?
Kang Hoon se tocó la nariz un par de veces y sonrió.
—Sí. Es aroma de sueño.
—Pero el aroma de sueño solo procede de la ‘raíz’ o de las ‘ramas’… Entonces este sujeto es una de dos cosas. O bien un Poderoso del Abismo, o bien un novato. Quizá, tal como dijo aquella mujer antes…
Jaehwan se olió el brazo por reflejo.
Jamás habría imaginado que desprendiera semejante olor.
—Por supuesto que no puede ser un Poderoso del Abismo. ¿Un Poderoso del Abismo que sea un no Adaptado? Eso no tiene sentido.
—Entonces ese tipo es…
Nadie respondió. Pero el ambiente ya contenía la respuesta.
Jaehwan oyó cómo se movía el deseo.
—… ¿Y qué haremos con la mujer?
—Ocúpense de ella como quieran. Ahora mismo esto es más importante.
—Je. Entonces nosotros nos encargaremos de la mujer.
Los hombres comenzaron a moverse silenciosamente.
Mino tenía razón.
Eran malas personas.
Lo había supuesto, pero que encajara de forma tan descarada resultaba un poco desolador. Aunque no hubiera esperado nada de ellos, eso no significaba que no sintiera amargura.
Al fin y al cabo, la vida siempre era así.
¿No había sido siempre de esa manera?
Entonces algo rodó hasta Jaehwan y chocó contra él.
—Oh.
Junto con una sensación húmeda, la mano de una mujer se superpuso a su muñeca derecha.
—No sabía que estaba aquí, señor Jaehwan. Qué travieso es usted.
—[¡¿Qué está haciendo?! ¡Esos tipos ya se están moviendo!]
—¡Oh! ¡Señor Jaehwan! ¡Esos hombres tienen espadas! ¡Kyaaa! ¡Sálveme!
—[¿Piensa romper el acuerdo ahora, de forma tan rastrera?]
Según el plan original, en ese momento Jaehwan debía recitar una frase predeterminada y comenzar a luchar.
Por cierto, la frase que originalmente estaba previsto que dijera era la siguiente:
«¡Justo a tiempo, lo he recordado todo! ¡Ju, ju! ¡Soy un “Poderoso del Abismo” que ha venido a castigarlos!»
Por sentido común, jamás iba a decir una frase tan ridícula.
—[¡Ya vienen corriendo con las espadas desenvainadas! ¡Decida ya si va a luchar o a huir! ¡Rápido!] —gritó Mino con urgencia.
Jaehwan simplemente se encogió de hombros. Hablando con precisión, él nunca había hecho ninguna promesa. Todo había sido una notificación unilateral por parte de Mino.
Las hojas de las espadas surcaron el aire.
—¡Maten esos dos!
Una Mino sobresaltada abrazó a Jaehwan y rodó una vuelta completa por el suelo. La hoja se clavó exactamente donde habían estado hacía un instante.
—¡Saque su arma ya! ¡Esa espada negra! ¡Use eso para acabar con ellos! —gritó Mino.
—No la tengo.
—¿Qué?
—He dicho que no la tengo—. Jaehwan hizo un gesto silencioso con la cabeza hacia su espalda.
Los ojos de Mino se abrieron de par en par al seguir su mirada.
No.
¿Por qué estaba allí?
—Hace un rato tú misma la metiste dentro del equipaje.
—… ¿Y todavía no la ha recuperado?
—No dejaba de pedirme comida. Era molesto.
—No, pero ¿qué clase de persona es usted…?
Naturalmente, no era por esa razón por la que no había ido a recuperarla. En realidad, Jaehwan había dejado la espada allí por un motivo completamente distinto.
Kang Hoon extrajo lentamente la Espada del Dragón de Hielo de entre los fardos. Mientras lo hacía, levantaba las comisuras de los labios con una expresión jubilosa.
Al confirmar aquella escena, Jaehwan sonrió ampliamente y miró hacia Mino.
Ahora por fin podré ver cuál es la verdadera habilidad de esta mujer.
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