La primera razón era que, contrariamente a lo que Beastreing pensaba, el alma de Jaehwan estaba atravesando un período de transformación.
[Información del usuario]
Nombre: Jaehwan
Nivel: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Título: (EX) Pesadilla del Piso 99
Clase: Espadachín
Habilidad única: (EX) Tenacidad
[Información de estadísticas]
Fuerza: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Agilidad: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Resistencia: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Voluntad: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Poder mágico: 100 (¡Has alcanzado el límite!)
Información de usuario invocada a través del sistema de interfaz.
Durante todos esos años, Jaehwan había luchado por llevar cada uno de los valores mostrados en la información de usuario hasta sus límites absolutos.
Así transcurrieron treinta años.
Y finalmente, todos los valores alcanzaron su punto máximo. Aquellos números eran la historia misma de todos sus esfuerzos.
Pero hacía ya algún tiempo, Jaehwan había empezado a pensar algo.
“¿La vida realmente puede definirse mediante simples números como estos?”
“¿Cuánto tiempo pasó desde entonces?”
Cosas extrañas comenzaron a aparecer ante sus ojos.
Al principio pensó que eran alucinaciones, pero no era así.
En algún momento, Jaehwan comprendió que aquello que veía constituía la esencia misma de este mundo.
A veces parecían partículas delicadas. Otras veces, cubos de azúcar rugosos y desiguales.
Otras, píxeles de una pantalla. Cada vez adoptaban formas y estructuras distintas.
Y fue desde entonces que los movimientos de su Estocada comenzaron a volverse inestables.
Cada vez que utilizaba la habilidad básica «Estocada», Jaehwan sentía una extraña sensación de incongruencia.
La Estocada, que hasta entonces había estado fija y perfeccionada como un único movimiento, comenzaba a deshacerse dentro de él.
Con cada repetición de la Estocada, Jaehwan sentía despertar cierto «sentido» que había olvidado.
Era la sensación de «estar vivo».
Jaehwan decidió llamar provisionalmente a esa habilidad ‘Duda’.
Una mirada capaz de descomponer el mundo y penetrar en su esencia. Ese era el poder de la ‘Duda’.
Sin embargo, Jaehwan todavía no sabía cómo utilizar apropiadamente esa «Duda».
¡Spat! ¡Tup!
La Espada del Dragón Verdadero de Jaehwan, moviéndose a gran velocidad, fue neutralizada con extrema facilidad por la mano de Beastreing que habló con voz irritada:
—Oiga, señor Jaehwan. ¿Podría responderme de una vez?
Jaehwan seguía sin responder.
—Ah, esto me va a volver loco, en serio—. Beastreing resopló con enojo—: ¡Le estoy diciendo que no se trata de regresar al pasado! ¡Solo de terminar el tutorial y comenzar el juego principal!
La segunda razón por la que Jaehwan no terminaba el tutorial era precisamente el demonio que tenía frente a él: Beastreing.
En algún momento, Jaehwan comprendió que Beastreing jamás tuvo intención de matarlo.
No sabía exactamente por qué, pero aquel sujeto estaba atrapado en una situación donde no podía obligarlo a nada.
El hecho de que no pudiera terminar el juego sin el consentimiento de Jaehwan, ni matarlo directamente allí mismo, era la prueba.
Si había abierto la torre, debería poder cerrarla cuando quisiera. Pero Beastreing no lo hacía. No, más bien, existía una razón clara por la que no podía hacerlo.
Por eso, para Jaehwan, Beastreing no era más que un excelente maestro al que podía utilizar cuanto quisiera.
Desafiándolo constantemente, podía adaptarse cada vez más rápido a los cambios que ocurrían dentro de sí mismo.
Y cuanto más calma recuperaba Jaehwan, más desesperado se volvía Beastreing.
—Esto me está volviendo loco. El plazo de entrega ya casi llega…
Pero ¿qué podía hacer? Lo único que le quedaba era apresurar a Jaehwan.
—¡Oiga, señor Jaehwan! ¡Respóndame de una vez! ¿Sí?
Jaehwan retiró con fuerza la espada atrapada por Beastreing y preguntó:
—¿Qué quieres que diga?
—Ah… por fin habla. Llevaba un mes sin decir una sola palabra, pensé que se había dañado mentalmente. Si mi preciado producto sufría algún defecto… no, no, no, eso no era…
Beastreing comenzó a tartamudear.
—Muy bien. Dígame qué quiere. Lo que sea, se lo concederé. Pero deje de decir tonterías como que me derrotará y subirá al siguiente piso.
Al escuchar esas palabras, Jaehwan detuvo por primera vez la espada que estaba blandiendo.
Cayó en la trampa.
Desde que comprendió que el mango de la espada había pasado a sus manos, Jaehwan había estado esperando precisamente este día.
El último mes había sido el tiempo necesario para afilar aún más aquella hoja.
Jaehwan esperó.
Esperó hasta que aquel sujeto ya no pudiera soportar su propia ansiedad y mordiera el anzuelo por voluntad propia.
Esperó y volvió a esperar.
—Entonces quiero preguntarte algo.
—¿Eh? ¿Qué cosa?—. El rostro de Beastreing se iluminó—, ¿por fin existe margen para negociar?
—Eso dependerá de cómo respondas.
La expresión de Beastreing se deformó horriblemente.
♦ ╬ ♦
Después de pensar durante largo rato, Beastreing terminó soltando profundos suspiros antes de comenzar a hablar con el siguiente preámbulo:
—No se sorprenda, señor Jaehwan. El universo de ustedes no está compuesto por una sola dimensión.
—Ya lo sé.
—¿Eh? ¿Ya lo sabía? Eso no puede ser…
Jaehwan frunció el ceño.
—¿Me estás tomando por idiota?
Por supuesto, Jaehwan tampoco era alguien especialmente entendido en el universo.
La mayoría de los conocimientos científicos que poseía provenían simplemente de Sakamoto, el profesor de ciencias que había ascendido la torre junto a él.
En aquel entonces escuchó varias teorías físicas distintas. Teoría de universos paralelos, multiverso, teoría de cuerdas…
Claro, para Jaehwan, completamente ignorante en ciencias, todo eso no pasaba de ser algo como ‘ah, así que existe algo así’.
La cosmología avanzada era, para alguien de humanidades como él, algo casi indistinguible de la magia.
—Entonces, resumiendo lo que dices, las dimensiones de este universo están compuestas por «La Gran Tierra» y por innumerables «Periferias», ¿correcto?
—Así es.
Según las palabras de Beastreing, el universo estaba formado por una dimensión principal llamada «La Gran Tierra» y por innumerables periferias extendidas debajo de ella como ramas.
Y la Tierra era simplemente uno de los pequeños planetas dimensionales dispersos entre esas incontables periferias. Beastreing llamaba a la Tierra ‘Mundo 294’.
Tras escuchar la explicación un buen rato, Jaehwan resumió las palabras de Beastreing.
—Entonces esta «Torre de la Pesadilla» era una especie de proceso de adaptación para que los Walkers de cada mundo pudieran entrar a «La Gran Tierra»… ¿Es eso?
—…
—¿No?
—Así es.
—Y solo los Walkers que superen tanto el tutorial cómo el juego principal podrán pisar la tierra de «La Gran Tierra».
—Correcto. Realmente entiende rápido.
Beastreing evitó deliberadamente usar palabras como ‘cultivo’ o ‘cosecha’. Sabía perfectamente en qué estado terminaban los productos después de escuchar algo así.
Jaehwan continuó preguntando:
—¿Qué demonios es esa «adaptación» de la que hablas? ¿Significa hacerse más fuerte?
Beastreing negó con la cabeza.
—Significa acostumbrarse al 《Sistema de Interfaz》 de «La Gran Tierra».
—¿Te refieres a obtener habilidades, ítems y aumentar estadísticas?
—Dicho de forma simple, sí—. Beastreing sonrió—. Las razas que avanzan directamente hacia «La Gran Tierra» suelen morir rápidamente al no poder adaptarse al sistema. Para evitar eso fue creada esta «Torre de la Pesadilla». Al experimentar previamente el ‘Juego Tutorial’ y el ‘Juego Principal’ integrados en la torre, adquieren el sistema de «La Gran Tierra» y aumentan sus probabilidades de supervivencia. Demonios como yo desempeñamos un rol auxiliar ayudando en esos juegos.
Mientras observaba a Jaehwan escuchar atentamente, Beastreing se sentía nervioso y, al mismo tiempo, admirado. Era la primera vez que veía un producto tan calmado al escuchar historias como estas.
Hasta ahora, todos los productos que había cultivado reaccionaban igual al descubrir los secretos del mundo: negaban la realidad o perdían la cordura completamente.
Pero Jaehwan, frente a él, aceptaba toda la historia con una tranquilidad increíble.
Como si hubiera nacido precisamente para este juego. Y Beastreing encontraba aquello sumamente satisfactorio.
—Déjame preguntarte algo.
—Adelante.
—¿Por qué haces ‘algo como esto’?
Ante la pregunta de Jaehwan, Beastreing mostró una sonrisa amarga. En realidad, desde el mismo comienzo de aquella conversación, ya esperaba que esa pregunta apareciera.
Durante cientos de años, Beastreing había cultivado incontables productos.
Algunos se convirtieron en poderosos habitantes de «La Gran Tierra».
Otros murieron sin dejar siquiera sus almas atrás. Pero todos, sin excepción, le hacían la misma pregunta.
—¿Por qué hace ‘algo como esto’?— Beastreing inclinó la cabeza con aire ambiguo—. No entiendo la intención de su pregunta. ¿Quiere saber por qué opero la «Torre de la Pesadilla»?
—Sí.
—Bueno… creo que eso no es realmente lo que quiere saber.
Beastreing continuó hablando con una sonrisa llena de intención.
—Lo que realmente le intriga no es ‘por qué opero la Torre de la Pesadilla’, sino ‘por qué, entre todas esas innumerables periferias, invoqué precisamente la Torre de la Pesadilla en su mundo’, ¿no es así?
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