—¿Dijeron que se abrió la puerta del primer vagón?
—¡Sí!
Yo me trasladé de inmediato con la gente al vagón dos. Baek Saheon salió a toda prisa y puso una expresión triunfal.
—He hecho todo lo posible para persuadir a las personas del primer vagón de que abrieran la puerta. Ah, por supuesto, junto con todos los pasajeros, ¡‘Precursor’!
—Ya veo. Han trabajado mucho.
Al parecer, cada vez que comenzaba una ronda, iba frente a la puerta del primer vagón, llamaba y gritaba que había un método para resolverlo, así que salieran.
—¡Y seguro también habrá contado emocionadamente las gestas heroicas de qué cosas hizo Noru-ssi!
—Ah, habría sido bueno si yo hubiera podido escuchar aquí esas interesantes historias, pero… no se preocupe. Un buen amigo siempre elige estar junto a su amigo.
Sí. Gracias, legendario presentador….
En cualquier caso, ciertamente parece que haber transmitido activamente la situación exterior al primer vagón surtió efecto.
Porque en la wiki estaba descrito claramente así.
—–
Todo eso se repitió decenas de veces.
En cada ronda, la sangre y la locura campaban a sus anchas.
—–
Esas dos frases, con absoluta certeza, las recordaba….
«Sin duda, la puerta del primer vagón se abrió solo después de todas esas rondas.»
Así que, de hecho, yo también pensaba simplemente forzar la puerta y entrar alrededor de la ronda 20.
«Si es la ronda catorce, está claramente bastante bien.»
No era en vano que Baek Saheon tuviera en la wiki el apodo de víbora del equipo de exploración de campo. Yo lo reconocí a mi manera y asentí.
—Entonces, así, probemos a hablar con ellos…
—¡Eh, pero! —Baek Saheon me detuvo apresuradamente.
No me digas….
—La, la puerta. Se cerró otra vez.
—…
—No, para ser exactos, sí hubo comunicación. ¡Mire esto!
Baek Saheon me tendió algo con urgencia.
Un papel sucio, arrugado y hecho una bola. Sobre él, había letras escritas en grande….
aGUANTEMOS sOLO sIETE vECES
……Alrededor de las letras, escritas torcidamente y apretadas con mucha fuerza, se habían extendido por el papel grumos de inmundicia de color rojo oscuro.
—Ugh.
—E, eso… parece esas cosas podridas que había en el túnel….
Un murmullo se extendió entre la gente.
—E-esperen un momento. ¿Acaso el primer vagón se habrá convertido por completo en una madriguera demoníaca? ¡Como ese túnel!
—¡Claro! ¡Como cerraron la puerta entre ellos y no siguieron al Precursor, acabaron de forma horrible!
C-cálmense, por favor.
Yo negué con la cabeza apresuradamente para calmar el ambiente del tren, que estaba a un paso de convertirse de verdad en un culto.
—No creo que sea eso. Solo parece que el dolor es intenso…. Un momento.
Me dirigí de inmediato al pasillo de conexión del vagón dos.
Y golpeé la puerta del primer vagón, firmemente cerrada.
Toc, toc.
—¿Hay alguien?
—Es inútil. Yo lo intenté varias veces y…
—Hola. Eh, aunque me da vergüenza, yo soy la persona a la que llaman Precursor. ¿Podríamos hablar? —Yo seguí gritando—. Detrás de mí hay cientos de pasajeros. En total, más de trescientas personas. Podemos ofrecerles ayuda suficiente.
—¿Disculpen?
—¡He venido para ayudarles!
—Le digo que es inú…
Clic.
—¡…!
El seguro se abrió.
Ignoré a Baek Saheon, que tenía una expresión atónita, y luego me volví hacia la gente y hablé con calma.
—…Entraré solo.
—¡N-no puede!
—¡Precursor! ¡¿Qué hará si ocurre algo grave?!
Sonreí y apacigüé a la gente.
—Creo que las personas del primer vagón se sorprenderían y tendrían miedo si entraran muchas personas en tropel. Además, aunque ocurra algo grave, ¿qué más pasará aparte de volver al principio? Estará bien.
—A-aun así, al menos debería poder defenderse…
Gracias. ¡Estaba esperando esas palabras…!
—Mmm, entonces… se lo pediré a mis compañeros de trabajo.
Miré a las dos superiores del equipo élite y a un compañero de mí misma promoción.
Las tres personas, con quienes ya había hablado, asintieron de inmediato, y así se completó la alianza de empleados de la Corporación Baekilmong que entraría al primer vagón.
«Bien.»
Era una enorme suerte, porque poco a poco empezaba a verse en la mirada de la subgerente Jin Nasol una señal de que su paciencia se había agotado.
—¡Tenga cuidado, Precursor!
Cuando dije: “Por si acaso, les pido que esperen en el vagón dos hasta que se lo solicite”, los pasajeros se retiraron obedientemente, aunque estaban preocupados.
Eso también fue una suerte.
«Fiu.»
…Poco a poco, se está volviendo difícil dirigir a la gente.
«Desde cierto momento, empezarán a saltar hacia direcciones imposibles de predecir.»
Si al menos hasta ahora habíamos resistido en un ambiente apacible, también era porque la gente escuchaba atentamente mis palabras.
Sentí la presencia del pequeño distintivo que todavía debía estar prendido en el bolsillo interior de mi chaqueta de traje. El poder del Corazón de Plata era aterrador. Claramente.
Respiré hondo.
—Entonces abriré la puerta.
Fue en ese momento.
…Sentí que la subgerente Jin Nasol me observaba fríamente.
—Está siendo demasiado largo, ¿no?
—…
—Me pregunto si esto era algo que debía llegar hasta a la ronda catorce.
—Sí. —Respondí con calma—. Porque también es importante un despeje seguro. He reducido todas las variables, reunido testimonios de experiencias en el altar y verificado también el método de escape.
Ahora solo queda escapar.
—Así que este vagón será el último.
—…
Jin Nasol cruzó los brazos y, una vez más, consintió mi conducta en silencio. …Probablemente será la última.
—Por ahora ya está todo preparado, así que entremos rápido.
—Sí.
Mientras Baek Saheon, que por ser novato no tenía derecho a opinar, nos seguía apresuradamente, vi cómo la supervisora Delfín abría la puerta….
Clac.
Por entre la puerta abierta, llegó un olor a pescado que punzaba la nariz.
—…
El olor que emanaba del altar y además….
—¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo!
—¡Kiiiieeek, kkeeeeeek!
—Jij, jijijijik….
Sollozos.
—Entra.
Yo miré aturdido el paisaje dentro de la puerta abierta.
El primer vagón estaba contaminado en sí mismo.
Más de cincuenta personas se retorcían dentro, o reían como locas, o rodaban por el suelo y aullaban.
El suelo estaba sucio con sangre y fragmentos que parecían vomitados. …Y una pequeña pancarta estaba tirada en el pasillo, manchada de sangre e inmundicia.
[Club de fotografía Azul – 17° Viaje anual]
Así es.
Las personas del primer vagón eran pasajeros de un gran grupo… eran miembros de un grupo grande que había reservado un tour a través de una agencia de viajes, que ya se conocían entre sí y eran cercanas.
Que hubieran acabado así….
—Parece que estas personas se estuvieron turnando entre ellas para lanzarse por la ventana… ¿O tal vez por orden?
—¿Qué? Los 53 parecen haber perdido la razón por completo, ¿de qué hablas? Aunque hubieran lanzado a uno por vez, solo serían catorce veces.
—Tiene razón. Entonces… como dedujo el jefe Kim, ¿había una ‘persona de especial atención’?
Así es.
A menos que todas las personas hubieran sido expulsadas, solo había una posibilidad: alguien dentro del grupo contaminado tenía una influencia abrumadora, lo suficientemente fuerte como para influir y liderar a los demás.
Y es probable que alguien, justo dentro de un grupo que ya era cercano entre sí, llevara un artículo que pudiera generar persuasión extrema y pensamiento grupal.
—Empleado Baek.
—¡…!
—Lo que le pedí.
Baek Saheon se sobresaltó y empezó a bajar el parche y mirar alrededor.
Su ojo invertido de color violeta rodó atareado de un lado a otro, y pronto contuvo el aliento y extendió la mano.
—Ahí.
Casualmente, estaba justo detrás de mí. Me di la vuelta lentamente y miré a la persona que Baek Saheon señalaba.
—…
Una figura humana que había soltado el pomo de la puerta que llevaba al vagón dos y yacía boca abajo.
Probablemente, si me la hubiera cruzado en la calle, habría pensado que era un señor de mediana edad de buena impresión y habría pasado de largo…Si no estuviera convulsionando en el lugar, con todo el cuerpo retorcido.
—N-noooosooootrooooos…….
Inmundicia rojo oscuro le salía a chorros de la boca, las venas se le marcaban hasta las sienes. Por todo el cuerpo se alineaban trozos de carne que se había arrancado con las uñas. Y además….
—Podemos, podemos…
—S-siete veces, sieeete veces….
Me acerqué lentamente a esa persona que murmuraba mirando al vacío. Y, cuando el movimiento de esa persona retorciéndose hizo que la parte superior de su ropa se subiera, confirmé el extremo del cinturón que quedó al descubierto.
Un distintivo plateado que brillaba tenuemente.
Lo encontré.
—¿Esta persona es la de especial atención?
—…Sí.
La persona de especial atención dentro del ‘incidente del tren expreso con destino a Tamra’.
El propietario del Corazón de Plata.
—A-ayúda…….
Ahora solo quedaba confirmarlo.
—Señor.
Doblé las piernas frente a él para ponerme a la altura de sus ojos. Y, con un volumen de voz que no llegara a quienes estaban detrás, le susurré al oído.
—Leyó la directica, ¿verdad?
—¡…!
—La directica sobre la Prueba del Paraiso, registrado por el gobierno.
En los ojos que, con la boca abierta, estaban turbios y sin voluntad, de pronto volvió un poco de razón.
—¡Có-có-có-cómo…!
—Espere un momento.
Así que era cierto.
«Entonces…»
Tras dudar un momento, saqué del interior de mi ropa un Happy Maker.
—Ah, ¿son preparativos para una nueva entrevista?
—«…Sí.»
Yo tenía que hablar con esta persona sin falta.
Por la justificación. …Para ocultar suavemente lo sospechoso de que yo ya conociera originalmente toda esta situación.
Puk.
El potente analgésico se clavó en el dorso de la mano del propietario del Corazón de Plata.
—¡Haaaaaak!
El cuerpo que convulsionaba contaminado se detuvo de golpe.
Srrrk, pum.
El cuerpo del hombre de mediana edad quedó tendido en el suelo…. Y entonces.
—¡Hieeeeek! ¡Hiuk! Jijijijik….
Empezó a llorar y a babear en el suelo….
—¿Qué pasa, por qué está así?
—…Es que cayó demasiadas veces del altar.
Esta persona parecía haber caído al menos cinco veces.
El Happy Maker era un analgésico, no un medicamento de recuperación, así que la mente ya colapsada no volvió. Aun así, ahora era posible conversar más que antes.
—No puedo… más, ya no puedo más……!
—…Sí.
Eso era lo importante.
Afortunadamente, la otra parte empezó a proporcionar información de forma espléndida.
El propietario del Corazón de Plata, que derramaba lágrimas a chorros, en cuanto nuestras miradas se cruzaron se abalanzó sobre mí, me sujetó con fuerza los hombros y empezó a hablar escupiendo saliva.
—¡Tú! ¡Lo sabes! —Las manos que me agarraban con fuerza de los hombros estaban desesperadas— ¡Siete veces! ¡Solo tenemos que aguantar siete veces! Po-podemos hacerlo….
—… ¿Qué es lo que dice que debemos aguantar?
—¡¡El altar!! —Y habló suplicante—: Yo lo sé, esto es eso, ¡lo que administra el gobierno! Ustedes, e-eso, eso, hay un departamento que administra estas cosas, ahí estaba esto.
—…
—¡Lo leí! Yo, yo trabajé allí….
Detrás de mí se oyó la conversación del equipo élite.
—Ah, ¿es un jubilado de la Agencia de Gestión de Desastres?
—Mmm… quizá posea algún equipo o algo así.
Era la respuesta correcta.
Seguí preguntándole al propietario del Corazón de Plata.
—Ya veo. Entonces, ¿qué clase de fenómeno sobrenatural es este?
Ese pasajero, un empleado administrativo de bajo rango jubilado de la Agencia de Gestión de Desastres, con la razón a medias perdida, empezó a soltar fragmentos de secretos de la Agencia de Desastres.
—Eeeh, o sea, e-este fenómeno sobrenatural es, eh, si solo resistes siete veces el altar, si resistes, termina, es un sueño y… eh, por eso nuestro club…
—…
Entonces miró alrededor con ojos nublados.
A las personas del Club de Fotografía Azul del primer vagón, que rodaban por el suelo con la mente ida por el dolor.
…Yo sé por qué estas personas acabaron así.
«El propietario del Corazón de Plata las habrá persuadido…»
Que solo se sacrificaran todos una vez, y llegaran hasta el séptimo altar.
Pero no todos podían ser tan buenos y valientes como el propietario del Corazón de Plata.
Resistencia, discusiones, promesas hechas, pero personas que se asustaban y no podían saltar, etcétera. En medio de todo tipo de situaciones, el propietario del Corazón de Plata acaba saltando por la ventana una y otra vez como ejemplo.
«Y su mentalidad colapsada y la contaminación influyen en todo el primer vagón a través del Corazón de Plata…»
Así, entre el dolor y la contaminación, todas las personas del primer vagón acabaron perdiendo la razón.
Al final, en cierto punto, todos saltan por la ventana y sus mentes colapsan por completo. Y desbloquean la puerta cerrada y salen corriendo hacia otros vagones.
«A partir de ahí, ocurren cosas todavía más horribles.»
Por eso no podía abrir a la fuerza la puerta del primer vagón a mitad de camino.
Porque podía acabar en una relación completamente hostil con un propietario del Corazón de Plata que, ofrecido como sacrificio, estaba medio loco y con sus creencias firmes, y la situación podía descontrolarse de manera demencial.
«Por eso tenía que esperar.»
Hasta que llegara el momento adecuado.
El propietario del Corazón de Plata tampoco es un dios. Ese pasajero también, en cierto momento, aun entre la locura, la confusión y el derrumbe del yo, sintió un deseo desesperado de recibir ayuda de los otros pasajeros.
Pero para entonces ya era tarde. Porque en los otros vagones estaban ocurriendo cosas aún más horribles…
Cuando llegara ese momento de angustia en que la otra parte se rindiera y aceptara recibir ayuda de otro vagón.
Fuera del primer vagón tenía que haber paz y parecer que existía otra solución.
Lo suficiente como para que incluso con una mente rota pudiera desbloquear el pomo de la puerta.
…La ronda catorce…Aunque en este punto el primer vagón ya era un infierno.
—Lo-lo siento, chi-chicos, due-duele demasiado… jijijijik…
—…
Me voy a volver loco.
No era la prosa escrita en la wiki; la sensación abrumadora que daba enfrentarse a una tragedia real era tremenda…
«Por eso hay que escapar más rápido.»
Apenas apreté los dientes y pregunté. La pregunta que daría la pista decisiva.
—Señor, pero ese tren que vio, ¿qué tren era exactamente? ¿Era este tren?
—Jijik, sí. Es este, ¡con destino a Iksan! El tren con destino a Iksan….
La supervisora Delfín inclinó la cabeza.
—¿Iksan? Qué raro, este tren va hacia Mokpo….
Baek Saheon intervino de inmediato.
—Eh, sí pasa por la estación de Iksan, supervisora.
—Ah, ya veo. ¿La estación de Iksan es una parada intermedia?
—Así es.
La supervisora Delfín, en vez de creerle a Baek Saheon, se movió personalmente.
Pasó de un lado a otro por el pasillo del primer vagón, hecho un desastre de inmundicia y llantos, y sacó un objeto de un asiento.
Un folleto que estaba dispuesto en el bolsillo del asiento. Y después de confirmar el hecho en el folleto, asintió.
—Ajá. Es verdad.
—¿Sí? Entonces podemos hacer lo que dice el testimonio de la Agencia de Gestión de Desastres.
—Sip, sip. Ese señor dijo que bastaba con hacerlo siete veces, ¿verdad? Entonces 28 personas…… Ah. Un momento.
Entonces se quedó quieta.
—¿siete altares?
—…
Ah.
Se dio cuenta.
—Eh, supervisor Noru.
—Sí.
—¿Sabe una cosa? La mayoría de los trenes crean líneas extendidas con el tiempo.
—Supongo que sí.
—Entonces, quizás este tren tenía una ruta más corta. Quizás cuando la estación de Iksan era la última parada
—…
—Esa podría ser la razón por la que originalmente se llamó Iksan Express
Respuesta correcta.
Para ser exactos, esta era una ruta extendida a mediados de la década de 2010.
De destino Iksan a destino Mokpo.
—Y además.
La mano de la supervisora Delfín, que hojeaba el folleto informativo, se detuvo en un punto.
—Desde Seúl hasta Iksan, si se cuenta como tren local… las estaciones por las que pasa son exactamente 7.
—…
—O sea, probablemente, los altares eran las estaciones.
Sí.
—Y si seguimos con esa lógica…
Charrak.
— A diferencia de la antigua ruta de Iksan, el tren actual a Mokpo pasa por nueve estaciones.
La supervisora cerró el folleto con un golpe.
—Así que los altares que tenemos que atravesar no son siente… sino nueve.
—…
—Nosotros debemos ofrecer en total 45 personas como sacrificio hasta el noveno altar.
Era una respuesta perfecta hasta el punto de ponerme la piel de gallina.
«Como era de esperar del equipo élite.»
Y esa respuesta era también la razón por la que la mente de los pasajeros del primer vagón había colapsado por completo…
Bucle ■■:
Tras pasar el séptimo altar, apareció un octavo altar.
La hoja de respuestas presentada por el propietario del Corazón de Plata era un rayo de esperanza, y hasta eso desapareció.
Al final, todos los del primer1, llenos de ira, miedo y pánico, acaban soltando la razón por completo….
«…De verdad es un alivio no haber llegado hasta ahí.»
No tenía confianza para arreglarlo ni para verlo. Justo cuando yo dejaba escapar por dentro un fino suspiro de alivio.
—Pero. —La jefa supervisora Delfín se volvió hacia mí—. Supervisor, solo tiene 11 analgésicos, ¿no?
—…
—Esta vez ya usó uno. O sea….
—Las personas que deben caer son 45, pero los analgésicos solo alcanzan para 10 personas, ¿verdad?
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.