Los historiadores de «La Gran Tierra» definen el concepto de ‘Despertado’ de la siguiente manera:
Un irregular que ha escapado del Sistema.
Quizá debido a esa naturaleza herética tan evidente, la reputación general de los despertados no era particularmente buena.
El hecho de que muchos de los despertados que se encontraban activos pertenecieran a la organización terrorista «Fisura» también había contribuido enormemente a aquella percepción.
Como referencia, la opinión pública acerca de «Fisura» era la siguiente:
—Unos tipos que provocan inestabilidad en el mundo a la menor oportunidad.
Sin embargo, a pesar de aquel ambiente tan excluyente, el valor real de los despertados en «La Gran Tierra» era incomparablemente superior al de los Adaptados comunes.
Una fuerza abrumadora y una enorme rareza.
Los Monarcas de las doce regiones estaban desesperados por reclutar Despertados y, aunque era muy poco frecuente, existían casos en los que el propio Monarca era uno de ellos.
Según la información que circulaba entre los líderes de los clanes, Jaehwan, el actual señor de Gorgon, también era uno de esos Despertados.
Y ese mismo Jaehwan les estaba proponiendo un ‘entrenamiento especial’.
Por lo tanto, quizá fuera natural que una extraña expectación apareciera en los rostros de los líderes de las Diez Grandes Facciones.
—Así es. Tengo la intención de convertirlos en Despertados.
Al escuchar esas palabras, los rostros de algunos de los líderes se encendieron. Sin embargo, Jaehwan todavía no había terminado.
—Pero no tengo intención de convertirlos a todos en Despertados.
—¿Por qué?
—Porque, sin duda, habrá algunos entre ustedes que no deseen despertar.
Jaehwan recordó la conversación que había mantenido poco tiempo atrás con Cheongheo.
«Como tú mismo ya lo experimentaste, mocoso, debes saberlo: para que un ser corriente alcance el ‘despertar’ completo, tiene que atravesar un total de tres etapas».
La primera etapa del Despertar.
Consistía en destruir el mundo de la «adaptación» en el que habían vivido hasta entonces. Los despertados existentes llamaban «Desmantelamiento» a ese proceso. En la terminología de Jaehwan, aquella etapa correspondía a la «Duda».
Al destruir las ideas preconcebidas sobre ‘el mundo que uno contempla’, comprendían que la vida que habían llevado era, en realidad, una vida acordada mediante innumerables valores numéricos.
Quienes alcanzaban esta etapa obtenían unos ojos capaces de ‘desmantelar’ el mundo para contemplar su verdadera esencia. Los incontables números y partículas que componían el mundo; los principios constitutivos de una realidad que hasta entonces había parecido tan sólida como una piedra comenzaban a revelarse ante sus ojos.
Esa era la primera etapa del despertar: el «Desmantelamiento».
Jaehwan recorrió con la mirada a los líderes de los clanes, quienes lo observaban mientras esperaban su respuesta, y dijo:
—La mayoría de ustedes ha vivido demasiado tiempo como para comprender el despertar.
“¿Habían vivido demasiado tiempo?”
El líder del Clan del Dios del Trueno preguntó con expresión desconcertada:
—No comprendo bien lo que quiere decir, señor de la fortaleza.
—Probablemente quiere decir que nos hemos acostumbrado demasiado al Sistema de este mundo.
Quien respondió fue Ja Geukryeong, líder de las Doncellas Divinas. Haciendo honor a su apodo de ‘cerebro del Caos’, comprendió de inmediato las palabras de Jaehwan. Sin embargo, el líder del Clan del Dios del Trueno todavía parecía confundido.
Ja Geukryeong dejó escapar un profundo suspiro y añadió:
—Significa que hemos disfrutado durante demasiado tiempo de los beneficios del Sistema, como las habilidades y las estadísticas.
—¡Ah, así que se refería a eso!
—… Dios del Trueno, es sorprendente que haya conseguido convertirse en uno de los líderes de las Diez Grandes Facciones con semejante capacidad de comprensión.
Yun Yong, líder del Clan del Dios del Trueno, respondió con una sonrisa incómoda:
—Ejem, independientemente de mi inteligencia, también soy un sobreadaptado.
Sobreadaptados. Individuos que, entre los Adaptados, mostraban un grado excesivamente elevado de afinidad con elementos como las habilidades o el sistema de interfaz.
Aquellos sobreadaptados, a quienes se describía sencillamente como personas ‘bendecidas por el Sistema’, podían alcanzar las etapas de Adaptación invirtiendo menos tiempo que los Adaptados comunes.
Aunque existían diferencias dependiendo del talento, su velocidad de crecimiento era entre diez y más de cien veces superior.
Como la mayoría de los doce monarcas eran seres situados en la cima de esos ‘sobreadaptados’, dicha cualidad también se consideraba un talento poco común en «La Gran Tierra».
—Idiota. ¿Quién de los presentes no es un sobreadaptado?
Kang Hwang, líder del Clan del Rey de las Llamas, habló mientras le propinaba un coscorrón a Yun Yong.
Tal como había dicho Kang Hwang, ninguno de quienes habían alcanzado el puesto de líder de uno de las Diez Grandes Facciones carecía de esa cualidad. Aunque no poseyeran una aptitud para la adaptación del máximo nivel, todos contaban, como mínimo, con una aptitud de nivel intermedio.
Para empezar, sin una capacidad semejante jamás habrían podido alcanzar sus posiciones.
En ese momento, Caimán el líder del Clan del Mar del Sur, tomó la palabra:
—Yo no soy un sobreadaptado.
Caimán.
El Caimán, líder del Clan del Mar del Sur. Él no había recibido la bendición de la adaptación que poseían todos los demás líderes de los grandes clanes.
A lo largo de sus novecientos años de vida, Caimán había alcanzado la elevada séptima etapa de adaptación mediante únicamente su propio esfuerzo.
Caimán volvió a hablar:
—Y, señor de la fortaleza, yo ya estoy preparado.
—No será fácil.
—¿Se debe a que, como dijo la líder del Santuario Divino, estamos demasiado acostumbrados al Sistema de este mundo?
—Así es.
—Si ese es el problema, no se preocupe—. Un brillo feroz apareció en los ojos de Caimán—. Mientras pueda volverme más fuerte, estoy dispuesto a abandonar mi ‘mundo’ tantas veces como sea necesario.
—Líder del Clan del Mar del Sur, ¿sabe lo que significan esas palabras?
Ja Geukryeong preguntó con dureza:
—Equivale a desechar todo el tiempo que hemos acumulado hasta ahora. ¿Está diciendo que podría arrojar como si fueran pedazos de papel inútiles todas las habilidades y estadísticas que ha desarrollado?
Quienes reaccionaron a sus palabras no fueron Caimán, sino los demás líderes. Eran personas que habían vivido desde un mínimo de doscientos años hasta más de mil.
Habían soportado toda clase de penurias para volverse más fuertes y luchado durante toda la vida con el fin de obtener una única habilidad del máximo nivel. Pedirles a personas como ellos que abandonaran todo lo que habían acumulado hasta entonces no era diferente de recomendarles que se suicidaran.
—Sin duda, eso sería un poco…
Quien murmuró fue Kang Hwang, líder del Clan del Rey de las Llamas. Yun Yong también parecía estar de acuerdo.
Jaehwan examinó sus expresiones mientras pensaba:
“Era de esperarse”.
Hasta cierto punto, había previsto aquella reacción.
El despertar era un camino incompleto e incierto. Los Adaptados de alto nivel, quienes ya habían alcanzado una trayectoria estable, no tenían motivos para exponerse deliberadamente al peligro e insistir en recorrer el camino del despertar.
Los adaptados de alto nivel se habían acostumbrado demasiado al Sistema existente como para asumir semejante riesgo. Hasta el punto de que ya no podía distinguirse si ellos eran el Sistema o si el Sistema era ellos.
Caimán se dirigió a Ja Geukryeong:
—Habilidades o cualquier otra cosa: estoy preparado para abandonarlo todo. Excepto mi odio hacia esos monarcas.
Sus palabras desprendían una aterradora intención asesina.
Ja Geukryeong, líder del Santuario de las Doncellas Divinas, encogió los hombros durante un instante antes de volver a hablar:
—¡Esto no terminará con la simple pérdida de nuestras habilidades o estadísticas! Usted, líder del Clan del Mar del Sur, que ha vivido más de novecientos años, debería saberlo muy bien. Debería saber lo peligroso que es el despertar.
—…
—No me diga que ha olvidado la ‘Gran Desaparición’.
Al escucharla, algunos de los líderes palidecieron, mientras que otros mostraron expresiones que parecían preguntar de qué estaba hablando.
Jaehwan, por supuesto, pertenecía al segundo grupo.
Quien habló en su lugar fue el líder del Clan del Dios del Trueno:
—¿La Gran Desaparición? ¿Qué es eso?
Al parecer, el líder del Clan del Dios del Trueno, quien había vivido menos tiempo que los demás, carecía de conocimientos históricos.
Ja Geukryeong se mordió ligeramente el labio y comenzó a contar la historia:
—Todos los líderes mayores que yo deben saberlo, pero hubo un acontecimiento que provocó que la palabra ‘despertado’ se convirtiera en sinónimo de terror, tal como sucede ahora.
—¿Qué ocurrió?
—… Todo comenzó con la aparición de «Fisura».
«Fisura».
Esta vez, los rostros de todos los líderes palidecieron.
En «La Gran Tierra» no había nadie que desconociera el nombre de aquella organización.
—Aparecieron repentinamente en «La Gran Tierra» hace setecientos años.
Incluso en la actualidad, innumerables individuos poderosos de «La Gran Tierra» recordaban con terror lo ocurrido en aquellos tiempos.
«Lucharemos contra el ‘Cultivo’».
Setecientos años atrás, la organización terrorista «Fisura» apareció repentinamente ante el mundo acompañada de aquella declaración.
No hacía falta decir que su precipitado anuncio provocó la ira de innumerables señores de «La Gran Tierra». Quien más se opuso a la declaración fue Meihalt, monarca de la cuarta región en aquella época.
Meihalt era uno de los señores que no creían en los rumores sobre los Despertados.
«Puedo matar con un solo dedo meñique a esos sujetos que se hacen llamar Despertados o como sea».
Al día siguiente de que su bravuconada se difundiera, Meihalt, monarca de la cuarta región, fue encontrado en su dormitorio con el dedo meñique cercenado. Su propio dedo estaba incluso clavado cerca del corazón.
Fue a partir de aquel momento cuando en «La Gran Tierra» comenzaron a temer a «Fisura».
Aunque Meihalt fuera el monarca más débil de las doce regiones y hubiera quienes cuestionaban si merecía su posición, aquella organización poseía la capacidad de asesinar a un señor dentro de su propio dormitorio.
Y, antes siquiera de que se disipara la conmoción causada por el incidente, «Fisura» realizó el siguiente anuncio:
«Cualquiera puede convertirse en un Despertado. Quienes deseen despertar, vengan a la Tierra Olvidada».
Todos los de «La Gran Tierra» se estremecieron.
Más aún porque el monarca de la cuarta región acababa de ser asesinado.
Los rumores acerca de los despertados se extendieron por todas «La Gran Tierra», y algunos Adaptados se llenaron de esperanza al pensar que ellos también podrían convertirse realmente en despertados.
«Nieguen el mundo».
Los Adaptados se congregaron en la Tierra Olvidada, donde supuestamente se encontraba la base de «Fisura». La multitud alcanzaba fácilmente las decenas de miles de personas.
Lo extraño era que casi no se conocía ningún hecho acerca de lo ocurrido después.
Ese año, las decenas de miles de personas que se habían reunido en la Tierra Olvidada se evaporaron en el sentido literal de la palabra.
Algunos afirmaban que parte de ellas se había convertido en Despertados. Otros decían que habían enloquecido o que, después de ser utilizadas en los terribles experimentos realizados por «Fisura», habían sido desechadas cruelmente.
Solo abundaban los rumores. Poco después, «Fisura» guardó silencio y los rumores también desaparecieron. Las personas desaparecidas jamás regresaron.
Esa era la historia completa del incidente conocido como la ‘Gran Desaparición’.
—Entre quienes se dirigieron entonces hacia la Tierra Olvidada también había compañeros que habían estado conmigo en «La Gran Tierra».
Para entonces, todos los líderes de los clanes escuchaban atentamente la historia de Ja Geukryeong. Incluso ellos rara vez tenían la oportunidad de oír relatos acerca de la ‘Gran Desaparición’.
—Algunos se convirtieron en Despertados en la Tierra Olvidada y consiguieron regresar. Aunque, según ellos, solo habían alcanzado el despertar de primera etapa.
Jaehwan también se encontraba ahora escuchando con atención. Para él, que jamás había conocido a otro despertado aparte de Cheongheo, se trataba de un tema interesante.
—¿Qué les ocurrió?
—… Todos se suicidaron.
Varios líderes dejaron escapar un gemido.
—Todos padecieron una esquizofrenia grave. Algunos sufrían ataques de locura y otros perdieron todos sus recuerdos. Los síntomas eran diferentes en cada uno, pero compartían algo en común.
—¿Qué era?
—Decían que ya no sabían quiénes eran.
Kang Hwang, líder del Clan del Rey de las Llamas, tomó la palabra:
—¿Qué significa eso de no saber quiénes eran?
—… Exactamente lo que acabo de decir. Ya se lo he explicado. Es decir…
—Para explicar quién eres, basta con tu nombre. Yo soy Kang Hwang, líder del Clan del Rey de las Llamas. ¿Acaso hay alguien que no lo sepa?
La líder del Santuario de las Doncella Divina contempló a Kang Hwang como si fuera patético y dijo:
—Señor de la fortaleza, parece que ya podemos descartar a uno de los candidatos al despertar.
Justo cuando Kang Hwang estaba a punto de responderle, Jaehwan habló:
—Ja Geukryeong. Primero quiero dejar claras dos cosas.
—¿Cuáles?
—En primer lugar, yo no pertenezco a «Fisura».
Ja Geukryeong entreabrió los labios al escuchar aquello.
En realidad, había sacado el tema de «Fisura» con una intención evidente. Había intentado averiguar indirectamente los orígenes de Jaehwan.
En «La Gran Tierra», cuando alguien escuchaba la palabra ‘despertado’, lo primero en lo que pensaba era «Fisura». Sin embargo, se trataba de una organización demasiado peligrosa como para colaborar con ella. Involucrarse imprudentemente con «Fisura» podía despertar no solo la enemistad de los monarcas de las doce regiones, sino también la de «Big Brother», el ser que supervisaba todo el Sistema.
De hecho, al escuchar a Jaehwan, una expresión de alivio apareció en los rostros de varios líderes.
—En segundo lugar, tal como han dicho, el despertar puede ser peligroso. Por eso no tengo intención de obligarlos a convertirse en despertados.
—Eso significa…
—Recibiré por separado las solicitudes de quienes deseen someterse al despertar.
Jaehwan habló mientras dirigía una breve mirada hacia Caimán.
Ja Geukryeong volvió a preguntar:
—Entonces, ¿qué piensa hacer con quienes rechacen el despertar?
—También haré que se vuelvan más fuertes.
—¿Cómo?
—Elevaré su etapa de Adaptación.
Una ligera decepción apareció en los ojos de Ja Geukryeong. Había esperado una respuesta especial, pero el plan de Jaehwan resultó ser sorprendentemente convencional.
Además, aquel plan tenía un problema decisivo.
—¿En solo una semana?
—Sí.
—Eso es imposible.
—¿Por qué?
Ja Geukryeong comenzó a hablar imitando la forma de expresarse de Jaehwan:
—El primer problema es el tiempo.
Convertirse en un Adaptado de sexta o séptima etapa requería cientos de años. Sin embargo, el periodo del que disponían era de apenas una semana.
—Ese problema puede solucionarse.
—… ¿Cómo?
Jaehwan pareció pensarlo por un momento y después se dirigió a todos los líderes:
—Síganme.
El lugar al que llegaron Jaehwan y los líderes era un enorme terreno vacío situado detrás de la fortaleza interior.
Allí se alzaba una construcción circular de una sola planta que ocupaba un gran espacio a ambos lados y cuyo aspecto se asemejaba al enorme tocón de un árbol.
Varias personas que parecían artesanos se movían con rapidez mientras reparaban o terminaban diferentes partes de la estructura.
—Es un edificio construido con cuernos de bestias cornudas.
Algunos de los líderes tocaron la superficie del edificio y dejaron escapar repetidas exclamaciones de admiración.
El único integrante del grupo que no parecía sorprendido era Cheongheo. Él sabía que aquel lugar llevaba construyéndose desde una semana atrás.
—Ha llegado, señor de la fortaleza.
Alguien salió de entre los artesanos. Era un anciano cuyos abultados músculos en los brazos resultaban sumamente llamativos.
—¿Submaestro artesano?
—¿Qué hace aquí el submaestro de «Crepúsculo Penumbroso»…?
El anciano musculoso era Michael Garnad, subdirector del taller «Crepúsculo Penumbroso».
Jaehwan preguntó:
—¿Han terminado la construcción?
—Casi está terminada. La construimos apresuradamente en una semana, así que deja un poco que desear, pero su funcionamiento no presenta problemas. Sin embargo…
—¿Sin embargo?
—No podemos controlar adecuadamente el nivel de contaminación.
—Eso no importa. Tenemos muchos cuernos—. Jaehwan recorrió brevemente con la mirada el exterior de la estructura y preguntó—: ¿Puede ponerse en marcha ahora mismo?
—Sí.
—Entonces mostrémosles cómo funciona.
Michael asintió y manipuló el panel de control instalado en el exterior de la construcción. Por alguna razón, tenía una expresión profundamente emocionada.
—Jamás pensé que conseguiría construir esto mientras siguiera con vida.
—Simplemente nunca lo habías intentado. Eras perfectamente capaz de construirlo tú solo.
—Gracias, señor de la fortaleza.
Michale sonrió débilmente. Con un zumbido, todo el edificio se iluminó y, poco después, apareció un mensaje ante los ojos de Jaehwan y los líderes de los clanes.
[¿Desea responder a la invocación?]
Nunca había imaginado que volvería a ver aquel mensaje estando vivo.
Cuando Jaehwan respondió al mensaje, los líderes lo imitaron de manera instintiva. Al instante siguiente, Jaehwan y los líderes de los clanes se encontraban en otro lugar.
Los líderes comprendieron que aquel lugar era el interior de la construcción. Una sensación familiar invadió sus mentes.
Un déjà vu antiquísimo.
Una caja de recuerdos enterrada en las profundidades de su conciencia y cerrada con un viejo candado comenzó a agitarse violentamente.
Conocían aquel lugar.
¿Cómo podrían haberlo olvidado?
Alguien murmuró como si dejara escapar un lamento:
—La «Torre de la Pesadilla» …
Inmediatamente después, una pequeña ventana de mensaje apareció ante sus ojos.
[ Bienvenidos a Carpe Diem, la Torre de las Pesadillas]
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